Hoy solo soy un mal de ayer.
Era un animal tan feo como las leyendas decían, medía 5 metros de largo y pesaba tanto que sus huellas se marcaban en piedra sólida. Su cabeza de tiburón mordía con 7 veces más potencia que el más grande de los tiburones blancos y sus cuatro patas alcanzaban velocidades de 98 kilómetros por hora. Su rasgo más temible no era su dorso y vela de espinosaurio, si no la pistola dorada que cargaba con sus diminutos brazos. Su nombre científico era Equinoshakrio, pero entre los nativos locales lo llamaban Nabucuintal. Eran muchas las teorías de su origen, pero nunca se especificó uno. Si bien es cierto era un ser aterrador, pocos fueron los afectados por sus ataques, solo algún que otro curioso que se perdía por los bosques, si está criatura era despreciada era por comerse a los ciervos locales, causando un desequilibrio en todo el ecosistema. El 14 de enero de 1945 se formó una partida de caza de 48 hombres para atraparlo. Tras 14 horas, se los declaró desaparecidos, 24 hora...