La gema 2.
Shinin despertó, toda su cabeza daba vueltas y el techo de cristal le reflejaba con una cara de malestar que no sentía desde los hechizos de crisalis. ¿Qué había pasado? Recordaba un lobo, recordaba un mordisco y luego... Nada más. — ¡Cariño, estás despierto! Los ojos del unicornio recorrieron la enfermería, Cadence estaba al lado de la cama, también una enfermera tomando notas y el resto del lugar tenía camas con soldados tan heridos que una respiración profunda revelaría el olor a sangre de heridas que no cicatrizaban ni con hechizos de curación. — Cadence... — murmuró Shinin sin fuerzas. — ¿Donde está mi hermana? Su mujer guardó silencio, se limitó a mirar al suelo con pesar. — Llevas 12 horas inconsciente, cariño, lo hablaremos con calma cuando estés mejor. — ¡No, estoy bien! — dijo intentando moverse, ponerse de pie con una acrobacia que no le hubiera costado nada en otro tiempo, pero al mover su pata trasera su piel ardió, y cayó contra la camilla a penas hizo un movimiento...