Creepypasta: todo esta muy claro pero no lo entiendo.
Capítulo 5: Mi caballo se fue solo a casa ¿Qué fue de John Wein?
Onemine Nene, chica ejemplar como muy pocas, amada por muchos, odiada por nadie, era como una hermana mayor para básicamente todo el instituto, tenía ese carisma propio de una persona segura de si misma y lograba que todo el mundo la respetara, o al menos eso parecía. La situación en su casa era un tanto diferente, sus padres solían estar ausentes las 24 horas del día por motivos de trabajo y ella tenía que hacerse cargo de sus tres hermanos pequeños, pequeñas maquinas revoltosas que no dejaban a nadie tranquilo, o así era normalmente.
Un día uno de sus hermanos, llegó a su casa con un moratón en su mejilla derecha, cuando Onemine hizo la pregunta obvia, su hermano dijo que no era nada, solo un pequeño golpe que le había causado un balonazo, que todo estaba bien. Onemine lo dejó pasar porque parecía una respuesta razonable, después de todo, era un niño deportivo.
Dos semanas después de ese incidente su hermano volvió con una nueva marca, esta vez tenía un corte en el brazo, era pequeño, apenas de 4 centímetros, pero fue lo suficientemente visible como para hacer preguntas, de nuevo, su hermano dijo que no pasaba nada, que se había cortado por chocarse con una esquina mientras corría. Esta vez no sonó tan convincente, pero Onemine tampoco tenía algún motivo para sospechar, los niños corren todo el tiempo y nunca se fijan, sería solo eso.
Una semana después llamaron a Onemine del colegio, la llamada la realizó una profesora, le comentó como su hermano se había dislocado un brazo, no sabían muy bien el como, solo se lo encontraron al final de las escaleras principales del colegio, tumbado, inconsciente y con el brazo en las condiciones ya mencionadas, todo esto dos horas después de que las clases acabaran. Las palabras que más preocuparon a Onemine fueron, "ha tenido mucha suerte, en condiciones normales no hay gente por aquí a estas horas y él estaba solo, yo solo estaba porque había venido a recoger unos informes, sino ni me quiero imaginar lo que podría haberle pasado".
Más tarde, ese mismo día, el hermano de Onemine fue hospitalizado, la fractura había sido muy grabe. Por más que se le preguntó, la única respuesta que daba era que se había caído intentando saltar siete escalones de la escalera a la vez, y que lo había hecho tan tarde porque no quería que nadie lo estorbara al tratar de realizar su hazaña. Su testimonio no era creíble, su cuerpo presentaba barios hematomas demasiado notables, mínimo dos tenía que habérselos hecho antes de caer por las escaleras, aparte no tenían la marca que te deja una caída así, parecían más bien producidos por golpes con un tubo de hierro. Esas eran las conclusiones, pero si él se negaba ha contar lo sucedido poco se podía hacer.
Onemine Nene naturalmente no aceptó eso como respuesta, podría ser muchas cosas, pero definitivamente no era una despistada, las marcas de su hermano decían a gritos que se había metido en una pelea, pero ese era el problema, por más que investigó y trató de informarse por fuentes externas, no encontró nada ni nadie que pudiera confirmar su hipótesis. Profesores, padres y alumnos solo decían lo mismo, que su hermano era revoltoso, pero no excesivamente problemático y naturalmente nadie dio cabida a su teoría sobre posibles peleas en el colegio, aunque quizás ese fue su primer error, suponer que esto había pasado en el colegio.
Con el pasar de los días Nene se dio cuenta de lo inútil que estaba resultando su encrucijada, también observó como los moratones de su hermano poco a poco se curaban, así como la fractura de su brazo se recuperaba, parecía un detalle sin importancia, pero si de verdad se estaba pegando con alguien lo más lógico es pensar que aprovecharía ahora que estaba más indefenso para seguir, pero eso no pasó. Pese a todo, Nene no estaba tranquila y una semana después de que su hermano se recuperara decidió hablar con él. Esperó un domingo, y por la noche, tras terminar la cena, impidió que su hermano saliera corriendo a su cuarto para perder el tiempo con algún videojuego y con la escusa de que lo ayudara a limpiar la cocina consiguió pasar un rato a solas con él.
Onemine empezó un interrogatorio deliberado, comentando sobre su brazo roto, sus amistades en el colegio y su relación con posibles abusones, pero las respuestas no fueron lo que ella esperaba, su hermano respondía tranquilo a sus interrogantes y comentó como no tenía problemas en el colegio ni nadie que lo molestara. Por más que Nene insistió no consiguió si quiera sacarle una gota de sudor a su hermano, hasta que hizo la pregunta que lo tomó por sorpresa.
- ¿Es cierto eso que dicen de que un compañero tuyo terminó hospitalizado por una pelea?
- Nah, eso es mentira, yo he sido el único hospitalizado. - Contestó su hermano casi por instinto.
- Ajá, conque ha habido peleas en tu colegio. - Dijo Onemine mientras se cruzaba de brazos y fruncía el ceño.
- ¿Que? e, no no no, yo... yo me refería a que yo había sido él único hospitalizado, es te año por lo menos. Jeje. - Ni si quiera su hermano pareció creerse esta escusa improvisada, era obvio que su subconsciente le había traicionado.
Onemine supuso que ya no podría sacarle más información, o al menos no directamente, por lo que fingió creerse la escusa y le mandó a su cuarto a dormirse mientras ella secaba los platos que quedaban. Así, en la soledad de la noche, fregando los trastes, Onemine maquinaba su plan de acción.
Serían las dos de la tarde del día siguiente cuando el hermano de Onemine terminó el colegio, sin sospecha ninguna de posibles problemas tomó el camino contrario a aquel que lo dirigiría a su casa. Pasando entre un par de calles estrechas y callejones llegó hasta un parque publico donde le esperaba un grupo de 8 personas, 5 niños y 3 adultos de entre 20 y 23 años, uno lo saludó con total confianza. A unos cuatro metros del lugar Onemine observaba todo, se había puesto una ropa muy diferente a la habitual, una gorra extraña y gafas de sol para ser irreconocible, además, ese lunes había avisado a Tadano desde temprano que no podría asistir a clase, y él como encargado del consejo estudiantil se encargo de notificarlo. Su mañana había consistido en esperar pacientemente a que su hermano terminara el colegio para seguirlo y comprobar la veracidad de sus palabras, que a este punto ya era nula.
Mientras Onemine observaba de lejos a las personas en el parque no podía evitar sentir extraño que su hermano se relacionara con gente tan mayor con total tranquilidad. Ella no podía escucharlos, pero si que percibía bien sus gestos, vio como uno de los hombres, de los mas mayores, señalaba el brazo de su hermano mientras comentaba algo, su hermano se limitó a negar con la cabeza y luego hizo un giro en círculos con su brazo extendido.
Al cabo de tres minutos pudo notar como el mismo hombre que había estado hablando con su hermano la miraba de reojo, claramente había comenzado a levantar sospecha. Intranquila y con el fin de seguir investigando sin ser descubierta se levantó y se dirigió a un local que se encontraba a las afueras del parque desde el cual podría mirar desde las ventanas si ocurriera algo sospechoso.
Apenas había salido del parque cuando se dio la vuelta deliberadamente para asegurarse de que las personas no se estaban yendo, cuando vio como su hermano tumbaba a uno de los niños de un puñetazo. El resto de los presentes los habían rodeado formando un circulo de 7 personas, que en silencio contemplaban el acto. Otro de los niños rompió el corro y se acercó al hermano, el chavo era gordo y aparentaba unos 14 años, imitando vagamente la postura de un luchador de sumo se abalanzó contra el hermano, el cual lo detuvo por los hombros y lo dejó fuera de un cabezazo. Otro niño entró al circulo, cada que alguno entraba el circulo se cerraba más, este chavo, de aproximadamente 13 años, sacó una navaja mariposa de su bolsillo, intentó dar una apuñalada hacia el codo del hermano, pero este la detuvo gracias a que detuvo la muñeca del chaval con su mano izquierda, mientras que con la derecha asestó un golpe que tumbó al niño.
Esta vez, no volvió a entrar un niño al circulo, dos de los adultos agacharon la cabeza y el tercero, el mismo que antes había hablado con el hermano, ahora lo miraba fijamente, no se veía bien su cara pero esa sensación de "no irás a dejarlo así", se podía sentir en el ambiente. El hermano de Onemine se acercó al tercer chaval tumbado que aun trataba de revolverse, tomó su navaja, la alzó al cielo y entonces se escuchó un grito.
- ¡Ni se te ocurra dar un paso más! - Gritó Onemine desde la otra punta del parque, mientras corría en dirección al circulo. - ¿Qué creéis que estáis haciendo? ¿Cómo se os ocurre organizar peleas entre menores?
- Cálmate hermana por favor, no iba a matarlo. - Dijo el hermano de Onemine, tardó un poco en reaccionar por la confusión, pero lo dijo lo mejor que pudo, mientras trataba de maquinar una escusa mejor.
- Tú me dices que me calme, ¿Se puede saber porqué haces esto? - Dijo Onemine gritando, abriéndose paso en el círculo.
- Bueno, esto, ellos, ellos pagan bien, y yo se que a nosotros no nos sobra el dinero. No, no te enfades por favor, estas peleas no son a muerte, pagan hasta 500 yenes por asalto si no salgo lastimado y 200 extra si causo alguna marca no letal al rival.- Su hermano puso una media sonrisa.
- Tu señorito estas en un gran lio y vosotros más vale que empecéis ha dar nombres porque esto es ilegal en muchos niveles. - Dijo Onemine mientras señalaba a los adultos.
- Te los diría, pero para cuando despiertes dudo mucho que te acuerdes. - Dijo uno de los adultos presentes. Mientras los otros dos se acercaban por la espalda de Onemine.
Así, antes de que pudiera reaccionar, una tubería de hierro impactó directamente contra la cabeza de la muchacha, que perdió el conocimiento de inmediato.
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Onemine Nene despertó tirada en el suelo de una habitación completamente oscura, como cliché de estos casos también estaba enjaulada, en una prisión que parecía ser una jaula para pájaros de unos tres metros de alto que chocaba con el techo. El resto de la habitación eran paredes de madera similares a la estructura de un establo. El suelo era de tierra, con restos de huellas de pies y de pezuñas de animales.
Nene se llevó las manos a la cabeza y rascándose la nuca notó una cicatriz, sería del golpe que recibió, eso la preocupó porque el golpe no solo la había hecho sangrar, si no que además la cicatriz ya se estaba cerrando, por lo que mínimo tenia que llevar un par de días ahí. Miró su ropa, llevaba su uniforme de instituto, una copia idéntica del estándar de colegiala, alguien la había tenido que cambiar de ropa mientras estaba inconsciente, eso la preocupó más que la habitación.
Una puerta se abrió detrás de ella, pasaron una mujer y un hombre. Ella parecía salida de un bloque de oficinas, cumplía con el estereotipo de una mujer empresaria, falda gris, camisa blanca de botones, chaqueta gris, gafas de pasta, pelo largo y castaño recogido hacia el lado derecho y unos tacones de plataforma negros con los cuales se movía extrañamente bien por el lugar. Él en cambio, era un gordo con sobrepeso con unos labios y nariz tan grandes que casi tapaban su cara, su pelo era corto y grasiento y su piel era oscura, no se diferenciaba mucho de la de un cerdo embarrado, para colmo de males estaba desnudo.
Cuando ambos se acercaron lo suficiente a la jaula ella miró a Nene y dijo:
- Al fin despertaste, dormir por tres días seguidos no es sano para el cutis, deberías cuidarte más esa cara, me vale millones.
- ¿Qué? - Alcanzó escasamente a decir Onemine.
- Cuanto más rota queme más subirán las apuestas. - dijo el gordo mientras se reía y se atragantaba con su propia saliva.
La mujer se cruzó de hombros mientras Onemine hacía el esfuerzo de incorporarse.
- Mírala. - Dijo el hombre. - Como va a poder con uno si ni siquiera puede ponerse en pie.
La mujer sacó una jeringuilla de la manga de su chaqueta y de un repentino movimiento la clavó en el ojo de su compañero, luego hizo la función de extraer y sacó un espeso líquido azul de la retina del gordo, al mismo tiempo que este se desplomaba, cayó al suelo como un saco de patatas.
- Tengo que admitir que es admirable que no estés en un ataque de nervios o una crisis de pánico. - Dijo la mujer mientras miraba a Onemine, a lo que ella no respondió. - Supongo que tampoco quieres hacer las preguntas básicas, y se que te dará igual que halla matado a este engendro. Bien, las apuestas están mil a uno y necesito acabar con esto rápido asique dispara.
- ¿Dónde está mi hermano? - Preguntó Nene con firmeza.
- En tu casa, seguramente llorando y lamentándose porque sus amigos extra escolares secuestraron a su hermana, es más, seguramente tus padres ya habrán hablado con la policía y te estarán buscando, ¿Me pregunto que escusa habrá puesto para no hablar del circulo de lucha? - Dijo la mujer con el desdén de quien responde preguntas banales como si fuera una entrevista de trabajo.
- ¿Porqué estoy aquí?
- Cada cierto tiempo alguien da un chivatazo y se tiene que secuestrar a alguien para que luche contra bestias por su libertad, ya es una tradición tan válida como acción de gracias.- La mujer se detuvo y volvió a mirar a Nene con su cara de dólar.
- ¿Cuál fue mi precio?
- Cinco dólares, nadie daba más por ti porque evidentemente no vas a ganar, pero a quien le importas, ¿Estás bien? Normalmente las personas secuestradas suplican por su vida o lloran o algo, ¿Y tú me preguntas tu precio? - Ahora la mujer estaba fuera de su zona de confort y Nene la tenía justo donde quería.
- Perder los nervios no ayudará a nadie, o por lo menos no a mí, deberías ver mi instituto, parece un hospital psiquiátrico. Estoy segura de que mínimo ya ha ocurrido un secuestro antes, por ello estoy preparada para este tipo de situaciones.
- Valla. Bien, escucha Nene, no vas a ganar esta pelea, no sin mi ayuda. - Ella dijo eso mientras pasaba la jeringuilla a Onemine entre los barrotes de la jaula. -Quiero que te inyectes esta sustancia en las venas, te hará 15 veces más fuerte de lo que cualquier humano a sido jamás, con ello podrás vencer a la bestia contra la que te toque.
Sus palabras eran mentira, esa sustancia era un fluido experimental que usaban con los esclavos gordos para que rindieran mejor en su trabajo sin necesidad de descanso, su fuerza aumentaría, si, pero no más de seis o siete veces por encima del promedio.
- No gracias, mis padres me dijeron que no acepte regalos de extraños.
- ¿Quieres a tus padres? ¿Respetas a tu familia? Me alegro por ti, pero no todas tuvimos esa suerte, mi padre era un alcohólico multimillonario que me golpeaba repetidas veces cuando no hacía lo que él quería. Mi madre también era presa de sus abusos, pero dado a su estatus de poder no podíamos hacer algo al respecto. Aprendí desde muy pequeña como el dinero te da poder y como corrompe a las personas. Entonces un día nos mudamos a esta zona, en menos de una semana su actitud cambió completamente, empezó a ser un padre compasivo y comprensivo, empezó a dejar el alcohol y en cuestión de un mes parecía un hombre nuevo. Tal vez yo era pequeña, pero no era tonta, supuse que mi padre tendría una aventura y que ahí gastaba sus preocupaciones, así que se lo eché en cara un día. Todavía resuenan en mi memoria las carcajadas que soltó cuando se lo dije. El fin de semana siguiente me trajo a este lugar, y contemplé mi primera pelea.
- ¿Así que esto es eso? ¿Un coliseo donde se matan inocentes secuestrados?
- No, es mucho más, es un lugar de apuestas, y tú, eres mi caballo ganador, ¿Qué irónico no?
- No te entiendo.
- Eres una chica lista, dale al coco, si tú ganas, yo me llevo parte de la apuesta y aparte tú consigues la libertad. - La mujer se retiró la manga izquierda y miró un reloj de oro. - Tienes cinco minutos para hacerte fuerte, úsalos.
Onemine recogió la jeringuilla, suspiró y se quitó el lazo del uniforme escolar, lo enrroyó sobre su brazo derecho y con los dientes y el brazo izquierdo apretó hasta que se marcaron las venas, luego se inyecto esa sustancia gracias a su mano derecha hasta que notó como la mitad del contenido se había vaciado, el resto lo guardo en el bolsillo de su camisa.
- No vas a poder guardar más para después porque si esto sale mal, no tendrás un después cielo.
Onemine no contestó, la mujer sacó un arma de uno de los bolsillos de su chaqueta. Onemine no era la única que había contemplado la posibilidad de atacar a la mujer y escapar.
- Es la hora, sal ahí y rómpete una pierna.- Dijo la mujer mientras abría la puerta y le señalaba con el arma a Onemine para que siguiera un pasillo recto.
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El panorama se abrió ante sus ojos como lo haría una pista de baloncesto, una fila enorme de gradas abiertas dejaba ver a un publico que vitoreaba y aplaudía a la nueva victima de los leones, las gradas se separaban dos metros del suelo y poseían un pequeño conjunto de vallado metálico de un metro y medio que protegía a los espectadores y los separaba del escenario de lucha. El lugar estaba iluminado por múltiples ventanales en la parte superior puestos en fila con apenas un metro de distancia entre ellos, todos de manera paralela en ambas paredes. Justo enfrente de la puerta de entrada de la muchacha y a una distancia considerable había una gran puerta roja atrancada con un madero que temblaba por los golpes que se ejercían desde el otro lado. Encima de esa puerta se encontraba un gran cristal opaco que parecía contener la cabina de los locutores, desde su distancia Onemine no podía ver a través de él, pero se sentía observada. Tampoco tubo mucho tiempo para conservar ese sentimiento, el madero que bloqueaba la puerta salió volando partido en dos y al escenario entró un caballo majestuoso.
Estallaron gritos de alegría y júbilo de nuevo, mientras los espectadores pensaban que esta era la apuesta más segura de su vida. Onemine, pese a la distancia, observó bien al animal, era un caballo percherón, bestia de fácilmente metro y medio de altura, cascos fuertes y un cuello hinchado por sus propias venas, de su boca salía espuma y sus ojos inyectados en sangre le devolvían la mirada a Onemine, era obvio pues, que el caballo también había sido drogado, aunque no esperaba un juego justo eso, en menor medida, la tomó por sorpresa.
Los cascos se clavaron en el suelo, casi parecía que lo hacían temblar, se aproximaba a por la muchacha con toda su rabia. Onimine tragó saliva, con la esperanza de que la droga también hubiera funcionado, se lanzó a correr en dirección al caballo. La distancia entre ellos se acortó hasta llegar a estar frente a frente, entonces el caballo se alzó sobre sus patas traseras frenando y tomando fuerza para caer sobre la muchacha, Onimine con unos reflejos que desconocía se tiró al suelo, y en barrida con su pierna delantera pudo pasar entre las piernas del caballo y asestó un puñetazo con su mano derecha directo a la pata derecha del animal, lo que le hizo perder el equilibrio y caer al suelo. Onemine se miró los nudillos, la dolían, el caballo en cambio estaba peor, se encontraba tirado en el suelo y con espasmos en todo el cuerpo tratando de levantarse, no solo se había dañado la pata, la caída había hecho que los órganos internos se presionaran contra sus costillas dañando severamente sus pulmones.
La audiencia guardó silencio estupefacta y luego empezó con los abucheos e insultos, a los cuales Onemine no dio mayor importancia, solo miraba al caballo, esperando a que parase de retorcerse para terminar de fracturarle la pata y ganar por abandono. El caballo poco a poco cedió al cansancio, pero cuando Nene se acercó para rematar, a este le dio un espasmo y pudo asestar una coz directa al torso de Nene, la cual apenas y tubo tiempo de cubrirse con los brazos. En cuestión de segundos notó como sus pies se separaban del suelo, sus brazos sentían un dolor inaudito y su cuerpo era empujado por el aire directamente contra el vallado metálico próximo a las gradas. Su cuerpo hizo contacto con el metal y este se dobló dejando incrustada la figura de la joven.
Nene consiguió salir con algo de esfuerzo, sus huesos, sin estar fragmentados, le dolían mucho. La cosa solo iba a peor cuando bio de frente como el caballo poco a poco se reincorporaba para volver hacia ella. Algo la sacó de su trance de miradas cuando la golpeó la cabeza, no le dolió el golpe pero sintió el contenido del objeto, un baso de plástico con refresco le acababa de caer en la cabeza, lo habían lanzado desde las gradas, su liquido se había mezclado con su pelo y lo estaba dejando húmedo y pegajoso. Sus oídos, también dañados, apenas prestaba atención a los gritos de fondo, pero esto lo escuchó claramente.
- Estúpida mocosa, te quieres morir de una vez, cada segundo de tu vida yo pierdo dinero.
Onemine recogió el baso del suelo y lo aplastó con una mano, el plástico afilado le cortó un poco la palma, pero esto no podría importarle menos, de no ser por el caballo que había terminado de incorporarse y venía a por ella, se hubiera girado para darle las gracias al caballero que tiró el baso.
El galope volvió a eclipsar los gritos del escenario, Onemine esta vez no corrió, se quedó quieta en pose defensiva esperando el ataque del equino, este se dirigía veloz a por ella, con espuma entre los dientes dispuesto a acabar esto. Cuando sus caminos se chocaron, Onemine clavó los restos del baso en el ojo del caballo, que sin esperarse esto, empezó a saltar y revolverse dando patadas, mordiscos y mil movimientos al aire como un caballo desbocado, nunca mejor dicho. Onemine se tiró determinada a la pata ya herida del caballo, y con todas las fuerzas que le quedaban, la arrancó. El crujir y desgarrar de los huesos dejó atónito al escenario entero, mientras el animal solo relinchaba en agonía. Onemine acabó su sufrimiento aplastando con su pie el cráneo del animal.
Todo su cuerpo estaba cubierto de sangre, lo que no había sido manchado por la pata, había sido ensuciado por el salpicar del cerebro espachurrado, pero todo había acabado por fin, se había ganado su libertad, esa idea era más fuerte que el olor a intestinos regados por el suelo.
Una voz habló desde un megáfono que no se veía, una voz extrañamente familiar, pero que a Nene le resultaba difícil de reconocer, seguramente sus oídos dañados tenían la culpa.
- Señoras y señores, el primer asalto a terminado, sin embargo, no se decepcionen, por que aun faltan más, los necesarios hasta que la señorita muera, o se nos acaben los caballos.
La voz pronunció esto con total calma, mientras una expresión de sorpresa y horror se apoderaba de Onemine, la grada estalló en carcajadas al unísono y frenaron cuando se volvió a escuchar un galope acompañado de un relinchar violento, ahora venían dos caballos a por ella.
- Toma, usa esto.
Una motosierra cayó a los pies de Onemine, la muchacha miró a su alrededor confundida y entonces encontró a Otori Keade justo a su lado, como si siempre hubiera estado ahí.
- ¿Como?
- Me dijeron que te perdiste, y cuando fui a buscarte, me perdí yo.
Sonaba a una explicación razonable para ella, tomó la motosierra la encendió con una mano, y la sostuvo cuando el primer caballo se acercó a ella. Le separó la cabeza del cuerpo con un corte tan fino que casi aparentaba que no había diferencia entre su piel y la plastilina. Luego llegó el siguiente caballo, que corrió el mismo destino.
El público enmudeció, algunos de ellos incluso tragaron saliva, Onemine también lo hizo, relajó su respiración lo más que pudo y entonces, incrustó sus uñas en el cuerpo del caballo muerto más cercano, sus manos sujetaron con fuerza la piel, tal y como si se tratase de un saco de patatas, Onemine lanzó al vuelo al caballo que impactó directamente contra la esquina superior derecha del escenario, generando un agujero en la madera. El público estaba estupefacto, el caballo había recorrido 30 metros por el aire y la pared no había podido frenar su curso.
El silencio no tardó en convertirse en gritos, lo que Onemine había hecho era destruir una viga maestra, el lugar empezó a colapsarse bajo su propio peso. La gente dejó de prestar atención al espectáculo, ahora solo querían salir. Se empujaban, pisaban y peleaban con el único propósito de escapar. Las ventanas cedieron y los cristales estallaron, múltiples cuerpos fueron cortados y atravesados. Algunos en su desesperación por huir se tiraban al escenario, trataban de escapar por las puertas y eran atacados por los caballos en estampida que tanto querían contemplar.
Onemine no se quedó a ver el espectáculo, su conciencia no lo hubiera soportado, simplemente cuando escuchó la primera viga crujir, tomó a Otori de la mano y empujó con su propio brazo la puerta por la cual había entrado, solo corrió en línea recta por el pasillo esperando que no fuera un callejón sin salida.
Estuvo 10 minutos corriendo, soportando el crujido de sus huesos y el dolor de sus pasos, pero para su suerte, finalmente llegó a una salida, echó la puerta abajo y por fin pudo sentir aire fresco en su cara, tomó aire, la bocanada más profunda que pudo, dejó que sus pulmones se llenaran y luego suspiró aliviada.
¡Pum!
Una bala rozó su mejilla, generando un corte que empezó a sangrar.
- Si que te has lucido, ¿E?
Onemine giró para ver cómo por la puerta del pasillo salía la mujer de antes acompañada de guardaespaldas armados, tres para ser exactos. Onemine por instinto puso arriba las manos.
- ¿Dónde esta la otra?
- Tendrías que haber preguntado antes, siempre desaparece cuando la dejas sola.
- Hola.
Otori se apareció detrás de los hombres, que se sobresaltaron y giraron por instinto. Onemine se tiró directamente a los 4. Tomó la cabeza de dos y las estrelló contra la madera del edificio, y luego chocó las cabezas contra los oídos del guardia restante. La mujer en el suelo trató de echar a correr, pero Onemine la agarró del cuello de la camisa.
- Okey, quieta aquí, ahora tenemos que hablar.
Onemine uso solo un brazo para tomar por el cuello a la mujer.
- No lo entiendes, no hay nada de que hablar, ahora ellas te buscan y me buscan, estás muerta me escuchas niña, muerta.
- Supongo que compartimos el mismo destino.
- No podría estar más de acuerdo.
La mujer sacó un arma de su bolsillo con su mano libre y apuntó directamente a su cabeza, abrió fuego y se voló la tapa de los sesos, su cuerpo dejó de hacer fuerza y simplemente Onemine lo tumbó en el suelo, ahora tenía demasiadas preguntas y ninguna respuesta. Apretó los puños y rechino los dientes, se tiró al suelo de rodillas y antes de que se diera cuenta estaba llorando, todo el estrés acumulado salió por sus ojos.
- ¿Estás bien?
- Bien, bien, nada de esto está bien, estoy cubierta de sangre, acabo de matar a la mafia y ahora me buscan, seguramente mi familia está en peligro, ¿Qué parte de esto te parece que está bien?
La rabia que no pudo calmar su llanto se desató como una serie de puñetazos contra el suelo, el dolor de sus nudillos hacía rato que no importaba.
- Deberías hablar con Komi-san sobre esto.
Onemine, se detuvo progresivamente.
- Es difícil de explicar, pero cuando nos estábamos llendo, mientras el lugar colapsaba, pude ver por unos segundos la figura de Komi-san a través del cristal blindado de ese lugar, fue solo un momento, pero se veía tan nítida, excepto su cara, ella no tenía rostro, solo sombras, no creo poder explicarlo mejor.
Onemine pensó detenidamente en Komi-san, ella prácticamente nunca la había oído hablar, pero ahora podía recordar su voz con claridad y también la pudo identificar, cuando estaba en el escenario, su voz era la que resonaba en los megáfonos, ¿Sería acaso posible? No, Komi-san nunca haría eso, ¿Verdad?
Se le agotó la paciencia, ahora necesitaba buscar respuestas, buscó en la chaqueta de la mujer que había intentado matarla, encontró la jeringuilla que había usado, unas llaves de coche y una cartera, su nombre era Cristina, aunque bueno, podría ser falso, como sea, ahora tenía un coche que buscar y poco tiempo para hacerlo, miró a su amiga y ella lo entendió perfectamente, fue cuestión de buscar en los alrededores, encontraron una gran cantidad de coches estacionados pero no tomó más de una hora encontrar el correcto.
- ¿Cómo llegaremos a nuestro destino?
- Otori, amiga mía, piérdete.
Onemine le dedicó una sonrisa y ella captó el mensaje, tardaron tres horas en llegar a la ciudad, la tarde se había convertido en noche y los nervios de Onemine habían desaparecido, ahora el plan era sencillo, Onemine iría a visitar a Komi-san y Otori iría a su casa y no le contaría a nadie lo sucedido hasta que esto no acabara pues aún podrían tener problemas, aunque antes de eso se pasaron por casa de Otori para darse una ducha muy relajante, pese al trauma, Onemine aún necesitaba limpiarse la sangre y quitarse el olor.
En la ducha Onemine reflexionó sobre el papel de Komi-san en todo esto, no solo por el testimonio de su amiga, si no porque juraría que antes de irse de allí, vio por el retrovisor del coche, aunque solo fue un instante, a la figura imponente de una Komi-san anormalmente más alta y mucho más desarrollada que la que conocía. Evidentemente Komi no la estaba siguiendo, lloraba mientras trataba de autoconvencerse de ello.
Capítulo 6: ya cavé mi propia fosa.
Ya adentrada la noche, solo la luna era testigo de la caminata de Onemine en dirección a la casa de Komi-san, sus pensamientos giraban entorno a como sería la reacción de su amiga. Cuando llegó a la casa apoyó suavemente su mano en la pared y haciendo un poco de fuerza su mano se incrustó suavemente en el muro, luego estiró la otra mano y repitió el proceso, subiendo un poco, era increíble, la fórmula esa había logrado que pudiera levantar su propio peso con la palma de su mano, así con paciencia y concentración consiguió llegar hasta la ventana de komi, abrió la cerradura apretando suavemente y recorrió la ventana para poder entrar al cuarto.
Una vez dentro, se dirigió con calma hacia el interruptor de la luz, dejó que la habitación se iluminara y luego se acercó caminando a la cama, estar situada a la izquierda de la ventana iluminaba un bulto completamente cubierto por las sabanas que supuso era Komi, empujó suavemente a la altura del hombro pensando que eso la despertaría pero su tacto se tornó suave, confundida retiró la sabana para encontrar la almohada en forma de gato gigante que le regalaron a Komi hace un tiempo.
El rechinar de la puerta de la habitación la erizó todos los pelos del cuerpo. Giró lentamente para ver a komi-san de pie en la puerta con una expresión seria que contrastaba absurdamente con su pijama de gatitos.
- Nunca hubiera sospechado que serías capaz de esto.
Comentó komi-san, con una voz dulce, que extrañamente también expresaba terror.
"Entonces verdaderamente era ella", "se estará refiriendo a sobrevivir a la granja", fueron pensamientos fugaces que rondaron por la cabeza de Onemine dada la situación, casi por instinto tensó los músculos y apretó los puños.
- Solo quiero saber una cosa, ¿Qué culpa tenía Nagimi de todo esto?
De nuevo, la voz dulce de komi parecía no estar acorde con su cara, pero esta vez Onemine si que se sorprendió más, pues verdaderamente no sabía que culpa tenía Nagimi de esto, a lo mejor también estaba en el circulo de peleas clandestinas, ¿Tal vez también lo habían raptado? Claramente Onemine no estaba siguiendo el hilo de la conversación, pero su cara no parecía reflejar ninguna emoción.
- Komi-san, ¿De que estas hablando? Me secuestraron hace tres días, me dijeron que mi hermano lo comunicó a la policía, me han drogado, he luchado a muerte con caballos y si estoy aquí es por una teoría ridicula de una visión que seguramente fue causa del estrés, ¿Qué tiene eso que ver con Nagimi?
Komi abrió los ojos aun más confusa que Onemine.
- ¿Qué día es hoy?
- ¿Que? No se, Jueves creo, me secuestraron el lunes, ¿por que importaría eso ahora?
- Onemine-san, no quiero que te asustes, pero hoy es martes.
Onemine pestañeo y movió la cabeza en confusión hacia atrás, ¿llevaba acaso una semana secuestrada? Imposible, no se hubiera mantenido viva tanto tiempo inconsciente, a no ser que la hubieran mantenido inconsciente por causas externas, miró rápidamente a su brazo, no se lo cuestionó en el momento, pero ahora que lo pensaba, realmente el pinchazo en las venas y la inyección de esa sustancia no la habían dolido tanto, cuando por lógica sus venas deberían estar ardiendo por inyectarse lo que en el mejor de los casos serían altas dosis de esteroides y adrenalina.
Ante el silencio causado por el desconocimiento, Komi se acercó al escritorio de su habitación tomó un teléfono de uno de los cajones, abrió la tapa y buscó un mensaje, luego se lo entregó a Onemine, la pantalla mostraba un correo, había sido enviado hace escasamente dos horas y en el se podía leer.
"Komi-san, todo lo que crees saber sobre la paz de esta ciudad es mentira, la violencia camina entre las sombras de la calma sabiendo que cuando sea observada solo atraerá nuevos adictos a su juego.
Hay una mafia destinada a formar luchas clandestinas entre menores, generalmente atraen a niños pequeños, pero también pueden convencer a adolescentes de entre 14 y 16 años, siempre y cuando vean en ellos una personalidad satisfactoria, buscan gente sería y que pueda guardar un secreto. Luego los dan un representante, los entrenan para que peleen en las calles en círculos con no más de dos o tres espectadores, generalmente adultos, luego los pagan para que guarden silencio o pongan alguna buena escusa si la situación se sale de control, de esta manera se reduce la violencia casual y se concentra en pequeños espectáculos callejeros.
La cosa no termina ahí, en caso de encontrarse con algún ladrón, o sujeto potencialmente peligroso, se arrestará esa persona, no se hará pública esta información, y se lo llevarán a un lugar llamado la granja, ahí tienen dos opciones, si son buenos luchando se usarán como luchadores para torneos aislados y a cambio de un buen espectáculo se les dejará libres de nuevo con la condición de que serán vigilados y tendrán que volver cada cierto tiempo a combatir. Si por el contrario son inútiles, se les inyectará una sustancia que los convertirá en mulas de carga y servirán en la granja por el resto de sus vidas, unos once meses. De esta manera, los ladrones, asesinos y maltratadores se han reducido al mínimo.
La líder de esta mafia se llama Mika Fujilino. Puedes buscar información sobre ella si quieres pero no encontrarás nada, es una criminal de guerra buscada en una gran cantidad de países y de la cual se sabe muy poco, pero yo se lo suficiente.
Ella ha secuestrado a Nagimi, el supuesto cuerpo que se encontró de él es falso, no se como lo hizo, pero teniendo el control de la policía de este lugar no creo que le resultara muy difícil.
Escucha, el contexto es mucho y no me queda tanto tiempo, puedo oír como los miembros de su mafia están entrando al local en el que me encuentro, Nakana también está aquí, juntas les haremos frente, seguramente esta es la última vez que nos comunicaremos, por favor Komi-san, manda esta dirección a quien sepas que pueda hacer algo, se que tú tienes el carisma y contactos suficiente para encontrar a alguien que pueda atrapar a Mika antes de que esto se salga de control.
Atentamente, tú mejor guerrera, Ren Yamai."
Junto al mensaje se encontraba adjunto un número de coordenadas.
Por la cabeza de Onemine se juntaron muchas preguntas con sus respectivas respuestas, le devolvió el móvil a Komi-san y sin mediar palabra se acercó a la ventana del lateral.
- Llévame contigo.
Fueron las palabras que salieron de Komi-san.
- Ni lo creas, esto es demasiado peligroso, tú ni siquiera sabes pelear.
- ¿Tú si?
Esa respuesta tomó a Onemine con la guardia baja.
- No Komi-san, no se pelear, tampoco se conducir y desde luego jamás me hubiera tomado un secuestro con tanta calma, pero está cosa que fluye por mis venas me ha roto, ya ni siquiera se como tener una reacción creíble, probablemente ni la necesite, en 11 meses ni siquiera estaré aquí.
Pese a sus palabras, Onemine no alzó la voz, no quería despertar a nadie.
- Dos de mis mejores amigas están muertas, uno de mis mejores amigos está secuestrado y ahora la chica que considero casi como mi hermana está apunto de ir a morir por no querer recibir ayuda. Por favor, llevo desde que tengo 10 años recibiendo cumplidos de cómo soy una diosa, o una princesa, o como necesito que un paladín cuide mis espaldas, pero la cruda realidad es que no lo soy, por una vez, solo por una vez, quiero hacer algo para ser quien ayude y no la ayudada, por favor, solo déjame ir contigo. Se razonable, ellos mínimo sospechan que irás allí, llévame y jugarás con el factor sorpresa.
- Demonios, para ser alguien con problemas de comunicación te comunicas muy bien.
- Gracias, lo aprendí de ahí.
Komi-san señaló un libro de debajo de su cama en el que ponía "comunicación para tontos". Onemine no pudo evitar sacar una media sonrisa.
- ¿Cómo supiste que era yo?
- Reconocí tú silueta debajo de la puerta, se que eres razonable.
- Komi-san, aprecio tu valentía, pero esto que me da fuerza no es un súper poder, es un cáncer, una enfermedad que me hace eficiente por puros fines de carga y disciplina, ¿Aún quieres seguir?
Komi solo asintió, Onemine sacó una jeringuilla de uno de los bolsillos de su falda y se lo clavó en las venas de la muñeca, fue tan repentino que a Komi casi le salen orejas de gato de la sorpresa. Apenas sacó 10 mililitros de sangre, y se la entregó a Komi que con algo de miedo y múltiples temblores se la inyectó en el hombro.
No necesitaron más palabras, antes de pensar en las consecuencias ya estaban en mitad de la carretera rumbo a un extraño lugar.
Pese a que el viaje duró dos horas ninguna de las dos necesitó dormir, Onemine calculó a ojo la dosis que Komi necesitaba para que no hubiera sido letal, y ella realmente se encontraba mejor que nunca.
Eran las ocho de la mañana cuando llegaron a la localización que el móvil decía, se trataba de un bosque. Aparcaron en el lado derecho de la carretera y decidieron seguir a pie, todo esto sin decirse una sola palabra.
Caminaron por el bosque por unos minutos, el lugar era ciertamente inhóspito, lo cual era extraño, la vegetación mayormente formada por abetos y helechos no era normal en esta parte del mundo, además no se encontraban animales, ni moscas, gusanos, hormigas, ni siquiera pájaros, lo único que sonaba era el soplar de los árboles entre las ramas.
Finalmente lo encontraron, en una gran explanada estaba un gran cubículo gris, de puertas de acero y carente de ventanas. Ahora la prioridad era saber como entrar. Onemine se acercó a un árbol, destacaba entre los demás por tener un tronco fino y una altura no superior al metro ochenta, por lo que Onemine lo sacó de la tierra y lo arrojó 10 metros sobre el aire hasta que impactó contra la puerta de entrada echándola abajo.
- Con el caballo también funcionó.
Komi-san quería decirle que eso no había sido silencioso y que había llamado mucho la atención, pero estaba demasiado nerviosa e impresionada.
El lugar solo transmitía la misma sensación de soledad que el bosque, por más grande que se viera el sitio desde fuera, dentro era solo un pasillo con varias ramificaciones, en el techo se acompañaban en secuencia luces cada cuatro pasos y en los laterales simplemente había dos puertas paralelas que también se repetían cada pocos pasos. Onemine se acercó a la primera puerta a la izquierda, no estaba cerrada, la empujó un poco y se abrió, del otro lado solo había una habitación completamente a oscuras y muy fría. Nene volvió a cerrar la puerta antes de cuestionarse el porqué. Komi se acercó a la puerta de la derecha, esta emitía una luz muy potente por debajo, komi apoyó su mano suavemente pero sin querer echó abajo la puerta, una luz muy brillante no dejaba ver lo que había en esa habitación y además la temperatura era muy elevada, ella tubo que retroceder y alejarse varios pasos para no sufrir quemaduras, fácilmente esa habitación sobrepasaba los doscientos cincuenta grados centígrados.
- Son puertas impermeables a las altas y bajas temperaturas, pero no parece que haya nada dentro, seguramente llegamos antes de que empezaran a trabajar, eso explica la ausencia de, bueno, todo.
A Onemine no le gustaba esa idea, si no había nadie tal vez habían huido antes de que los delataran, tal vez estaban haciendo esto para nada. No era momento de pensar más, solo hechos, ahora necesitaban moverse y buscar algo o alguien que diera respuestas.
Estuvieron caminando por ese lugar por horas, ninguna de las dos se separó en ningún momento, pero tampoco se dieron cuenta de que estaban dando vueltas en círculos la mayoría del tiempo, todo era igual, las mismas puertas, las mismas luces, y las mismas habitaciones vacías, después de abrir unas 4 simplemente dejaron de intentar buscarle sentido. Extrañamente para ellas el lugar y su uniformidad no resultó pesado, era como andar por una calle que ya conocían, por más repetitiva que fuera, no se fijaran en el camino, solo importaba el destino.
En eso la monotonía del lugar se rompió abruptamente, encontraron una puerta al final de un pasillo, similar a una puerta de garaje y con una ventanilla en el medio por la cual se podía ver el interior, Komi y Nene acercaron la cabeza al unísono. Del otro lado vieron algo a lo que simplemente no daban crédito. Nagimi estaba dentro de esa habitación amarrado y encadenado a una silla, sus brazos estaban extendidos en los reposaderos y en sus muñecas se encontraban introducidos dos tubos de cristal que a su vez se extendían y conectaban directamente con dos conductos de ventilación en el techo. Nagimi giraba la cabeza de manera errática en un suave contoneo, sus ojos estaban completamente perdidos, no miraban a ningún lugar y su boca balbuceaba preguntas casi inentendibles, como si le contara pronunciar sus palabras. De frente a Nagimi y de espaldas a las chicas se encontraban dos mujeres de pelo rosa, la primera llevaba un vestido negro y una camiseta blanca, su pelo rosado era largo y terminaba en dos coletas. La otra sin embargo era más alta, también llevaba una camiseta blanca, pero lo complementaba con una falda verde, lo que más destacaba de ella aparte de su pelo corto eran las extrañas costuras en las articulaciones de sus extremidades, casi parecían cosidas.
- ¿Por qué hacéis esto, es prácticamente un suicidio?
Balbuceó Nagimi mientras luchaba por no perder el juicio. La mujer más pequeña chasqueó los dedos y la mayor se acercó a Nagimi, luego procedió a coserle la boca. La mujer más pequeña lo siguió mirando y dijo:
- Creo que te estás equivocando, un 50% de posibilidades es una certeza absoluta, o ¿Acaso no has oído hablar sobre la paradoja del hombre que se teletransporta? Verás, un científico inventó una maquina para teletransportarse la cual consistía en un tubo que replicaba cada molécula de su cuerpo en el lugar en el cual quería aparecer, creando un clon idéntico a el (con todos tus recuerdos, fallos y aciertos), que aparecía en el lugar deseado, en cambio, la versión de ti que se quedaba en el tubo era rápidamente duchada con acido sulfúrico, reducía a la persona a un charco de sangre y huesos en cuestión de segundos. Cuando le preguntaron al científico si no tenía miedo del peligro de esta máquina el respondió: "lo único que me aterra es ser alguna vez el clon que se derrite en ácido", piensa en ello y te darás cuenta de que es un 50 50 mal proporcionado. Tu, Osana Nagimi, eres perfecto para esta misión, eres una incógnita, un punto medio, y eso es precisamente lo que necesito, en tu interior se está mezclando la temperatura más fría del universo, el cero absoluto, así como la temperatura más caliente del universo, el punto plank, juntos ambos choque se están nivelando para traer un nuevo narrador a esta historia. Jeje, se que ya sabes todo esto, pero lo digo para que las chicas de fuera piensen que no las he visto y no interfieran tan temprano.
Eso fue suficiente, Onimine estiró el puño para tomar fuerza de impacto, pero antes de poder tocar el metal de la puerta algo la retuvo el codo, se giró sorprendida y vio a Komi-san, giró la cabeza otra vez y vio a Komi a su lado tan sorprendida como ella, entonces miró de nuevo a la figura. Era como su amiga, pero mucho mucho más alta, fácilmente alcanzaba los dos metros y medio de altura, además estaba mucho más desarrollada, no cabía duda, ella era la komi-san que vio en la granja. Intentó hacer más fuerza con el brazo para liberarse, pero ella la giró en dirección a komi y con el impacto de ambos cuerpos los lanzó fuera de la puerta hasta una de las esquinas del pasillo, fueron arrastradas cinco metros con una facilidad ridícula.
Komi trató de levantarse pero Nene la hizo una señal con la mano, crujió sus nudillos y se puso de pie, hizo tanta presión al correr en dirección a la komi gigante que sus zapatos se rompieron y sus huellas se marcaron en el suelo. Cuando se encontraba lo suficiente mente cerca para dar un puñetazo cargó su mano derecha con todas sus fuerzas y su puño, fue detenido en pleno desplazamiento. Komi-san hizo tanta presión en su mano que se pudo escuchar sus huesos crujir, luego elevó el cuerpo de Onemine con una sola mano agarrándola de su muñeca y la estrelló en el suelo con aun más facilidad, Onemine casi por instinto se puso en posición fetal y la komi-san gigante pisó su brazo hasta hundirlo en el suelo y partirlo, su hueso sonó como una rama siendo cortada de un golpe limpio.
Komi miraba horrorizada todo el panorama sin el valor suficiente para hacer cualquier cosa, de pronto algo tocó su hombro, con asombro miró a su derecha para ver a una replica idéntica de ella en tamaño y vestimenta con un rostro completamente consumido por la sombra y una fila de ojos izquierdos inyectados en sangre que la miraban. Sin que sus ojos pudieran verlo, recibió un golpe en el estomago que la hizo recorrer otra vez los cinco metros, su cara fue atrapada por la mano derecha de la Komi-san gigante. Komi trataba de liberarse, se revolvió y pateo todo lo que estaba en su rango, pero no podía soltarse. Entre los dedos de su captora vio directamente a través del cristal de la puerta el cuerpo de Nagimi, era un espectáculo aterrador, la mitad de su cuerpo estaba completamente pálido, de sus venas salía escarcha y sus músculos estaban rígidos, de la otra mitad apenas quedaba rastro, su piel se había derretido convirtiendo su cuerpo en una masa de carne y hueso más parecido al plástico fundido que a cualquier otra cosa.
Entonces Komi cayó al suelo, los clones que la retenían se habían ido con la misma rapidez con la que llegaron. Onemine se incorporó lo mejor que pudo y escupió sangre en el piso.
- Su función nunca fue matarnos, sólo entretenernos, ya no podemos hacer nada a tiempo, ya no hay tiempo.
Fueron las últimas palabras que pudo pronunciar Onemine antes de caer al suelo, luego.
¡Pum!
Toda la habitación voló por los aires, el lugar fue rápidamente consumido por fuego y escombros, las puertas volaron, una saltó dos metros sobre la cabeza de Komi-san, la otra impactó a gran velocidad contra Onemine, su cuerpo que apenas pudo oponer resistencia fue totalmente aplastado contra una de las paredes cercanas. De entre los trozos de techo salió la mujer bajita que había visto antes en la habitación empuñando una espada y con gran furia en su mirada.
- Idiota, ¿Tu hiciste esto verdad? Seguro dejasteis abierta alguna puerta.
La mujer agarró a Komi por el cuello de la camisa con una sola mano, estaba preparada para algo más pero una voz la llamó.
- Mika, tú ni siquiera estás aquí, date prisa en hacer lo que te toca.
Entonces la mujer desapareció y Komi-san ni siquiera quedó confundida, pues esa mujer nunca había estado ahí. Entonces otra vez salió una figura de entre los escombros, era alta, femenina y tenía un largo cabello rojo con dos pequeños broches de estrella en su flequillo, uno en cada lado.
- Ya me conoces, solo necesitas recordar.
- Yo no te he visto en mi vida.
Dijo Komi-san.
- No estaba hablando contigo, pero para el caso, claro que me conoces señorita Shouko Komi, yo he estado aquí antes de que esta historia empezara, estaba aquí antes de que el tiempo mismo lo estuviera.
- Eso no es verdad.
- ¿Tú crees? Komi-san, tú no tienes una ventana en el lateral de tu habitación. Piensa en ello.
- ¿Quién eres?
- ¿Si que estás habladora no? Bueno, no te puedo decir quien soy, va contra las normas, pero te puedo decir que soy, soy la narradora a partir de este punto, como lo fui para mi. Solo te estoy dando lo que quieres, tomo una historia, vario un par de detalles, y creo un nuevo universo precioso, más o menos, hay mucho dolor y tal, pero cuando le hice lo mismo a mis hermanas a ti te gustó.
- Yo ni siquiera se quienes son tus hermanas.
- No estaba hablando contigo Komi-san, sabes, moverme fuera de mis limites me pone limitantes, pero esta bien, no conozco todo lo que pasa en esta historia, pero se que tu me lo dirás, dime Shouko, ¿Tienes alguna mejor amiga aparte del trozo de carne pegado a la pared?
- Si, se llama Rumiko Manbagi, nos hicimos amigas en el segundo año de instituto, incluso ambas compartimos el mismo interés romántico, él se llama Hitohito Tadano, es un chico bastante normal.
- A si, le conozco, incluso se que se te declaró y aceptaste unos días antes de que decidiera solucionarlo todo con Manbagi, ¿o me equivoco?
Por la mente de Komi empezaron a circular muchos recuerdos, recuerdos que no creía reales, que no podían ser reales, y sin embargo lo eran. En la narrativa se conocen estos hechos como pasado no revelado, son elementos de la historia que supuestamente siempre habían estado ahí pero que no se hacen presentes hasta que la trama no lo requiere.
- ¿Es una pena lo que le pasó verdad? Tubo una combustión instantánea y luego alguien cortó la electricidad de su hospital, murió solo y sin conocimiento.
- Todo eso no es real, porqué se siente tan real.
- Es real porque yo lo narro, así funciona la historia, puedes no aceptarlo pero eso no cambiará nada. Además te acuerdas de Mika, bueno, a ella no le ha gustado que destruyeras su laboratorio, ahora mismo acaba de asesinar a Rumiko como venganza, la muy bestia utilizó una espada ropera, aunque claro los cortes fueron tan fuertes que todos lo confundieron con un machete.
- ¿Que?
- Si, una locura, además se llevó el cadáver de Nagimi y lo dejó en tu habitación, lo vas a tener difícil para librarte de esta, ¿Qué pensarán tus padres? ¿Tienes padres no? Normalmente las comedias de tu estilo no suelen tener.
- Si, si tengo padres.
- ¿Cómo se llaman?
- No lo se.
- ¿Disculpa?
- Yo... no lo se.
- Pues, será mejor que te acuerdes, porque por eso te están interrogando los guardias ahora mismo.
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Capítulo 7: Dejé las armas al destino y salí a luchar con las manos.
Estamos de vuelta en la habitación, otra vez esa maldita grieta se abre paso entre el silencio. Cuenta los muros, te darás cuenta de que es la cuarta pared. Komi-san se acerca, no presta atención a los hombres detrás del cristal, nunca los hubo. Asesta un golpe certero a la grieta, ahora hay dos, otro más, ahora hay cuatro, luego ocho, luego dieciséis y de ser preciso seguiría así toda su vida, hasta que sus puños se partan o hasta que la pared se rompa, pero la pared no cede y sus puños tampoco. Con forme el espacio pierde su relevancia, el tiempo se va con él, pero eso ya lo sabes.
Entonces la pared cayó, y komi salió corriendo a través del muro, y no había nada, y en la nada corría buscando algo que debía estar ahí, algo o alguien, la linea era muy delgada a este punto.
Lo encontró, encontró al hombre de las dos marionetas cuyos nombres no pueden ser pronunciados. Komi separó la cabeza de su cuerpo y salieron cinco luces, y Komi las aplastó con sus manos, tal fue la fuerza que sus nudillos sangraron y las luces entraron por sus heridas, y su aspecto cambió.
Entonces giró la cabeza, y me viste. Si, tal vez no soy el mejor narrador para esto, seguramente esperabas a Chuushaku. No te preocupes, ellos tampoco saben quien es así de primeras, ¿Tienes alguna duda?
- Supongo que más o menos entiendo todo, estoy en el paso más alto de la realidad.
Cielos no, hay por lo menos otra capa, quizás haya más pero eso es complicado de saber.
- Me he convertido en narradora, ¿Por qué?
Porque soy pésimo escribiendo finales, ya sabes, la gente confía mucho en ti para estas cosas, después de todo, no hay verdad más dura que la historia, pues se construye con hechos y no con opiniones.
- ¿Entonces ahora soy la más fuerte?
Mas o menos, eres la derivación de una creación, tu poder es superior al mío, no me cabe duda, directa o indirectamente tu sola existencia da origen a incontables universos, ¿Pero te acuerdas de tus dos clones? Bueno, son derivados de una versión mucho más poderosa de ti, que a su vez derivan de otra versión muchísimo más poderosa de ti, no en este plano, si no en otro, y a su vez ese plano es visto como ficción por ellos. Bueno, creo que estoy perdiendo a la audiencia, ¿Cómo te gustaría acabar esto?
- Quiero un final feliz, quiero que todo mi universo vuelva a ser lo que era antes de que Mika interfiriera.
No puedes, eso sería un deux ex machine, mi narrativa no me permite caer tan bajo, hay reglas, leyes que ni siquiera yo puedo cambiar, bueno podría pero mandaría toda la historia por el caño. El caso es que no puedes interferir en tu propio universo sin ser invocada, así como no puedes interferir en otros universos, por eso el sacrificio de Nagimi y tal.
- Básicamente si puedo pero no es rentable por la estabilidad de todo, ¿Ese es tu punto?
Si, más o menos.
- Bien, pero que pasa si yo no interfiero directamente, si no que uno de mis universos causa un daño colateral, un choque de líneas de tiempo.
Eso es arriesgado, pero supongo que podría pasar.
- Bien, veamos, tomemos un universo, un simple boceto de lo que luego será más complejo, entonces choca con lo ya establecido, ahora todo transcurre igual, los conceptos son los mismos, pero Shouko Komi jamás existió y Shigeo Tadano tampoco, es solo un nuevo comienzo en un lugar donde Komi-san no puede comunicarse.

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