Creepypasta Watamote: Algunos no entienden.
"No le temo a la muerte, estuve muerto millones y millones de años antes de nacer y no he sufrido por ello", esa frase la dijo Mark Twain, se que fue él porque estuve presente cuando lo dijo y sinceramente no podría estar más equivocado.
¿Recuerdas donde estabas antes de nacer? Yo si, recuerdo el origen mismo del universo, soy la conciencia que forma mis átomos y soy las infinitas experiencias que viven en distintos tiempos.
Mientras hablo contigo veo como cae Constantinopla, la llegada de Stalin al poder y como un soldado japonés juega a atrapar bebés con una bayoneta.
Me estoy quemando en Nagasaki mientras me congelo hasta la muerte en una expedición por la Antártida.
He muerto a manos de Jack el destripador y he apuñalado al Cesar.
Yo tampoco le temo a la muerte, ya he muerto antes, estoy muriendo ahora y en algún otro punto alterno estoy apunto de morir por combustión instantánea.
Mi vida entera es un Deja vu, pero quiero dejar claro que no estoy loca, en esta incesante rueda de eventos temporales que se repite hasta el infinito, yo soy mi única yo que es consciente de mí.
Jeje, parece un trabalenguas.
He perdido el miedo a los desconocidos, ya los conozco a todos. He vivido, vivo y viviré junto a ellos todas las experiencias posibles, así hasta el infinito cada una.
He matado a Yuri Tamura tantas veces como me he casado con ella, lo mismo aplica a Kotomi, a Megumi e incluso a Yu. Oh cielos, pobre Yu Nasure, creo que he abusado de ella el doble de lo que el infinito me permite y no se si eso tiene si quiera sentido, aunque pocas cosas lo tienen ya. Todo lo que he dicho aplica a todas las personas que conocí, conozco y conoceré, y no entraré más en detalles, en ocasiones combine ser tan pudoroso como esos animes moe que censuran la palabra tetas pero luego ponen a menores en ropa interior.
A lo que quiero llegar, es que verdaderamente no estoy loca, se lo que hago, veo el infinito repartirse en todos sus planos y soy consciente de ello. Este estado sempiterno comenzó desde que escuché hablar al silencio, creí haber visto a todas las personas del planeta y entender sus rostros, sin embargo, creo ser la más sorprendida de los dos si digo que es la primera vez que le veo".
Dijo Tomoko dentro de su habitación acolchada, atrapada en su camisa de fuerza mientras miraba al hombre pelirrojo de metro ochenta y seis ataviado con armadura y espada.
- ¿Eres real? - Preguntó ella.
- No eres la única que puede escuchar hablar a Silencio pese a sus problemas de comunicación - el hombre avanzó hasta estar frente a ella y se sentó en el suelo de piernas cruzadas. Su pantalón verde y faldellín amarillo contrastaban fuertemente con sus botas de cobre. - Se que no estás loca Tomoko, ahora, cuéntame siete historias.



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