Creepypastas: Las lágrimas del cielo son de mármol rosa - parte final.
Capítulo 39: Me lo dijeron las estrellas.
Jirei antes de conocer a Mika solo era un hombre promedio con un extraño pigmento rosado en la piel. Se dedicó a trabajar como un simple corredor de bolsa, uno muy bueno, implicado en tantas estafas piramidales como podía. Tenía sueños, y en ellos, prácticamente veía escritos fragmentos de un futuro que acertaba casi siempre en el beneficio de las inversiones.
No era un hombre que se conformara con poco, así que trató de averiguar cuál podría ser el origen de sus poderes. Leyó cuánto libro encontró sobre el destino y el futuro, pero la respuesta no parecía estar en la tierra, sino en el cielo, ¿Sería cierto que en las constelaciones está escrito el destino humano?
A él le llamó la atención una constelación rarísima llamada "La Novia Mayor", y cuando empezó a obsesionarse con el cielo, encontró un libro, de autoría anónima, que hablaba acerca de un lugar intermedio entre los transfinitos planos de la realidad. El que más captó su atención fue "Las lágrimas del cielo".
Aunque su vida giraba entorno a encontrar una forma de contactar con ese lugar, sus negocios llamaron la atención de gente más interesada en sus aportes a la tierra que sus divagaciones en el cielo. Pero Jirei iba un paso por delante, dos días antes soñó con una mujer de pelo rosa que vendría a exigirle explicaciones. Si, Mika lo encontró y él supo exactamente qué hacer, tirarse al suelo y suplicar piedad de rodillas.
Más que cómo un tropiezo, vio a Mika como una oportunidad para obtener objetivos más grandes, solo tenía que ser sumiso, se hacía inofensivo y temeroso, incluso dejó que le metieran un chip en el corazón. Al mismo tiempo, visitaba al bibliotecario y de sus libros extraía magias para controlar aún mejor sus sueños, moverse sin causar ruido ni olor, para meterse en los sueños de la gente e incluso para robar poderes.
Los sueños le abrieron un mundo de posibilidades, tumbado en su cama y durmiendo al mismo tiempo que los demás estuvo días enteros explorando a quien quiera que durmiera, pues era fácil quedarse dormido en aquella caja de zapatos. Así, Jirei llegó a los sueños de una muchacha que era exactamente igual a la constelación que admiraba, no podía ser eso una coincidencia, tenía que ser un mensaje del destino.
Esa era Chizuru Ichinose, muchacha agraciada que usaba su don como novia para alquilarse, ¿Alquilarse? Eso irritó a Jirei, el cielo le regalaba un don y ella lo prostituía, era imperdonable.
Había que hacer algo con ella, pero era demasiado polifacética, tenía múltiples clientes, muy buena relación con su vecino y gran fama como actriz local, si quería acercarse a ella no podía llamar la atención, o Mika podría sospechar.
A Jirei le preocupaba Mika, él había estudiado a todo y a todos, con horarios y esquemas, pero Mika no parecía seguir ningún patrón. Cuando parecía que tenía una rutina por semana, desaparecía porque perdía el interés, a sus aliados podía matarlos de un día para el otro y había semanas que desaparecía sin dar explicaciones solo para atrapar a un criminal.
El resto de personas de la caja de zapatos eran mucho más básicos, los miembros del escuadrón 70 eran básicamente humanoides sin emociones y el resto de personal eran pobres almas de veinti-poco que no querían estar allí.
Jirei fijó su atención en uno en particular, Carlos, sus poderes de controlar las ondas era lo que necesitaba para influir en terceros y quizás lo más importante, para bajar la frecuencia del chip de su corazón.
Jirei aprendió un hechizo para volverse un mosquito, entre otros animales, y pegó un picotazo a Carlos, así extrajo la sangre que usó para replicar un químico que le diera sus poderes. Pero Carlos cambió por ello, decía oír pitidos de mosquitos cuando en realidad solo escuchaba la baja frecuencia de su chip en el silencio de la noche.
Jirei no podía arriesgarse a dejar un cabo suelto, volvió a picarle por segunda vez mientras dormía, pero en esta ocasión le inyectó en sangre también la maldición que haría que olvidara que estaba poseído y maldito. A Iris la inyectó un tiempo después, solo por si acaso Carlos se volvía demasiado insistente con el tema de los mosquitos.
El resto de las piezas fueron cayendo en el orden que más le beneficiaba. Al final, allí está él, un sábado a las tres de la tarde, aplaudiendo a Chizuru que acaba de terminar su obra de teatro. Sumi estaba a su lado, con los ojos morados y los sentidos embotados, solo le obedecía a él, a su ángel.
***
Nacho acelera en carretera, se salta mínimo tres semáforos y llega al centro comercial en un tiempo record. Se quita la gabardina y con ella se limpia el sudor y la sangre antes de tirarla a uno de los asientos traseros y cambiarse a su uniforme policial a una velocidad frenética.
Solo se deja el sombrero en la cabeza antes de salir del auto dando un portazo. Esto era cuestión de vida o muerte y no había tiempo para discursos emotivos hacia su ropa.
Tuvo que preguntar a un par de empleados, enseñar la placa y buscar en ese gran centro comercial donde estaba el teatro. Qué gracioso iba a ser esto cuando todos sus compañeros policiales lo investigaran y vieran su actitud casi errática después de supuestamente matar a Ninoroki.
Llega al lugar, le recibe un cartel con un póster lleno de colores y explosiones donde 5 tipos de super sentai posan heroicamente sobre un monstruo hecho de sabanas y cartón piedra.
"¿Aquí actúa?", dice Nacho con una sonrisa cargada de ironía. "Chizuru, chica, eres la mujer más polifacética que he visto en mi vida".
Cerca de una tarima blanca de no más de 6 metros de largo, Nacho encuentra a un tumulto de madres y padres que se llevan a sus hijos que han estado disfrutando del espectáculo. Algunos hablan sobre su favorito, algunos juegan imitando los golpes y un niño llora porque él quería ser el ranger rojo y alguien le ha quitado ese lugar.
Sobre la tarima, hay varias personas recogiendo el decorado, falsos árboles plegables y alguna que otra roca de plástico duro. Nacho se acerca hacia un chico que reconoce aunque solo ve de espaldas y lleva su peinado natural en lugar de la peluca que usó la primera vez que lo vio de lejos.
- Disculpa, ¿Puedo hacerte unas preguntas? - dice Nacho para llamar su atención.
El chico deja de doblar el árbol que estaba recogiendo y se gira para mirarle. Abre unos ojos de sobresalto antes de ponerse bien, enderezando la espalda y pegando el brazo izquierdo a su pecho donde tiene los trajes de colores que han usado en la obra. El chico es Nakano Umi, el último hombre que estuvo en una cita de Chizuru a la que Nacho asistió.
- Claro, señor agente, ¿Qué desea? - pregunta.
- Por favor, nada de formalismos - Nacho agita una mano para restar importancia. - Supongo que me recuerdas, el sombrero engaña, pero soy el mismo agente que estuvo investigando las citas de Chizuru-san.
Aunque Umi muestra una sonrisa calmada su corazón dice que se está muriendo por dentro.
- Cierto, Mizuhara-san me habló de usted, ya solucionaron todos los malentendidos por lo que me contó - dice.
- Eso es cierto - Nacho hace con su boca el bosquejo de una sonrisa. - Había venido aquí para veros actuar en un ambiente más natural, ya me entiendes, ¿No?
Nacho se ríe pero Umi no tiene cara de que la situación le esté haciendo mucha gracia.
- Lamento decirle que la obra terminó hace tres minutos.
- No me jodas - suelta Nacho. - Bueno, eso explica porqué estáis recogiendo todo, pero, ¿Dónde está Chizuru-san? Me extraña que no esté aquí ayudando.
- O, ella al parecer se fue temprano. Es extraño, normalmente se queda a ayudar a recoger, pero han ido a buscarla a los vestuarios y solo han encontrado su taquilla abierta y su traje en el suelo - Umi se encoge de hombros y mira el traje rosa del montón que tiene en el brazo izquierdo.
Nacho obliga a todos sus nervios a permanecer en su sitio, esa definición suena a secuestro de manual.
- Aunque una amiga suya preguntó por ella antes de que empezara la actuación, supongo que se habrán ido juntas.
- ¿Una amiga? - pregunta Nacho arqueando una ceja.
- Si, una chica joven, de nuestra edad, quizás un año menos - Umi alza su brazo libre a media altura para indicar su estatura. - Parecía bastante tímida, me preguntó por ella con una voz monótona y luego desvió la mirada, como si no quisiera mirarme a los ojos.
- Eso sí que es un comportamiento extraño.
- Bueno, a veces me pasa - dice Umi, aunque niega rápidamente con la cabeza. - Lo siento, eso sonó muy vanidoso por mi parte.
- Jaja, venga chico no te disculpes por ser guapo - dice Nacho mientras piensa. "Seguro que esa chica estaba mentalmente poseída para poder acercarse a Chizuru, necesito algo con lo que buscar su rastro, tal vez...". - En fin, supongo que ya vendré otro día a veros actuar con eso puesto - con dos dedos, Nacho pinza superficialmente el traje de Ranger de Chizuru.
- Claro, puede que le guste, es una obra apta para todo público - dice Umi retirando sutilmente los trajes del alcance de Nacho.
- Enserio, no sé cómo no pasáis calor con ese látex.
- Es pura práctica - Umi lanza esa frase de actor exitoso que quiere terminar una entrevista antes de girar y mirar el atrezo. - Voy a seguir recogiendo, ¿Me necesita para algo más?
- De hecho si - Nacho extiende su mano ofreciéndole su placa a Umi. - Ahora en un rato vendrá otra amiga de Chizuru, quedamos para ver la obra juntos pero puesto que ya se ha terminado y yo tengo, em, asuntos policiales que atender, dale esto y dile que me busque luego, ella lo entenderá.
Umi toma la placa confundido, no puede hacer preguntas porque cuando se le quiere ocurrir algo Nacho ya ha torcido una esquina y se está yendo. "Chizuru-san tendría que empezar a tener amigos más normales", es lo único que puede pensar Nakano-san.
***
"Muy bien, esto servirá", Nacho se pasa los dedos por la nariz, más o menos ya ubica el rastro de Chizuru, no está a más de dos kilómetros de su posición.
Nacho se alivia, una parte de él ya pensaba en el peor escenario posible donde a Chizuru le habían inyectado el sin olor como a la sangre de Iris y Carlos.
Se sube a su coche y pone su GPS rumbo al rastro que creé conocer. Un nuevo temor desborda su mente, como una tostadora en una bañera, esa dirección le lleva directamente a la zona de almacenes abandonados.
***
En los almacenes del viejo barrio caminan dos personas, el primero es un hombre de negocios turbios y piel rosada, viste con smoking y mocasines negros, así tapa toda la piel rosada que hay bajo sus capas de ropa. A su lado, una joven de 19 años, novia de alquiler a tiempo parcial, una cabellera naranja hasta los hombros y una mirada morada perdida en el horizonte, Sumi Sukarasawa, ahora mismo no tiene ni idea de quién es o qué hace.
En los brazos de la joven hay un cuerpo inconsciente, una chica que no está muerta, pero tampoco está pensando en nada. Su cabellera marrón cae hacia el costado y si vieras sus ojos abiertos, también verías un morado intenso que ha solapado a ese marrón rojizo que tenía antes.
Habían venido corriendo por los túneles del metro y entre callejones para no ser vistos, el único que sudaba era el hombre rosa, Jirei. Aunque, para ser justos, no era sudor, su cuerpo segregaba un líquido rosado en contra de su voluntad por haber intentado experimentar con un químico remotamente similar al que Mika tenía en su naturaleza. No había podido conseguir nada de eso y se había tenido que conformar con el mediocre químico a medio terminar que dejaron los labios de Ruka en un tazón de cereales.
Era un viejo truco de alquimia que se practicaba desde el siglo XX, dos personas con la mitad de su alma compartían un don si tenían un propósito común. Agraciada debía ser la fuerza del destino que había hecho que Ruka ya reviviera con la mitad de su alma vendida por la irresponsable de Mika, y hoy había sido el día predilecto para usarlo, pues él y la chica compartían propósito, traicionar a Mika.
Si, él había tenido que vender la mitad de su alma, pero era un precio justo, porque si salía bien el sacrificio que había planeado, merecería la pena.
En la zona ya no había ningún cordón policial, lo quitaron hace una semana, tampoco había nadie vigilando, ¿Es que nada podría salir mal hoy?
Su regocijo se convirtió en frustración rápidamente, escuchaba un motor venir hacia su dirección, lo reconocía como si lo estuviera viendo pieza por pieza, era el motor de un Mustang GT.
"Imposible", musitó en sus pensamientos. "Ese policía debería estar muerto".
Iris y Carlos no podrían haber fallado en su misión, ese policía solo era un humano normal, él los mandó con un poco de los químicos de Ruka, ¿Habría sido acaso una cantidad demasiado pequeña?
No importaba, tomó a Chizuru de los brazos de Sumi, con un brazo las piernas con el otro la espalda hasta el hombro, y con un movimiento de cabeza le indicó a la muchacha de 19 años que se encargara de ese coche que llegaba. Sin perder más el tiempo, entró en aquel almacén donde semanas atrás Sumi mató a un ejército paramilitar que él mismo había unido.
***
Nacho va quemando rueda con las ventanillas bajas, el rastro de Chizuru parece terminar a pocos metros de él, pero no es a Chizuru a quien ve, sino a una muchacha de 19 y ojos morados que le mira con la expresividad de un cadáver.
Nacho respira más profundo, si, el aroma es inconfundible, los dedos de esa muchacha huelen al traje de Chizuru.
"Ya me imagino lo que pasa aquí. Si que le ha quitado el olor a Chizuru, pero al menos ha tenido la decencia de poseer a una amiga suya para que fuera ella quien la atrapara", piensa Nacho mientras aprieta el pedal a tope. "Lo tuyo no son los pequeños detalles, cabrón".
Sumi no sólo no retrocede, de plano se adelanta antes de que Nacho tenga tiempo a dar un volantazo. La chica taclea el coche, destrozando el chasis al mismo tiempo que con la mano libre se impulsa sobre él.
Nacho ve venir el movimiento, se desabrocha el cinturón al mismo tiempo que Sumi entra rompiendo la luna. Retrae las piernas y da una doble patada en el pecho de Nacho, sacándole del vehículo, parte la puerta de colateral.
Nacho rueda por el suelo, agarra la puerta del manillar y se la lanza a una Sumi que la desvía de un manotazo. Con su otra mano libre Nacho desenfunda su arma y apunta a la cabeza.
¡Bang!
Nacho sabe lo que va a pasar antes de que ocurra, Sumi va en acto reflejo, igual que Carlos e Iris, esquiva la bala cabeceando hacia delante, de la misma manera que esquivó aquel otro disparo que se incrustó en la pared, ese disparo casi bajo recupera encontrar y Ninoroki no le dejó explorar.
Nacho avanza dos zancadas y sale al encuentro de la mandíbula de la joven con una rodilla voladora, y ella, que solo hace una mala guardia de boxeo, nada puede hacer cuando la rótula de Nacho le impacta en el mentón.
"Lo dicho, pequeños detalles", se regodea Nacho en su mente.
Sumi cae de boca contra el suelo, pero su cabeza girando y mirando a Nacho con el ceño muy fruncido. Él se recoloca en su guardia, pensando donde debería golpear para solo dejarla inconsciente cuando de repente.
¡Tun! ¡Tun!
Su corazón empieza a desacelerar, una fuerte tos se apodera de él, cae de rodillas con una mano en el corazón y un hedor enfermizo en su sangre. Se está llenando de plomo.
Sumi parece ignorarlo, se dirige a su coche y lo levanta por la parte del maletero hasta ponerlo sobre su cabeza, como una lechera con un cántaro.
"Joder, también era la de los poderes de plomo, ¿Dos en uno?", piensa Nacho con todo su cuerpo enfermizo.
Lo que iba a pasar ahora hubiera resultado evidente para cualquier espectador, Sumi iba a estrellar el coche de Nacho contra él hasta que dejara de regenerarse, luego harían pasar todo por un accidente.
¡Bang!
Sumi estira una mano y atrapa un proyectil, tiene que tirar el coche a un lado, pues es demasiado peso para su otro brazo. Alguien viene corriendo casi a 350 kilómetros hora. Es Ruka, ha lanzado una de sus uñas a Sumi y esta la ha atrapado por acto reflejo.
Sumi se prepara para dar una patada a ras del suelo cuando Ruka ya está cerca de ella, pero la chica recién llegada se mueve más rápido de lo que él instinto de la otra puede percatarse, la toma de los hombros, empuja hacia abajo y su pie sube hasta su cabeza. De lo próximo que es consciente Sumi es de lo frío que está el suelo, pues Ruka la pisa dejándola inconsciente.
Nacho todavía tose con más ganas, sus ojos buscan a Ruka pidiendo socorro, ella se acerca de inmediato.
- Mi corazón... - Jadea Nacho. - Arráncame el corazón.
Ruka confía en él, su mano entra y sale de la caja torácica del oficial rompiendo ahora también la camisa del uniforme y manchando la gabardina con sangre.
Ruka extrae y tira al suelo un corazón negro como el azabache, mientras Nacho espira y respira pesadamente en un segundo que parece eterno hasta que recupera su corazón sano.
- ¡Joder! - exclama tosiendo. - Tener plomo en el corazón es mil veces peor experiencia de lo que dicen los documentales sobre minas - Ruka solo le mira sin alguna respuesta. - Eres muy joven - termina diciendo él - Me alegro de que me encontraras tan rápido.
Ella niega con la cabeza y le tira la placa para que la atrape. - Sabes, no era necesario que le dieras esto al amigo de Chizuru, podía seguir el rastro de tus neumáticos.
Nacho se da una palmada suave en la frente, ni siquiera un cerebro mejorado le salvaba del despiste. Ruka mientras toma el pulso de Sumi.
- ¿Es amiga tuya? - pregunta Nacho.
- Si, y de Chizuru-san también - dice Ruka. - Ella fue quien causó el accidente de coche en este lugar, Mika también la busca.
"Si, eso ya lo sabía", piensa Nacho, aunque no dice nada para no ser descortés.
- ¿Cómo sabes tú eso?
- Ella me lo dijo, al parecer mató a dos grupos, uno que intentó secuestrarla y otro que intentó secuestrar a esta chica nueva.
El cerebro de Nacho une los puntos, ya era evidente por el corazón lleno de plomo, pero ahora también sabía que los tres chicos muertos en el primer accidente que encontró también eran secuestradores y de solo recordar la moneda, supone que también trabajaban para Jirei.
"Seguro que era un grupo de criminales menores de 25 de esos de los que me habló Ninoroki, los que tenían por manía delinquir en un lugar y luego irse a otro", piensa Nacho apretando los puños mientras su ritmo cardíaco vuelve poco a poco a la normalidad.
Si Nacho hubiera sabido que Jirei gracias a sus estafas piramidales tenía dinero de sobra para agruparlos y armarlos, le hubieran salido mejor las cuentas. Si Ruka hubiera escuchado a Sumi y le hubiera contado su interacción con "el ángel", que no era más que Jirei experimentando químicos en el mejor candidato, también le hubieran salido mejor las cuentas. Pero la verdad es que todo eso no importaba, a veces la intuición es más fuerte que la lógica.
- Recógela - le pide Ruka a Nacho, refiriéndose a Sumi.
- ¿E? ¿Por qué?
- Es una corazonada, confía en mí.
Lo cierto es que Ruka no quería que Sumi se quedara ahí sola, ese lugar le daba una sensación extraña, como si estuvieran en un lugar creado específicamente para que ellos terminaran ahí, una edición extra que habían escrito y no debería estar en ese mundo. Era lo mismo que Nacho sentía en el cementerio, esas sensaciones correligionarias le hizo estar de acuerdo con Ruka y tomar el cuerpo de Sumi como si cargara a una princesa.
***
Mientras tanto, al mismo tiempo pero en distinto lugar, Mika llega a su caja de zapatos seguida de Kaguya y Ai Hayasaka. Se lleva las manos a las caderas y suspira cuando ve las dos puertas echadas abajo, como si alguien hubiera lanzado un árbol en medio de ellas.
"Sabía que tendría que haberme ido a matar a sus padres en lugar de ir a comer ramen con estas dos", piensa acordándose de Ruka. "¿Y ahora de que me va a servir traerlas? La iba a chantajear para que fuera su guardaespaldas", sigue pensando después de olisquear el aire y darse cuenta de que Ruka no está.
Kaguya va mirando al suelo y Hayasaka solo las sigue mientras que Mika a la cabeza va buscando a Ichika que está en una de las salas de menos interés, la sala de ordenadores que Mika solo usa para rastrear objetivos y ver películas piratas.
Abre la puerta y allí se encuentra a Ichika, los codos clavados a una mesa mirando una pantalla plana de 70 pulgadas clavada a la pared. Cualquier parecido con el laboratorio de Plancton es adrede.
La pantalla muestra un mapa detallado de la ciudad, hay dos puntos rojos en la rotonda que está cerca de la salida del bosque, una de las principales entradas al camino que lleva a la caja de zapatos. Pero no la única, Mika había tomado una más ancha que le permitía pasar con la limusina de Kaguya que, por supuesto, conducía sin licencia.
- ¿Se puede saber que haces? - le pregunta a Ichika.
- Carlos e Iris están muertos - dice ella señalando los dos puntos. - Ese fue el lugar donde sus corazones latieron por última vez.
- ¿Los ha mantado Sara? - pregunta ella mientras enciende la luz del cuarto e invita a Kaguya y Hayasaka a pasar.
- No, Ruka-chan dice que esto es obra de Jirei - Ichika se gira y estirando los brazos le hace entrega a Mika del libro con todas las anotaciones. - Ese hombre se estaba escondiendo delante de nuestros propios ojos. He intentado rastrearlo aquí con su chip, pero al parecer ha encontrado la forma de apagarlo.
Mika pasa las hojas a altas velocidades, ve las anotaciones tomadas en chino y su cerebro las traduce fácilmente, esa es la mejor parte de saberse todos los idiomas del planeta. Lo cierra de un sonoro golpe incluso dentro de esa habitación insonorizada.
- Alguien va a morir por esto - dice con total calma.
***
Jirei escondió a Chizuru en la habitación donde días atrás también habían encerrado a otra novia de alquiler. Está vez Sumi no vendría a salvarla, todo tendría que salir bien.
"4 meses desde que tuve ese sueño sobre la llegada de Rebeca", piensa. "La oportunidad perfecta luego de ver qué una de las traficantes de menores más buscadas venía a esta zona, convencer a Mika de que yo la involucraría en un accidente de tráfico que además le ayudaría en inversiones. Eso fue tarea fácil, y no se echará a perder por un policía que no sabe rendirse".
Cierra de un portazo con Chizuru dentro, lo más aislada posible hasta que se asegure de que nadie lo interrumpirá. Tan cerca pero tan lejos, semanas enteras estudiándola en sus sueños, a ella y al vecino con el que se reunía tan seguido, el peón perfecto sobre el que desviar la atención, y tan predecible, todo lo que tenía eran sueños calientes con su exnovia o alguna protagonista de hentai.
Que hombre tan patético y fácil de manipular, no se dio cuenta de cómo le dormí desde fuera de su casa, o que la mancha en su camiseta no era su semen. Pero qué bien le vino hacer la colada el mismo día que Chizuru, Jirei se llegó a desesperar pensando que el inútil no lo haría.
El resto del plan fue un camino de rosas, agitar un poco las neuronas de Chizuru para que fuera más distraída, usar los poderes de Carlos para mostrar los sueños de Chizuru en sus anotaciones del teléfono y ni siquiera hizo falta controlar mentalmente a Kazuya, él solito decidió meterse en la vida privada de Chizuru. Jirei siempre estaba ahí, como un mosquito al que ni se huele ni se escucha.
Tras eso solo hizo falta esperar, robar un neumático de Rebeca a la cual también había vuelto loca y luego usarlo como arma para inculparla. Cómo guindilla del pastel, para asegurarse de que el caso no se resolviera muy rápido, poner pistas falsas en la habitación de Kazuya, no era necesario nada más.
Escucha pasos, no puede ser, por el peso y por cómo chocan con el viento mientras se dirigen hacia él son una chica joven y un adulto cargando algo pesado, algo como un cuerpo. Respira hondo y el olor no le engaña, es el champú anticaspa del cuarto de duchas y un sudor rancio pegado a un sombrero, Ruka y ese policía vienen por él.
¡Bam!
Nacho echa abajo la puerta de una patada frontal, Jirei se gira y un diente disparado dos veces más rápido que el sonido atraviesa su cara incrustándose en su cerebro. En lugar de ojo queda un agujero del tamaño de un durazno en su cara.
- Seguro que tiene atrapada a Chizuru-san en esa habitación - señala Ruka. - No la huelo, ni la escucho respirar, ¿Pero qué otra razón tendría para estar protegiendo esa puerta?
- Tienes razón, chica - Nacho deja reposando el cuerpo de Sumi en el suelo. - Voy yo a ver, tú cúbreme la espalda por si vienen más enemigos.
- Para romper el hechizo de control mental tiene que escuchar la voz de un ser querido - le dice Ruka mientras retrae sus cuatro dedos con el pulgar y agudiza sus sentidos.
Nacho primeramente piensa en llevar a Chizuru al hospital para que le hable su abuela, pero es una distancia demasiado larga y con el coche roto, no va a ser muy seguro ir corriendo con una chica joven cargada en sus brazos. "Chica que además es siempre el centro de todas las miradas", piensa. "Sobre todo la de jóvenes como...".
Nacho se siente tonto, tenía una voz de un ser querido de Chizuru almacenada en su teléfono, el audio de Kazuya va a salvarlos de esta.
Está a solo un palmo de la puerta cuando nota un inmenso dolor en el tobillo izquierdo, al mirar hacia allí ve una mano rosa que ha transformado su extremidad en un charco de sangre. Jirei no ha dicho su última palabra.
"¿Pero qué?"
Sin tiempo para dejarle pensar, Jirei se levanta, atrapa a Nacho por la pierna y lo lanza contra Ruka al mismo tiempo que esta libera la presión de sus dedos.
Las uñas salen y atraviesan de lado a lado el abdomen de Nacho, pues Jirei lo ha lanzado justo en la línea de tiro. Los proyectiles pierden velocidad al atravesar hueso y músculo, cuando llegan a Jirei este los aparta de un manotazo.
Ruka atrapa a Nacho de la espalda y lo coloca con un solo pie calzado, pues el otro se regenera sin zapatos. Los dos miran como Jirei se ajusta una corbata y regenera a una velocidad innatural el agujero en su cabeza.
Nacho y Ruka se preparan, una guardia alta y ortodoxa respectivamente. Jirei solo sonríe, cuando su cara termina con esa sonrisa de ajolote, una onda mental anormalmente fuerte desestabiliza las neuronas de Nacho y Ruka, obligándoles a llevarse las manos a la cabeza y caer de rodillas.
- Maldita niña desagradecida - exclama Jirei. - ¿Has compartido con este policía tus poderes?
La voz de Jirei no va a corde con su apariencia, habla como un coro celestial, una voz que resulta familiar y reconfortante a Sumi, como la de un sueño.
- No importa - Jirei tira de sus ropajes, dejando su pecho al descubierto, desde los pectorales al abdomen tiene toda la piel rosada y viscosa llena de puntos rojos. - Ahora que compartimos el propósito de traicionar a Mika, use cada microlitro que dejaste de saliva para formar mi propio químico perfecto y me lo inyecté, ¡17 veces! Ya no necesito este defectuoso que solo me causa mucosidad, ni a esa niña y su mirada de plomo - señala a Sumi.
Los ojos de la joven han retomado su color natural, con la cabeza aturdida se incorpora a medias. No recuerda nada, y se asusta al ver a Nacho y Ruka retorciéndose con las manos en los oídos.
- ¿Qué -qué pasa? - su mirar finalmente se centra en el hombre de torso descubierto.
- ¿Qué ocurre, señorita Sakurasawa? Qué está a punto de ver cómo se hace real la profecía de las estrellas - le responde.
Los ojos de Sumi no podrían estar más ensanchados, sus oídos aturdidos viendo como Nacho rechina los dientes y Ruka se hunde las uñas en la cabeza para que el cerebro deje de dolerle.
- ¿Dón-donde está Chizuru? - pregunta Sumi, reconociendo en Jirei la forma de su ángel. - Cuando apareciste en mis sueños me dijiste que hoy la libraremos de todo mal, ¿Dónde la has dejado?
- Pobre señorita Sukarasawa, ¿No sabes que el bien y el mal solo son conceptos humanos? La historia es una rueda, y su giro no entiende de moralidad. Mis sueños me revelan cuándo será el próximo giro y yo correspondo a él, pero ya no será necesario, Roma me ha mostrado fragmentos de lo que ya está escrito y cuando sacrifique a Mizuhara Chizuru, ¡Me reuniré con ella en las estrellas antes de que llegue el silencio de todos!
Los gritos de Jirei hacen acústica en todo el almacén, está tan seguro de su victoria que no le importa llamar la atención, de todas maneras no tiene que venir nadie a ese lugar.
- ¡Jajaja! - Nacho se ríe, por un momento baja la mano de su cabeza y la lleva al pecho para contener la fuerza de los pulmones. - Lo sabía, cómo lo sabía.
Jirei borra su sonrisa y mira a Nacho. - ¿De qué te estás riendo?
- Es que no se cómo se me ocurrió que tú podrías ser la segunda mente implicada en este plan - Nacho pega varios puñetazos al suelo, buscando ser lo más hilarante e irritante posible. - ¿Quieres salir de la rueda? Cabrón, Roma hace girar esa rueda, tengo los poderes que tengo gracias a ese demonio, no a esta chica.
Mira su compañera, la cabeza le arde más que mil demonios y no está escuchando nada. Ella no lo aguantaba tan bien, era como experimentar el poder de Carlos multiplicado 8 veces, su cerebro no daba a basto.
- Creés que esa estúpida mentira te salvará - dice Jirei aún manteniendo la calma. - Yo orquesté este plan detalle a detalle, hasta la cadena falsa que Mika se creyó y los rituales erroneos que esos jóvenes hacían eran mi idea, ¡Y mi recompensa será el firmamento! - alza un puño al aire mientras Nacho vuelve a reírse en su puta cara.
"Él organizó esto", piensa Sumi, tratando de procesar la información. "Él le dijo a esos chicos que hicieran esos rituales y todas esas cosas horribles".
- Venga tío, no me jodas - escupe Nacho junto a parte de su sangre, está a un minuto de darle un derrame. - No me puedes soltar el rollo de mente maestra maquiavélica incomprendida, te delataste solo porque le diste de comer a unos putos peces.
Jirei se indigna, se supone que ese era el policía despistado al que Mika enviaba a las misiones ya preparadas, tendría que haberse fijado en detalles obvios como la imagen que alteró con los poderes de Carlos que además tuvo que imprimir, romper el marco donde estaba la otra, dar el cambiazo... Eso era lo importante, no que dejó algo de su sudor mucoso por error en un bote porque sino unos peces se morían.
Nacho empezó a retorcerse aún con más ganas cuando Jirei se focalizó en él. Hacía esto con la pequeña esperanza de que perdiera control sobre Ruka, y como mínimo ella pudiera escapar. Pero eso no pasó, el poder de Jirei es abismalmente grande y puede focalizarse en dos objetivos sin dificultad, pero solo en dos.
"Ataca ahora", le dice el instinto a Sumi.
¡Scras!
En la pared detrás de Jirei se levanta polvo y un gigantesco cráter casi perfectamente esférico. Le han lanzado algo que parecía una bola de bolos más rápido de lo que podría haber imaginado, y se ha llevado su brazo y parte del lado derecho de su pectoral.
Sus ojos buscan al culpable y solo se centran en Sumi, que cae de costado y con un agujero en el lado izquierdo del pecho. Consciente ella de que no podría llenar de plomo el corazón de Jirei sin que lo notara, ha vuelto de plomo el suyo y lo ha usado como un proyectil.
"Me dijiste que volvería de plomo todo corazón que por mí fuera castigado, y nadie merece más castigo que yo, mis acciones al final han condenado a las amigas que quería salvar", Piensa Sumi mientras su respiración se vuelve cada vez más escasa.
***
Así que mientras Nacho y Ruka recuperan poco a poco las fuerzas, a 12 Kilómetros de ese sitio Mika entrelaza las manos a la espalda y mira la pantalla.
- ¿Entonces Sara ha ido a buscarle o algo así?
- En todo caso se llamaría Sarashina, y ese es su apellido - explica Ichika mientras se vuelve a girar para mirar la pantalla. - Pero si, ella ha ido a buscarle, aunque tiene que haberla pasado algo, su chip tampoco funciona.
- ¿Y tú has venido aquí para ver si hace bien su trabajo?
- Si - Ichika se encoge de hombros mientras pone una sonrisa de hermana mayor. - Confío plenamente en que ella hará bien su trabajo.
Mika suspira - Está bien, siendo un poco demasiado amable por mi parte, le doy media hora para que pruebe su eficiencia encontrando a Jirei, si no, desplegaré al escuadrón 70.
***
Las heridas de Jirei se cauterizan, eso es piel muerta que tiene que quitarse antes de poder empezar a regenerarse. Pero cuando está por terminar de hacerlo, Nacho ya ha llegado a él y le asesta un gancho de izquierda directamente en el mentón.
Le da otro, ahora con la diestra al mismo tiempo que Jirei termina de regenerarse y lleva su mano nueva al cuello de Nacho apretando con fuerza. El agente sonríe, esto hace la gente que no sabe pelear, pueden sacarle ventaja.
Nacho le da un cabezazo con gorro y todo, escucha como se parte su tabique. Jirei con su mano libre apresa a Nacho de la cintura, su mano clavándose en los riñones del oficial para que no pueda escapar.
Ruka está despejando su mente, recuperando la visión poco a poco y empezando a notar el aire que le llega desde atrás, una respiración cortada e intermitente, es Sumi, dejando esta vida atrás.
Ruka aprieta los puños con rabia, tampoco ha podido mantener a Sumi fuera de esto y se pone peor cuando mira a Nacho en su forcejeo con el hombre rosa, porqué Jirei está empezando a cambiar.
Su musculatura aumenta tanto que dejaría en ridículo a un gorila con esteroides, su cabeza hace su sonrisa más ancha mientras sus ojos se oscurecen y engrandecen como todo el cráneo. En el final de la espalda le empieza a surgir una cola y sus uñas se rompen para dar las trompas de un mosquito.
Jirei ha jugado su última carta, transformarse en un animal, solo que los químicos y la mejora cerebral han hecho que tenga las mejores características que ha recopilado, la musculatura de un gorila, la piel resbaladiza de un ajolote y las trompas succionadoras de un mosquito. No tiene alas porque el destino no puede ser más cruel con ella.
Ahora es una criatura que roza los cuatro metros y con un abrazo rodea y levanta a Nacho mientras empieza a pulverizarle los huesos causando que grite.
Ruka no puede seguir como espectadora, salta a la acción, sus zapatillas revientan y su ropa se hace girones cuando rompe la barrera del sonido en un salto en acometida que lleva todo lo que tiene.
Cae con una fuerte patada hacha directamente sobre el hombro izquierdo de Jirei. Su talón no se clava perfectamente, pues la piel resbaladiza del ajolote hace que la propia mucosidad de Jirei se esparza mejor y le sirva como escudo.
De igual manera, el golpe repercute lo suficiente, el agarre pierde fuerza y Nacho puede bajar para soltarse. Aunque sigue teniendo una mano inhumanamente grande en el cuello, Jirei se concentra en general una dentadura de cocodrilo ultramejorada, su mordisco parte hasta los huesos de Ruka, que suenan como metal reforzado aplastandose en un desguace.
Nacho lanza un recto de derecha directamente al estómago, pero la piel más elástica de Jirei redirige el golpe y sobre él resbala el puño mientras su cola aferra al agente de una pierna, barriéndolo y enseguida pisándole.
"Cómo una criatura tan grande se puede mover tan rápido", maldice Nacho mientras intenta quitarse esa gigantesca pata que aplasta sus costillas y lo entierra agrietando el suelo.
Ruka lucha por liberarse, en un desliz da con el empeine directamente en la cara de Jirei, lo único que logra es que su estúpida sonrisa se haga más grande mientras él hace más fuerza con sus fauces hasta que le arranca la pierna de cuajo.
Ruka ni siquiera puede escapar cojeando, Jirei la atrapa con su colosal mano y la aplasta todos los huesos del tórax dejándola sin aire, para luego lanzarla flácida, débil e inútil contra la pared de la entrada, justo encima del marco de la puerta.
Ruka tiene un deja vu cuando su cabeza choca contra el suelo, es como aquella pelea contra ese gordo bastardo que la sacó volando de una palmada. Pero esta vez el resultado apuntaba a ser diferente, ya estaba cansada. Si, su cuerpo podría seguir luchando por semanas, ¿Pero y su mente qué?
Sus costillas clavadas en su propio corazón, todos sus órganos suplicando por un descanso. Llevaba sometida a estrés desde que enfrentó al rey, ni siquiera había comido, tal vez solo necesitaba cerrar los ojos un rato.
Nacho forcejea contra las inmensas manos de Jirei, las trompas de sus dedos se clavan en sus brazos y empiezan a drenar su sangre. Nacho aprieta los dientes tanto como hace fuerza para tratar de arquear la espalda y salir de allí, pero todo está resultando un esfuerzo vano.
A Ruka le cuesta abrir los ojos, su ritmo cardíaco es más lento de lo habitual, le han golpeado más fuerte de lo que el rey, Nacho o Mika habían logrado, pero ese corazón parecía seguir sonando.
- Quizás... Quizás es momento de que pares - le dice sonriendo, algo dentro de ella acepta que se está volviendo loca.
"No soy yo", le responde su corazón.
Ruka entonces mira a su lado. Cubierta de los mismos escombros que ella y con más daño encima del que merecía recibir, ahí estaba Sumi, flaqueando, casi ahogada en su propia sangre y con un prototipo de corazón regenerado que no llegaba ni a los 60 latidos por minuto.
Ruka se arrastra con las uñas hasta ella y le da la mano, está fría, más fría que el suelo, sus ojos apenas tienen fuerza para abrirse y mirar.
- Lo siento - murmura Sumi. - Yo creía que estaba haciendo lo correcto.
Ruka solo sonríe comprensiva. - Está bien, yo también pensaba así.
En cierto modo, Sumi también era como ella. Creían que eran las buenas, que estaban haciendo lo correcto, pero sus manos seguían llenas de sangre, ¿Sangre de gente mala? Tal vez, pero eso no les volvía a ellas mejores personas.
Ruka había matado a un policía que prácticamente estaba obligado a ser corrupto y Sumi había jugado con fuerzas que no entendía, lo que había concluido con ella vendiendo a su mejor amiga a un demonio.
Sumi no era una superheroína de un escuadrón, y Ruka no era un perro de caza, al final, solo eran chicas jóvenes tratando de entender un mundo que se les escapaba de las manos. Si, eso eran, y eso era algo que habían entendido las dos cuando sus corazones se sincronizaron.
"¿Lo entiendes Ruka? Unir almas, eso vale más que cualquier hechizo".
Ruka y Sumi cerraron los ojos y Ru-mi los abrió con un corazón que latía tanto como una actriz en el momento más emotivo de la obra, 192 pulsaciones por minuto.
- ¡Ey Jirei! - Grita una silueta de mujer joven cuya forma alterna entre Sumi y Ruka. - ¡"Ni jao" hijo de perra!
Ru-mi quebranta la barrera del sonido tres veces más rápido de lo que está acostumbrada, sus dos pies por delante chocan directamente contra el plexo solar del ajolote antropomórfico y a su exaltación de dolor le acompaña el sonido de seis pasos retrocediendo.
- ¿Qué mierda eres tú? - dice Jirei con escasez de aire.
Nacho vuelve a tener la visión lúcida, bajo el ala ancha de su sombrero percibe un cuerpo que no puede definir con palabras. Es como si la sombra de Ruka y Sumi se hubieran mezclado y solo hubiera dejado la longitud del cabello de Sukarasawa y el color de Sarashina.
- Soy la Sumi que ha superado su ansiedad y la Ruka que debió haberte matado sin importar lo que Mika opinara - dice Ru-mi mientras establece su pose.
- ¿Así le agradeces a Roma que te diera esos dones? - le reprocha Jirei. - ¿Así me agradeces los dones que te di? Solo fuiste la primera muerta a la que cambié la edad en la página de defunción para que Mika se interesara en alguien.
Nacho se rasca la barba de nueve días y ríe cuando se incorpora, recuperando volumen en los brazos. - Jaja, joder, pero decídete, ¿Trabajas por interés propio o eres solo la marionetita de Roma?
- Soy el final de vuestro camino - dice al mismo tiempo que tensa todos los músculos.
- Tú también tienes que buscarte mejores frases clichés - dice Nacho mientras establece una guardia alta con sus brazos ya recuperados y sus costillas sanas.
Jirei embiste con todo lo que tiene, pero Nacho y Ruka lo evitan a la vez, se mueven en zigzag. Nacho da una patada con la tibia a una de las rodillas de Jirei, le duele más a él que al bicho, pero le distrae lo suficiente para que Ru-mi caiga por su espalda pisando y partiendo su cola.
Jirei grita de dolor y al dejar expuesta su mandíbula Nacho se la cierra enchufándole un rodillazo en el mentón. Ru-mi perfora con sus uñas en los riñones, le cuesta atravesar la musculatura gelatinosa en la que casi resbala, pero al final consigue levantarlo sobre sus hombros y lanzarlo hasta la otra esquina con el mismo ímpetu que Sumi usaba para levantar y lanzar automóviles.
El impacto con la pared hace temblar el edificio entero, las vigas del techo que parecen estar en las últimas se mueven y desprenden un olor a óxido y herrumbre que Nacho y Ru-mi respiran sin mucho agrado.
- Bonita apariencia nueva, ¿Qué es? - pregunta Nacho en el segundo que Jirei tarda en ponerse de pie.
- Fusión de almas, me enseñó una amiga llamada Ichika, larga historia - contesta la mente dominante de Ruka. - Ahora tenemos que centrarnos, cuando se levante volverá más fuerte, puede que más irracional, con todo el daño nuevo recibido usará los dones de Carlos para calmar sus receptores, hay que golpearle todo lo que podamos para evitar que vuelva a lanzar una onda mental, ¿Creés que podrás con eso?
- Claro, chica - dice Nacho con una voz confiada y autoritaria. - Será lo de siempre, solo hago mi trabajo.
La mirada asesina de Jirei había aumentado casi tanto como el fluido viscoso de su cuerpo o el tamaño de su nueva cola rectiliana. Eso quería decir que de ahora en adelante, solo buscaba sangre.
- ¿No puedes volverle plomo el corazón? - pregunta Nacho.
- Con toda la química que lleva encima se regenerará más rápido de lo que tardo en envenenarlo.
- Pues nada, se hará a hostia pura.
Los tres acortan distancia acometiendo al mismo tiempo, Nacho intenta una mano derecha al cuello, pero Jirei se retuerce y se deforma, unas branquias atrapan el puño de nacho cuando impacta.
Ru-mi intenta la técnica de Sumi contra los paramilitares, golpe directo al pecho desde un punto ciego, buscando que reberbere, pero Jirei la mira antes de que llegue su mano.
"Claro, por supuesto que el bicho este también tiene el instinto mejorado", maldice Ru-mi.
Nacho aprieta las branquias y se aferra a ellas para que aguanten su peso. Entonces se balancea y clava sus dos pies en las rodillas de Jirei, como las espuelas de un vaquero. Jirei se retuerce y con la mano izquierda lo empuja, también lanza su viscosidad sobre los ojos de Ru-mi.
Esta parece maldecir de nuevo, Jirei confiado lanza un recto con su derecha pero Ru-mi ni siquiera escucha el aire, simplemente su instinto parece saber de dónde vendrá el golpe, de un gancho ascendente a la muñeca desvía la mano y con un recto en contragolpe ataca al codo de Jirei para dislocarlo con toda la fuerza de sus nudillos.
La pegada apenas hace un corte superficial, Jirei mueve su cuello con un contoneo, estrellando a Nacho contra Ru-mi que estaba en demasiada corta distancia.
El agente suelta su agarre y se deja despedir hacia atrás junto a la fusión de almas, con el consuelo de que se llevaba un par de filamentos de branquias en las manos.
Jirei tose, furioso y desangrándose, como un pez que se ha soltado muy a duras penas de un anzuelo. Ru-mi se recoloca mientras se quita la baba de la cara con una mano y le da la otra a Nacho para ayudarlo a levantarse.
- ¿Es cosa mía o se está haciendo más fuerte por segundos? - pregunta él.
- Se está haciendo más fuerte - Ru-mi arruga la frente. - Si no acabamos con él de una sola vez, dentro de poco nuestros golpes ya no le harán ni cosquillas, diría que incluso se refuerza el doble de rápido que tú.
Jirei solo los mira de soslayo con unos ojos tan deseosos de sangre como conscientes de su estado de cuasi inmortalidad.
- Entonces no tenemos nada que le haga daño - murmura Nacho, frustrado porque sabe que Jirei lo está escuchando con unos oídos mejores que los suyos.
- No exactamente - Ru-mi desvía la mirada hacia el agujero en la pared donde acabó el corazón de Sumi después de arrancarle un brazo a Jirei. - Tengo una idea, solo sígueme.
Ru-mi embiste y Nacho con ella, Jirei se gira, parece un movimiento tonto, como si ofreciera su espalda, pero antes de completar una vuelta le vuelve a crecer una cola. Ru-mi salta sobre ella como si jugara a saltar al potro, Nacho no tiene tanto ingenio y tiene que recibirla en el costado.
En lugar de retroceder, se clava al suelo y agarra bien la cola para que el rosado no se mueva y entonces Ruka a centímetros de él y todavía en el aire transforma sus uñas en plomo y las lanza.
¡Bang!
Las uñas se prenden como los casquillos de Carlos que lanzaron contra Isabel. Debido al peso extra son un poco más lentas y Jirei puede girar su tronco superior para que solo le den en el lado derecho del pecho mientras en respuesta arrea un volado de derecha a Ru-mi que apenas puede defender con una guardia cruzada. De nuevo la lanza por el aire.
Ahora Jirei tiene sus dos manos y atrapa a Nacho por ambos brazos, como si el oficial se hubiera puesto en medio de un aplauso dado con dos ladrillos. Nacho grita y Jirei lo aleja con una patada en el pecho que toma efecto y revienta la entrada de la habitación donde se esconde Chizuru.
- Tú, ¿Cómo has hecho eso? - pregunta Jirei señalando a Ru-mi. - Tu poder solo puede volver de plomo corazones.
- Hay un vacío legal ahí, tú me diste el don de volver de plomo todo corazón que juzgara, y no hay corazón que merezca más juicio que él mío. Pero ese corazón no solo está en mi pecho, me habla y es yo a un nivel que jamás entenderás - dice Ru-mi fijando su mirada en las heridas que ahora Jirei regenera.
- Tonterías y pedanterias - dice Jirei tensando aún más sus músculos. - Nada de lo que hagas podrá frenar mi destino, llegaré al final de todos los caminos.
“¿Por qué exponer solo su lado derecho?”, piensa Ru-mi, ignorando las divagaciones de Jirei. “Es prácticamente invulnerable y se regenera, no puede ser olido, puede moverse sin ser escuchado, es irrastreable para el escuadrón 70. Solo le podrían encontrar con el chip, pero seguramente usó los poderes de Carlos para apagarlo”, la verdad se reveló para el alma de Ruka. “Pero ese chip también se activa si el usuario muere, y detectará su muerte si el corazón deja de latir”.
Ahora todo tenía sentido, Jirei tenía que proteger su corazón con todo lo que tenía, si lo reventaban y se activaba el chip, Mika podría rastrearlo e ir por él. Mika era seguramente la única persona sobre la faz de la tierra que podría matarle de un golpe.
***
Nacho se levanta quitándose el polvo, su pecho estremecido y el dolor en sus órganos internos, era como si un camión monstruo le hubiera aplastado. En eso centró más su atención que la mirada morada de Chizuru detrás de él.
Levanta ambas cejas y vuelve a mirar al sitio de pelea, Ru-mi avanzando con fintas hacia el perímetro de Jirei, el rosado lanzando ataques sin sentido ni concierto, pero con el doble de potencia.
"Es la mía", piensa Nacho.
Inconscientemente lanza una plegaria y saca su móvil, no es que esté precisamente intacto, pero funciona, toca tres teclas, abre la galería y ahí está la grabadora con el último mensaje guardado.
Jirei escucha a Nacho encender y toquetear la pantalla de su teléfono, temiendose lo peor, retrocede a zancadas hacia el oficial.
- ¡Agente cuidado! - grita Ru-mi.
¡Maldición! Era la oportunidad perfecta para disparar a Jirei por la espalda, pero requería tanta potencia para eso que no podía asegurar que los perdigones resultantes no dañaran a Chizuru.
- ¡E! - Nacho se sorprende demasiado tarde. "Santo cielo, qué rápido es".
Jirei le agarra la pierna derecha, aprieta y aplasta el fémur, astillas del hueso le salen de la piel. Nacho tira el móvil y este cae con la pantalla hacia el techo.
Jirei piensa en estrellarlo contra su móvil, pero de hacerlo, todo el suelo saltará hecho pedazos, el daño colateral dañará a Chizuru y no podrá protegerla si Ru-mi y el agente continúan atacando.
"Tiene que desangrarse viva", piensa Jirei lanzando a Nacho tras separarle la pierna de cuajo.
Ru-mi llega en línea directa hasta él y lo atrapa. El daño es mucho y pierde sangre a velocidades que no conocía, pero Ru-mi le pone una mano tranquilizadora en un hombro y solo le dice;
- Céntrate en tu pierna, no en que quieres dejar de sangrar, sino en que quieres tu pierna de vuelta.
Nacho asiente y confía, su pierna está como nueva cuando abre los ojos después de pestañear. "A mí no me jodas, esto es magia", piensa asombrado.
Jirei mira la pantalla del teléfono, deja de centrarse en los otros dos y su dolor. Cuando quiere lanzar una onda mental se ve obligado a moverse para evitar tres uñas de plomo que van hacia su cabeza y le alejan tanto del móvil como de Chizuru.
Ru-mi no necesita que Nacho le diga que hay en ese teléfono, lo estaba protegiendo y Jirei lo quiere destruir. Confía en su compañero y con eso es suficiente, Jirei no puede ni siquiera pensar en tocarlo, no se lo va a permitir.
- Al corazón, confía - dice Ru-mi antes de embestir hacia el ajolote humanoide.
Nacho no lo entiende, tampoco lo necesita entender, si ese es el plan, confiará en el plan.
Ru-mi ya está frente a Jirei, reteniendo ocho de sus dedos con dos pulgares. Las increíbles manos de ajolote atrapan y envuelven los puños de la fusión joven, todos sus sentidos focalizados en que no dispare. Nacho salta justo tras y sobre ella, acumulando la fuerza residual del viento en un puño que cae en picada, atravesando justamente las branquias de Jirei e inflandolo por dentro.
Ru-mi se suelta y pivota, apunta, ¡Fuego! Desgraciadamente su tiro es predecible, Jirei se protege con su brazo como un escudo, las uñas ya apenas se incrustan en su piel y salen rebotadas hacia el techo haciendo temblar dos de los tres soportes diagonales que sostienen una viga. Todo el sitio resuena.
Ru-mi entonces entiende que el cuerpo de ajolote ya se ha adaptado a las uñas de plomo, si quiere hacerle algo va a necesitar un arma de mayor peso y grosor. Ella mira la viga, Nacho la mira a ella y lo entiende todo sin necesidad de palabras.
El microsegundo que se distraen, Jirei lo aprovecha lanzando una onda mental, contundente y focalizada en dos cuerpos. Mientras da un coletazo a Ru-mi que es la menos afectada, atrapa a Nacho pinzando su costado, ahora sí se siente libre de estrellarlo contra el suelo.
Jirei sorbe su sangre a través de sus dedos, escucha como Ru-mi recarga sus uñas, exhausta con solo una mente dirigiendo el cuerpo. Pero ni le importa, ya nota su piel inmune a eso y ahora que drena a Nacho, más aún.
¡Bang! ¡Bang!
Los disparos no van hacia Jirei, destrozan dos de los soportes del techo. Eso sí que llama la atención del ajolote, que ve como una viga de cerca de 6 toneladas tiembla peligrosamente.
"Quieren sepultarme aquí", piensa cuando corre, pisando a Nacho.
Este último tose sangre, ni en sus sesiones más intensas de entrenamiento de piernas se había sentido tan cansado. Aún así, el cansancio no es un lujo que se pueda permitir. Se incorpora con su fuerza dorsal tras arquear la espalda. Toma algo de su bolsillo, y placa en mano corre a por Jirei.
Este le siente avanzar desde un punto ciego y trata de golpearle al girar con su hombro de casi dos metros. Nacho predice este movimiento un segundo antes, es lo que alguien que no sabe pelear haría, atacar con la mayor distancia posible. Él cabecea con una finta y en dos zancadas está en los riñones de Jirei, con una mano le clava la placa como un picahielos y con la otra golpea, atravesando la piel del bicho lo suficiente para que caiga al suelo.
Jirei ve como Ru-mi prepara el tiro de gracia, Ru-mi ha visto cómo ha caído, lo que no puede ver es la onda mental que la lanza, una sacudida de neuronas superficial pero eficiente. Ru-mi mueve la mano dos milímetros y la uña al dispararse deja la viga a muy poco de caer pero aún estable.
Jirei se revuelca por el suelo, agarrando a Nacho al caer y llegando hasta Ru-mi. Su cuerpo grasiento y palpitante es inmenso, como si les hubiera caído encima un elefante cubierto de grasa. Ahora con este dominio más o menos claro, Jirei puede lanzarles una onda mental a los dos.
Nacho y Ru-mi gritan a la vez, como si les estuvieran dando descargas eléctricas en sus cerebros, sintiendo incluso como se queman. Para qué negarlo, están en las últimas y nada parece poder atravesar ya la piel de su agresor.
Ru-mi ya no se veía con fuerzas, ni Ruka ni Sumi en su interior sabían cómo seguir o con que dañar a Jirei, que se alzaba como una montaña sobre ellos, no, más bien un volcán de mocos cuya lava chocaba con ellos y les fundía la mente.
Jirei sonríe de nuevo con su jodida sonrisa de gallipato, Ruka desde lo más profundo de su alma solo puede pensar, en lo mucho que odiaba esa sonrisa en una piel tan invulnerable, ¿O no tanto? Nacho le había atravesado con la placa, sus uñas aún le cortaban superficialmente. Cuando el alma de Ruka dejó de pensar, su instinto tomó la voz cantante.
¡Crack! ¡Crack!
Ru-mi tiró de sus brazos, no podía levantar el peso de Jirei, pero tampoco quería. La piel en carne viva, dos huesos que antes eran dos húmeros ahora eran dos palos astillados con los que Ruka alguna vez hizo cuchillos, y con eso atacó.
Sus dos extremidades empezaron a chocarse una y otra vez contra el pecho de Jirei, destazando cada centímetro que tomaba de baba y musculatura.
Ru-mi iba con todo, como el nadador que da sus brazadas más fuertes cerca de la orilla cuando siente que se ahoga. Era instintiva, letal, y más rápida de lo que jamás había sido, más rápida incluso que el instinto de Jirei.
El ajolote mutado intenta apartarla con un puñetazo, Ru-mi gira con un solo pie, avanza y se clava en la bola del hombro de Jirei. Con un brazo cómo anclaje y con las dos piernas furiosas tira, se lo arranca, y mientras el brazo cae, Ru-mi estira sus muñones y le raja los ojos.
Se clava en su hocico y salta a su cabeza, estocada, tras estocada, haciendo su masa cerebral papilla, como Ruka quería hacer cuando le lanzaron la primera onda mental.
Jirei se encabrita, el dolor es mucho, todos sus receptores se disparan y no puede pensar con claridad, saltando como un toro de rodeo, consigue quitarse a Ru-mi de encima. Esta antes de caer, hace acopio de fuerzas y escupe un diente tan rápido que el mismo entra en fricción con el aire y al impactar contra el ajolote le arranca el otro brazo.
El cuerpo de Ru-mi entonces cae para no volver a levantarse, ha dado todo lo que tiene y ya no puede más. Su silueta toma forma, los cuerpos de Ruka y Sumi se separan y vuelven a como estaban antes, solo que ahora el corazón de Ruka ya no late.
- ¡Aaaaah! - grita Jirei, sin sonrisa, solo tosco e irracional.
Nacho despierta entonces conmocionado, no solo por el grito, sino por algo más. Jirei ya totalmente salvaje ha empezado a masticar el cuerpo de Ruka.
"Espera, ¿Ya no están unidas?", la visión de Nacho tiembla tanto como sus piernas, casi ni puede ponerse de pie. "Si, si es Ruka".
El cuerpo de la japonesa de cabellera morena está siendo triturado y degustado por las fauces de Jirei. A sus pies está Sumi, ella solo está inconsciente, pero si Nacho no hace nada, ya sabe cuál será su destino.
El agente desenfunda, Jirei está mocho y con heridas profundas en el cerebro, pero Nacho presiente que no servirá dispararle. Mira arriba, la viga está a un tiro de caer, pero él no podrá darlo sin qué Jirei salte hacia él, ¿Y luego qué? ¿Cómo le atraviesa el corazón con la viga?
Jirei ya está por terminar de regenerarse la cabeza, pero en lugar de crecerle nuevos brazos solo le están saliendo membranas de piel que cortan el sangrado. Está pensando lo justo y necesario, Nacho aparentemente también hasta que nota la luz al fondo de la sala, la luz que no viene de los ventanales ni del derrumbe en la entrada, sino de la pantalla de su móvil, con Chizuru a cinco pasos.
“Eso servirá”, piensa volteandose en su dirección.
Nacho lanza su pistola hacia Chizuru. Jirei nota la perturbación en el aire y gira en consecuencia, cuando empieza a correr hacia Nacho este tira también su sombrero.
El ala ancha choca con la pistola, hace que pierda inercia y rebota en el momento justo y con la parte dura, la parte donde se pegaba el sudor. Por efecto rebote toca el botón de reproducir en el móvil.
Jirei avanza gimiendo y balbuceando, Nacho avanza hacia él, lanzando una bolea de aire comprimido desde atrás que se mete a través de la garganta de Jirei hasta sus pulmones. Mucho impulso que le sorprende y le impide pensar.
Nacho también sobrepasa sus límites por la adrenalina, se obliga a moverse más rápido que el instinto ya dañado de Jirei y de un tibiazo a plena máquina en sus rodillas consigue derribarlo de boca contra el suelo mientras su pierna se revienta.
Jirei cae justo en el centro del almacén y Nacho cojeando se monta sobre él y empieza a descargar golpes al cráneo. Si Jirei vuelve a pensar interrumpirá la grabación que está sonando y no despertará a Chizuru.
Esa grabación son las últimas palabras de Kazuya, por los altavoces del móvil se empieza a escuchar;
"Hola Mizuhara-san, se que esto te parecerá extraño porque estoy muerto, pero sé que sabrás reconocer mi voz".
Chizuru agita un poco la cabeza confundida, ¿El que hablaba era Kazuya? ¿Qué estaba haciendo allí? ¿Qué estaba haciendo ella allí? Solo recuerda que Sumi la tomó de los hombros en el vestuario y luego notó un pinchazo en el cuello. En lugar de hacer más preguntas solo escucha.
"Quiero pedirte perdón por haber tratado de meterme en tus metas personales, entiendo completamente tu reacción y no te guardo ningún rencor por ello.
» También, si puedes, perdoname por, básicamente, haberte obligado a formar parte de mi vida y por no ser tan buen vecino o tan buen cliente como debería.
» Por favor, no pienses ni un solo segundo que mi muerte es culpa tuya, aunque yo no esté o desaparezca, me sentiría horrible si por mi culpa eres tú quien se siente mal.
» Eres bella, alegre y generosa. Has sabido regañarme cuando lo merecía y también darme un valor que no sabía que tenía.
» Tienes la sonrisa más bella del mundo, pero siento que oculta unas lágrimas. Eso te hace fuerte, vives tu vida al 110% y siempre estás ahí para quien pide tu ayuda. Espero que nada de eso cambie.
» Y si alguna vez vivo 100 vidas, en todas ellas pido poder pasar, aunque sea, un rato contigo. Te quiero, Chizuru-san, muchas gracias por todo".
Chizuru se queda asombrada, estupefacta, sorprendida, y más sinónimos que no pueden igualar la sensación que justifican esa lágrima que escurre por su mejilla.
- ¡Chizuru! - le grita Nacho con los nudillos rotos. - ¡Dispara a la viga del techo! ¡Dispárala!
El agente Sabina le está gritando, está encima de un monstruo de piel rosa con una cabeza abierta que parece cerrarse sola en los dos segundos que tarda en reaccionar.
La criatura bufa con rabia, Chizuru corre hacia la pistola, apunta y las manos le tiemblan, ¿Qué está pasando? ¿Por qué está haciendo esto? ¿Es siquiera lo correcto?
- Por favor, hazlo - suplica Nacho.
Jirei se consigue incorporar, le tira y atrapa en el aire, le muerde hasta la cintura.
A las lágrimas de Chizuru le acompaña un sudor frío, ella nunca ha disparado un arma, ¿Cómo lo debería hacer?
Sus ojos escrutan todo el lugar, así reconoce el cuerpo de Sumi, tirado, agotado y mirándola, a ella, a la última esperanza en la que confía, como si fuera la heroína que destruye al monstruo al final del show.
Chizuru frunce el ceño, apunta fríamente, tal vez no sea el momento que siempre ha esperado, pero es lo que sabe que tiene que hacer, entonces, dispara.
¡Bang!
La bala vuela a 360 metros por segundo, el retroceso del arma hace que la suelte por el gatillazo pero el proyectil impacta perfectamente. La viga cae a plomo, nunca mejor dicho, su peso por sí solo no es suficiente, pero Nacho la atrapa y le da un último empujón.
¡Pufs!
La espalda de Jirei se parte y sus propias vértebras se astillan, reventando su corazón, eso activa algo. Sigue con los golpes sin detenerse hasta que el ajolote deja de hacer fuerza.
Nacho se arrastra con sus manos hacia atrás con sus últimas fuerzas, ahora solo tiene el tren superior, el resto es carne molida.
Aún no sabe porque Ruka quería que hiciera eso, ¿Es que Jirei no podría regenerarse de ese daño? Él podía.
¿Acaso tardaría más? Todas sus dudas se resuelven 10 segundos después, mientras Chizuru viene a socorrerlo saltando entre los escombros y Sumi empieza a tomar pulsaciones más constantes, una figura femenina llega derribando la pared del almacén donde semanas atrás se estrelló un coche. Su rostro lo tapa un pelo rosa y entre sus manos sostiene un hacha.
"Mika, ja", Nacho solo tiene fuerzas para pensar en eso. "El arma secreta de Ruka era llamar a Mika, si bueno, ¿Por qué no?, si a estás alturas de la película me espero lo que sea, confío en ti, chica".
Capítulo 40: Entonces… ¿Es un final triste?
Mientras tanto, Ichika hace entrega a Kaguya de un libro que había ido a buscar, es el guión para una obra de teatro sobre Frankenstein, si quiere seguir con su racha de notas perfectas tiene que sacar un diez en el proyecto del teatro extraescolar.
Mika sigue con los brazos cruzados a la espalda, esperando a que salte cualquier alarma… y, ahí está. Un punto rojo brilla en la zona de los almacenes abandonados, es el chip de Jirei.
- No me gusta esta coincidencia, voy a necesitar mi hacha - dice para que la escuchen.
Es todo lo que dice Mika antes de desaparecer frente a los ojos casi muertos de Hayasaka, porque ni Ichika ni Kaguya la estaban mirando.
“Sigo odiando la maldición del viento nuevo”, piensa Ichika cuando se escucha el portazo.
***
Mika camina hacia Chizuru y compañía, girando el hacha como una hélice entre los dedos de una sola mano. - Si yo fuera tú me quitaría de ahí, esa cosa aún está viva - dice.
Chizuru desvía la mirada de la recién llegada y se centra en el ajolote aplastado, entre sus encías hay restos de la tela de una falda y empieza a ondear fruto de una respiración muy lenta.
- ¿Y Sara está escondida o algo? Porque la huelo pero no la veo - Mika salta por encima de la viga y se queda a seis palmos de Chizuru.
- No sé, no sé quién es Sara - murmura Chizuru.
Mika no hace caso, localiza la fuente del hedor en los restos óseos de Sarashina, están triturados dentro de las fauces de Jirei.
- Ha matado a una menor trabajando para mí - Mika pestañea dos veces. - Este cabrón se ha sacado la lotería en mala suerte -. Chasquea los dedos para que Chizuru le preste atención - Vosotras dos, fuera - señala con su índice a la entrada. - Jirei y yo tenemos una canción pendiente.
Mika pinza el pescuezo de Jirei, levanta su abismal cuerpo con una mano y lo lanza hasta el fondo del almacén. En un mísero instante lanza su hacha, la cabeza del mismo se incrusta a través del masivo pecho del ajolote y lo clava en la pared a tres pies del suelo, como un cuadro grotesco y sangrante.
Mika camina lenta y segura hacia él. - No te vayas muy lejos, luego quiero hablar contigo - le dice a Chizuru.
Esta ve como la mujer recién llegada a la que no conoce entrelaza sus brazos a la espalda, el aura que emana no parece que quiera ser reprochado, así que Chizuru obedece.
Ayuda a Sumi a ponerse de pie lo mejor que puede levantándola de un brazo, ella no parece estar consciente aún y por ende no hace la labor de ayudar. Afortunadamente respirar y su corazón ya llega a un ritmo estándar, saldrá de esta.
Chizuru la deja reposando en la pared del almacén de enfrente, ahora tiene que regresar a por la mitad superior de Nacho. Entra bordeando los escombros, con una mano se tapa la vista para no mirar al fondo, de hacerlo vería a Mika despiezando a Jirei golpe a golpe al ritmo de "Hijo del hombre".
Chizuru toma el cuerpo de Nacho de las axilas, no respira mucho, pero tampoco sangra, y con el día de locos que está teniendo, es buen momento para creer en los milagros.
Ese era el panorama, los alaridos guturales de Jirei hacían eco en un almacén abandonado. Chizuru fuera, estaba en compañía de dos cuerpos inconscientes mientras el sol en lo alto iluminaba todo, tenían que ser las 15:30 de la tarde calculaba ella. El horario no se apegaba a la situación, el almacén que se caía a cachos, el coche destrozado a unos metros, los gritos de dolor que poco a poco se callaban, eso tendría que ser lugar de una noche en una película de terror.
- Chizuru, ¿Estás ahí? - preguntó la voz de Nacho sacándola de su conmoción. - Creo que estoy ciego, puede que también sordo de un oído, ¿Vaya día, eh?
- Si, estoy a tu lado, te escucho - responde ella, casi arrodillándose para oírle.
- Mi móvil, ¿Tomaste mi móvil?
- Si, lo tengo justo aquí - Chizuru lo saca de un bolsillo de su falda.
- El audio es real, era Kazuya de verdad, yo pude hablar con él aunque no sé cómo - Nacho cada vez pierde más fuerza.
- ¿Puedo llamar a alguien para ayudarte?
- No - Nacho hizo mucho esfuerzo para pronunciar esas palabras. - Jamás, no le cuentes esto a nadie. A ver, tal vez a un psicólogo si, pero hazlo con cuidado, puede que no te crean o que traten de silenciarte. ¿Estás llorando?
- No, Ignacio-san, eres tú quien está llorando.
Con una fuerza que pensaba ausente, Nacho se pasa una mano por los ojos y nota sus lágrimas. - O, es cierto, bueno, pero no llores tú, ¿Vale? Vas a tener que ser fuerte, prométeme que serás fuerte.
- Lo prometo - dice Chizuru asintiendo.
- Es posible que la policía te investigue, hoy han ocurrido muchas cosas. Niega todo y te dejarán en paz, te lo prometo.
- De acuerdo.
- Una cosa más, envíate y guarda ese audio, no es mucho, pero creo que fue una promesa - esas son las últimas palabras que dice el cuerpo de Nacho.
Chizuru le toma el pulso, no hay. Un estruendo resuena tras ella, tiene que taparse los oídos y apretar los dientes. Al girar la cabeza solo puede ver cómo los 26 metros cuadrados de almacén se han reducido a escombros.
Mika sale del lugar caminando sin ninguna molestia, en una mano el hacha y en la otra la cabeza de Jirei unida por escasos músculos a su corazón y pulmones. Esa cosa seguía viva.
Mika tira ambas cosas y aplaudiendo de arriba abajo se quita el polvo de las manos, han pasado años desde la última vez que rompía un edificio de un golpe, estaba un poco decepcionada, esperaba que la estructura ofreciera más resistencia.
A Chizuru se le alteró un poco más el corazón cuando Mika giró para verla directamente a los ojos. Mika en cambio puso una mueca de conformismo y se acercó a paso lento.
- ¿Por qué la sangre de ese huele como la mía? - pregunta señalando a Nacho.
- No lo sé - responde Chizuru.
- ¿Y por qué esa no huele en absoluto? - pregunta señalando ahora a Sumi.
- Tampoco lo sé.
Mika acentúa entonces la mueca de desagrado, quiere que se note, que transmita algo de inseguridad a esa chica que baja la cabeza y se centra en el policía muerto.
- Es usted una fuente de sabiduría "Churro-san" - dice Mika sarcásticamente.
- Me llamo Chizuru - responde la joven frunciendo el ceño.
- Como sea, ¿Esta es menor? - dice ahora señalando con desgana a Sumi.
Chizuru recuerda enseguida las palabras de Mika antes de lanzar a Jirei. - Si - miente Chizuru sin que se note.
Mika la mira, la juzga como un polígrafo, pero Mizuhara Chizuru tiene un don para la actuación y Mika no es omnisciente, así que termina aceptando el dato que tiene un 99% de posibilidades de ser falso.
Mika sacó una jeringuilla de alguna parte de su vestido, Chizuru trató de predecir lo que haría, pero ella se movió más rápido que su vista, introdujo la herramienta médica en uno de los ojos de Sumi y extrajo varios mililitros de una sustancia azul y morada.
Mika dejó caer el cuerpo de Sumi, Chizuru estiró sus brazos y tomó la cabeza de su amiga antes de que golpeara contra el suelo. Mika hizo caso omiso a esto mientras miraba el contenido extraído a contraluz. Los colores se entrelazaban pero no sé mezclaban, como el agua y el aceite, formando lo que muy vagamente parecía una hélice de ADN.
- Ya tengo lo que quería, así que no os necesito a ninguna de las dos - guarda la jeringa y vuelve a por su hacha y los restos de Jirei. - Tu amiga despertará en media hora, es posible que crea que todo ha sido un sueño, así que si puedes mantener esa mentira la ahorrarás la totalidad del trauma.
Chizuru toma el pulso de Sumi con dos dedos en el cuello, es lento pero seguro. - Eso no servirá, verá las noticias - murmura.
- Ese ya no es mi problema, Churro-san - Mika se encoge de hombros. - Si yo fuera tu me iría de aquí con lo puesto, la policía no tardará en venir, y no te preocupes por los restos de tu amigo, estallará en 10 minutos, no será necesaria sepultura, por lo que no te cargo el muerto, ¡JA!
Mika saca de su estómago una única y sonora carcajada, pero Chizuru no tiene la intención de reírse. Solo cruzan miradas, Chizuru agotada en los escasos 3 minutos que lleva consciente y Mika con las fuerzas para estar ejercitando 10 semanas seguidas sin comer.
Chizuru suspira, ya está, es todo, ha aceptado su papel en el mundo, se guarda el teléfono de Nacho y como puede empieza a levantar a Sumi, echándose uno de sus brazos por encima, como una bufanda, cargará su peso lo mejor que pueda.
Mika mira la cara de Chizuru, ve algo que no la gusta, es algo que también vio en Mami, algo que incluso vio en Ruka el día que se reveló en los entrenamientos, es una sensación que odia, porque es una cara que grita que le echará ganas a la vida aunque la vida siga golpeando con todas las fuerzas que tiene.
Algo reconcome a Mika por dentro, el saber que ella no tuvo esa actitud de pequeña, que solo fue una niña con más químicos que sangre en las venas, usada como una marioneta en actividades ilegales. Lleva viva casi tres siglos y el mundo aún le muestra gente que la sorprende.
"Me va a tocar hacer de buena madre espacial", se maldice para sus adentros.
- ¿Quieres que te acerque a tu casa? - le pregunta de una.
Chizuru que por fin se ha incorporado la mira con los ojos entrecerrados y sin un gesto definible en la boca, como si le hubieran preguntado que si le hubiera gustado recibir una patada en la cabeza.
- Lo digo enserio, no hay trampa ni cartón - Mika vuelve a dejar caer lo que tenía agarrado y alza las manos como si se rindiera. - Tienes pinta de poder cargar con un hombre borracho hasta su casa, pero ahora mismo sois dos mujeres andando solas y una no se tiene en pie, todos harán muchas preguntas.
Chizuru tiene que evaluar la situación, no conoce a esta mujer de nada, pero tampoco sabe nada de lo que está pasando, si la ignora y se va con Sumi arrastras hasta la ciudad, no tardará en ser el centro de todas las miradas, ¿Y después? ¿Cómo se librará de la presión de esa situación? ¿Cómo explicará su ropa llena de polvo e incluso sangre? La terminarán vinculando a estos almacenes tarde o temprano si hace eso.
- ¿Qué propones exactamente? - pregunta Chizuru.
- Un viaje en limusina, ni más ni menos - Mika asiente para sí misma con los ojos cerrados. - Solo tenemos que esperar aquí unos 15 minutos a que vengan, puede que 20 si hay mucho tráfico.
Chizuru solo se sentó en el suelo y dejó la cabeza de Sumi en su regazo, seguidamente se cruzó de brazos, todo su lenguaje corporal era un gran "pues haz lo que sea".
Mika marcó a alguien por teléfono y empezó a hablar; "Si, quiero que vengas a por mí", "No, no las dejes solas, traetelas", "¿Cómo vas a venir con el vocho? Ven con la limusina, necesitamos espacio para dos chicas más", "Vale, no tardes, corto y cambio".
Chizuru apoyó la cabeza en la pared y miró al cielo, ¿Estaría Kazuya allí arriba? ¿Y su abuelo? ¿Realmente habría vida después de la muerte? Kazuya en su audio dijo que desaparecería o algo así.
Dejó rodar la cabeza a un lateral y miró a Nacho, su cuerpo se desintegró de un momento a otro, su sombrero sudado y hasta con sangre cayó sobre los restos de su gabardina y su traje de oficial totalmente roto.
Chizuru estiró su brazo y su torso antes de que el gorro fuera movido por el viento y se quedó con él. Mika la miró de reojo mientras ella se lo ponía en la cabeza.
"Esa cosa huele a rayos", pensó Mika. "O el trauma es muy grande o esta chica no tiene sentido del olfato".
***
La limusina llegó tal y como Mika dijo, medía siete metros de largo, dos de ancho y casi dos de alto. Era un coche de muchísimo valor y ciertamente Chizuru se sintió un poquito intimidada al verla.
- A dentro mi estimada - dice Mika abriendo la puerta y haciendo una reverencia. - Primero usted, yo cargaré a su compañera.
Chizuru entró y se quedó maravillada, el interior era igual que lo visto en las películas, tapicería roja y llamativos asientos blancos.
Enfrente de ella y de espaldas al cristal que conectaba con la cabina del chofer, estaban dos chicas jóvenes, la primera de ojos rojos miraba concentrada un guión de teatro, y la segunda, de cabello rubio la miraba con aún menos expresividad que el cuerpo de Nacho antes de desaparecer.
Mika metió a Sumi al lado del de Chizuru, ella colocó a su amiga para que no se hiciera daño por su postura. Mika en cambio no sube, va al maletero y allí deja su hacha y a Jirei.
Finalmente, la limusina arranca cuando la de rosados cabellos se mete y se sienta al lado de las dos muchachas desconocidas.
- No les hables, no les gusta - dice Mika luego de cerrar la puerta. - En lugar de eso, hablemos de ti.
- ¿Qué quieres saber? - pregunta Chizuru.
- Para empezar, ¿Dónde vives? No puedo llevarte a tu casa si no me lo dices.
Chizuru no lo pensó mucho, no podía dar la dirección de su casa, no era seguro, así que dio la dirección de la antigua casa de su abuela.
- Ja - Mika se rió en su cara. - Muy buena, dándome una dirección falsa para que no te rastree, desafortunadamente ya sé dónde vives, tuve que asegurarme por motivos del trabajo.
Mika golpeó suavemente el cristal de la cabina y le dijo a quien conducía que les llevase a la casa de Chizuru, dio la dirección exacta.
- Mira, te voy a ser honesta, Ichinose Chizuru - Mika juntó los dedos de sus manos en un triángulo y la miró como si estuviera en un tribunal. - No eres una mala persona, ni una influencia negativa, ni siquiera creo que seas un cabo suelto, pero has tenido la desgracia de estar en medio de todo esto por culpa de que uno de los sicarios que trabajaba para mí era astrólogo, ¿Entiendes?
Chizuru asiente, completando los vacíos en el contexto de Mika con sus propias suposiciones.
- A partir de aquí, cada una se va por su camino - Mika pone una mano plana, con la otra mueve dos dedos encima, figurando ser unas piernas que avanzan. - hablaré con la policía, no te involucrarán en el caso de investigación que abrirán, y tú podrás seguir tu vida como si nada de esto hubiera pasado. Te puedes quedar con el móvil de Ignacio, su sombrero y por mí como si quieres entrar en su casa y robarle al perro, no me importa. De aquí en adelante, solo te quiero lejos de mi camino, ¿Entendido?
Chizuru vuelve a asentir, está algo tensa, su trasero bien aferrado a su asiento cuando la limusina gira.
- Bien, pues eso es todo - Mika aplaude y sonríe, las dos chicas a su lado ni se inmutan. - ¿Te apetece que paremos a comer algo o ya vas directa a casa?
- Solo llévame a casa - dice Chizuru.
El cristal de la limusina se baja y ahora puede ver el perfil de la conductora, una mujer joven de pelo muy corto y también rosado. - A todo esto, ¿Qué ha sido de Ruka-chan? - le pregunta.
Chizuru espera que Mika conteste la pregunta, pero no lo hace, en lugar de eso la mira esperando una respuesta que involucre una gran historia.
- No lo sé, no la vi allí, pero yo... - Chizuru hace un esfuerzo por recordar. - Creo que murió luchando para protegerme.
- Es lo más probable, Jirei la masticó con ganas, quería asegurarse de que no se regenerara - añade Mika con una suposición correcta. - Es una pena, era una buena muchacha.
- Y muy viral - dice Ichika. - Ya se ha hecho famoso en redes el vídeo de ella corriendo descalza por la carretera. Solo dura dos segundos y está borrosa, pero claramente es ella.
- Las chicas de tu generación están muy mal de la cabeza - dice Mika sonriendo a Chizuru como si la conociera de toda la vida. - Y hablo en general, esta de aquí - indica a Kaguya con los ojos. - Se cargó al chico pobre de su clase porque sacó más nota que ella en un examen.
Kaguya movió la cabeza fulminantemente, sabía que no podría intimidar a Mika así que se enfocó en Chizuru, si se le ocurría mostrar el mínimo atisbo de una sonrisa, la mandaría matar. Chizuru solo apoyó su mano en su palma y desvió la vista por la ventana.
***
Llegan por fin a la casa de Chizuru, Sumi no se ha levantado en todo el viaje, pero si que se ha movido para recolocarse, al final tanto estrés la ha dejado dormida.
Chizuru baja de la limusina, Mika con ella, y sin que se lo pidan toma a Sumi en brazos, llevándola en silencio hasta la puerta de la casa de Chizuru y tumbándola en el suelo. Chizuru está ahí, todavía sin saber muy bien cómo reaccionar.
- Una cosa más - Mika busca en su bolsillo y entrega a Chizuru una tarjeta con un teléfono anotado y un nombre. - Este es el número de mi psicólogo, si necesitas ayuda profesional, le llamas, dices que Mika te envía, y todas las sesiones serán gratis, ya me lo agradecerás otro día.
Chizuru toma la tarjeta, la mira y cuando quiere preguntar porqué tanta ayuda, Mika ya se ha subido en la limusina cerrando de un portazo. La velocidad inhumana de esa mujer parece ser lo único normal de todo este asunto.
Chizuru entonces agita un bolsillo de la falda, ahí están su móvil y sus llaves, eso le hace suspirar con alivio. Mira a Sumi mientras elabora la mentira que va a tener que contarle cuando despierte con amnesia, y finalmente gira la tarjeta para ver el número.
Sus pupilas se dilatan, su mano tiembla y con dos dedos trata de mantener fuerte la tarjeta para que no se caiga, ella conoce ese número, también el nombre del psicólogo; se llama William Cooper, el número de teléfono es el mismo que le dio Nacho hace una semana.
***
4 días después.
Jirei pestañea, no puede creer que esté vivo, intenta moverse solo para descubrir que está encadenado de brazos y pies en el suelo de una habitación totalmente oscura. Ya no tiene su fuerza sobrehumana, ni su apariencia de ajolote, es solo un empresario asiático de piel rosa vestido como un empresario asiático.
- Al fin despiertas - dice la voz de Mika, que sale de algún lugar que no ve. - No intentes esforzarte en salir de aquí con alguno de tus trucos, te he quitado todo, menos tu poder de ver el futuro, dime, ¿Sabes qué día será mañana?
Jirei abre mucho los ojos cuando al fin se adaptan a la oscuridad, en la misma avanza una criatura con la estatura de una niña, la forma de una niña, pero el rostro de una criatura sedienta de sangre.
- Venga, responde, si lo dices bien te daré una Coca cola - insiste Mika.
- Jueves - susurra Jirei.
- Correcto - Mika aplaude mucho y sin parar. - Que mala suerte que no vayas a vivirlo. Claude, cielo, mátalo.
La niña despedazó a Jirei con la rabia de un pitbull american terrier que lucha contra un caniche, terminó en 5 minutos y no dejó ni el más mínimo rastro visible de huesos o esqueleto.
Tras eso Claude regresó a su esquina pensando; "mamá ha sido generosa, van dos comidas en menos de una semana".
***
2 días después.
Cristina cierra el portátil, ha terminado su último trámite del día. Se quita las gafas de ver de cerca y se pasa la mano por la nuca, apartando su gran mata de pelo marrón hacia un lado de su hombro izquierdo, después suspira. Son las nueve de la noche y si quiere dormir bien tendrá que pedirle pastillas para dormir a algún botones.
Se levanta y endereza su espalda apretando cuidadosamente sus costados con las manos. Echa una visual a todo lo que tiene, un escritorio, un portátil, armarios y papeleo, su propia oficina personal adosada a su dormitorio. No lo parece, pero en estas cuatro paredes trabaja con menos estrés que tumbada en una colchoneta inflable en la piscina.
Apaga la luz y sale a su cuarto, su cama de matrimonio está subida a una tarima de metro y medio, al lado la mesita de noche con tres cajones y al otro lado una estantería con revistas tanto de trabajo como de ocio. Toda la sala se extiende con tres escalones semicirculares hasta llegar a la puerta, en el segundo escalón está la fila de tres ventanas que alumbra el cuarto por el día y el armario empotrado con su ropa. En el tercero hay otra mesa con una silla de oficina giratoria a la izquierda de la puerta.
El suelo está pintado y decorado como si fuera un camino de lapis lazuli, pero Cristina no le da importancia a esto, con los ojos a medio caerse por el sueño solo piensa en el puto chirrido insoportable que está haciendo la silla de oficina al girar, porque Mika que está encima, no deja de dar vueltas.
Cristina suspira. - ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Cómo has entrado en mi casa?
- No, no, esa no es la manera de iniciar una conversación - dice Mika frenando en seco. - Tú sabes que frase quiero.
Cristina suspira, como si quisiera que su alma escapara de su cuerpo. Ya suficiente tenía con tener que trabajar con traje y tacones en su propia casa, o con no poder quitarse el sujetador y desarreglarse por si viene visita, ahora tenía que lidiar con la infantil de su jefa.
- Está bien - masculla sin ganas. - ¿Quién es usted?
- La mujer que se acaba de cargar a tu guardaespaldas - dice Mika con voz de forajido.
- ¿Contenta ya?
- No mucho, pocas personas se ponen felices cuando tienen que darle el pésame a una madre - Mika exagera su cara de pena.
Cristina ni siquiera altera sus latidos aunque sabe cuál va a ser la noticia que va a escuchar.
- ¿Has matado a mi hijo? - pregunta.
- Para serte honesta, prácticamente se mató solo - Mika se encoge de hombros y pone una cara de poker. - Pero yo tuve algo que ver indirectamente, uno de mis hombres se reveló, él trató de detenerlo y se murió en combate.
Cristina entonces suspira otra vez, "Esta mujer es un puto peligro, su circo de fenómenos a los que llama "sicarios" ni siquiera los controla, podría aprender un poco de mi granja", pensó.
- A lo que venía era a decir que mucha gente de mi personal ha muerto - Mika da otro giro en la silla. - Así que voy a tomar prestados a un par de tus trabajadores de la granja.
- ¿Necesitas mi permiso para eso? - pregunta Cristina arqueando una ceja.
- Que va, pero es de mala educación tomar las cosas sin avisar.
- Mataste a dos de mis nuevas empleadas sin avisarme.
- Cosas del negocio - replica Mika sin interés.
Cristina suspira mientras se quita los zapatos y los tira al lado de la cama. - ¿Cómo murió mi hijo?
- ¿De verdad te importa? - pregunta Mika sin dejar de girar.
- Era mi hijo.
- ¿Qué? Apuesto a qué ni siquiera te acuerdas de cómo se llama.
Cristina no responde, como si se hubiera mordido la lengua.
- Si, eso pensaba - Mika se detiene súbitamente de espaldas a Cristina. - Mira, a mí no me vas a engañar con tu cuento falso de la niña incomprendida, que si tu papá era malo muy malo hasta que se metió en la granja y así. Tú y yo sabemos que estás donde estás porque tu padre te ha heredado parte de su fortuna y sus contratos.
Mika se levanta, aún de espaldas a Cristina se dirige a la puerta. Cristina no cambia en nada su lenguaje corporal, como si ya se esperase esta amenaza.
- Solo empatizo contigo porque no eres un carcamal con un traje de tres piezas como el resto - continúa Mika. - Pero si quieres puedo decirte la verdad, como que tu hijo lo tuviste en un instante de rebeldía, después de tener sexo borracha en un bar de carretera, ¿Esa historia te gusta más? - Mika abre la puerta.
- Solo avísame cuando vayas a necesitar algún hombre - dice Cristina resignada.
- Lo pensaré - Mika se va con un portazo.
Cuando deja de ver su sombra debajo de la puerta, Cristina se tira de espaldas a su cama, deseando que el edredón se la coma. "Por supuesto que quería a Ignacio”, piensa, “es solo que me costaba expresarlo". A esos pensamientos no les acompaña ni una mísera lágrima.
***
Retrocedamos unos días antes.
María deja caer el dedo de Nacho sobre un campo de flores cuando nota que está volviendo a crecer. El resto del cuerpo de Nacho se forma en segundos y Nacho es repentinamente consciente, como si le hubieran despertado de una bofetada.
Lo primero que hace es mirarse, va totalmente vestido con la ropa que llevaba antes de morir, esta también se ha reparado, pues no la tiene ni rota ni arrugada. Lo único que le falta a su look es su sombrero.
Sonríe un poco aliviado y luego mira a María que también parece feliz de verle, para luego dirigir la mirada a la criatura de casi seis metros con túnica verde y cuerpo de madera que le está tapando el Sol.
Es uno de los doce apóstoles verdes, imponente como un ciprés y con un gesto tan sereno como una perfecta escultura tallada en madera. Su túnica verde parece mecerse por un viento que solo él puede experimentar.
- Déjeme adivinar - Nacho pone una mueca al hablar. - ¿Lo que he hecho no es legal?
- No - responde el apóstol con una voz que suena como un árbol caído que nadie escucha.
- ¿Así que no voy a poder salir tranquilamente por la puerta? - pregunta Nacho mirando al suelo y rascándose la nuca.
- No - vuelve a responder el apóstol. - Pero exijo saber porque intentaste burlar nuestro sistema.
- A ver, no era con mala intención - Nacho no se atreve a mirar al vacio oscuro que el apóstol tiene por cara, ya que su capucha lo cubre. - Creí que podría ofrecer más ayuda a la gente inocente de allí fuera.
- Ellos deben encontrar su propia salvación.
- Si, pero nunca viene mal alguien que les guíe a ella, ¿Verdad? - Nacho se encoge de hombros.
María tiene las manos en el regazo, Nacho está tumbado medio retorcido y el apóstol medita sobre esas palabras.
- Esa es una respuesta aceptable - dice antes de señalar a la salida con un dedo que parece una rama. - Dos opciones, si te quedas en este lugar, serás tratado como el resto. Si te vas, serás directamente juzgado cuando mueras, no regresarás aquí, así he dicho.
El apóstol desapareció dejando una agradable brisa de viento nuevo tras el. María suspiró aliviada y Nacho se miró para asegurarse de que no se había hecho pis encima, "que criatura más imponente".
- Ufff, pensé que iba a matarte por poner a prueba las reglas - dice María. - Acaba de aparecer de la nada, ni sabía que me estaba siguiendo.
- Pues imagínate como lo estoy pasando yo - dice Nacho llevándose una mano a un pecho con un corazón que ya no latía. - Bien, no hay tiempo que perder, tengo un plan y quiero ver al general Rodríguez, ¿Me llevas?
- Encantada - dice María sonriendo.
***
El general Rodríguez estaba en su biblioteca, caminando de un lado a otro con un libro entre manos. Se gira cuando la puerta se abre sin avisar, y grata es su sorpresa al ver a María y al oficial Sabina.
- Señor Sabina, por fin regresa - dice Rodríguez ofreciéndole una mano.
- No con buenas noticias, me temo - dice Nacho correspondiendo el saludo.
- Lástima - la cara del general refleja ese sentimiento. - Pero la misión que le pedí era muy arriesgada, ¿Al menos le hizo algún daño considerable a Mika?
- No, lo lamento - Nacho niega con la cabeza. - De hecho, morí a mano de su esbirro más fuerte.
- Bueno, no se preocupe - Rodríguez le pone una mano en el hombro para ofrecerle consuelo. - Ya ha hecho más que todos los hombres que se arrodillan ante ella, ¿Qué pasó exactamente?
- ¡Santo cielo! ¿Qué modales son estos? - interrumpe María con los brazos en las caderas y una sonrisa de confidencialidad. - ¿Es que nos va hacer esperar aquí fuera pasando calor y frío a partes iguales en lugar de que tomemos asiento y escuchemos una historia?
- Cierto, donde están mis modales - Rodríguez sonríe y les invita a pasar a los dos.
Dicho y hecho, María se recoge el vestido y se sienta en el suelo, Nacho estira su gabardina y se sienta sobre ella, el general Rodríguez se sienta con las piernas cruzadas y todavía el libro en la mano. Así están dispuestos cuando Nacho cuenta todo lo que pasó sin saltarse detalles, desde Ninoroki hasta Chizuru, pasando por Ru-mi y Jirei. Lo único que omitió fue la parte final de Mika apareciendo triunfante, en su historia, él mató a Jirei y ahí terminó.
- Pues no lo entiendo - dice María. - ¿Por qué Roma te dejaría llevar un mensaje a Chizuru que arruine directamente los planes que tenía con Jirei?
- Quizás con toda esta historia solo buscaba entretenerse - supone Rodríguez. - Es posible que solo os usara como gladiadores para su circo romano, de ahí su nombre.
- De ser ese el caso, ¿Por qué revivir a Ruka en primer lugar? Podría simplemente haber dejado a Jirei entrar en este lugar y darle más poder, dijo que Roma le haría parte del firmamento, ¿Puede crear estrellas pero es incapaz de darle más fuerza a la gente?
- ¿Quién algo quiere algo le cuesta, no? - pregunta María. - No valoraría la recompensa sin esfuerzo en el camino.
Nacho se encogió de hombros, parecía una respuesta lógica dentro de este evento de sin sentidos.
- No negaré la extrañeza de toda esta situación - dice Rodríguez. - 7 horas después de que abandonara este lugar, el libro de Roma se quemó sin motivo aparente y la biblioteca no ha cambiado sus libros como acostumbra, por eso estoy leyendo todo el catálogo - alza su mano con el libro. - Para saber si es una señal o solo hechos sin sentido alguno.
Nacho suspira y se incorpora. - Lo cierto es que no lo sé, pero tengo un plan, quizás me tome meses, puede que años, pero si sale bien, Mika será historia. Si quiero llevarlo acabo necesitaré entrenamiento y disciplina, ¿Y quien me puede dar eso mejor que un guerrillero? - Nacho le ofrece una mano al general Rodríguez.
- Será un placer - Rodríguez le estrecha también la mano y Nacho le pone en pie. - ¿Cuál es su plan?
Nacho se arrancó un dedo. - Ahora necesitamos un recipiente y algo con lo que hacer fuego.
Rodríguez le miró, veía una determinación en los ojos de Ignacio que no miraba desde que combatía en primera línea, aceptó el trato. María sonrió un poco, pero algo parecía decirle que ese plan implicaría mucho esfuerzo, sudor y lágrimas.
***
4 meses después.
Mei está ordenando la habitación de Nacho, él ya no está allí, pero aún conserva su empleo para la señora Sabina Cristina-sama. Le queda eso, y todas las cosas que Nacho tenía a su nombre, porque en su testamento, dejó absolutamente todas sus ganancias y herencias económicas para Mei, como último acto de buena voluntad.
A pesar de haber pasado 4 meses, Mei no se creía la noticia de que Nacho hubiera matado a su compañero y luego se hubiera ido a suicidar en su coche a los viejos almacenes. Negaría la muerte de Nacho hasta que viera su cuerpo con sus propios ojos.
Baja las escaleras y llega hasta el salón, allí está la madre de Ignacio sentada en la mesita de té, escribiendo en su portátil como si hubiera vidas en juego, reclinada y tan cerca de la pantalla que si avanzara un poco hacia delante la tocaría con la nariz. Fuerza tanto sus ojos con este trabajo que tiene que llevar gafas.
Cristina ha vuelto a la casa de su hijo, que técnicamente siempre fue su casa, para arreglar los asuntos relacionados a la muerte de Ignacio, llegó hace 4 meses y desde entonces no se ha ido.
Cristina no hacía mucho, solo comía, trabajaba y de vez en cuando miraba las noticias. Parecía muy obsesionada con el caso de Nanami Mami, una joven que fue hallada muerta atada a la cola de un tren, con un cuerpo tan sumamente destruido que no se sabe cual es la causa de su muerte. Su hermano salió a declarar públicamente varias veces que una sicaria de pelo rosa lo hizo, también intentó matarlo, pero nadie le creé, todos le toman por loco, después de todo, si de verdad fuera cierto, entonces ya hubieran vuelto a atacarle por todas las declaraciones públicas que da.
Se dice que también rompió lazos con toda su familia y ahora vive solo en un pequeño departamento, pagando la renta con lo que gana en un bar de mala muerte de dos hermanos, Bael y Cail.
Alguien golpea la ventana del salón con un dedo, un toque muy leve que solo llama la atención de Cristina. Se quita las gafas, cierra el portátil y vuelve a mirar, sus ojos no parece que la estén engañando.
- Mei, voy a dar una vuelta, ten lista la comida cuando vuelva - dice mientras se levanta y calza sus pies con unas suaves deportivas.
- Como usted ordene, mi señora - dice Mei dirigiéndose a la cocina.
Cristina hace chasquear la lengua, odia que le den esos títulos, si quisiera formalidades se quedaría con los lamebotas de sus guardaespaldas, o seguiría casada.
***
Cristina camina por las calles de la ciudad hasta llegar a un pequeño parque que está como a 50 metros de su casa. Durante todo este paseo ha visto a un hombre con gabardina y traje de oficial de policía sin placa que la seguía por la periferia de su vista.
En este parque no hay nadie y es seguro, tiene una construcción para que escalen los niños, un terrero y un banco paralelo a la carretera, que es donde se sienta.
Al hacerlo, ya hay un hombre sentado a su lado, sus ojos serían incapaces de verle moviéndose, pero si que nota el aire residual de tal velocidad.
El hombre en cuestión corresponde con la silueta que le seguía, metro ochenta y dos, 83 kilos, pelo castaño y ojos verdes. Solo le falta el sombrero de ala ancha y sería exactamente el hijo que recuerda.
- Sabía que seguirías vivo - comenta Cristina sin ningún cambio en sus emociones. - No eres la clase de persona que incumple sus promesas, ¿Me llevarás ahora ante los tribunales, Ignacio?
Nacho la mira de medio lado, luego mira al cielo y sonríe, como si estuviera viendo una estrella fugaz. - Es increíble, tu corazón no está ni siquiera un poquito alterado, mamá.
- Es pura práctica, no es hereditario - responde ella mirando al frente.
Nacho se mira su propio pecho, recuerda todo lo que ha pasado y solo puede suspirar un; "Si, lo sé".
- Supongo que tendrás que hacer esto rápido antes de que Mika o alguno de sus 70 hombres te encuentre - musita ella.
- No me estoy escondiendo de ellos, mamá, voy a por ellos - dice Nacho con voz autoritaria. - Tal vez es la peor idea que se me ha podido ocurrir, exponerte de nuevo al peligro, pero tampoco creo que seas inocente.
- Manejo una granja de peleas ilegales clandestinas - dice Cristina. - De momento no ha muerto nadie inocente - hace énfasis en esa última palabra. - A veces Mika me manda criminales y les hacemos luchar a muerte con caballos drogados, pero te puedo asegurar que esa gente se lo merece.
- No te creo, mamá - dice Nacho rascándose la barba de nueve días con la que murió. - pero lo que sí creo es que denunciarte o cualquier cosa no servirá, para Mika todos sois sustituibles, pero si la tiro a ella de su torre, todos los demás os matareis entre vosotros para gobernar un par de pedazos, ¿No?
Cristina no para de mirar al frente, como si le diera vergüenza mirar a su hijo a los ojos.
- No vas a poder matarla - asegura con una mueca disconforme. - Se de buenas fuentes que una vez se comió una explosión con kilotones suficientes para volar un edificio de 27 plantas. Simplemente lo hizo, salió caminando y se quitó el polvo de la piel.
Nacho pareció analizar detenidamente esas palabras, como si quisiera asegurarse de que no era su madre metiéndole miedo para que no hiciera una tontería.
- Creo que tengo más potencia que eso - dice Nacho, no tan seguro como parece. - Necesito que me digas dónde encontrarla.
- Busca por el bosque de esta ciudad, sabrás que está cerca cuando encuentres un edificio que huele a libro - su madre se gira para mirarle a los ojos. - Este es el adiós definitivo, ¿No es así?
Nacho asiente. - Voy a recuperar mi viejo sombrero y después voy a darme de puñetazos con Mika hasta que uno de los dos muera.
- Antes de irte, podrías explicarme porque nunca me dijiste cómo te sentías.
- Nunca parecías tener tiempo, y cuando lo tenías no parecías querer escucharme - Nacho le devuelve la mirada.
- Es un argumento razonable - su madre asiente con un suspiro. - Si hay algo más que pueda hacer por ti antes de que te vayas a una muerte segura, me lo puedes decir, esta vez sí escucharé.
Nacho quería decir que ese era el problema, que solo escuchaba en las situaciones que le suponían algún tipo de problema. Pero deja eso a un lado, vuelve a mirar al cielo disfrutando la brisa. - Hay una familia que se apellidaba los "Kimishima", lo digo en pasado porque el padre, Kimishima Ninoroki, murió por culpa de todo esto, solo queda una madre viuda y su hija, haz lo que esté en tu mano para compensarlas.
Cristina asiente, luego no hay más palabras por un rato, solo una madre y su hijo sentados en un banco. Para Nacho eso era mucho más de lo que podía pedir, era triste que tuviera que darse en esas circunstancias.
- Me voy, a pesar de todo, te quiero mamá, para lo bueno y para lo malo, me has hecho ser el hombre que soy - concluye Nacho mientras se pone de pie.
- Yo también te quiero, hijo, perdóname por tardar tanto en demostrártelo.
Nacho se va, más rápido que un parpadeo. Esa fue la última vez que Cristina vio a su hijo.
***
En alguna parte de la ciudad, una chica de cabello castaño recogido en una coleta entra en su apartamento. Sus ojos marrones casi rojizos se sorprenden al ver la puerta corredera de su balcón abierta. Hay una nota pegada en el cristal.
Chizuru se acerca a ella, pero antes mira sobre la encimera de la cocina, no está el sombrero de ala ancha que conservaba para no olvidar, como le pasó a Sumi, ni el teléfono móvil que escondía dentro.
Toma la nota entre sus dedos y lee; "Gracias por cuidarlos, por favor, sigue adelante". Chizuru sonríe, esa es la última vez que tendrá noticias del agente Sabina.
***
En un bar de mala muerte, el hermano de Mami está limpiando la barra con un trapo cuando se acerca a él un hombre con sombrero y gabardina.
El chico se sorprende, pensando que finalmente la mujer de pelo rosa a enviado a alguien para matarle, en cambio el hombre solo pone un teléfono encendido sobre la barra con un documento abierto.
- Tú hermana hizo esto, y eso le costó la vida - dice el hombre.
Solo recibe una mirada de asombro.
- Podría apostar que te dijo que te mantuvieras fuera de esto, como yo le dije a ella en su momento - el hombre sonríe. - Ya veo que viene de familia ese instinto de rebeldía, así que quédate y dale buen uso, como un arma, pero solo da el tiro de gracia cuando estés seguro de que no vas a fallar.
Después de eso el hombre desapareció con la misma velocidad con la que llegó.
***
Nacho camina por un sendero del bosque, ya a encontrado el rastro a libro que quería. Mientras se pone con fuerza el sombrero en la cabeza, recuerda que técnicamente se ha inculpado de un delito que no cometió para que toda una ciudad pueda dormir segura.
"Al final me parezco más a Batman que a Superman", piensa en el preciso momento en el que echa abajo las dos puertas de metal de la entrada con una patada frontal.
- ¡Acabo de salir de la tumba para explicar un par de cosas a la señora de pelo rosa! - grita Nacho. - Quién quiera impedírmelo se enfrentará a todo el peso de mi ley, no hay más avisos.
Con una sonrisa en el rostro, Nacho se adentra corriendo por esas instalaciones.
***
A Mika le saltan las alarmas, un intruso. Frunce el ceño, es raro, es la primera vez en su vida que escucha esa alarma, nunca nadie a sido tan estúpido como para tratar de invadirla echando la puerta abajo.
Tiene que pausar el episodio de Hora de Aventuras que estaba viendo, ahora no sabrá si Finn pierde el brazo o no. Se dirige a la sala de ordenadores para ver cómo están las cosas, aunque sin mucha prisa, supone que el escuadrón 70 se hará cargo.
Al entrar en la sala, ve a Ichika embobada con los ojos en el monitor. - Ha venido preparado - murmura al ver cómo el policía de gorro y gabardina parte a la mitad a un miembro del escuadrón 70 de una sola patada giratoria.
- No me jodas - dice Mika con una mueca de disgusto. - Así que Brayan ha vuelto por un segundo asalto.
- ¿Ese no es el agente a cargo del caso de Chizuru? - pregunta Ichika.
- Solo será otra cabeza sobre mi chimenea - dice Ichika encogiéndose de hombros. - Ve a matarle.
Ichika no dice más, solo asiente con una reverencia y se va corriendo por el pasillo.
***
Nacho llega a un comedor de unos 6 metros de largo, a parte de la nevera, el microondas y unos cuantos armarios con tazas y tazones, la sala es un lugar frío y vacío con mesas metálicas y bancos clavados al suelo.
De todo, lo único que llama la atención de Nacho es la televisión en la esquina del fondo. "¿Cómo la encenderán sin mando?", se pregunta a sí mismo.
Sus oídos se afinan al momento de escuchar una fina línea metálica dirigirse a él por la espalda. Entra al comedor girando sobre un pie mientras lo evita, como el más extraño movimiento de ballet.
Lo que acaba de pasar es una fina aguja unida a un ilo que alguien retrae hasta volver al pasillo del que vino. Nacho también escucha pasos, por cómo chocan por el aire y a la velocidad que van, debe ser una mujer cercana a los veinti pocos.
Nacho retrocede tres pasos, establece su siempre fiable guardia alta y espera a quien pueda venir.
Para su sorpresa, por la puerta entra un rostro familiar, cabellera pelirrosa y corta, uñas pintadas y labios delicados, esta es la mujer que grabó aquel día, la que se llevaba el cuerpo de Rebeca. Ahora viste con una camiseta blanca de uniforme escolar y una minifalda verde, mientras calza unas deportivas blancas con calcetines también blancos.
- Puedo suponer que eres Ichika, ¿No? - pregunta Nacho.
- Así es - responde ella. - ¿Quién te lo ha dicho?
- Ruka me dijo que una tal Ichika la enseñó a unir almas, y tú me has atacado con aguja e ilo, así que unir - Nacho hace el gesto de coser con la mano. - pues ya ves, chica, pura deducción.
- Es un detective de primera, ¿Eh? - dice Ichika en un tono que cabalga entre lo sarcástico y la sorpresa. - Me apena haberle salvado ese día si solo venía a morir metiéndose voluntariamente en la boca del lobo.
- Quien no arriesga no gana - dice Nacho encogiéndose de hombros. - Pero antes, no podríamos negociar esto, venga sabes que soy el bueno, alíate conmigo, derrotamos a Mika, y luego hablamos lo demás.
"No suena a un mal plan", dice Miku, la mano izquierda de Ichika mientras está establece una guardia que le cubre el mentón.
"Yo también estoy cansada de trabajar para ella", dice Nino, la mano derecha mientras Ichika se cubre.
"Deberías pensar la oferta", dice Itsuki, la pierna izquierda, mientras Ichika la adelanta.
"Creo que me he perdido, ¿Él es el padre de Ruka-chan?", pregunta Yotsuba, la pierna derecha.
- Lo siento mucho - expresa Ichika en voz alta. - Mi única apuesta segura es seguir con Mika.
Nacho cambió un poco el gesto, realmente creía que podría salir de esta hablando. Las extremidades de Ichika también lo sienten, pero deben hacer caso a su hermana mayor.
Entonces Ichika avanza, cambia de guardia de piernas en el mismo momento que lanza un recto de derecha, Nacho lo esquiva con una finta y ataca con una patada a la cadera. Ichika se inclina, aunque bloquea la fuerza de la pierna con su codo el golpe es debastador, todo su cuerpo tiembla e incluso se le saltan algunas costuras.
"¿Pero qué?", se pregunta. "¿Este hombre tiene más fuerza que todo el escuadrón 70?".
- Sigo abierto a negociarlo - dice Nacho.
Ichika retrocede, moviéndose en ángulo hacia atrás cambiando de guardia y evitando darse con la nevera. Un combate físico es un suicidio con alguien más alto y fuerte.
Salidas directamente desde las costuras en sus brazos, Ichika tira dos agujas de neo grafeno, finas, aerodinámicas, letales y más rápidas que cualquier bala de francotirador.
Nacho atrapa las dos con una sola mano, Ichika pone una sonrisa casi orgásmica. Tira de ellas, pero no sucede nada, es como tratar de mover un barco con hilo dental.
"Imposible", maldice Ichika para sí, sudando frío. "Esto solo me había pasado con Mika".
Ahora Nacho es quien tira de ella, la mujer de las extremidades cosidas se separa del suelo, pero opera en el aire y salta con los pies por delante. Nacho va a interceptarlos con un solo gancho de derecha, pero en lugar de dar en carne o hueso, la mano pasa sin tocar las extremidades, como si hubiera golpeado humo.
"¿Pero qué cojones?", piensa Nacho al mismo momento que se ve rodeado por cinco chicas prácticamente iguales a Ichika.
No, espera, una si era Ichika, las otras solo se le asemejaban, como si fueran gemelas. No, son mellizas, las cinco, está rodeado de cinco quintillizas.
Una de cabello largo, rojo y con dos broches de estrella le tira un recto de derecha, Nacho da un contra golpe pero pasa a través de ella sin tocarla.
"Son sus almas", deduce Nacho.
La pierna derecha de una chica con lazo verde le patea los riñones. Le ha dolido más por la sorpresa que por la fuerza en sí.
Nacho salta hacia atrás cuando estaba en el centro de un ataque en conjunto, cae sobre una mesa del fondo y la termina de hundir en el suelo.
Nacho le da una patada frontal al banco, sacándole de cuajo y lanzándoselo a ellas. Todas cabecean hacia delante, pero nota que Ichika es la única que se agacha más mientras a las otras les traspasa.
Todas atacan como un solo cuerpo, y Nacho tiene que protegerse hasta de los amagues, no es muy difícil, solo debe defender los puntos ciegos y saber cuándo quieren golpear y con qué.
No llevan ni dos segundos, y Nacho ya a memorizado el patrón, entonces arremete. Hace una barrida de judo a la chica de los broches de estrella, torciendo su tobillo izquierdo y evitando que avance.
Con ese mismo giro bloqueó con la suela el puño derecho de un alma de pelo corto y dos broches como de mariposa monarca en el pelo. Todos los huesos de su mano se parten.
Pivota sin piedad, con gran velocidad de una patada baja destroza la pierna derecha de la chica de lazo verde, al mismo tiempo que atrapa de la muñeca izquierda a una chica de largos cabellos cuyo flequillo le tapa un ojo.
Aprieta y fractura, sin más, da un cabezazo a Ichika, directamente en la frente, causando una apertura y que caiga de culo.
Todas las almas vuelven a ella, las heridas permanecen, pero sin dejar que se ponga de pie, Nacho da un rodillazo en el mentón que vuelve a dejar a la mujer de las extremidades cosidas en la entrada.
Todo su cuerpo tiembla, sus dedos de la única mano que medio puede mover se aferran y rasgan el metal de la puerta, así sube y temblorosa trata de establecer una guardia.
La chica tiene talento, quizás hasta hubiera ganado a Nacho hace 4 meses, pero ahora no, porque había estado entrenando con el general Rodríguez, día a día, con un truco de alquimia igualaron sus fuerzas y se golpearon, se hicieron sangrar hasta el hueso, y se regeneraron hasta alcanzar la versión más fuerte de si mismos. Nacho ahora era una máquina demoledora de edificios comprimida en un cuerpo humano.
- Última oportunidad, Ichika, no quiero seguir haciéndote daño - advierte Nacho.
Ella solo niega con la cabeza.
- Bien - sentencia Nacho.
Entonces el agente acomete con el puño derecho recto, un golpe hacia la cabeza que terminará con la pelea y con la vida de la chica. Pero una mano misteriosa se posa en el hombro de Ichika, la obliga a agacharse esquivando el golpe y después la aparta.
Nacho pasa casi de largo cuando una patada baja le destroza los tobillos, cuando va a caer lo atrapa del pecho, directamente perforando sus costillas y luego lo lanza a través de varias paredes.
Nacho vuela 35 metros en linea recta, destrozando paredes con la espalda. Cuando se levanta, está en medio de lo que parece ser un polideportivo. Una gran pista blanca, metálica y vacía con solo unas gradas a parte de la puerta.
Del agujero que hay en la pared, sale Mika con una cara de mala ostia impresionante. - Sabes, alguien va a tener que pagar este estropicio después de que te mate - dice señalando con el pulgar los agujeros en la pared tras ella.
- Añádelo a mi cuenta - dice Nacho con una sonrisa satisfactoria, feliz por al fin decir una buena frase cliché.
- Lo añadiré en tu epitafio - dice Mika sin ganas.
Nacho entonces se quita el sombrero, lo coloca como un disco y lo lanza.
¡Bum!
La barrera del sonido queda corta cuando el chambergo se prende fuego y pasa tan cerca de uno de los pómulos de Mika que lo quema. Esta, con los ojos abiertos y la cadera inclinada, mira la quemadura en su piel.
- Acabas de grabar tu muerte en piedra, Ignacio - sentencia la pelirrosa sin estar dispuesta a otro intercambio de palabras.
Avanza en diagonal, fintas constantes y difusas, difíciles de telegrafiar. Nacho tira un recto, pero Mika gira en su eje y para la fuerza del puño con el codo, partiendo un par de dedos.
Nacho retrocede a zancadas, agita la mano y se regenera enseguida. Mika arremete sin piedad, sus puños se prenden en fuego y golpea desde todos los ángulos posibles mientras rodea a Nacho y este solo pivota para cubrirse.
Mika lanza un golpe bajo, Nacho lo intercepta con la rodilla. Los nudillos de Mika se incrustan, obliga a la pierna a descender y gira en el aire en horizontal, su codo contrario parece salir de ninguna parte cuando choca en el puente de la nariz de Nacho.
Este retrocede cubriéndose la cara, Mika avanza de nuevo. Nacho tira una patada frontal, Mika se mueve en ángulo a la izquierda, Nacho imaginaba eso, gira con su talón y lanza una patada giratoria al pecho de Mika que se entierra en la boca del estómago, obligando a Mika a desavanzar terreno. Es la primera vez en bastante tiempo que eso le pasa.
Nacho le encaja una patada alta en la mandíbula, tira un cross en ángulo muerto pero Mika lo evade posicionándose con un buen juego de piernas en el ángulo contrario. Avanza con una combinación eficiente, tira un gancho de izquierda que Nacho bloquea con el brazo, un uppercut con la contraria que casi llega pero el agente cabecea hacia atrás, lo que no falla es el falso crochet que Nacho no telegrafía, abre su guardia y se come un puñetazo de alta fricción que quema su ropa, parte sus huesos y hasta le inflama el hígado.
Nacho retrocede a zancadas, todo su costado sangrando y su ropa quemada. Se regenera rápido del daño, pero el factor shock ha sido mucho. Mika solo rota para mirarlo, su rostro no tiene expresiones legibles.
"Ya, supongo que más de un siglo viva da para adquirir mucha experiencia", dice Nacho. "Maldita sea, soy más alto y ella es quien me está quitando terreno. Bien, pues a ver qué tal te va en la larga distancia".
Nacho saca un volado desde detrás de su cabeza, toda la fuerza que tiene en una explosión de aire hacia delante que al llegar a Mika tiene la misma potencia que una tranquila brisa veraniega. Mika ni siquiera dice una palabra, sus ojos hablan por sí solos, es un claro y contundente; "Eso no te servirá de nuevo".
Nacho maldice cuando Mika vuelve a avanzar, él sigue con su guardia alta, pero ella baja los brazos, acomete sin miedo y lanza golpes desde la menor distancia posible. Mika intercala un perfecto striking, combinando una guardia rusa con una cubana, golpe que lanza, golpe que acierta, mientras que Nacho no puede encajar ninguno.
Desesperado intenta una barrida de judo, pero Mika da una voltereta hacia atrás, su puntera patea el mentón de Nacho y rasga su cuello, mientras sus brazos se aferran eficazmente al tobillo, es una llave de pierna voladora como Nacho nunca antes ha visto.
Mika le lleva al suelo, partiendo su tobillo antes de que pueda usar su otro pie para retroceder. Nacho se revuelca y patea los brazos de Mika hasta que esta decide soltarlo y ponerse de pie tras una voltereta hacia atrás. Nacho retoma su pose tras levantarse arqueando la espalda.
- Me estoy aburriendo - dice Mika. - Venga, muéstrame todo lo que tienes.
Nacho ya solo arremete, no puede darse el lujo de tratar de predecir lo impredecible, pero Mika le sigue el juego. Lanzan tres rectos, los primeros se anulan mutuamente, pero en el tercero Mika se impone, el brazo de Nacho se parte en una recta perfecta hasta el hombro y la fuerza residual hace temblar toda la caja de zapatos.
Con una patada en reversa directa hacia la zona herida, Mika separa músculo de piel y hueso. Luego pivota, golpe a la garganta, rodilla a los genitales, golpe de cadera mientras agarra el brazo sano y un lanzamiento contra el suelo. Todo el cuerpo de Nacho sangra por todas las aberturas posibles.
Con una patada de fútbol a la mandíbula, lo manda deslizándose sobre su espalda hasta chocar con las gradas, mandando toda la estructura a tomar por culo.
Aún así, Nacho se pone en pie. Su brazo crece de nuevo y con el se rasga la parte superior de las vestiduras, incluso tira la gabardina. Toda su musculatura está en su punto más fuerte, él está hecho un cuadro y Mika está tan intacta como antes de la pelea.
"Pegarle es como golpear a un espejo", piensa Nacho. "No siente nada, pero tú te dañas y te cortas, si quiero ganar, debo reducirla a pedazos y evitar que se junten".
Mika le apunta con el dedo índice retraído y apretado con el pulgar, solo ver la expresión de Nacho hace que Mika entienda de inmediato que ese truco se le sabe, pero ella no lo cambia.
- Sabes Ignacio, realmente creo que tienes mérito, pero hay una diferencia muy grande entre tú y yo, y no es solo el poder...
Nacho avanza de una, sin dejarla terminar. Mika dispara su uña, que se prende fuego de inmediato. Nacho la evade con una finta, estira el puño para llegar por Mika, y esta patea el suelo levantando una baldosa en vertical, al salir disparada hacia arriba a velocidades imposibles le corta la mano a Nacho al mismo tiempo que tapa por completo a Mika.
Inconscientemente, Nacho también odia la maldición del viento nuevo, pues el aire sopla en dirección contraria al gancho que Mika le entierra desde la pelvis hasta los pulmones.
- Yo conozco perfectamente el terreno en el que lucho - concluye Mika.
Nacho no puede detenerle el siguiente recto, se estrella contra otras 14 paredes. Múltiples uñas le clavan contra la última, su cuerpo cuelga a 7 centímetros de un suelo con falso césped. Mika aparece delante de él, como el villano que gana en el cine terror.
- Bien, se acabó, ¿Qué querías demostrar con ésto? ¿Usar mi sangre contra mí? ¿Creés que no sé cuál es su límite evolutivo? ¡Vivo en él desde 1932, subnormal! - vocifera Mika.
Nacho va a hablar, pero Mika le saca el maxilar de un crochet.
- ¿Por qué lo estabas haciendo? ¿Para proteger a la niña es eso?
Dos golpes más, revienta hígado y riñones. Agarra las piernas, tirando de ellas deja los intestinos de Nacho caer hasta el suelo.
- Me cargué a Mami Nanami, le empalé la cabeza con su propio fémur, ¿Creés que no puedo hacer eso con Chizuru Ichinose?
Se aferra a la columna vertebral de Nacho y la arranca, como si fuera un látigo revienta con ella corazón y pulmones.
- Te voy a decir lo que va a pasar, esta noche voy a ir a su casa, la voy a encadenar a su cama y me voy a liar a hachazos con ella hasta que deje de pedirme clemencia, todo eso lo voy a grabar y se lo voy a enviar a su abuela con el título; "Felicidades, su nieta ya es la estrella principal".
Mika deja de golpear, sacude sus manos quitándose el polvo y la sangre. Nacho ve por menos de un nanosegundo cómo la cara de la disque jefa cambia a una mueca de desagrado por esas palabras. “Nah, ella no hará nada de eso”, es lo último que piensa Nacho cuando finalmente cierra los ojos.
Mika le revienta la cabeza con un último golpe para desahogarse, pero solo por estar segura, se ensaña con el cadáver hasta dejar una masa que no se regenerará.
***
Ichika se acerca hacia Mika, esta no se ha movido del sitio por 9 minutos, minutos en los cuales Ichika se ha cosido y reparado huesos y tendones. Su jefa está un poco más calmada, mirando la destrucción causada y pensando en; “¿Qué tendrá que enseñar al escuadrón 70 para que lo reparen tan bien como repararon la puerta de la entrada?”.
- ¿Tú no harás nada de eso, verdad? - pregunta Ichika.
- Nada, ¿De qué? - pregunta Mika.
- Lo de Chizuru.
- A, no, le he estado pagando el psicólogo por tres meses, no voy a echar eso a perder por un entrometido - Mika se pasa una mano por el pelo y deja su cabellera al viento. - En fin, voy a ver si al bibliotecario ya se le arregló la biblioteca y tiene algún libro que hable sobre chapa y pintura o lo que sea, que se le rompiera el sistema de cambio de libros hace cuatro meses si fue una tragedia, me cago en todo, las desgracias nunca vienen solas.
Ichika miró el charco de sangre visceral al que se redujo Nacho, le dolía tener razón, si se hubiera unido a él ahora también formaría parte de esa sangre.
Cuando se da la vuelta y camina por los pasillos, los químicos hacen su efecto, y todo lo que una vez fue Nacho se deshace para esperar a ser juzgado en el fin de los tiempos.
Fin.
Epílogo primero.
Entonces, ¿Es un final triste? Depende de a quién preguntes, la familia de Ninoroki está feliz con Mei Ayako, su nueva ama de casa, que se encarga del hogar mientras la madre trabaja y la niña estudia. Si, evidentemente echan de menos a Ninoroki, pero un año después han aprendido a lidiar con su pérdida.
Chizuru no ha renunciado a su sueño, ha sido protagonista de una importante película, se dice que una tal Cristina Sabina fue la principal inversora. Su abuela pudo verla en la gran pantalla y la abuela de Kazuya también. Es una lastima que la abuela de Chizuru falleciera un mes después de eso, pero la vida no entiende de justicia en la mayoría de los casos.
Sumi Sukarasawa está estudiando psicología y cine inspirado en sueños, aún le cuesta creer que sólo con unos recortes mal organizados de periódicos se creara una película en la cabeza que casi sintió como real. Chizuru también ha estado ahí, apoyándola en lo que ha podido para que poco a poco supere su ansiedad.
La familia Kinoshita siguió adelante, aún trabajan en su local, se dice que las ventas subieron después de que la gran actriz “Chizuru Mizuhara” lo promocionara en un comercial.
Los Nanami están teniendo problemas de herencia, al parecer muchas empresas relacionadas con la familia Shinomiya rompieron lazos con ellos, y de un día para el otro, estaban a dos pasos de la bancarrota. Menos el primogénito, él sigue bien con sus ahorros, su trabajo duro, y esperando el momento oportuno para publicar cierto documento que de tanto en tanto revisa y perfecciona.
Incluso al gerente del karaoke se puede decir que le va bien, muchos clientes llegaron a su local cuando se hizo conocido que la niña que corría a 200 kilómetros hora descalza de aquel video viral, trabajaba allí.
El único que parece haber salido perdiendo es Kuribayashi, ni siquiera Kybe se creé que una vez casi sale con esa niña misteriosa que corría a 200 kilómetros hora; “te lo prometo amigo, quedamos para hacer escala, pero justo ese día no vino”.
Los padres de Sarashina Ruka pudieron rehacer su vida, pero se aseguran de siempre tener encendido y con ofrendas el altar para su hija. No tienen forma de explicarlo, pero sienten que el alma de Ruka nunca llegó a abandonarlos del todo. Unir almas a destinos fue algo que su hija supo hacer muy bien.
Los padres de Carlos aún conservan una extraña carta que un tal “bibliotecario” les entregó en persona con las últimas palabras de su hijo. Lo vieron llegar un día junto a una mujer de pelo rosa… No me preguntes, yo tampoco lo entiendo.
Epílogo segundo.
Silencio finalmente puede quebrantar el cadáver de la quinta hermana, dejando parcialmente desprotegido a Roma.
- Oh, Silencio, sabía que vendrías - narra Roma de sí mismo.
La chica con problemas de comunicación lanza un gancho que pasa por Roma sin tocarlo.
- Vamos, eres más inteligente que esto, sabes que no me voy a presentar en una dimensión accesible para ti, no todavía al menos.
- Dile al Demiurgo de las 12 voces que no se meta en mi jerarquía.
- ¿O qué? Ya me perdiste a mí, ya perdiste a la quinta hermana y ahora vas matando aspirantes como Tomoko o Kazuya, dentro de poco serás débil, y yo tomaré el poder que tú no mereces.
- Tomoko no está muerta y Kazuya no debió haber muerto, tú envenenaste la mente de Jirei para que lo matara.
- No hubieras dejado agujeros tan obvios en tu guión. Fuiste débil para destruir dos universos, o para destruir a tus versiones superiores definitivamente, cada vez que muestras tu negligencia me vuelvo más fuerte. Pero no me culpes, yo solo vendo cuchillos, si alguien los usa para matar al rey, eso no me vuelve a mi un magnicida.
El concepto mismo de Roma tiembla y este huye antes de que Silencio le borre de la narrativa. Roma se está volviendo demasiado fuerte, demasiado rápido, más rápido de lo que cualquier concepto puede expresar. Analizó las transfinitas ramificaciones de las infinitas posibilidades de los infinitos universos y encontró al aspirante adecuado, sabiendo que al tomar su alma, el poder inconsciente de Silencio lo borraría, se acerca el final del camino, pero Silencio no se va a dar por vencida, obtendrá su final feliz.
Ahora sí, amigos, fin de esta historia.
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Material extra: anotaciones de mi autoría e inspiraciones de la obra original.
La historia se sitúa aproximadamente en el capítulo 20 de kanojo okarishimasu.
- Kazuya viene del final del verano por eso estaba un poco bronceado, Nacho lo ve pálido porque en el infierno de Roma las perspectivas se alteran // murió con las piernas dobladas hacia delante y los brazos pegados al cuerpo. // Kazuya intentó involucrarse más en los proyectos personales de Chizuru.
- Nacho, 33 años, castaño, tiene un sombrero de ala ancha, los ojos verdes, mide 1'82 m, 83 kilos y tiene una barba de tres días.// alza una ceja// piensa en voz alta// Toma notas en japonés para el trabajo, en español para él// tiene permiso para no vestir como policía // no tiene reloj de muñeca // tiene un Mustang GT verde// se deja llevar por los estereotipos// "odia" Hollywood// "Ja, si yo controlo como el que más"// "La vida más joven de Nacho siempre fue sencilla, pese a que nunca conoció a su padre y su madre era una figura ausente, esta le pagaba todos los gastos y los mejores tutores para sus estudios"// "ya no había forma de echarse atrás, tocaba luchar y morir con todo" // "Sabes"// "colega"// "Joder" // "De acuerdo" // "Chico" // "Venga hombre" // "es ilegal" // "esclarecer" // "tal vez".
Cristina: madrileña, hija de uno de los 100 hombres más ricos de habla hispana, habla como si hablara de un tema baladí, se deja llevar por los estereotipos, usa gafas de ver de cerca // "¿Cuál es tu punto?", "¿Algún problema?", "... Yo llevo las cuentas".
Ninoroki Kimishima: mide 1'75, pelo negro oscuro, ojos pequeños y marrones claro, cara seria que puede ser sarcástico// competitivo// se preocupa por su hija y por la ley// hace el papeleo// "Amigo" // "es la opción lógica" // Más educado: "¿Por qué dices eso?" "¿Se puede saber por qué has hecho eso?" "Ay, por favor" // "La luna está roja" // código: "Ven aquí cagando ostias"//
- Salón de Nacho: tiene un perchero a la entrada, sofá cama de cuero negro y una mesa de té en el centro de la sala.
- La abuela de Kazuya lleva relativamente bien su muerte// la abuela de Chizuru no sabe nada.
- Ruka mide 1'60// tiene 17 años// ojos azules// ya tiene el móvil de Carlos// conoció a Kazuya porque cayó sobre él y se rasgó el vestido// no se acordaba del bosque.
- La caja de zapatos (lineal, blanco, artificial y vacío) tiene 167 habitaciones e importan 63.
- Carlos es rubio, ojos marrones y lleva guantes con mitones y gafas de sol// picotazos en el cuello// Se empuja las gafas con el pulgar// Está de buen ver, pero no tiene sobrepeso// hizo sangrar oídos // escucha un "uum" // Mika mató a todo su pelotón// Tiene un portátil HP// "Fue sin querer queriendo"// "Haz de cuenta que..."//
- Iris tiene los ojos de color ocre, mide 1'69 y pesa 59 kilos // Le gustan las Idol y el chocolate blanco con café // Empuña el cuchillo con la derecha, pero es ambidiestra // picotazo en la muñeca // le gusta el café con chocolate blanco// es experta en taekwondo// habla 11 idiomas// cuchillo de carnicero de filo azul y empuñadura de madera. // "Llama al 119", "desde que los tigres fumaban en pipa", "... Infierno budista",
El bibliotecario: 1'86 y ojos marrones// 25 años// "siempre parece tener un libro nuevo" // Tubo que ver más de cerca su terciopelo. // Pestañeo calmado// "Consideraría" // "los cristales viejos..." // "Más creo que..." // "libros sobre como fabricar tus propios productos químicos" // "Como entrar en los sueños de quién amas, volumen 2", me comentan que el volumen uno fue un éxito a principios de verano" // "Como controlar la mente de quién sea en 5 pasos" // "como transformarte en el animal que siempre has querido ser"// "como moverte por un lugar sin dejar olor" // "magia china para caminar sin hacer ruido" // "como sustraer talentos de otros"
Jirei Satou: llegó 7 meses antes que Ruka// habla chino// Zapatos ruidosos// le gustan los peces // en su forma final mide 4 metros de alto, y es tan ancho como un gorila adulto// tiene dientes de cocodrilo, trompas de mosquito en los brazos y cola de ajolote.
Claude: solo puedes hablar los jueves // es francesa // "la niña demonio de los jueves"
Notas sobre el verse:
> Onemine guardó media jeringuilla.
Mika Fujilino (Esperanza) mide 1,63 // ojos cian // Tiene un bocho verde// Se equivoca de nombres// "está esperando una respuesta que sabe que obtendrá" // buscada en 70 países occidentales y 7 de oriente medio.// "Te imaginas que la echo abajo de una patada".// "Soy tu madre espacial".// "En tu nuevo hogar como no me des la mano". // "Bien, me has convencido" // "cielos, realmente eres pésima..." // "Un poco bastante..."
Ichika (Carmen): Tiene 17 años // mide 1'67 // mujer de las extremidades cosidas - mujer de las cicatrices// mano izquierda Miku, mano derecha Nino, pierna derecha Yotsuba y la pierna izquierda Itsuki. // "Tus actos tienen consecuencias aunque duren 3 segundos" //
- El cementerio crece, la entrada de cerca pasa a 20 metros.
Campo de tiro: Esa habitación parecía un pequeño campo de fútbol en miniatura. No tendría más de 10 metros de larga y 6 de ancha, pero si tenía césped artificial y distintas dianas blindadas colgadas del techo.
Maldiciones del bibliotecario:
- A K Forgot: no puedes hablar de ella porque se te olvida. // Carlos olvida sus picotazos//
- Viento nuevo: anula el olor y el aire residual del foco principal (él y Ruka).
- Baie GroSkrif: te permite entender cualquier idioma.
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Casa de Kazuya: cap 60, 108 plano general de su casa (tiene un pez), 109 en su nevera solo hay agua y botellas de enfriamiento.
Casa de Chizuru: 174
Casa de los padres: 84.
Kazuya: 117 falsifica asistencia, cap 102 estudia administración de negocios, 131 tienda de licores, 288 brazo apoyado en la rodilla.
Mami: 0, 9,10'5, 44, 45-49, 62, 77 modo espía, 175 investigación, 181 Chizuru, 182 donut, 183 investigación// 183 cierra los ojos, sonríe y sube las palmas, empezó a "ser molesto"// 191 contactos // 214-215-217 // 230 encara a Chizuru // 263 queda con Kazuya // 264 la foto. // 310 su habitación
Cap del teatro: 51-53
Sumi: 54, 67-68 (cameo de otra obra).
Chizuru: de casual lleva unas croc rojas// OJOS DE GATO// 57, 78 ascenso, 82 "esa vez", 93 "solo los tontos se repiten", 99 su vida, 104 golpe en la mesa con el codo ("vamos a formalizar las cosas "), 124 se agarra un brazo por el codo, 136 su abuelo, 137 constelación, 143 vestido, 159 otro atuendo, 167 traje arreglado, 171 La sonrisa de Chizuru, 173 comprando - borracha, 184 le gusta el baseball, 242 estudia literatura, 246 casa de su abuela, 250 su comida, 252 bebe, 257 "para apreciar lo nuevo..."// 296 conversación con la madre de Kazuya 2 // 306, pg 15 // 308 abuela//
Ruka: 78 bicicleta en el aire, 86 diadema cuernos, 92 ¿Quién soy?, 142 viaje en tren, 180 se le achinan los ojos, 185 personas con traje, 193 ropa, 244
Kybe: 128 todos viven un milagro, 245 discurso,
141 hotel Sheraton.
153 la abuela de Kazuya,
168 Kyri y gafas se conocen.
170 plano de Mizuhara caminando hacia el horizonte.
206 nacimiento de Kazuya.
172 lugar de comida.
182 la tumba y su abuela.
186.50 de niños.
190.50 habitación del beso.
Ikebucuro barrio.
232 vive en Tokio.
237 Harajuku
255-256 sueños.
>> Seremos transportados en cuerpo y mente a una estancia media de la realidad, primero iremos a un limbo, un punto intermedio entre ambas realidades, allí se dará nuestra primera prueba, si sobrevivimos, podremos entrar al mundo de S R I, allí nos podrá pruebas ajustadas a nuestras capacidades para buscar unos cristales, si los conseguimos, escuchará nuestra historia y luego nos concederá un deseo.
>> El cuchillo de Iris se dispara y tiene veneno de serpiente taipan // 30 cuchillos de cristal.
>> Ruka lleva consigo la cinta donde envuelve los cristales GBR.
>> Carlos tiene 40 cargadores // el brazo derecho quemado// recoge sus balas // solo le queda 1 perforante.

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