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Mostrando entradas de diciembre, 2024

En este bar solo se aceptan señoritas: muerta la cantautora, ¿Muerta la canción?

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  Hay una regla que prácticamente te puede ayudar a conservar cualquier empleo; "no dejes que tu jefe te descubra holgazaneando". Es una regla que cumplo a rajatabla en el turno de día, pero este no era uno de esos casos por tratarse del turno de noche. Aaron, mi jefe, estaba repasando la lista de bebidas que tenía que encargar, y yo distraía mi mente con una copia del "Candy Crash" que venía instalada por defecto en mi móvil. Ambos estábamos detrás de la barra, mi jefe apoyado en la misma, yo apoyado en la encimera de detrás, prácticamente en medio de las dos fuentes que dispensaban cerveza "Cruzcampo" y "Mahou" respectivamente, si querías otro tipo tenía que ser de lata, aunque las latas solo se ofrecen a las señoritas del turno de noche, o queda poco profesional. Estoy por terminar la pantalla 542, soy el único que puede ver este logro a parte de la bombilla que oscila en el techo por estar colgada también del centro de un ventilador que solo ...

Sueños raros volumen... Alguno, sí.

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  ¿Prefieres caminar toda tu vida o ir en un coche que tiene un 1% de posibilidades de explotar? Caminar. Si haces eso tu dragón se muere. Pero si yo no tengo dragón. El resto del sueño era yo buscando un atajo por cualquier parte para no ir caminando ya que siento pena por el dragón. En un momento, tengo que bajar por unas escaleras de peldaños de medio metro para entrar en unas alcantarilla cuya puerta es una puerta de arco de medio punto con barras de hierro, y mientras bajo dos niños suben diciendo que el mercurio sirve para ver en las profundidades marinas y ser inmune al cansancio.

Remake: Trickshot.

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  El tercer disparo fue para el bartender, la cabeza reventó como una pompa sanguinolenta y manchó las paredes de atrás con partes de un cerebro achicharrado. Con más plomo que hierro en el cuerpo, Alexander echó abajo la puerta del baño y se dejó caer sobre el lavabo, conteniendo todo su peso con las manos en los laterales de cerámica. - Vamos, puedes calmarte - se dijo viéndose solo y acorralado. - Vamos, muévete de una maldita vez. Las rodillas ceden y el arma se escapa entre sus dedos, los azulejos del baño frenan su costado y el sonido del golpe resuena entre sus jadeos entrecortados. Se lleva una mano a la cara para tapar esa molesta luz neón que ilumina todo el baño, solo molestaba, y en los tres cuartos de medio metro cuadrado ni siquiera servía. La estética de estos lugares estaba a la mediocre altura de los pandilleros que vivían en ellos. Exhausto, al borde del colapso y con un suplicio insoportable por cada movimiento que hacía, Alexander no tardó en darse cuenta de que...