Creepypasta Chainsow Man: El Demonio de la muerte.
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Las instrucciones parecían sencillas, al menos no le dejarían a merced de una muerte arbitraria, pensaba Eric "Iris blanco" Caluqui, matón de tres al cuarto en un barrio perdido de Madrid. Hijo de inmigrantes, drogadicto desde los 17. Buscando pleitos en un bar escuchó una leyenda para hablar con la muerte, para conseguir un objeto que cambiaría el destino.
Año 2015, 12 de febrero, Eric Caluqui empieza una apuesta, se quema el iris apuntándose con un puntero laser. Ganó 5 euros.
Desarrugó el papel de su chaqueta. Órdenes sencillas apuntadas con una caligrafía pésima en tinta azul de un bolígrafo BIC en las últimas. En este ponía:
— En cualquier lugar, en cualquier país, en cualquier noche, prepara una mesa para una abundante cena que no te comerás.
— Acuéstate de cara a la mesa y pide poder hablar con el demonio de la muerte.
— No levantes la cabeza hasta que escuches una voz decirte: "¿Puedo comerme esto?". Inclina el cuello de cualquier forma y una guillotina te decapitará sin que puedas ser consciente.
— Cuando el demonio de la muerte aparezca, implora por qué todo salga bien.
Eric preparó una copa de vino. Un plato de espaguetis y una bolsa entera de pan de molde. Una comida de altísima calidad para alguien de su renta, ninguna, todo lo ganaba de gorrilla y vendiendo tabaco robado en los semáforos.
Puso la frente contra la madera, cruzó los brazos sobre su cabeza, y dijo: ¿Puede aparecer el demonio de la muerte?
El tiempo pasó muy despacio. Eric empezó a pensar que esto era una pérdida de tiempo, pero parecía sentir algo sobre su cuello, afilado y pesado. También, ¿Olía a paloma muerta?
— ¿Puedo comerme esto?
Eric alzó la cabeza, la voz que escuchó era poco melódica, solo monótona y de rutina. Alzó la cabeza para ver a una mujer, más bien una chavala de entre 16 y 17 años en apariencia, tan antigua como el tiempo en la práctica. Una cabeza que parecía balancearse a los lados por unos pendientes largos con dos esferas en el centro y terminados en triángulos. Ropa de uniforme escolar y cara de tener pocas ganas de todo.
— Una cena sin pizza o comida china, que horrible — murmuró.
Eric giró bruscamente la cabeza, la puerta del departamento donde vivía de ocupa seguía tan cerrada como la dejó, y tampoco la había oído abrirse. Volvió a mirar a su compañía — ¿Tú eres el demonio de la muerte?
— Demonio, ginete, clave para el fin de los tiempos... — Ella le sostuvo la mirada. — Que se yo, la gente me llama de muchas formas.
Año 20XX, 27 de noviembre, Patrick Jones, muerto en un accidente de tráfico a la edad de 26 años.
— ¡A!, ¿Qué ha sido eso? — gritó Eric cuando notó el impacto de su cuerpo contra el chasis, sus huesos sufriendo mientras se distribuía la inercia.
— Mira que eres torpe. Has llamado a la muerte a tu casa, ahora la vas a conocer. La muerte ocurre en todos los lugares y todos los tiempos.
Año 20XX, 3 de enero, Diego Morales Gutiérrez, muerto por disparos en un asalto a mano armada a la edad de 19 años.
Eric sintió como si fuera a vomitar plomo. Todo estaba en su cabeza, su cuerpo estaba bien, pero no lo parecía en absoluto.
— ¿Qué restricciones tienes?
— Eso es un secreto — ella empezó a abrir el pan de molde, tomó tres trozos y miró la pasta con asco. — ¿No tienes algo más dulce?
— No estoy para juegos, cría — dijo Eric con los dientes apretados.
— Guillotina.
Varios cortes trasversales deshicieron las ropas llenas de sudor y polvo que llevaba. Él se detuvo en el sitio y se recompuso, provocar a un demonio no tenía sentido cuando se pensaba detenidamente.
Año 20XX, 22 de marzo, Rajesh Kumar Patel, muerto por infarto fulminante a la edad de 54 años.
Eric sintió la falta de aire en sus pulmones, pero optó por tragarse las ganas de quejarse. — Oye, es lo poco que he podido conseguir, ¿Tú puedes conceder deseos, no?
Ella daleó sutilmente la cabeza — Que inútil.
— ¡Oye! El cabrón del mollejas dijo que este ritual me concedía deseos con el más allá.
Año 20XX, 14 de junio, Kwame Osei, muerto por malaria no tratada a la edad de 5 años.
Año 20XX, 2 de julio, Sofia Ivanovna Petrova, muerta por hipotermia tras quedar atrapada en la nieve a la edad de 71 años.
Las tragedias empiezan a hacerse más llevaderas y la mirada solo se centra en la chica de pelos a caballo entre rosa y lila.
— ¿Quieres hacer un pacto? — preguntó ella girando el tenedor en los spaghetti. — Ni si quiera estás haciendo las preguntas correctas.
— ¿Hay preguntas correctas?
Espaguetis aún enrrollados en un tenedor firme. Ella no se movió ni un ápice. — La gente que me busca lo hace por poder, porque quieren ser los artífices de un mundo perfecto, ¿Por qué me estás buscando tú?
Año 20XX, 19 de agosto, Mateo Hernández López, muerto ahogado mientras intentaba cruzar la frontera a la edad de 17 años.
Año 20XX, 5 de septiembre, Nguyễn Thị Lan, muerta por complicaciones de diabetes a la edad de 66 años.
Año 20XX, 28 de octubre, Isaac Cohen, muerto en un atentado suicida a la edad de 41 años.
Eric tosió sangre en su puño antes de hablar. — Hay un tío en un bar, uno grande y la ostia de feo, pero está mazao y nunca se pone trompa. Su hijo es un enclenque de medio metro sin futuro y me dedico a robarle paquetes de tabaco, ¿Sabes? Ni fu ni fa dice el tío. Quiero que te cárgues a su viejo, el bar pasará directamente a él, y seguro que yo y una pandilla le podemos convencer para que nos contrate. Tendré trabajo y un techo, así como un jefe que no va a tener como mandarme, es un chollo, un planazo.
Año 20XX, 7 de marzo, Leila Hassan Mahmoud, muerta lapidada a la edad de 24 años.
Año 20XX, 25 de abril, Chen Xiaojun, muerto por derrumbe en una mina de carbón a la edad de 38 años.
Año 20XX, 13 de mayo, Tadesse Berhanu, muerto de hambre tras tres semanas sin alimentos a la edad de 4 años.
Ella terminó su plato y tomó dos rebanadas más de pan de molde. Eric notó que no había tocado su copa más que el hecho de que sus piernas ya no le respondían.
— ¿No te has enterado, cierto? Año 1998, Estados Unidos bombardea la URSS con 10 cabezas nucleares, 3.567 muertos en 3 minutos. Se espera que el número se triplique en 2 horas — dijo ella después de masticar. — En estos momentos el demonio de la guerra es más fuerte que cualquiera de nosotras, cabalga por el infierno reclutando tropas para que se cumpla la profecía de Nostradamus.
Año 20XX, 4 de enero, Ethan Miller, se colgó del ventilador del techo después de tres días sin dormir porque “las paredes hablaban más alto que él”, 31 años.
Año 20XX, 19 de enero, Sun-hee Park, se clavó tijeras en los oídos para callar a los niños que gritaban dentro de su cabeza, 28 años.
— ¿Pero que coño me cuentas? — los oídos de Eric empezaron a pitar con fuerza y tuvo que tapárselos.
Ella se dio por satisfecha. Llevó sus manos al regazo y quedó rígida, ni siquiera estaba respirando. — ¿Que sabes de historia?
— ¡Historia! — gritó él. — La historia no me sirve para nada, cuando vaya a trabajar no me van a preguntar quién era fulanito o fulanita.
Año 20XX, 22 de febrero, Lucía Fernández Vega, se abrió las venas en la bañera porque las voces le prometieron que el agua se volvería cálida y la abrazaría, 25 años.
Año 20XX, 15 de mayo, Yael Ben-David, se arrancó los ojos con los dedos porque “ya no soportaba ver lo que veía cuando los cerraba”, 33 años.
— ¡Haz que pare! — le gritó Eric. Ya era completamente insensible de cintura hacia arriba.
— Mi hermana busca iniciar una cuarta guerra púnica por orden de una entidad que se sale de los parámetros narrativos mientras tú y yo perdemos el tiempo. Necesita matarme. A mí. A la muerte. — Siguió sin quitar su mirada de visualizar algo insignificante. — Imagínate, un mundo sin muerte, una guerra eterna de la que alimentarse. Se que ya puedes ver la vida volviéndose insignificante.
Año 20XX, 4 de enero, Rosa Quispe, aplastada, 28 años.
Año 20XX, 14 de febrero, Tariq Al-Najjar, lapidado, 25 años.
Año 20XX, 23 de abril, Kim Ji-hoon, descuartizado, 34 años.
Año 20XX, 5 de marzo, Esther Cohen, electrocutada, 17 años.
— Está bien, ¿Qué coño es esto? ¿Es como en cuento de navidad? ¿Tengo que aprender una lección de vida de esto?
Año 20XX, plaga de langosta mutada en el cuerno de África, 120.000.000 al borde de la inanición en seis semanas.
Año 20XX, supervolcán Kumonga bajo el mar de Java, invierno volcánico global, 6.200 millones en riesgo de hambruna el primer año.
Año 20XX, colapso atmosférico localizado sobre la India, oxígeno cae al 4 %, 1.300 millones asfixiados en catorce minutos.
Los pulmones de Eric empezaron a encharcarse. Dio de frente contra la mesa. El choque sacudió la madera y tiró el vino al suelo. Supongo que ahora estás solo con ella. Dicen que la muerte nos mira a todos por igual.
— No te preocupes, no tengo ningún interés en tu persona.
Toma los restos de Eric, una maleable figura deforme que parece barro. En su sencilla forma se distingue un punto blanco en el ojo, los restos de haberse quemado en vida. Su único logro en vida.
Año 20XX, arma climática descontrolada, tormenta perpetua sobre Europa occidental, 840.000.000 congelados o ahogados en tres meses.
Año 20XX, el sol parpadea una sola vez, estallido de radiación gamma, 7.900 millones cegados y quemados en un segundo.
Una figura con tu forma se te entregará cuando sepas hacer las preguntas correctas. Ese retrato en barro es el tercer objeto maldito de las cuatro hermanas. No puede existir muerte sin vida, pero puede existir vida sin muerte.
Año 2025, 29 de noviembre, Eric Caluqui, habló con la muerte, 23 años.

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