Creepypasta Free Fire: son solo números, no llores.
Historia original: https://youtu.be/1a-3GD1NmXM?si=rd9tRp2gGzFDojZE
Fuente: https://m.facebook.com/groups/cursedaiwtf/permalink/1406095506665595/Esta historia podría comenzar con la destrucción de un planeta.
Esta historia también podría comenzar con dos amigos que discuten por un juego de teléfono.
Pero, por suerte o por desgracia, esta historia comenzará por el principio y solo te puedo pedir que seas paciente hasta que llegue la parte interesante. Porque si algo me ha quedado claro durante estos cinco años de experiencia es que siempre hay obstáculos más difíciles, rivales más fuertes y terrores más grandes, pero al final de cuentas, cada vez traen peor maquillaje estos payasos.
Tenía 16 años, también tenía un grupo de amigos con los que lo pasaba en grande en la secundaria. Recuerdo que los conocía desde pequeños cuando nos reuniamos por las noches a ver películas de acción demasiado sangrientas para nuestra edad, mi favorita era Blade Runner, esa estética de cine negro combinada con unos entornos tan mecánicos, llenos de tanta gente y extrañamente vacíos me marcaron muy fuerte.
Otra cosa que nos gustaba mucho era hablar sobre maldiciones y fantasmas, en mi escuela había un mito muy famoso que decía que el alma de John el fetiche habitaba en los pasillos. John el fetiche fue un puto loco de 14 años que hace cinco años atrás había acabado con toda su clase usando un cuchillo, un verdadero lunático, pero era mejor leyenda que la típica de "esta escuela se construyó sobre un panteón".
Ahora, si hay una cosa que recuerdo con total claridad son las tardes que mis amigos y yo nos pasábamos jugando a Free Fire en la puerta de mi casa o las noches que me desvelaba con ellos jugando online.
El día de los hechos fue un lunes a las tres de la mañana porque nos habíamos desvelado el domingo, recuerdo que yo estaba conectado por Facebook y que estábamos en el modo escuadra hasta que uno de mis amigos anunció que tenía que irse a dormir, el otro dijo lo mismo así que me quedé yo solo contra el mundo.
Disculpen me el comentario genérico, pero maldigo el momento en el que pensé "bueno, una última partidita y ya", porque cuando hice eso saltó una actualización. Se presentó en una pantalla emergente que decía: "¿Le interesa probar el nuevo modo actualizado por solo quinientos megas?" Naturalmente acepté, aunque eso era mucho para mi ordenador tercermundista y tardó media hora en actualizarse, empecé a jugar a las 3:33 de la mañana.
Lo primero que me recibió fue un espacio completamente negro donde mi avatar solo podía moverse, agacharse y dado que no tenía arma, golpear. Pero de ahí en fuera no podía hacer nada.
"Tal vez sea un backroom" pensé.
En los videojuegos, se les llama backroom a las zonas generalmente solo aptas para los desarrolladores en las cuales se prueban las mecánicas del juego en un entorno vacío. Una backroom muy famosa es, por ejemplo, la de Final Fantasy VII, un lugar totalmente vacío donde el cuerpo flotante de tu mejor amiga te diría "Tonto, esto es el infierno".
A lo que quiero llegar, es que aunque este lugar fuera raro, tenía una explicación medianamente racional. Esta es la misma razón por la cual no me asusté cuando el juego empezó a cargar una partida de repente y luego salió un cartel que decía "queda el primero o conocerás el infierno antes de tiempo".
Otro cartel emergente me informó de que me asignaron un dúo con un usuario llamado "Coco 890".
Empezó el juego.
El escenario había cambiado, en lugar de ser la isla que ya conocía se trataba de un islote unas siete veces más pequeño que el mapa original, así mismo, en lugar de saltar desde lo alto de un avión los modelos 3d más bien parecían que estaban siendo lanzados a la fuerza.
"Supongo que querían una experiencia más rápida en un mapa más pequeño" pensé.
Yo y mi compañero abrimos el paracaídas antes de aterrizar, pero un usuario que no pertenecía a nuestro equipo no lo hizo y entonces pasó la primera cosa extraña. El juego mostró una animación donde el personaje del jugador se destrozaba todos los huesos contra el suelo y su cuerpo reventaba como una bolsa de carne.
Una vez cuando era pequeño me caí de la bicicleta, recuerdo que me desollé parte de la pierna y me fracturé la rodilla. El sonido que escuché fue exactamente igual pero más intenso, huesos rotos y carne molida.
"Valla gráficos más guapos esos, ¿No?" Leí en un mensaje del chat rápido, lo dijo Coco.
"Jaja si" contesté.
Después de todo, esto seguía siendo un juego.
Exploramos el escenario para lutear y conseguir armas, se trataba en su mayoría de un terreno baldío, solo de vez en cuando se encontraban edificaciones destruidas con cofres vacíos o armas de corto rango.
"¿Vaya mierda de actualización, no?" Dijo Coco por el chat.
"Simón" le contesté.
No es que Free Fire tuviera mapas super complejos, pero esto era más monótono que el pinche cerro de detrás de mi casa. Además, habían quitado elementos del juego original, como la cuenta regresiva que te obligaba a moverte.
Finalmente, tras cinco minutos de nada, aparecieron dos rivales. Estos empezaron a disparar, pero yo cargaba conmigo un escudo, lo puse y Coco lanzó una granada que los dejó vulnerables ante mi lluvia de disparos, así acabamos con ellos.
No hubo tiempo para alegrarse, la pantalla se puso totalmente en negro y dos cuerpos humanos salían colgando de un techo, sus manos perforadas por ganchos y su rostro tapados por las sombras, pese a que sangraban, no había en ellos ningún rastro de dolor, encima de ellos aparecía un cartel que decía "carne sin alma".
Estaba completamente shokeado, miré el chat y vi un comentario de Coco que decía; "¿Tú también viste eso?", le contesté que si y él me dijo que eso nos pasaría si perdíamos. Me estaba poniendo nervioso pero traté de no desesperarme, contesté que seguramente todo era una broma, que esta actualización habría sido hecha por algún hacker y que lo mejor sería seguir jugando.
El juego carecía completamente de datos, no sabíamos cuántos éramos ni cuántos quedaban, conforme avanzamos por el mapa la sensación era más angustiante pese a que no había nadie más a parte de nosotros dos. Eso fue hasta que empezamos a ver los cadáveres, se contaban por decenas, había más gente muerta de la que una partida normal del juego permite. Los cadáveres no eran modelos 3d, eran literalmente cuerpos en descomposición, como si alguien hubiera cambiado los gráficos por fotografías. Quise hablar con Coco, pero la opción de chat había desaparecido y tampoco me dejaba activar el micrófono, ni siquiera se podían hacer las animaciones burlescas que normalmente el juego te permite para celebrar una victoria.
Un coche salió de la nada, no tuve tiempo de reaccionar cuando Coco fue atropellado, quiero que te imagines el ruido de sus huesos crujiendo a través de un ordenador a las tres de la noche en total silencio. No hubo llantos ni quejas, solo un cuerpo destrozado por las ruedas, pude saltar a tiempo y de alguna forma matar a los dos ocupantes del vehículo, sus cuerpos no hicieron ruido al caer y el ordenador se apagó de golpe. En la oscuridad total de la noche solo mis ojos se reflejaban en la pantalla, vi de cerca al abismo y lo único que sentí fue indiferencia.
Me volví insensible a la violencia, no digo esto para presumir, lo digo enserio. Los juegos de disparos ya no eran suficientes, las películas de terror se notaban muy falsas y la vida humana parecía no tener valor, a mis ojos todos eran bolsas de carne sin alma. Me distancié de mis amigos, cuando quise darme cuenta estaba solo pero eso tampoco me pareció importante.
"¿Qué sentiría Coco cuando se murió?" Pensaba con frecuencia, quería pensar que no sintió nada, pero en verdad tuvo que ser una agonía enorme notar como todos tus huesos crujen y no puedes hacer nada al respecto, solo esperar a que termine.
Ya había pasado un mes cuando me llegó un mensaje, era de uno de mis amigos, ponía "A jugar fri fair se dijo" y mostraba un pantallazo con un cartel de actuación que reconocí de inmediato.
"No lo hagas" escribí, pero jamás recibí respuesta, así como jamás volví a ver a mi amigo.
Las noticias simplemente lo reportaron como desaparecido y se que a día de hoy su cuerpo no ha sido encontrado y lo más triste es que nunca será encontrado, porque ya no es un cuerpo, es una bolsa de carne sin alma.
No iba a dejar que las cosas acabaran así, no pudiendo hacer algo al respecto, encendí el PC, inicié la partida y fui recibido con un destello de luz blanca. Cuando volví a abrir los ojos estaba en medio de lo que parecían los pasillos de la entrada de un banco.
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| Fuente. |
¿Conoces la escena de Spiderman 2 en la cual Peter se enfrenta al doctor Octopus en un banco? Bueno, algo así, pero con dos ventanas y la luz de un atardecer artificial.
Hay gente caminando a mi alrededor, pero son todo sombras, no me ven y yo apenas las veo, son cuerpos borrosos.
Miro mis mangas y luego el resto de mi cuerpo, estoy vestido con una gabardina de lino, una camiseta de algodón con un cuello alto que sobresale y unos vaqueros negros que combinan con unos mocasines grises oscuros. Parezco un detective policial salido de una película de cine alemán de los ochenta. Lo que más odio es mi pelo engominado y mi rostro que es como muy perfecto.
Delante de mí, en medio de la multitud, estaba estática una figura masculina. La piel de esta criatura estaba totalmente quemada, no, más bien, la piel de este humanoide estaba totalmente hervida, lo que supongo era su ropa ahora era un amasijo de despojos. Era como si hubieran hervido a un hombre de negocios y luego hubieran mezclado su piel putrefacta y quemada con unas ropas andrajosas. Sus ojos están vacíos y sus pupilas son del rojo anaranjado propio del horizonte de sucesos de un agujero negro.
Estoy mirando al vacío a los ojos y tengo miedo de no saber si me mira o me ignora.
- El número uno ha venido a luchar por su puesto, supongo - dijo, su voz sonaba como un eco distante.
No respondí.
Él me hizo un gesto de sígueme con la mano, pero no me moví del sitio, entonces se dio la vuelta y empezó a caminar y yo me estaba moviendo con él en contra de mi voluntad. No podía gritar, no quería gritar.
Llegamos a una puerta de madera maciza en un pasillo de luz verdosa, el ser me entregó un revolver.
- Úselo con cuidado - luego abrió la puerta y me vi tentado a entrar.
Cuando pasé el umbral detrás de mi solo había una pared de piedra sólida. Yo en cambio estaba en una ciudad que no sabría cómo describir, estaba repleta de niebla y las mismas sombras se desplazaban por ahí. Los edificios me seguían pareciendo bancos, quizás viejos hostales o casinos de los años setenta, no creo que pueda describirlo mejor.
Una campana tronó desde el cielo.
Las sombras detuvieron su monótono caminar y se miraron unas a otras, todas desenfundaron un revolver que sacaron de su abrigo y lo que parecía gente saliendo de su trabajo se convirtió en una lluvia de pólvora de un momento a otro.
Salí corriendo a tiempo con las manos sobre la cabeza cuando una seguidilla de disparos volaron tres ladrillos detrás de mí. Llegué hasta una puerta e intenté abrirla, al ver que estaba cerrada pateé el manillar desde el lado más accesible y entré al edificio.
¿Has escuchado alguna vez el disparo de un arma? No es como lo ponen en las películas, es atronador y peligroso, estar demasiado cerca puede causar daños permanentes en el tímpano. Pues ahora quiero que te imagines el retumbante sonido que encontré en aquel edificio cerrado donde entre pólvora y niebla, cuerpos de lo que parecían abogados respetables se mataban entre si.
Quise echar mano a mi revolver pero no pude.
Pánico de combate, es una enfermedad bélica, te orinas encima, pierdes los cinco sentidos y cualquier contacto con la realidad. Simplemente era un pasmarote en un tiroteo.
La cristalera del techo se partió, una cúpula de 16 metros de diámetro voló por los aires cuando desde el cielo se estrelló una mujer en el pavimento, los cuerpos empezaron a amontonarse entorno a ella, pero no disparaba, no con armas de fuego por lo menos, era como si de sus dedos surgieran relámpagos y antes de que te señalara tu cuerpo cedía atravesado por una potente luz.
Cuando los cristales tocaron el suelo por efecto de la gravedad, ya no había vida en esa sala, solo estábamos ella y yo.
Recuerdo el impacto que me causó su figura como si la tuviera delante ahora mismo, te la describiría como a la más hermosa de las mujeres de oriente medio, una musa con sedas y piel en el punto medio entre bronceado y claro. Sus ojos tenían el azul de la vía láctea y combinaba con sus ropas.
Me miró, se río para sus adentros de mi pantalón meado y se fue saltando entre los balcones del lugar hasta salir por el gran hueco que una vez fue un ventanal circular.
No me siento orgulloso de lo que hice a continuación, así que diremos que empecé a lutear, tomé un par de pantalones y calzoncillos, así como munición y otro revolver. Tomé aire, mucho aire, me relajé, asimilé la información, tal vez lloré por diez minutos y luego salí a enfrentar el mundo.
La calle estaba llena de cuerpos, pero no olía a muerte, solo a humedad. La niebla cubría toda la cuadra y aun así no pude evitar notar la gran fisura en el cielo, era como una gigantesca brecha blanca en una cartulina azul.
"Eso antes no estaba" pensé.
Otra cosa que tampoco estaba antes era el hombre con ojos de puto loco que me miraba desde la esquina de un callejón. Eran unos ojos inyectados en sangre con la piel a su al rededor en carne viva, como una gigantesca costra. Quizás lo más aterrador que tenía era su mirada, era la mirada de un campeón, lo sé porque era la mirada que vi reflejarse en la pantalla de mi ordenador hace un mes.
Alcé el revolver pero el se apartó medio segundo antes de que martilleara el gatillo. Recorrió los cinco metros que nos separaban y me asestó un puñetazo en la boca. Aproveché la corta distancia y le clavé la culata del arma en los dientes, mientras el me hundía el talón en el estómago yo le hundía mi pie en los huevos.
Todos se agachan por el mismo sitio.
Le di un golpe descendente con mi codo en la nuca y lo cosí a tiros cuando tocó el suelo.
Eso se había sentido increíble, también había dolido, pero una cosa no quita la otra.
Seguí explorando el sitio hasta que entre calles y callejones encontré un lugar que a todas luces gritaba "entra aquí", una cárcel me recibió con sus puertas abiertas. Entrar en ella me transmitió una soledad que nunca antes había vivido.
Una mano me tocó el hombro, giré por la sorpresa y la mano hizo fuerza hacia abajo lo que me obligó a ponerme de rodillas. Un par de lámparas de pared se encendieron y pude ver a dos oficiales que parecían vestir con las ropas de los policías soviéticos, uno me estaba sometiendo y el otro miraba la pared ausente del mundo hasta que vio que trataba de resistirme, entonces me golpeó en la espalda y caí de boca contra el suelo, inconsciente.
¿Por qué seguía vivo?
Al recuperar la conciencia estaba en el pasillo más bajo de una prisión, rodeado de varias docenas de policías sin armas, yo tenía mi revolver y les apunté pero no disparé porque a fin de cuentas no era estúpido, ¿Cuántas balas podría gastar antes de que todos se abalanzaran sobre mí y me mataran a golpes? Lo mejor sería no provocarles.
"Te están dejando vivir" dijo una voz en mi cabeza. "No te muevas, solo escucha el silencio".
Te voy a ahorrar detalles, la puerta principal saltó por los aires cuando fue echa mil pedazos, los policías se giran al unísono y en la entrada iluminada por el fuego de sus propios puños está la mujer que rompió la cristalera. Ya tiene alzado los dedos cuando filas enteras de cuerpos caen atravesados por destellos imperceptibles dejándome vivo a mí en el epicentro de todo, luego me toma de la chaqueta y me lanza hacia lo alto tan rápido que puedo verde desde más allá de la estratosfera la totalidad del globo y lo más majestuoso, aún veo la grieta que vi antes en el cielo solo que ahora la veo de un color nuevo que no sabría explicar. Dicha grieta es fácilmente del tamaño de África, pero más que impresionarme por su tamaño me impresiono por como el planeta entero salta por los aires en una esfera energética que quintuplica su tamaño.
En un simple parpadeo estoy en mitad del espacio al lado de la mujer oriental, cuando pone su mano en mi hombro veo por un segundo lo que ella ve, observo como la dimensión en la que estamos no es más que un coliseo donde seres azules de ojos muertos observan a las castas inferiores matarse entre ellas. Luego, en un simple parpadeo estoy en un espacio diferente con un suelo de baldosas negras separadas por líneas azules y un cielo negro hasta donde alcanza el horizonte con luces azul neón en lo que parecen sus laterales. Este lugar parece sacado de una simulación.
Tiempo después entendería que todo era una prueba, que en la dimensión donde estuve modificaron mi cuerpo al máximo para ser totalmente competente y tal vez te cuente que fue el broche que pusieron en mi cuello para que pudiera resistir ser lanzado al espacio.
Esta historia podría terminar de muchas maneras, podría acabar con la destrucción de un planeta.
Podría acabar con una pancarta que decía "bienvenido a los cuervos imperiales".
Sin embargo, está historia solo terminará con un hasta luego.






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