Un fan de My Little Pony y un fan de Dragon Ball entran en un bar - parte 1.
Capítulo 1: era un día normal.
Si le preguntas a Saúl, jamás sabría decirte cómo empezó su amistad con Sandro, simplemente se conocieron y se llevaron bien porque compartían los gustos que todos compartían por aquella época, así pues desde los 8 años fueron el vínculo principal de su grupo de amigos.
Los dos eran muy muy frikis y eso les llevó a distintos lugares, Sandro pasó por la peor droga por la que podía pasar alguien de su edad, se hizo fan de "League of Legends" y consumía su mercancía como el coleccionista más acérrimo, en cambio Saúl prefirió pasar el tiempo con el anime, más concretamente con Dragon Ball y todo lo que le rodeaba, desde el manga hasta las figuras oficiales y las no oficiales también.
Sandro terminó descubriendo un fan art extraño que juntaba a Pinkie Pie y Jinx, le surgió la duda inocente de donde habría salido ese caballo y por qué la relacionaban con Jinx. Entonces Sandro cometió el segundo error más grande de su vida, se hizo brony.
Mientras tanto, Saúl pasaba los días consumiendo juegos flash de Dragon Ball y leyendo los fanfic escritos por los fans, desde Multiverse hasta A F, no se conformó con esto, también descargaba mods para el Budokai y escuchaba completa cuanta creepypasta con loquendo encontrara. Su favorita era una llamada "la maldición de Gogeta", en ella se transmitía un capítulo perdido donde Gogeta se volvía loco al alcanzar la fase 5 y tenía que ser derrotado por Mat, un Sayayín misterioso que podía transformarse en ssj 3.
"Si yo estuviera en el mundo de Dragon Ball quisiera entrenar hasta ser tan fuerte como Mat", solía pensar Saúl.
Así llegamos hasta el día de los hechos, un 11 de mayo cuando ambos ya tenían 16 años. Eran las 16:30 de la tarde y los dos amigos entran juntos a un bar a pedir algo, cuando se sientan en una mesa medianamente alejada empiezan ha hablar.
- ¿Te has enterado del nuevo juego ese que circula por ahí? - dice Sandro. - Es un Dragon Ball A F, según dicen es una mierda.
- Va, lo que pasa es que el Budokai 3 dejó la bara muy alta - dice Saúl. - Además este ni es oficial, es un mod que se distribuye como uno auténtico en los bazares de la calle.
- Yo no me fío de esas cosas, que luego resultan estar malditas por algún chaman boliviano que te roba el alma y todo.
- Tío, somos otakus que socializan con la gente tres veces a la semana, ¿Alma? No tenemos de eso - dice Saúl encogiéndose de hombros.
- Habla por tí - dice Sandro con un ademán de mano. - Yo no soy otaku, porque yo si me ducho.
- cabrón, tú juegas al lol y sueñas con ser amigo de burras de colores, eso son como tres pecados en uno, tienes menos alma que cualquiera.
- Wow amigo - dice Sandro daleando la cabeza. - relaja la raja, mis burras de colores son ochenta veces mejor que tus monos karatecas y sus tintes para el pelo, es más, ¿Has visto la pelea de Tirek contra Twilight? Eso es más mejor que tus 5 horas de pelea antes de que un planeta estalle en 5 minutos.
- eeee - dice Saúl indicando que se calme con la mano. - Tampoco te creas tanto que hasta las animaciones 3d de Goku VS Evil Goku hechas por fans le dan cien trillones de vueltas a tus caballitos amistosos.
- No, y lo dirás enserio - dice Sandro llevándose una mano a la frente. - Tío, Smile HD tiene el quinientos millones tres mil porciento más de sangre y acción que cualquier producto de Dragon Ball que me digas y también lo hicieron los fans.
- ¿Esa mamada que? - dice Saúl con una carcajada. - Para empezar escenas todas calcadas de Dragon Ball y para seguir esa cosa parece más un creepypasta de episodio perdido ultra violento y sangriento, Dragon Ball Z es pura esencia y acción, lo tuyo solo es brutalidad, y ni siquiera da miedo, como la creepypasta que me mandaste de cupcake que es solo un relato fetichista disfrazado de creepypasta.
- Al menos my little pony tiene creepypastas decentes, ¿Qué tiene Dragon Ball? Solo la gilipollez esa de Goku maligno secreto en los cartuchos del Budokai.
- Otra vez con lo de los discos malditos - dice Saúl poniendo los ojos en blanco. - Que ya se que eso no es real, es como lo de la maldición del vídeo de la morsa o esta otra estupidez de que la canción de "I am blue" la escribió la banda luego de ver a su amigo ser comido por arañas en África.
Sandro se queda mirando a Saúl con cara de poker, realmente no sabe que responderle.
- Es una leyenda urbana de internet, se comparte por cadenas, es como el panfleto este que dice que Dragon Ball es satánico y que "Kame hame ha" significa "salve gran diablo" y cosas así - explica Saúl.
- aaay - dice Sandro en un suspiro. - Yo que se, pero te digo que My little pony también tiene creepypastas muy buenas, una que me da mucho miedo a mí es la de "Alas rotas" que trata de que Twilight quiere tener alas y se las arranca a sus amigas.
- Que premisa más cojonuda - dice Saúl alzando ambas cejas.
Las horas pasaron y los amigos siguieron hablando de cosas banales hasta que llegó la hora de irse cada uno a su hogar.
Dos días después, a las 15:30 de la tarde, Sandro llama a la puerta de la casa de Saúl. Este último estaba solo porque sus padres estaban trabajando y además era hijo único.
- Ey colega, ¿Qué te cuentas? - le dice Saúl.
- Toma - le dice Sandro estirándole el brazo en el que sostenía un disco envuelto en una bolsa de plástico fina. - Tenía razón, es una basura, cinco pavos he desperdiciado en esta mierda - en el disco se leía "Dragon Ball Alternative Future".
- ¿Y esto? - dice Saúl tomando el disco.
- Cinco pavos he desperdiciado en esta mierda - repite. - tú lo sabrás apreciar mejor.
- Gracias tío, ¿Quieres pasar a verme jugar aunque sea?
- ¡No! - le grita como respuesta, su cuerpo empieza a temblar y se pone pálido. - Estoy resfriado, me voy a casa.
Sandro echó a correr sin mirar atrás, Saúl se rasca la cabeza pero bien dicen que a caballo regalado no se le mira el diente y ya que tenía la tarde libre, ¿Qué mejor forma de pasarla que con un juego pirata?
Al ver el reverso del disco descubre dibujos muy apretados en un fondo negro, tenía a Nappa ssj 4, Cell hiper perfecto y Evil Goku. Sus ojos representaban una furia genuina, como si se hubieran cagado en su plato.
Saúl no le dio importancia, era solo un edit mal hecho de un producto pirata, cosas así se veían todos los días, al menos habían tenido la decencia de descargar las imágenes como PNGs y juntarlas sin que el agujero del disco las deformara.
Saúl introduce el disco en la PlayStation 2, el juego comienza sin introducción, directamente va a la pantalla de título. No hay música y la atmósfera se siente sobre cargada, como si lo jugara en una habitación sin ventanas pese a que aún era por la tarde y en su cuarto había luz.
Saúl presiona el circulo para comenzar, el juego estaba en un idioma extraño, no era español ni inglés, pero tampoco era Japonés, casi que parecía sumerio o hebreo. A demás, las imágenes que acompañaban al juego no ayudaban, puras caras deformes que parecían sacadas de los puestos de la feria.
Afortunadamente para Saúl, no necesitaba saber el idioma, el juego era un mod del Budokai 3 y los controles se usaban igual, hubiera podido seleccionar el modo duelo hasta con los ojos cerrados.
Selección de personajes, no aparecían kaiosama y el resto de kaios, solo una sombra sin rostro, de fondo lo que parecía una catedral y legiones de criaturas de rostros deformes a su espalda tapados muy levemente por lo que parecía niebla roja.
"No se quién habrá hecho los diseños de este mod, pero la verdad es que se ha lucido con los fondos", pensó Saúl.
Pone el modo "1 VS computadora". La pantalla le muestra la selección de personajes, salen los personajes en mitad de los círculos que te permiten rotar y elegir. Saúl escoge a Evil Goku, para su diseño en este juego le han puesto el traje negro con mangas rojas y su pelo es de un rojo cristalino como el de los rubis. Su rival será Cell hiper perfecto, una versión del bioandroide azul e hipermusculada con una gema roja en el centro de su cabeza, se decía que tenía tanto poder que podía erradicar planetas a galaxias de distancia con una mísera esfera de ki en ocho segundos.
Empieza el combate, se da una pelea más o menos complicada, Saúl tiene dificultades para seguirle el ritmo ya que Cell recarga su ki tres veces más rápido de lo que debería, afortunadamente Evil Goku también. La distribución pseudo 2d del juego hace que sea difícil esquivar los ataques de Cell pues hasta los más casuales ocupan media pantalla y sus recargas de ki al máximo abarcan tres cuartos de la misma y es imposible rodearlos ya que además te siguen. Saúl consigue asestar un combo y llevar el combate al aire, después de recargar las siete barras de ki al máximo, Evil Goku se vuelve ssj 3, tiene un choque contra Cell que Saul resuelve de inmediato girando el stick como si no hubiera un mañana. Al final no solo se impone, el ataque es disparado con tanta potencia que el kame hamea instantáneo de Evil Goku revienta el cuerpo de Cell causando que estalle en mil pedazos.
¡Splash!
El corazón y varios órganos de Cell chocan contra la pantalla, de la misma empieza a escurrir sangre y un hedor metálico que se resbala por el suelo en cantidades exageradas hasta llegar a los pies de Saúl que atónito trata de buscar una explicación racional a este fenómeno.
La puerta se cierra de un golpe al igual que la ventana y sus persianas, su cuarto queda totalmente a oscuras y el único brillo de la habitación proviene la poca luz que produce la estática en la pantalla de la televisión, que apenas puede pasar entre la espesa sangre acumulada.
Saúl se lleva una mano al pecho, está hiperventilando, "¿Es esto una broma? Debe serlo, lo habrán montado todo con hilos de pescar y sangre falsa", piensa tratando de convencerse a si mismo de ese hecho.
El silencio de sus pensamientos se ve interrumpido por el sonido de una máquina de escribir, el fondo de la tele se ha vuelto negro y unas letras en rojo escriben un mensaje en español que reza: "Solo derrotando a tus peores miedos escaparás del camino pavimentado con buenas intenciones. De lo contrario reclamaré tu alma".
La pantalla solo daba dos opciones, "luchar" o "rendirse". Saúl aferrado al control solo podía mover su dedo pulgar, el resto de su cuerpo sufría una parálisis más severa que la de cualquier pesadilla.
Le dio a la opción de luchar, la sangre se secó y empezó a desprenderse del televisor como una costra arrastrada por el viento, la pantalla volvió a poner la foto de la criatura negra sin rostro pero esta vez todos sus lacayos miraban fijamente a Saúl que sin poder gritar se aferraba al control como único arma.
Las letras en llamas daban paso al siguiente nivel, solo había cuatro letras y las mismas se marcaban en la retina de Saúl como si fueran un hierro al rojo vivo, "Hell" eso se significaba infierno.
Capítulo 2: derrotar tu peor miedo.
La pantalla solo revelaba una acción, solo podía elegir un personaje, su diseño era medianamente parecido al de Gohan al igual que su uniforme morado. Uno de sus ojos era azul y el otro rojo, extrañamente Saúl se sintió identificado con el personaje misterioso, le resultaba familiar.
Saúl presiona la opción de luchar, su personaje se encuentra en medio del lo que parecen unas catacumbas rodeado de esqueletos, las paredes rojas arden por el magma que las rodea y diversas cruces de un material indestructible se alzan entre las luces y sombras para burlarse de los muertos, recordándoles que no están descansando en paz. Hay un punto de luz en el cielo, de él caen todas aquellas almas en pena que en la pantalla de inicio parecían estar rodeadas de niebla roja.
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| Fuente. |
Demonios, seres espectrales que vuelan hacia el personaje de Saúl que se defiende apretando todos los botones. Cuando los demonios consiguen rasgar la piel de su personaje en el juego Saúl grita en la vida real, lo entiende de inmediato, ese personaje le recuerda a él porque así es como se había imaginado siempre que se vería si fuera al mundo de Dragon Ball.
Los demonios llegaban en oleadas de 50 y eran npc de cámara libre, lo que quiere decir que podían atacar por la espalda y no podías defenderte ya que el juego solo está preparado para que mires a tu oponente en una sola dirección. Por si fuera poco, los ataques de Saúl eran demasiado débiles, cinco de sus golpes hacían el daño de un golpe normal, aunque siendo justos no es que el fuera débil, es que sus rivales eran demasiado fuertes.
Ya con la última barra de vida en naranja y con las posibilidades al mínimo, Saúl recarga un ataque, sus brazos están sangrando y nota un ardor inhumano en las venas, dispuesto a lanzar su recarga de ki apunta a una de las almas en pena. No puede evitar pensar en lo que le pasó a Cell, ¿Y si este demonio en realidad también es alguien como él condenado a estar atrapado en el juego? ¿Sería un crimen matarlo o el crimen sería dejar que siga sufriendo? Saúl no puede hacerlo, desvía el ataque conforme lo lanza y finalmente el resto de demonios lo rodean y derrotan a su avatar, que cae al suelo con la típica animación de derrota. Saúl se sentía horrible, empieza a notar como un instinto suicida se apodera de él, cada vez más nervioso, con más ansiedad, en décimas de segundo sufre de un colapso mental.
Saúl despierta sobre la palma de una mano robusta portadora de garras afiladas, la misma está conectada a un brazo y este al resto de una figura gigantesca hecha de lo que parecía biomasa derretida, era el mismo ser de la pantalla.
- Has luchado como un hombre valiente - le dice la criatura con una voz grave. - pero me importa un carajo tu alma, o eso diría de no ser porque no tienes.
Saúl solo puede mirar a la criatura con la boca cerrada, los ojos abiertos y mucho miedo.
- ¿Por qué no tienes alma? - insiste la criatura otra vez.
Saúl no puede responder, genuinamente no encuentra palabras con las que expresarse.
La criatura retira su mano con una monstruosa velocidad y Saúl cae desde 20 metros de altura hasta el suelo, su cuerpo choca con las piedras y todo el terreno se levanta.
- Si no hay respuesta, no habrá salvación para tu miserable vida - es lo último que dice la criatura antes de desaparecer de su vista con el típico efecto de líneas y desvanecimiento que Dragon Ball ha tenido siempre.
El efecto se triplica cuando Nappa ssj 4, Evil Goku y Cell hyper perfecto aparecen en la cima del agujero provocado por Saúl a causa de su caída. El muchacho se siente totalmente adolorido, aunque no tiene ningún hueso roto, tampoco tiene ganas de moverse, solo quiere que esto acabe.
- Ey Nappa - dice Evil Goku. - ¿Que tal si le das a nuestro amigo el saludo que se merece?
- Con gusto - responde con un acento arrogante.
Nappa levanta dos dedos y el lugar se abre desde abajo en un haz de energía que podría haber iluminado una galaxia entera, cuando la luz se disipa el niño ya no está.
- Puto bestia - le dice Evil Goku. - No has dejado ni sus átomos.
Capítulo 3: primer círculo, miedo.
El impacto de una bofetada a 200 kilómetros por hora despertó a Saúl de golpe, su cuerpo estaba tumbado en un paraje desolado de suelo marrón y macizo, donde la roca estaba tan caliente que no daba lugar al polvo, los cuerpos esqueléticos sin una pizca de carne se amortonaban en el suelo junto a cruces irrompibles que rememoraban sus penas.
Tenía la cabeza y el cuerpo levemente inclinado por estar apoyado en una suave mano que pertenecía al cuerpo de una mujer que extrañamente lucía como Goku, de ojos naranja, con mucha sombra y piel tirando a gris claro donde contrastaban fuertemente los tatuajes de unas rosas gigantescas que casi parecían flores de loto.
- Gracias al cielo, estás vivo - le dijo la mujer.
- ¿Quién eres? - dijo Saúl doblando la espalda apoyando las palmas en el suelo y esperando que su espalda no crujiera cuando se estirase.
- Soy Goku y he venido a salvarte de aquí - dijo la Goku mujer convencida llevándose un pulgar al pecho con orgullo.
- Pero si Goku es hombre - responde Saúl.
- ¿Qué? - la Goku frunce el ceño y mira el entrecejo de Saúl. - Tus recuerdos dicen que su voz es femenina.
- Si, le pone voz una mujer pero él es hombre - insiste.
- A bueno, eso se soluciona fácilmente - dice la Goku mientras toda su estructura se deforma y cruge para formar un cuerpo más alto y musculoso, así como una expresión más seria pero con el mismo concepto de un Goku metalero.
- Fascinante - dice Saúl.
- ¿Te gusta más así? - dice con la voz de Mario Castañeda.
- Si, pero mejor vuelve a ser como antes, por esto fijo que nos cobran.
De nuevo cambia de forma a un goku de rasgos afeminados, piel suave y falda, como si fuera un dibujo emo recién sacado de 2011.
- Insisto, ¿Quién eres? - dice Saúl.
- Pues quien te ha salvado la vida, ¿Es que no lo ves? Ni siquiera has tratado de defenderte cuando ese calvo te atacó.
- Me refiero a tu nombre - dice Saúl casi gritando. - ¿Cómo te llamas?
- De eso no me acuerdo - dice ella. - El tiempo que llevo rondando como alma condenada es demasiado, perdí prácticamente todos mis recuerdos.
- Bien, te llamaré Katie - resuelve Saúl en un momento. - Dime amiga, ¿Es este el reino del infierno? ¿Esta Edmadaiosams por aquí? ¿Alguien que pueda darnos ayuda?
- No te ves muy aterrorizado ahora.
- Llevo desde los 14 años planeando mi visita al infierno por si tenía que enfrentarme a Yanemba, también tengo memorizados 57 insultos de ser necesario - dice Saúl dándose un toquecito en el lateral de la frente con el dedo.
- Siento ser quien destruya tus planes pero esto no es el mundo de Dragon Ball, es algo así como tu "kişisel cehennem", un infierno personal valla.
- ¿Yo he creado esto? - dice Saúl mirando a todo su alrededor.
- No hombre, tú solo no, lo hizo el demonio de la esencia - Saúl pone cara de poker. - La criatura negra que viste, eso era.
- aaa vale, ya entiendo - no estaba entendiendo nada.
- No es tan complicado, todo aquello en lo que no piensa tu mente es un vacío infinito e inmaterial, él a tomado la esencia de eso y ha creado esta dimensión inacabable - dice Katie. - también ha creado los nueve círculos que la conforman, ahora mismo estamos en el primero, es lo más lejos que te he podido traer de esos tres brutos, si no fueran tan confiados y hubieran cerrado los ojos sabiendo que vendría el resplandor me hubieran visto y no habría podido sacarte de ahí.
- Gracias por eso - dice Saúl sonriendo. - ¿Puedo preguntar por que lo hiciste?
- Tu me perdonaste la vida a mí al no lanzar ese ataque final, ahora mismo estamos a mano.
- Ay va la osa - dice Saúl dándose un golpecito en la frente con la palma. - ¿Tú eras ese alma en pena de ojos lastimeros?
Katie asiente con la cabeza.
- Bueno Katie, pues gracias otra vez pero ya no quiero seguir más tiempo en este lugar, ¿Alguna idea de cómo salimos?
Ambos miran al gran haz luminoso de fuerte blanco que ilumina el terreno sobre las cruces y los muertos.
- No se puede llegar volando, eso te lo aseguro, o por lo menos no con el nivel de poder que manejamos - dice concentrando la mirada.
- Tú puedes medir el nivel de energía y leer las mentes con mirarlas, ¿Segura que esto no es Dragon Ball? - dice Saúl alzando una ceja.
- Ay, que no, es solo que mi ser se está adaptando a los restos de tu subconsciente que se han dejado al crear este mundo, algo así como el avatar en el que te transformaste, ¿Comprendes?
- Oye, eso sería buena idea - dice Saúl chasqueando los dedos. - Ahí que buscar como transformarme en mi avatar aquí y luego seguir aumentando mi poder hasta escapar.
- Pues en realidad eso no es tan mala idea, andando - Katie hace un movimiento de brazo indicando que avancen y Saúl la sigue.
El suelo estaba candente, Saúl solo podía pensar en lo mucho que le empezaban a doler los pies por culpa del terreno lleno de huesos y sus zapatillas viejas. "De haber sabido que caminaría por el infierno con esto me hubiera puesto deportivas", piensa. Katie en cambio no está caminando, levita a un ritmo lento 12 centímetros sobre el suelo.
- Oye - dice Saúl. - ¿Falta mucho?
- No lo se, te estaba siguiendo.
- ¿Qué? - Saúl pestañea dos veces. - ¿Qué? ¿Cómo que me estás siguiendo, si vas delante?
- Pero vas mirando al frente, con eso me guío.
- Yo te estaba siguiendo a ti, creí que sabrías cómo volverme Sayayín o como mínimo maestro de ki.
- A pues no, no tengo ni idea.
Saúl se cae al suelo de forma cómica con un pop, como las historias de Condorito.
- Menuda perdida de tiempo entonces, ¿Tú cómo te apañas para transformarte?
- Yo no me transformo, me modifico, es una transición entre como me percibo y me perciben, alineo la forma de mi forma a mis pensamientos - mientras dice eso aprieta su brazo para sacar bulto y la forma de un brazo de strongman.
- Pues intentaré hacer eso - Saúl separa las piernas y aprieta su cuerpo, como si intentara cagar de pie. - Ajuuuum.
- No creo que eso funcione, el demonio dijo que no tenías alma - Katie se muestra algo cabizbaja, triste por no poder ayudar.
- Mmmmm - Saúl se rasca el mentón con el pulgar y el índice. - ¿Pero también dijo que si enfrentaba mis mayores miedos podría salir de aquí, no?
- No creo que esas fueran sus palabras, pero si, algo así.
- Quizás solo me transformaré si encaro mis miedos, como hice cuando me enfrenté a los demonios, ¿Este lugar sigue con vestigios de mi mente, a que si?
- Más o menos, es más suyo que tuyo, pero digamos que tienes el control del 0,0001% de este lugar.
- Bien - Saúl se lleva el dedo índice y corazón de ambas manos a los laterales de su frente. - El 0,0001% de infinito sigue siendo infinito.
Los pequeños vestigios de rocas que hay en el suelo empiezan a vibrar conforme Saúl se concentra y piensa en librarse de esta. Saúl piensa en alguno de sus temores, indaga en su subconsciente hasta que una melodía infantil resuena acelerada y en reversa. Cierra los ojos y se concentra todavía más, está ahí, puede notarlo, la letra dice: "la pequeña araña a un tubo se subió, más llegó la lluvia...".
- ¡Cuidado! - grita Katie mientras lo aparta tirando hacia atrás de su camisa.
Saúl abre los ojos, delante de él hay dos arañas rechonchas que tienen guadañas por patas, una boca de hipopótamo y su cuerpo peludo marrón está envuelto en llamas que despuntan en lo alto de su cabeza como si fuera pelo.
- Jooder - dijo Saúl.
La araña daleó la pata en un movimiento vertical y separó a ambos compañeros. Saúl trató de ponerse en pie pero no estaba acostumbrado a esta clase de daño, aunque le gustaba asustarse de vez en cuando, esto era demasiado.
Katie apareció volando, estrellando su codo en la cabeza de la bestia que se hundió como se hundió la tripa de Buu contra el super sayan tres. La araña salió rebotando hacia atrás en grandes parábolas y cayó de pie a 10 metros de distancia.
- Tú tendrás que ocuparte de la otra - le dijo Katie. - No creo que pueda yo sola con las dos - Katie se desvanece ante los ojos de Saúl y le pega una patada a la araña de antes que la manda hasta el cielo.
"Pues yo creo que si podrías con los dos" piensa Saúl con los ojos a medio cerrar.
Saúl salta atrás cuando escucha el silbido de las patas de la araña y las mismas se clavan en el suelo, lanzando lascas pero sin levantar polvo. Saúl, que no ha estado en una pelea en su vida cierra su puño y trata de lanzar lo que considera que es un buen golpe directamente contra la parte que considera más vulnerable de la pata y se raspa la mano con el potente pelaje. La pata de la araña simplemente se despliega en linea recta impactando contra la cara de Saúl con la fuerza de cien ferrocarriles. Su cuerpo con incapacidad de oponerse al golpe es lanzado hasta el punto más alejado del escenario, a quince kilómetros de distancia, Saúl impacta y derriba un arco de piedra que decoraba el paisaje, esta vez es su cuerpo el que rebota en parábolas. En cuanto recupera el conocimiento lo único que le sorprende es estar vivo aún.
Una araña cae del cielo, se espachurra contra el suelo y sus propios dientes se adentran a través de su mandíbula, de forma que le salen los colmillos por los ojos. Es Katie quien cae del cielo y la aplasta con las dos piernas, reventando lo poco que quedaba de su cuerpo. La sangre se evapora en cuanto hace contacto con el calor del lugar.
- ¿Qué te pasa? - le pregunta Katie a Saúl. - ¿Por qué la cara larga?
- No se pelear - dice Saúl. - Además esa cosa tiene la piel rasposa, mis nudillos están sangrando - Saúl alza una mano colgandera para que Katie lo vea.
- Nadie nace sabiendo, tendrás que improvisar - le responde encogiéndose de hombros.
Una gran llamarada alumbra de naranja el lugar cuando Katie toma a Saúl con un brazo y se aparta de inmediato para esquivar el chorro llameante de la araña.
- Esto es inútil - dice Saúl. - Solo pensaré en que desaparezca y ya después de entrenar algo lo volvemos a intentar.
La criatura arácnida llega de un salto al escenario y Saúl con la misma pose meditativa de antes se concentra en tratar de pensar en que desaparezca. La araña ni se inmuta, en su lugar prepara con su garganta una llamarada a un más potente que la anterior y la lanza en el mismo instante en el que Katie lo contrarresta con un torrente de ki. Las medidas de poder son similares y ambos ataques se anulan obligándolos a retroceder tres metros.
- ¡No funciona! - grita Saúl. - ¡No se va!
- ¡No puedes superar tus miedos simplemente pensando en que desaparezcan! - le grita Katie de vuelta.
Saúl vuelve a mirar a la araña, ahora ha crecido hasta duplicar su tamaño, cuanto más la teme más fuerte se hace. Sus piernas empiezan a temblar y sus dientes castañeteaban, él no le tenía miedo a las arañas, o eso había creído siempre, pero esta simplemente lo dejó en el sitio.
Katie pasa ante sus ojos a toda velocidad, modifica su forma y cambia sus brazos a unos más robustos, casi parecen los potentes brazos de un ozaru dorado. Ella le pega con fuerza en el mentón a la araña, causando que uno de sus dientes salga disparado por su espalda, incrustándose en el suelo, justo en frente de Saúl. El muchacho se mira a si mismo en el negruzco reflejo de su diente casi calcinado a causa del propio fuego que emana la criatura.
- yo no era así - susurra Saúl, dalea un poco la cabeza y ve a Katie tratando de esquivar las estocadas de la araña que ataca con sus 4 patas delanteras a la vez como si de un profesional de esgrima con 4 brazos se tratara.
- Eso es - dice Saúl. - No todos saben lanzar puñetazos pero cualquiera sabe apuñalar.
Con su puño cerrado lanza un golpe al lateral del diente, parte el esmalte y las primeras capas dejando salientes cortantes como una piedra punta de lanza de un arma prehistórico. Termina con el otro lateral y formando lo que vagamente recuerda a un mango con una espada dental más parecida a un machete que a un Jian. Saúl recorre la distancia que lo separa de la araña que aún está peleando con Katie, salta agrietando el suelo y descarga un corte en diagonal hacia una de las patas con la misma precisión que Trunks cortando a mecha freezer.
- ¡Qureaaaaa! - agoniza en arácnido que pese a no haber perdido la pata, la a dejado tan dañada que al tratar de apoyarse se ha partido.
- Muy bien hecho - dice Katie con una sonrisa y alzando el pulgar.
- Gracias, no fue nada - dice Saúl cerrando los ojos y fingiendo que se quita el polvo de los hombros.
- ¡Cuidado! - grita Katie que se abalanza sobre él y sin tiempo para quitarse es atravesada por tres de las patas.
- ¡Katie! - grita Saúl por la sorpresa.
- Co... Corre - es lo único que puede balbucear ella a penas consciente.
Saúl prácticamente no puede moverse de nuevo, está viendo a su amiga que ha sido atravesada por pelvis, pecho y cuello. Su cuerpo espiritual poco a poco pierde la fuerza mientras su boca tose sangre y el resto de su cuerpo se desangra. La araña se deshace del cuerpo en un movimiento lanzándolo contra unas rocas lejanas que a su vez desordena y rompe una pila de esqueletos.
Actuando más por instinto que por razón, Saúl sale corriendo lo más rápido que puede. Se está acostumbrando al lugar, de pronto correr a 500 kilómetros hora es normal para él, aunque no sirve de nada ya que la araña cae desde el cielo, interceptando su carrera con un salto. Saúl también salta, trata de pisar con sus pies uno de los ojos de la araña pero esta simplemente escupe su fuego con la magnitud de diez lanzallamas, Saúl se quema a medio vuelo y no puede continuar. La araña lo aplasta y estrella contra el suelo con la furia de un látigo, como si fuera un matamoscas.
La tierra envuelve a Saúl, en el suelo se ha hecho un agujero con su sombra. La araña salta de nuevo y al caer deja que su figura redonda aplaste a Saúl. Todo el terreno tiembla, recarga sus patas como un resorte y vuelve a saltar, ahora más alto, se va a precipitar a la velocidad de un meteorito.
"Vamos, levántate" piensa Saúl para si mismo. "Llevas desde crío pensando en esto, no puedes morir en la primera etapa".
Con sus piernas hechas un desastre pero aún sin intenciones de rendirse, Saúl se impulsa en un único salto preciso. Disparado en horizontal, se esconde dentro de una pila de esqueletos y azufre que se amontonaban a los pies de una cruz hecha de aquel material indestructible.
La caída de la araña remueve todo el terreno y descubre el cuerpo de Saúl entre los huesos. El aire silva cuando la afilada pata pasa por él buscando segar la cabeza de Saúl el cual se agacha a tiempo. Por pura fuerza centrípeta la pata choca con el material irrompible y resuena con el crujir de una extremidad rota.
Saúl se aferra a los pelos de la pata, sus palmas sangran, es como agarrar un cable metálico con las manos desnudas. Clava sus uñas y corre por la extremidad, no lleva un plan, solo se dirige a la cabeza mientras el arácnido aún tambalea. Salta a su ojo con las dos rodillas por delante y las clava en la retina, sus puños golpean con la gracia de un profesional mientras arranca y despelleja la córnea de la araña que grita en agonía y da traspiés buscando la estabilidad. Por cada golpe el miedo se pierde, la araña disminuye su tamaño, pero Saúl no se permite una sonrisa de confianza aún.
Clavando las seis patas que aún tiene en buen estado, gira bruscamente la cabeza, lo suficiente para que Saúl se vea empujado tanta distancia que termina de nuevo en el punto de inicio, al lado de la araña espachurrada con sus dientes incrustados. Cuando el suelo retumba, Saúl ya sabe lo que se aproxima, patea el diente que tiene más cerca, lo levanta sobre su cabeza como si de una estaca gigante se tratara y la araña cae sobre él. El peso de semejante criatura se resiente en sus brazos, su piel está siendo cortada por el colmillo pero el peso restante a tumbado a Saúl con las rodillas flexionadas.
El mundo empieza a volverse oscuro, la respiración pesada. Saúl suelta el diente y se aferra con sus manos desnudas al pelaje metálico. Con la seguridad de Atlas cargando la bóveda celeste, empieza a levantar la pesada carga. De repente sus músculos se vuelven más tensos, su piel es envuelta con un calor propio de la naturaleza y sus rodillas empiezan a dotarse de un don atlético.
- Aaaaaa - grita Saúl, lanzando la criatura hasta los cielos. - ¡Bóveda ardiente!
Saúl se rodea de una esfera que concentrada en en un rayo de ki que pulveriza a la araña en plena caída libre, no dejando lugar ni para las cenizas de sus electrones, el impacto es tan fuerte que el mismo cielo se parte como una fractura en la realidad.
- Eso fue asombroso chico - dice una voz femenina que también le aplaude. - Tienes que enseñarme a hacerlo.
Saúl, ahora con su cuerpo fornido y transformado mira a Katie que se acerca a él reconstruyendo su garganta.
- Si esto era el tutorial, no me quiero imaginar el resto - dice Saúl aún con una pose estoica mirando la brecha en el cielo.
- Siempre puedes rendirte si quieres - dice Katie encogiéndose de hombros. - pelillos a la mar, que se encarguen otros.
Saúl la mira con sus ojos bicromados, por un momento verdaderamente considera esa posibilidad, pero luego contempla el resto de cosas que lo rodean, desde las cruces hasta los gases iracundos y los peñascos desolados.
- Morir intentándolo suena más confortable que una eternidad aquí - dice él.
- Entonces simplemente afronta tus miedos - responde Katie con una voz serena y calmada, separando sus pies de la tierra. - levita, evita y déjate llevar.
Saúl suspira, se siente en calma con la naturaleza, sincronía entre su mente, el lugar y su cuerpo carente de alma. Vuela, asciende y juntos pasan por la brecha que se había formado.
Capítulo 4: segundo circulo, solos.
Entraron al nuevo lugar saliendo de la grieta que se cerró de inmediato. Los recibió una noche más oscura que la media y un suelo extrañamente azul. Saúl lo tocó y se lo llevó a los ojos, de día este lugar tendría que tener el pasto más verde conocido por el hombre, pero a causa de un cielo sin luna, este parecía azul como el detergente que usaba su madre para las camisetas.
No se escuchaba nada, Katie y él se miraron, pero prefirieron no romper el silencio, ya sabes lo que dicen, si todo el bosque está en silencio la presa fácil es la que hace ruido.
No había nada destacable entre los árboles, la mayoría abetos, pero si que llamaba la atención la extraña variedad de piedras y lianas con espinas que podían verse. Llegaron a una gran explanada, un barrizal que aún conserva algunos charcos con algún que otro árbol valiente que crecía en medio del mismo alejado de los otros.
Katie miraba a los árboles y parecía entenderlos, esta vez ella era quien lo guiaba, solo que ahora sí parecía saber la dirección en la que iban.
"Ojalá ella también pudiera comunicarse mentalmente y no solo leer mentes", pensó Saúl. "Aunque pensándolo bien, ¿Está leyendo la mente de los árboles? Más bien parece que entiende la energía que les da vida, tendré que preguntarle luego".
Llegan a la puerta de una extraña casa construida dentro de un árbol pendular. Hay varias máscaras africanas colgadas en la puerta, todas parecen tener rostros de caballos alargados. Además la las ramas cuelgan botellas con extraños líquidos que parecen pociones y a juzgar por su color la fecha de caducidad les llegó hace semanas.
Saúl tiene un extraño sentimiento, como si hubiera oído hablar de esa casa antes, estaba seguro de que alguien le había dicho algo sobre una cebra chaman pero ahora mismo no era capaz de ligar los detalles. Con suficiente cautela entra a la casa pero solo ve repisas revueltas, un caldero de liquido verde tirado por el suelo y el resto de armarios patas arriba. No cabía duda, alguien había intentado saquear ese lugar pero el líquido aún no se había secado así que tendría que haber sido hace poco.
Katie pone su mano en el árbol y lo entiende, aquí se libró una guerra para la supremacía de dos especies, la perdedora se vio forzada a retroceder y abandonar el árbol, fue a prisa, tomaron lo necesario y se fueron. Una vez Katie tiene la información chasquea los dedos y le hace una seña a Saúl para que la siga.
Katie vuela con el cuerpo en horizontal, sintiendo el aire a 30 kilómetros por hora, como si diera un paseo en una bicicleta muy rápida. Saúl la sigue de cerca, parece que se está acostumbrando rápido a eso.
El camino se ve entorpecido por unos troncos pero Katie se para antes de sobrevolarlos. Contempla en el borde de su mirada el brillo de unos ojos amarillos escondidos entre los árboles que rápidamente se pierden entre las sombras. Mira a Saúl, este asiente, también los ha visto.
En esta parte del bosque no hay sendero, el camino que siguen se bifurca entre los árboles y las líneas. Extrañamente en la parte más oscura el camino empieza a verse más claro, árboles separados por una gran explanada, pasillos naturales de 20 metros de ancho en un suelo que a priori no se diferencia del resto. Los dos consideran que es sospechoso así que mantendrán la guardia alta, nunca se sabe.
Y de repente se hizo la luz, justo delante de ellos, con el poder atractor de una linterna para matar polillas, había una apertura en la parte más oscura del bosque. No estaban ni a 10 metros y Saúl ya había empezado a recargar ki en sus manos, por si acaso.
No ocurre nada, la sección del bosque solo lleva a un lugar aún más oscuro, un cartel se alza sobre dos pilares como las entradas de los parques de atracciones y en una madera roñosa está escrito con letras talladas a cuchillo: "Tras las reliquias pasadas de Equestria, olvidados y solos estarán, jamás resistirán la espera del reconocimiento".
- Eso es - susurra Saúl. - Estamos en el bosque everfree.
- ¿Qué es eso? - pregunta Katie susurrando también.
- ¿No me puedes leer la mente para saberlo?
- Sería de mala educación ahondar en tu mente sin permiso.
- Claro - Saúl asiente como si le pareciera una respuesta lógica. - La verdad es que no lo sé, tenía un amigo que se llamaba Sandro y el sabía de éstas cosas, parece ser que este bosque era el más aterrador de una serie de caballos de colores y si no me equivoco lo controlaba una cebra chaman, pero no se mucho más al respecto, ¿Tú no podrías leer la mente de este sitio para tener información?
- Yo no leo la mente - dice Katie juntando los labios en una mueca. - O no de manera convencional, yo entiendo la vida, calibro la información que puedo extraer de tus neuronas o de las células y con eso elaboró información. Puedo decirte que por aquí han pasado varios equinos corriendo, pero poco más.
- Entiendo - dijo Saúl con cara de circunstancias. - Sigamos un poco más, ya averiguaremos después porque está esto en mi infierno personal.
"¿Quizás mi subconsciente le tiene miedo a perderse en el bosque?" Pensaba Saúl.
El lugar no era muy diferente del resto de lo ya visto, de hecho había secciones donde el bosque aún se adentraba en partes del pueblo. No obstante el pasto de aquel sitio se percibía de un tono verde más claro, como si aún quedaran pequeños resquicios de una sección diariamente iluminada por el Sol. También había caminos de tierra que se desplazaban casi en zig zag al rededor de las cinco o seis casas de madera y paja construidas en el lugar.
Saúl y Katie se acercan a una, está totalmente vacía y a oscuras, dentro de ella se escucha el sonido de maquinaria oxidada, como si fueran ventiladores. El paso del tiempo también ha hecho de las suyas en este lugar. Katie canaliza energía en un dedo, con el brillo de una cerilla en una cueva, Saúl contempla como el interior también tiene un aspecto laberíntico, así mismo, un extraño quejido similar a una serpiente parece resonar en el lugar, posiblemente ratas molestas por la luz. No merecerá la pena explorarlo.
El pueblo hacia esquina en una sección del camino de tierra que otorgaba otra vista al bosque y sus árboles sombríos.
- Espera - Katie le puso una mano en el pecho a Saúl. - ¿No te parece que algo brilla entre esos arbustos?.
- Cierto - contestó.
Saúl se acerca y toma una extraña gema de color rojo que centelleaba con luz tenue entre los yerbajos del suelo.
- Es un rubí - le dice Saúl. - ¿Deberíamos quedárnoslo?
- No percibo energías hostiles en él.
- ¿Lo podrías guardar tú? Yo no tengo bolsillos.
- Claro, sin problema - Katie lo toma y modifica la tela de su falda para generar un bolsillo.
Solo les quedaba por explorar la parte más alejada del pueblo, en esta sección el camino carecía de tierra y de no ser porque se notaba el sendero que se había formado talando árboles, fácilmente se confundiría con cualquier parte del bosque. Leves siseos cargaba el viento consigo, silvidos que podrían confundirse con el aire entre las hojas pero con un extraño acento animal. Una casa da la bienvenida a nuestra pareja protagónica, pese a la madera carcomida no parece estar en mal estado y su tamaño es grande mínimo del tamaño de una casa familiar. La cerradura de la puerta principal está rota, como si alguien la hubiera abierto a base de coces.
Saúl empujó la puerta, mientras Katie alumbraba el lugar con el resplandor morado que producía la energía concentrada en su mano. Pese a ser un lugar sumamente espacioso, comparable a la mitad de una pista de tenis, ni siquiera tiene suelo, está construida sobre tierra. Hay también una mesa de madera maciza como las que usan los carniceros y una chimenea en la cual da la ilusión de que alumbran un par de ascuas pese a que debió apagarse hace bastante tiempo.
Saúl y Katie se acercan a un ritmo cauteloso hacia los restos de la chimenea, casi parece que pueden oler a carne quemada.
Entonces lo ven.
El resplandor rojo de la chimenea no es por las ascuas, es producto de la liberación de gases en descomposición, un efecto que le ocurre a los huesos de algunos animales cuando se pudren.
Hay un cadáver de un pony en la chimenea, sus huesos escarlata a medio consumir dan un sentido tétrico a la mesa de carnicero.
* Psss psss *
El fuerte seseo de varias criaturas sacan a Saúl y Katie de su asombro, de repente se empieza a escuchar un fuerte tumulto fuera de la casa. Katie sale encabezando la huida, están rodeados, de los suelos de la casa y hasta del pozo que había cerca y que no vieron por la falta de luz, salen decenas de ponis moribundos.
Son cuerpos en descomposición, sin ojos y sin piel propiamente dicha, sus bocas sin labios forman sonrisas macabras que alumbran sus cuerpos oscuros.
Uno salta por Katie y esta lo manda de vuelta a su sitio de un puñetazo con la diestra en la mandíbula.
- ¡Ah! - Katie grita brevemente antes de cortarse el brazo derecho con su mano izquierda transformada en una cuchilla.
Saúl la toma de un hombro y la retira hacia atrás, proyectando y lanzando una esfera energética contra la siguiente oleada de ponis que se ha abalanzado. La misma desintegra a media decena antes de profundizar en el bosque y estallar calcinando treintenas de hectáreas y generando una nube incandescente que no tardará en expandirse por los cielos. De inmediato alza los brazos estirados sobre su cabeza, los deja caer en paralelo al suelo con las palmas extendidas y en un semicírculo libera tantísima fuerza de choque que genera un huracán similar al Catrina, causando que aún más hectáreas de terreno salgan volando. La tierra se levanta y los árboles son arrancados de raíz, lo que una vez fue un bosque se ha convertido en un claro de aspecto sepulcral. En algún otro momento de su vida Saúl se hubiera preocupado por los posibles animales a los cuales habría dañado, pero estando en un infierno personal por un bosque que el personalmente había recorrido y visto vacío, esto no le dio ningún cargo de conciencia.
- ¿Qué pasó? - pregunta Saúl.
- Mira - dice Katie señalando su mano caída con la cabeza.
La extremidad tarda apenas un segundo en enegrecerse y pudrirse superficialmente, como aquellos ponis.
- ¿Caballos zombies tal vez? ¿Se expanden sobre cualquier ser vivo con mordiscos? - empieza a deducir Saúl.
- No creo - dice Katie mientras le crece un brazo nuevo. - observa, no se extiende en el suelo, hay miles de bacterias ahí por las que no se extienden, pensándolo bien, tampoco parece que hayan afectado al suelo.
- Esperemos que no se expandan por el aire.
- Lo mejor será que activemos una esfera de ki a cierta altura, para tomar una burbuja de oxígeno duradera.
Saúl y Katie empiezan a volar hasta los 100 metros, alejados de peligros forman una esfera de dos metros de diámetro a su alrededor.
- Con esto tendremos oxigeno para tres horas - dice Katie.
- ¿Qué? - grita Saúl desde dentro de su esfera.
Se habían aislado bastante bien y el sonido llegaba con bajísima intensidad. De nuevo, volvían a estar incomunicados.
Saúl no deja de darle vueltas a los infiernos personales, ¿Por qué tienen gravedad y oxígeno? ¿Este también era suyo o cada circulo pertenece solo a una persona?, Si es esto último, ¿Por qué son solo nueve si el demonio de la esencia tenía miles de almas? Y la duda que más le asustaba, ¿Porque Katie sabía que esto era un infierno personal, como llegó a esa conclusión?
Katie en cambio se estaba concentrando en cambiar la forma de su brazo, ahora quería darle más relieve ya que había tenido que formarlo de nuevo, uno de sus tatuajes de rosa tomó una forma un poco más 3d.
¡Boom!
Un estallido sónico causa que el terreno retumbe y sin previo aviso, una mancha de sangre se empieza a extender sobre la superficie de la esfera energética de Saúl.
¡Boom!
Otro más, ahora Saúl que está más atento nota de inmediato como un pegaso de alas esqueléticas y cuerpo descompuesto choca contra su escudo a velocidades supersónicas, causando una gran mancha de sangre al estrellarse y pulverizar su cuerpo.
Afortunadamente la esfera de ki también produce calor y la sangre al hervir parece estar matando a los microbios dañinos.
Docenas de estallidos más llegan hacia los dos, que los evaden sin mayor problema y los pocos que lograban chocar debido al tumulto y la mala visión se deshacían como un pichón contra la cabina de un avión. De todas formas era menester tener cuidado, a saber cuántos impactos podría aguantar la esfera de ki antes de deshacerse.
Los pegasos cambian de táctica, empiezan a girar en torno a ellos, cada vez más y más rápido, más de 50 alas girando a velocidades de vértigo, el huracán que crearon llegó a los 3 kilómetros de altura y atrajo a las nubes circundantes. Saúl estaba seguro de que podría destruir el viento expulsando ki pero se arriesgaba a ser atacado por la espalda.
Entorno al tornado empezaron a formarse nubes de tormenta y de esta llegaron rayos cuando los pegasos las patearon. La electricidad dentro del viento no solo imposibilitaba huir a Saúl y Katie, también debilitaba los escudos de ki que no estaban preparados para aguantar tanto voltaje.
Saúl miró a Katie, su expresión decía un inconfundible "¿Y ahora qué?", ella solo sabía una forma de solucionar esto.
Katie rompe su esfera de ki, recarga energía de inmediato, un poder muy similar al kame hame ha instantáneo, apresurada y con el tiempo en contra lanza el ataque a plena potencia contra el suelo. Todo el terreno estalla con más potencia que antes, los escombros se elevan y dentro del tornado impactan contra los pegasos o expulsan las piedras absorbidas a altas velocidades, atacando a más ponis terrestres.
Katie respira de forma pesada, la electricidad del tornado a quemado su piel y afectado su cuerpo y pese a que se ha disipado, no tiene fuerzas para seguir en el aire. El cuerpo de Katie desciende con la delicadeza de un yunque, afortunadamente Saúl la atrapa antes de que toque el suelo y ambos llegan firmes a la tierra.
Algo atrapa a Saúl, una extraña energía multicolor lo rodea. De entre las sombras del incendio forestal producido brillan los cuernos de docena y media de unicornios. A sus pies rectan serpientes con ojos celeste similares a las moscas y una dentadura de predominantes colmillos.
- ¡Maldición! ¡Katie por favor despierta! - grita Saúl mientras crea una esfera energética a su alrededor.
El efecto de presión no se pasa, parece ser un tipo de telequinesis, si es energía mental difícilmente el ki podrá frenarlo.
"¿Y ahora que?" Piensa Saúl. "No puedo lanzar otro ataque de ki con Katie en este estado, cualquier efecto colateral podría destrozar aún más su cuerpo. Demonios, tampoco se hasta qué punto puede regenerarse o como puede hacerlo". Saúl se lleva las manos a la cabeza y se rasca el pelo, "piensa, piensa, piensa, ¿Podré escapar volando? La esfera de Ki sería demasiado grande, seré un objetivo fácil para una lluvia de rayos y aún tengo que librarme de esta telequinesis".
- ¡Aaah! - Saúl pone una mano en el suelo mientras su cuerpo arrodillado lucha por incorporarse. - ¡Me cago en todo! - murmura entre dientes, más aún cuando ve cómo las figuras serpentinas clavan sus dientes en la esfera y empiezan a succionar la energía.
Saúl trata de recargar energía, un ataque que mínimo le haga ganar tiempo, pero su cabeza empieza a dolerle con gran intensidad, cortesía de los unicornios.
"Qué pésima forma de descubrir que el poder bruto no lo es todo".
Las serpientes deshacen el escudo, los pegasos avanzan y más ponis terrestres y alados se reconstruyen en el terreno.
Y de repente, un cuchillo sobrevuela con la eficacia de un boomerang, decapitando a cuanta serpiente encuentra. Una figura grisácea salta sobre las cabezas de los unicornios, atrapando el cuchillo al vuelo y volviendo a redirigirlo para cortarles el cuerno. Lo que parece ser una yegua unicornio de media melena y tonalidades grisáceas centra una sonrisa anormalmente grande en Saúl mientras atrapa un cuchillo de dimensiones comparables a un machete con el casco de la pata.
- Cierra los ojos - dice una voz que Saúl creé reconocer.
Él obedece, y pese a los párpados cerrados, aún contempla un resplandor igual o más brillante que el del Sol en su punto más alto.
Cuando el resplandor se atenúa hasta llegar al brillo de la tarde, Saúl abre los ojos para contemplar mejor a su salvador. Con las patas y parte del pecho cubierto de sangre, lo más destacable son sus labios cortados y crines desordenadas que no hacen más que dar un toque aterrador a unos ojos sin pupilas, totalmente oscuros, como dos pozos.
- ¿Puedo preguntar quién eres? - dice Saúl.
- Diría que debo ser yo quien haga esa pregunta - responde el equino, que por su voz, parece ser macho.
- Me llamo Saúl y esta es mi amiga, Katie - dice mientras la mira regenerar las heridas. - Puede ser difícil de creer pero estamos escapando de los nueve círculos del infierno.
- Detente ahí, ¿De casualidad te llamas, Saúl Pérez Ripoll?
- Pues si, ¿Estás leyendo mi mente?
- No me lo creo - dice el poni llevándose un casco a la cabeza. - Tío, soy yo, Sandro Martínez Vizcaya.
- No me jodas - dice Saúl con los ojos como platos. - ¿Este es tu infierno personal? ¿Eres una yegua psicópata?
- ¡Soy macho!
- Pero si tienes pestañas.
- Serás - dice tratando de cruzarse de brazos con las patas sin éxito. - Tú eres un plagio de Songoanda y encima con bicromía, te ves ridículo. Además, yo no elegí esta forma sabes, así me transformó el sitio.
- Para el carro - Saúl carga deliberadamente energía en su mano. - ¿Cómo se que eres realmente Sandro y no otro poni malvado del sitio?
- Oye, deja de decir las cosas que tengo que decir yo, además te he salvado la vida.
- Dime algo que solo el verdadero Sandro sabría - increpa Saúl señalándole.
- Ay de verdad, te masturbas cuatro veces a la semana dejando siempre un día entre medias para "recargar contenido" - dice Sandro con los ojos en blanco.
- A a sí, bien pues tu despertar sexual fue Apple Jack de Equestria Girls - le acusa Saúl.
- Cabrón, ¿Qué tiene eso que ver?
- Es para que sepas que también soy real.
- Ya sabía que eras tú, solo a alguien se le ocurriría una forma tan ridícula para reconocerse en el infierno donde literalmente no hay nada que te asegure que podría ser un clon con todos los recuerdos de tu amigo.
- Bueno, pues solo a alguien tan borrego como tú se le ocurriría señalar lo obvio - dice Saúl cruzándose de brazos y moviendo la cabeza a los lados como un cantante principal de un vídeo de hip hop.
- No cambies nunca - le dice a Saúl extendiéndole el casco.
- Ni loco - dice Saúl tratando de hacerle un estrechón de manos a un pony. - ¿Y como me encontraste?
Sandro gira la cabeza para contemplar el bosque en llamas, las decenas de árboles arrancados y el cielo revuelto.
- Pura intuición - dice con los ojos entrecerrados. - Busquemos un lugar seguro y ya nos ponemos al día.
Saúl cargó el cuerpo de Katie en brazos mientras se regeneraba. Para Saúl tenía sentido que tardara, si no recordaba mal, Katie le dijo que modificaba su forma sincronizando su alma y su mente, si estaba inconsciente tenía poca mente para sincronizar el alma.
Sandro guío a Saúl a través del bosque, el viaje de regreso fue hacia aquella casa de máscaras africanas. Sandro le explicó a Saúl que esa casa le pertenecía a Cecora, una cebra medio chaman muy inteligente. Saúl supuso entonces que habría sido Sandro quien tiró el caldero si exploró esta zona antes de que llegaran. Saúl tomó asiento en una de las ramas más sobresalientes del interior de la casa y tumbó a Katie en un hueco en la madera que parecía una cama. Ella había empezado a respirar y su piel se tornaba algo más clara.
- ¿Es normal que se ponga tan pálida? - le pregunta Sandro mientras se recuesta en el suelo, guardando su cuchillo entre sus crines de alguna forma que solo se podría explicar como magia pony.
- Nada en ella es normal, es un alma en pena cambia formas.
- ¿Coomoor? - Sandro abre sus gigantescos ojos vacíos.
- Si, te haré un resumen pero primero necesito que me digas que sabes de este lugar, todo.
- A, pues no mucho, ese era el pueblo de los blancos, son como ponis malévolos caníbales condenados a no tener cutie mark. Pero es medio raro, se supone que solo eran ponis terrestres, no se de dónde salieron pegasos y unicornios...
- No, a ver - le corta Saúl. - Quiero decir que si sabes cómo llegaste del mundo real aquí y lo que sepas de este sitio.
- Va, yo que se hermano, es que me mosqueó mucho que me llamaras cobarde por tener miedo a un posible disco maldito de Dragon Ball y te quería demostrar que no le tenía miedo, así que lo compré pero cuando lo puse para jugar pues no sé, fue como que todo se fue a tomar por culo y me salió un demonio que me dijo que quería mi alma.
- ¿Eso más o menos a qué hora fue?
- No se, pero fue poco después de que nos fuéramos cada uno para casa hace unas horas.
- ¿Hace unas horas? - pregunta Saúl alzando una ceja. - Amigo han pasado mínimo 17 horas desde que quedamos ayer.
- ¿Qué? Imposible no llevo tanto tiempo en este bosque ni de coña.
- Bueno, no importa, sigue contando - Saúl hace círculos con el índice indicando que la historia avance.
- Pues nada, me pidió mi alma y me daba dos opciones, así que hice lo mismo que tú supongo, me rendí y acabé aquí - dice Sandro haciendo un gesto que parece algo así como encogerse de hombros.
- ¿Tú te rendiste?
- No hombre, reté al demonio a su propio juego y bajo sus reglas porque soy gilipollas - dice Sandro tornando los ojos. - Por supuesto que me rendí, luego aparecí aquí, y lo que te digo, he estado dos horas o así tratando de encontrar la salida de este bosque.
- Tío, eres un cagueta - le dice Saúl cruzándose de brazos. - Yo si luché contra el demonio, es más le perdoné la vida a un alma, terminé en mi propio círculo infernal y gracias a eso tengo esta apariencia tan guapa. A, y luché a muerte con dos arañas gigantes escupe fuego y cuando las gané la realidad se rompió y así llegamos aquí.
- Ya claro, el asesino de arañas masivas perdiendo contra ponis voladores.
- Es totalmente diferente, aquí tenía el terreno en contra.
Sandro tampoco quería seguir remedando mucho a Saúl, aunque no se creía todas sus palabras era bastante evidente que los destrozos que le había causado al bosque no eran algo baladí.
- ¿Y como sabes que esto es un infierno personal? - le pregunta Sandro.
- Me lo dijo ella - dice Saúl señalándole a su compañera con el mentón. - Creo que es un lugar que se fortalece encerrando a gente sin alma como nosotros porque literalmente un clon tuyo medio robótico sin emociones fue lo que me dio el disco que me trajo aquí.
- ¿Y eso de que no tenemos alma también te lo ha dicho ella?
- Nop, eso me lo dijo el demonio de la esencia, que se llama así porque creó este infierno a partir de la esencia vacía de tu infinito inconsciente.
Sandro pestañea dos veces y dalea la cabeza.
- Eso sí me lo dijo ella - finaliza Saúl.
- Ya veo.
Mantuvieron unos minutos de silencio, procesando información. Katie terminó de regenerar su cuerpo, su pecho se inflaba y bajaba al ritmo de su respiración.
- ¿No te parece raro que un alma en pena necesite cuerpo o respirar si quiera? - pregunta Sandro.
- Hay muchas cosas que no entiendo de ella, tampoco hemos hablado mucho - Saúl toma una pose reflexiva. - La última vez tardó solo un minuto y poco en regenerarse heridas profundas en el cuello y pecho, creo que es porque esta vez su cabeza ha estado muy afectada.
- Tío enserio, deja de dar por hecho cosas que no sé.
- A claro, déjame mostrarte - Saúl le hace un gesto con la mano a Sandro para que se incorpore. Ambos se sitúan en el centro de la habitación.
- Este es tú infierno personal, ¿Vale?
- Deja de repetir eso.
- Espera, tiene sentido, verás - Saúl se lleva dos dedos a la frente. - Como esto fue hecho a partir de tu subconsciente, aunque sea un porcentaje infinitesimalmente pequeño, una parte de él te pertenece. Concéntrate en esa parte y deja que tu cuerpo se adapte.
Saúl se lleva un casco a la frente y empieza a pensar todo lo fuerte que puede.
- oooommms - dice meditativo.
- No - dice Saúl. - No lo fuerces, yo llegué a este estado sacando coraje y enfrentando mis miedos. Tú ya has hecho eso, así que solo céntrate en como te percibes y déjate llevar.
Sandro se concentró, buscó en su interior como se veía. Recordaba que era joven y que le gustaba my little pony, era otro de sus tantos fanáticos sin alma. Eso no era justo, ¿Por qué no tenía alma? Sería por tener pensamientos impuros con yeguas adolescentes, joder dicho así tiene demasiado sentido estar donde está. Siguió pensando, su cabeza era el único lugar donde siempre podría tener razón, eso era egoísta, más pecados.
Sandro toma aíre y suspira en profundidad. No, necesita concentrarse, arrepentirse, tener razón no implica que su pensamiento esté bien. Finalmente lo acepta, es un adolescente fan de una serie pensada para niñas de 8 años o menos, pero si el deja de hacer cosas moralmente cuestionables y solo disfruta del show no hay razones para estar aquí.
Sandro cerró los ojos como un pony y los abrió como un chaval albino de metro setenta con sudadera.
- Felicidades - dice Saúl aplaudiendo. - Ahora estamos menos condenados.
- Te apetece algo de beber - dice Sandro girando su muñeca y causando que una jarra de sidra en una madera de barril se materialice en su mano.
- Joder, bebiendo alcohol a la primera de cambio - dice Saúl negando con la cabeza.
- Amigo estamos en un infierno creado a partir de una serie para niñas, lo único que te va a poner pedo es el ponche con exceso de azúcar, esto no tiene alcohol, es solo manzana exprimida.
Saúl y Sandro salen fuera a seguir hablando de sus cosas sin molestar a Katie.
- ¿Por qué no usaste una luz fuerte contra los ponis? - dice Sandro. - No tenían párpados, era fácil deducir que eso sería su punto débil, ¿No tenías una técnica que hacía eso? Dar un fogonazo de luz.
- Si, refleja la luz solar, y como aquí hay tanta - responde Saúl con los ojos en blanco. - Estaba tratando de luchar para que no me tocaran, su sangre se expandía en los seres vivos y los infectaba, aunque por tus patas manchadas supongo que eso no funcionaba contigo.
- La sangre era de las serpientes que me encontré por el bosque, yo no me enfrenté directamente a los blancos antes de salvarte, solo llegué hasta la cabaña y puse el cartel de advertencia en la entrada.
- Nosotros nos perdimos por el bosque, estábamos siguiendo unos ojos amarillos que vimos entre los árboles, ¿Alguna idea sobre eso?
- Si, creo - dice Saúl haciendo girar la sidra dentro del baso. - En la historia original había un pony que trataba de guiarte para que resolvieras su muerte, se llamaba Rubí.
- ¿Rubí? - dice Saúl alzando las cejas. - Eso podría explicar el esqueleto rojo.
- No, no lo explica en absoluto.
- Claro, ese era su cuerpo.
- A ver, si, pero no justifica que sea rojo.
Ambos callan un momento cuando escuchan un gran bostezo dentro de la casa. Katie se reincorpora y hace un par de estiramientos.
- He dormido como un tronco, literalmente porque he dormido en un árbol - sonríe. - ¿Ese quien es?
- Yo hago las presentaciones, Katie Sandro, Sandro Katie - dice Saúl moviendo los brazos.
- Un placer - dice Sandro extendiéndole la mano.
- Encantada - Katie le choca los cinco.
- He oído algo de Rubí, ¿Qué me he estado perdiendo? - dice mientras enseña el rubí de su bolsillo.
- Nada especial, nos hemos puesto al día - dice Sandro. - ¿Me dejas?
Katie le entrega el rubí a Sandro, es una gema pesada y del tamaño de un puño, casi que brilla con la intensidad de una reliquia mágica.
- Deberías quedarte con ella de momento, pareces ser la más apta para situaciones variopintas por aquí - Sandro aplaude. - Bueno, pues si ya estamos todos vamos al siguiente circulo, ¿No? ¿Cómo hicisteis la otra vez para pasar de un círculo a otro?
- Lancé un ataque a máxima potencia contra el cielo, pero creo que eso fue porque superé mis miedos, aquí solo ha servido para mandar un bosque a tomar por culo - dice Saúl juntando los labios y haciéndolos sonar. - Tal vez esta vez seas tú el que tenga que romper el círculo, Sandro.
- Pues ni zorra de cómo hacerlo - dice Sandro decepcionado. - perdón.
- No hay problema - dice Katie poniéndole una mano en el hombro. - Tal vez sí exploramos un poco más el círculo hallaremos la respuesta - Katie señala al cielo. - Esta vez lo mejor será ir sobrevolando, estaremos más pendientes a ataques, es más seguro que la tierra.
- ¿Quieres que te lleve a caballito? - le dice Saúl a Sandro que no puede volar.
- Que te peines - le responde generando unas alas a su espalda.
El paisaje que mostraba el terreno desde el cielo era poco esperanzador para tratarse esto de un reinado de ponis. Bosques cubiertos por las llamas, pueblos reducidos a ruinas y mocos. Eran extensiones kilométricas de sustancias viscosas, similar al líquido para larvas, en algunos incluso se veían colgando capullos. Desde el cielo era difícil distinguir su contenido pero parecía claro que las serpientes los vigilaban.
- ¿A donde vamos más o menos? - pregunta Saúl.
- Allí - Sandro señala un castillo que sobresalía de una ladera, el mismo parecía de arte renacentista, algo así como un balcón que colgaba de un risco.
El lugar ya parecía grande desde 12 kilómetros, de cerca seguramente sería una ciudad real.
- Eso antes era Canterlot, la ciudad de ensueño para cualquiera.
Cuanto más se acercaban, más se notaban los indicios de una plaga, esas serpientes habían tomado el control avanzando desde el norte. Se podían ver los restos de todo tipo de carros de guerra, relucientes armaduras que aún destellaban a la luz de un cielo poco estrellado. No se veían cuerpos, así que una de dos, o se habían descompuesto o las serpientes se los habían comido.
La noche no permitía ver con claridad el armamento empleado en tal batalla, pero había catapultas y cañones. No había espadas, lo cual era hasta cierto punto cómico, porque si habían escudos, lanzas e incluso utensilios de agricultura como palas, hoces y bierlos.
"Se intentaron defender con todo lo que tenían", piensa Sandro.
La extraña sustancia verde tomaba fuerza y se concentraba en lugares intermediarios del terreno, como si las criaturas hubieran formado una red de colmenas.
Les tomó cinco minutos llegar a Canterlot, podrían haber llegado antes pero tenían que estar seguros de no llamar la atención y de vigilar su espalda. La ciudad estaba hecha un desastre, por decir lo menos, las larvas y las ruinas se acumulaban en los tejados de las casas y estaba infectado de aquellas serpientes con ojos de mosca que parecían no dormir ni en la más oscura de las noches.
- Deberíamos buscar en el castillo principal - sugiere Katie. - Tal vez encontremos a alguien a cargo.
Los otros dos afirman con la cabeza y sobrevuelan el terreno, lejos de las miradas de las serpientes hasta entrar por la ventana más alta del torreón principal.
- Jo... Der - fue lo único que Sandro expresó.
Estaban en una sala que una vez albergó el trono de la más grande de las gobernantes, figura casi mítica que alzaba el Sol. Pero lo que un día fue la corte principal de Celestia, ahora era una sala a oscuras de paredes rotas y tapices rasgados. En un podio se alzaban dos tronos de alabastro vacíos y sobre ellos dos capullos verdes con una leve capa gelatinosa transparente que contenían dos cuerpos equinos en sus pensión consumidos.
Las princesas Celestia y Luna habían sido diezmadas, sus cuerpos eran lo único que quedaba de su legado. A los pies de su trono había otro cadáver, su cuerpo era ecuestre pero su piel negra y agujereada recordaba más a un insecto. Pelo azul brotaba desaliñado a la altura de su cuerno, lo único que parecía moverse de ella eran sus alas de mosca aunque parecía más un acto reflejo post morten que prueba de que aún estuviera viva.
- Crisalis - dice Sandro tragando saliva. - La reina de los cambiantes.
- Ex-reina más bien - dice Saúl.
El trio se adentra al lugar, huele a muerto y la falta de luz no está mejorando la ambientación. Sandro se da cuenta de esto y genera una pequeña esfera que ilumina la totalidad de la sala en ruinas de manera desigual como la lámpara en el Gernika de Picasso.
Katie hizo una lectura de la reina de los cambiantes pero efectivamente estaba muerta, igual que ambas princesas.
- La composición de su cuerpo, su esencia, es similar a la de las serpientes - dice Katie.
- Los cambiantes podían tomar la forma de cualquier ser vivo gracias a su magia - dice Sandro.
- ¿Hay posibilidad de que tomaran esa forma para esconderse mejor de algo? - pregunta Saúl.
- Podría ser peor - dice Katie. - Podrían haberla tomado para ocultarse de alguien.
Katie toca con la palma de su mano unas extrañas huellas que ha visto en el suelo, huellas enormes de unas patas robustas como las de un caballo hasta arriba de esteroides.
- Creo que reconozco esas huellas - dice Sandro. - Apartaros, probaré a hacer una locura.
Saúl y Katie vuelan hasta la esquina derecha. Sandro, en el epicentro de la sala, prepara en sus manos una gran cantidad de energía mágica que luego dispara contra el suelo causando que el edificio y alrededores retumben como el estallido de una bomba atómica.
- ¡Ahh! - dice Saúl. - Joder, mis oídos, eso también lo podría haber hecho yo.
- Pues no tío listo porque yo apuntaba a un lugar específico - le remeda Sandro.
- ¿Cuál, el suelo?
Sandro hace un ademán con la mano y el polvo se disipa inmediatamente, mostrando como tras toda la apertura de capas el lugar da directo a un complejo de cuevas subterráneas.
- Seguramente tú hubieras volado todo por los aires so bruto, como hiciste con el tornado.
- En realidad eso lo hice yo - dice Katie levantando la mano. - Perdón.
- A bueno, dicho así - Sandro se sonroja un poquito.
- Venga, andando que es gerundio.
Descienden, las mazmorras se hacen más amenas gracias a que Sandro arrastra telepáticamente la esfera de luz, de lo contrario el lugar sería más oscuro que el sobaco de un grillo.
- Veamos que hay aquí - dice Sandro haciendo que la esfera de luz pase frente a ellos e ilumine con intensidad una cámara tan espaciosa que podría albergar media ciudad dentro.
El fulgor de la energía mágica se reflejaba en una cornamenta masiva adherida un craneo medio enterrado a ras del suelo, el esqueleto de una figura titánica mitad hombre y mitad caballo, sepultado bajo varias capas de polvo y arena.
- Esto, em - Saúl se rasca detrás de la cabeza. - ¿Puedes hacernos las presentaciones?
Sandro puso los pies en la tierra y tocó el cadáver, los huesos estaban lustrados, tubo que morir por un ataque que lo borrara por completo. El fulgor de un arcoiris se reflejó en sus retinas, Sandro giró la cabeza bruscamente hacia una de las paredes del calabozo y las vio, dos cadenas rotas, dos sellos celestiales para contener la magia más poderosa del planeta, la amistad.
- El era lord Tirek - comenta Sandro de espaldas mientras sus amigos se acercan. - Podía absorber magia y quería toda la magia, puedo suponer que no se conformó con la de Crisalis y sus cambiantes, cuando se cansó de ellos y su manía de tomar formas pequeñas para esconderse buscó otra fuente de poder, una tan devastadora que fue encerrada por la mismísima Celestia sacrificando gran parte de su magia, quedando vulnerable ante los ataques de Crisalis - Sandro señala a lo alto de la pared, las dos cadenas rotas colgando. - Twilight Sparkle, el ángel de alas cortadas.
- Esa era la azul, ¿No? - dice Saúl.
- No, la azul era Rainbow Dash, ella era morada.
- Pero la morada no tenía alas.
- Si tiene, las consigue al final de la tercera temporada, creo.
- ¿Y por qué se las corta?
- Me vas a dejar terminar - dice Sandro elevando un poco la voz.
- Vale, vale - interrumpe Katie. - No te enfades, continúa.
- A, no, no estoy enfadado - dice Sandro haciendo un gesto raro con la mano. - Bueno, como decía, si mi teoría es correcta, Twilight tenía miedo a la oscuridad y quería ser como Celestia, así que le arrancó un ala a sus dos amigas pegasos después de darles boleto, se las incorporó con magia y repotenciada por los elementos casi mata a Luna - Sandro hace una pausa y pone una mueca. - Eso explicaría porque no hay luna aquí y la noche es tan oscura con apenas estrellas.
- Quizás también explicaría por qué esos cadáveres estaban tan consumidos - complementa Katie.
- También, si suponemos que fue sellada y que Tirek rompió el sello, la energía liberada debió matarlo.
- Ajuuuum - dice Saúl. - Así que tenemos a una poni capaz de mínimo, destruir la luna suelta por ahí, Katie, análisis, ¿Podemos hacerle frente a tanto poder?
- No creo.
- Mierda.
- Aunque se me ocurre algo - Katie vuela y se aferra a uno de los eslabones de la pared, como no puede sacarlos rompe directamente la piedra y se lleva las cadenas. - Tal vez sí unimos el poder residual de las cadenas con un catalizador de su esencia como podría serlo este rubí - dice sacando el rubí que encontraron en el bosque - podríamos tener el poder necesario.
- ¿Podemos hacer eso? - pregunta Raúl.
- Nosotros no, pero tal vez él sí - dice entregándole las cadenas y la gema a Sandro. - Es su infierno personal después de todo.
- Oye, gran idea - dice él tomando los objetos.
Sandro pone en la palma de su mano un eslabón, encima el rubí pasando la punta por entre medias y encima otro eslabón, como una especie de sándwich raro. Sandro cierra las palmas y aprieta con fuerza, como si quisiera transformar un carbón en diamante aplicando presión. Finalmente saca tres collares de entre sus dedos, un rubí con forma de diamantes se ha roto en tres y en la parte ancha hay una cadenita que te puedes abrochar al cuello.
- Bien - dice Sandro dándole una parte a cada uno. - Este es nuestro rubí de la amistad, nos hará más fuertes cuanto más confiemos en nosotros, y yo confío mucho en vosotros - termina poniendo una mano en los hombros más cercanos mientras ellos dos sonríen y se colocan el collar.
- Muy bien - dice Saúl chocando las manos como si se quitara el polvo. - ¿Ahora qué? ¿Donde crees que puede estar esa yegua?
- A ver a ver - Sandro se termina de ajustar el collar. - ¿Si yo fuera una pony loca obsesionada con la luz por miedo a la oscuridad, donde iría?
- ¿Tal vez al desierto? - Sugiere Katie.
- Podría ser - confirma Sandro. - El más grande de por aquí está en Arabiaherradura, digamos que a unas 6800 millas de aquí.
- Pues si tu cristal reforzado hace bien eso nos tomará digamos que, ¿Tres minutos? - pregunta Saúl.
- Cojonudo - Sandro pone una sonrisa pícara mientras flexiona las rodillas. - El último en llegar es mariquita.
Sandro sale impulsado a 3.800 kilómetros por hora y acelera cada centésima de segundo, Saúl libera una potente propulsión de ki y casi que puede seguirle el ritmo. Katie se quita el polvo de la falda antes de acelerar.
Las dunas del desierto se extendían por kilómetros, el paraje era tan caluroso como aterrador, no había rastros de civilización en kilómetros a la redonda pero si había grandes boquetes en la tierra a causa de explosiones energéticas y zonas donde se había generado tanto calor que la tierra se había cristalizado. El Sol se encontraba en su punto más alto y sin Celestia por aquí no existía fuerza capaz de moverlo, era un sol de injusticia, cualquier ser vivo ya habría muerto de deshidratación para este punto de la historia.
Lo único que podía perturbar la paz de ese lugar eran las repentinas explosiones energéticas rosas y lilas que se habían estado repitiendo sin cesar en el transcurso de semanas.
- Si, yo gano - dice Sandro alzando los brazos.
- Que va, yo llegué primero - dice Saúl que está a su lado.
Los dos estaban a una altura de 500 metros entre un desierto basto y un cielo sin nubes.
- Yo estaba delante de tí - dice Sandro.
- Ni de coña tío, es más, yo he empezado después y estoy a tu lado por lo que en circunstancias normales yo sería más rápido - Saúl con sonrisa pícara se cruza de brazos. - Así que yo gano y tú eres un mariquita.
- Ganar es ganar y yo estaba aquí antes porque tenía la delantera, así que el único mariquita eres tú, apreciando mi culo todo el viaje - contrargumenta Sandro de forma pícara.
- En realidad yo llegué primero - ambos gritan cuando ven como Katie estaba muy delante de ellos con los ojos cerrados y la pose de un buda. - Ustedes llegaron a la vez así que ambos son unos mariquitas.
Los amigos comparten miradas pero ambos reconocen la derrota.
- ¿Soy una mariquita guapa? - pregunta Saúl.
- Eres preciosa.
La tranquilidad se ve alborotada cuando una onda de choque levanta una tormenta de arena y no se detiene hasta dar once vueltas a la Tierra en dos segundos, como la bomba de un Zar.
- Supongo que no tendremos que esforzarnos mucho para encontrar a esa pony, está aquí liberando su poder - dice Saúl.
- Eso no era poder concentrado - dice Katie, casi se podría asegurar que le temblaba la voz. - Era una fuerza de choque... Daño residual.
Tanto Saúl como Sandro abrieron los ojos como platos, las ondas de choque solo se generan cuando impactas con algo que tiene igual o más potencia que la tuya.
Antes de que alguien pueda pensar en un plan concreto ya están todos cuerpo a tierra. Sandro concentra su magia en el terreno, con telequinesis y energía logra crear una cueva de poco más de diez metros donde caben los tres. Para darle un toque más especial crea un manantial de agua potable y la luz artificial que lo caracteriza.
- Muy bien - dice Saúl tomando agua entre sus manos y bebiendo como si llevara días sin hacerlo. - Definamos nuestras capacidades antes de hacer una locura, Sandro, ¿Qué puedes hacer exactamente con tu magia?
- Pues... Puedo volar - dice mirándose las alas. - Tengo telequinesis, la luz, creo que podría cambiar de nuevo a un pony... Lanzo magia energética y esto - Sandro gira la muñeca y aparece su cuchillo de antes. - Aunque no se si esto es por mi poder o por el mundo... Oye, ¡Podría pensar en que desaparezcan!
- Eso no funciona, ya lo probamos - dice Saúl con una mueca.
- Mecachis, ¿Y vosotros qué podéis hacer?
- Yo puedo sincronizar mi alma y mi mente para cambiar de forma, también puedo manipular el ki y leer la energía junto a los seres vivos - dice Katie.
- Yo solo puedo expulsar ki, estoy seguro de que podría tener otras variables como modificar su forma y su filo, pero no he tenido el entrenamiento suficiente aunque podría improvisar, como el ki es energía en estado puro también puedo redirigir esta, tal vez pueda redirigir la luz así como puedo redistribuir el calor, pero no prometo nada - concluye Saúl. - ¿Qué tipos de magia usa la yegua?
- Todos - responde Sandro secamente. - Congelar, quemar, petrificar, teletransporte... Es magia, piensa en lo que quieras y seguramente podrá hacerlo.
- Por suerte esto anulará su magia, ¿No? - pregunta Katie pasando el rubí entre sus yemas.
- Parte, pero si no pudo retener a Tirek cuando estaba completa, no se si podrá ahora.
- Claro que podrá - dice Saúl. - Nuestra amistad hará que pueda.
Saúl pone un puño para que los demás lo choquen, Katie tiene que leer sus intenciones porque no lo había entendido de primeras, pero accede al choque igual que Sandro.
- Bien - dice Sandro de cuclillas dibujando un cuadro con el dedo en el suelo. - Nosotros estamos más o menos por aquí - dibuja una x - y la onda de choque no sonó tan lejos - mira a Katie. - Serías capaz de leer al adversario desde aquí, tal vez la gema ahora te repotencia los sentidos.
- Lo intentaré - dice Katie cruzándose de piernas, pone los brazos unidos a las piernas, hace una especie de cuadrado juntando sus manos y cierra los ojos. - Algo bloquea la primera fuente de poder, su mente es incomprensible... Pero noto una voz en la otra fuerza parece ser una canción dice así, "sonríe sonríe sonríe" - eso último Katie lo dice tarareando. - Ambas se están volviendo más fuertes por cada segundo que pasa.
- Esa melodía - dice Saúl. - Es la de Smile.hd, ¿Verdad?
- Mucho me temo - confirma Sandro.
- Bueno, destructoras de planetas, ni tan mal, eso en Dragon Ball está a la orden del día, ahora lo que necesitamos es un plan de acción.
- Creo que tengo una idea - dice Sandro. - Ninguna de las dos va a entrar en razón con las palabras, pero si las presionamos a la vez puede que se alien para enfrentarnos... Así que, divide y vencerás.
- Buena idea - dice Katie. - Que parece recuperarse tras perderse en sus pensamientos. - Saúl y yo deberíamos atacar a Smile.hd, tú deberías atacar a Twilight - dice señalando a Sandro. - Al ser tu circulo y con las cadenas más el rubí podrás neutralizar la magia.
- A ver, no sabemos a ciencia cierta si este rubí anulará la magia, si es demasiada podría ser imposible.
Katie toma de las manos a Saúl y Sandro - Para nuestra amistad no hay nada imposible.
- Katie tiene razón - ataja Saúl. - Te mostraré que esa copia de Dragon Ball no es nada ante dos originales como nosotros.
- Pues ya está todo dicho - dice Sandro asintiendo con la cabeza. - Al lío.
Capítulo 5: segundo círculo, solas.
Twilight no entendía porque Pinkie quería matarla, en realidad nunca había entendido a Pinkie pero esto ya era pasarse.
Sus cascos chocaron en el aire como dos puños, la onda de choque dio varias vueltas al mundo y levantó la arena del desierto.
Pinkie recargó y lanzó un ataque de energía rosa, Twilight lo teletransportó para que apareciera justo en la espalda de Pinkie. Seguidamente con el batir de sus alas llegó hasta ella y le arreó un puño que la mandó a la otra punta del país.
Lejos de bajarle el ánimo, Pinkie regresó volando en segundos, envuelta en electricidad giró para dar una coz y elevar a Twilight, la alcanzó en el punto más alto y la tiró contra la tierra con un golpe de sus patas traseras.
Twilight choca contra el suelo de espaldas, el terreno se abre con la forma de un cuenco y en sus extremos se forman picos de cristal. El golpe ha sido tan intenso que podría haber hecho que escupiera sus intestinos.
¿Cuanto tiempo llevaba peleando así con Pinkie? ¿Días, semanas? Era difícil acordarse, con la magia de alicornio no existe cansancio y ella era un alicornio con el poder de los elementos de la armonía, era un precioso alicornio de alas bicromadas.
La sonrisa de Pinkie parecía ser cada vez mayor, "¿Por qué tuviste que matarla Twilight? Los cupcake arcoiris iban a ser mi más perfecta creación", pensaba. "Tendría que haberte decapitado a golpes aquel día de picnic, luego vinieron los cambiantes y el toro ese de los cojones a quitarnos la energía". Pinkie recarga una cantidad de energía tan masiva que vuelve rosa el color naranja del desierto. "Pero tú lo mataste y ahora que todo el poder volvió donde le corresponde voy a matarte yo".
Twilight recarga poder en su cuerno y dispara su ataque en una poderosa oleada de centro morado y bordes multicolor. Ambas cargan el mismo potencial y en el choque las dos ceden generando una explosión en forma de hongo.
Twilight vuela entre el polvo sin verse afectada y de la nada un codo sale de la polvareda, chocándose contra su nariz e impulsándola de vuelta al suelo.
Pinkie está estática, una lágrima resbala por su rostro, una lágrima que nadie entiende. De la nube de polvo sale un puño de gorila dorado que le impacta en la cabeza y la manda a kilómetros del lugar de combate.
"¿Por Celestia, qué es esto?".
Piensan ambas potras viendo como frente a ellas hay lo que parecen ser, monos albinos de poco pelo con ropa de última moda.
Saúl y Katie habían podido arrastrar a Pinkie hasta un extraño bosque de las lejanías, con diversos árboles presos de un anaranjado atardecer y algo mustios por culpa de un sol que no se movía. Había relativamente poca distancia hasta una zona montañosa y un volcán a pocos días de entrar en erupción, pasar por aquí con una carreta comercial sería un logro digno de dos mejores amigas.
Katie arremete sin miramientos, de sus brazos se separan hueso y músculo para formar otro par y ya como una bestia de cuatro manos, atrapa a Pinkie por todas sus extremidades, estirandolas y dejando su cuerpo en forma de x.
Pinkie sin inmutarse si quiera un poco, da un cabezazo a Katie en toda la frente y en vuelve su cuerpo en descargas eléctricas más intensas que un rayo, forzando a que Katie tenga que soltarla por el calor generado. Pinkie asesta con su casco algo similar a un uppercut en la parte más expuesta del mentón, causando que Katie se pierda en los cielos.
Saúl se adelanta con una patada a media altura pero la pony rosada gira en el aire, haciendo una voltereta de 360 grados y posándose en el talón de Saúl solo con la pata derecha, con la zurda le arrea una patada en los dientes que le obliga a escupir sangre y muelas empujándolo a ras del suelo, levantando la tierra como si una maquina de excavaciones hubiera pasado por ahí hasta que una colina lo frena aboyando el 70% de su estructura.
Mientras Saúl agita la cabeza para quitarse la tierra Pinkie cae del cielo recargando su casco tras la cabeza, dispuesta a soltarlo como un puño descendiente igual que un meteoro. Saúl pone sus brazos fuera del surco y se impulsa hacia atrás con una voltereta, seguidamente asesta un rodillazo en la cabeza de Pinkie a mitad de su caída, lo que la devuelve a los cielos. A esa altura la esperaba Katie que juntando ambas manos, golpea de forma descendente a modo de martillo, el golpe va directo a la columna de Pinkie y la estrella contra el suelo en una caída vertical perfecta.
Katie empieza a lanzar oleadas de esferas moradas de ki, Saúl se une a ella y las explosiones abarcan todo el agujero donde Pinkie estaba, causando que sea inevitable que se forme una polvareda.
Una sensación de sudor frío recorre la espalda de Saúl, conoce perfectamente esta escena. Cuando la nube de polvo se disipa Pinkie sigue en el centro, totalmente intacta y con la sonrisa más grande que antes.
Mientras tanto, Sandro hace aparecer su cuchillo y se lo lanza a Twilight repotenciado con telequinesis, se pierde más allá del horizonte ya que esta lo esquiva volando hacia la izquierda.
Twilight recarga su cuerno y lanza un rayo de poder que Sandro redirige con telequinesis hacia su cuello, el ataque era relativamente débil y el collar logra absorberlo, neutralizándolo en el acto. Twilight no detiene su vuelo y Sandro la pilla a tiempo para darle un puñetazo en la cara que la empuja hacia atrás con violencia.
Sandro jamás había peleado, pero saber dar puñetazos es algo que parece venir de serie en este lugar, lo cual tiene sentido, técnicamente estaban en un juego de peleas.
Sandro llega hasta Twilight con una patada voladora, pero ella se teletransporta justo a su espalda ya con una onda de choque recargada en su cuerno. La explosión saca a Sandro del lugar dejando una gran quemadura en su espalda.
Sandro rueda por el suelo un poco, pero con un aleteo a tiempo logra pararse de pie. Ya a 10 metros de distancia recarga un rayo mágico en su mano y lo lanza contra la unicornio alada que venía por él. Ella se protege con un campo de fuerza semicircular y Sandro se teletransporta tras ella, pero antes de que la golpeé, Twilight se teletransporta tras Sandro y este vuelve a teletransportarse pero antes de que se repita el ciclo Twilight echa el cuello hacia atrás y un rayo energético da a Sandro conforme aparece y lo encierra en un bloque de hielo, usando telequinesis Twilight lo estrella contra el suelo.
Sandro respira frenéticamente, su cuerpo tiene temperaturas muy bajas y el hielo fragmentado a su alrededor le está quemando la piel como a un caracol le quema la sal. Usa su telequinesis pero Twilight no se inmuta, solo recarga más energía en su cuerno para preparar un último golpe.
Los ojos de Twilight brillan con una chispa mágica hasta que grita repentinamente, un cuchillo le ha atacado por la espalda en un punto ciego y ha atravesado desde la parte posterior de su cráneo hasta su córnea derecha. Ese cuchillo del tamaño de un machete era el arma de Sandro que cual boomerang había regresado desde que lo lanzó al inicio de la pelea.
- ¡No veo! - grita Twilight. - ¡La oscuridad, alejarla de mí!
Dado a la falda de concentración el hechizo no se completa y la energía liberada se expande como una granada dañando a Sandro y Twilight por igual.
En ese momento pero en otro lugar, Saúl imitaba lo mejor que podía una pose de pelea, una guardia eficiente antes de seguir luchando con Pinkie.
Katie desciende a velocidades de vértigo para dar un puñetazo que termina en el suelo, la pata delantera de Pinkie impacta directamente en sus dientes y en un parpadeo casi imperceptible toda su forma tiembla, como un glich en un videojuego. Saúl aparece repentinamente por la espalda de Pinkie que temblando como un chihuahua se percata con el filo de sus ojos, su cola peluda parece cobrar vida propia, enredándose en el brazo de Saúl lo impulsa hacia delante causando que golpee a Katie en el estómago y mientras ella se arrodilla dañada, Pinkie estira el brazo de Saúl y le da una coz en el hombro, causando que su hueso se resquebraje.
Saúl no puede evitar caer al suelo, agonizando en dolor. Katie avanza y lanza una lluvia de puños y patadas, todos son concentrados y cambia de forma y tamaños tratando de ser precisa pero Pinkie se mueve entre sus ataques con la gracia de un vídeo de Break dance, al final girando sobre su cabeza en el suelo grita "¡Yey!", y termina incrustando su pata en el hígado de Katie que grita con una voz hueca. De alguna forma Pinkie toma una de las exclamaciones de su anterior grito y la parte en la cabeza de Katie. Todo el cuerpo de Katie tiembla como una gelatina, sus brazos buscan una forma definida que no encuentra y la sospecha de Pinkie se confirma, toma la otra exclamación y la rompe en el lóbulo frontal.
Fractura craneal.
Pinkie salta con las patas juntas, cae con las patas unidas en forma de pirámide invertida y aplasta la cabeza de Katie contra el suelo. Como si estuviera en un saltador, brinca sin ton ni son sobre la cabeza de Katie que lleva inconsciente desde el segundo golpe.
- ¡Maldición! - grita Saúl embistiendo a plena máquina a Pinkie.
Pero que mala idea.
Aplauso en los oídos y Saúl se aturde, golpe descendente en los omoplatos y come tierra. Gira a tiempo y hay un impacto de esferas energéticas.
Se acortan distancias pero los golpes de Saúl no logran llegar a la cara, un mechón prominente del pelo del pony desvía los ataques más potentes y recibe con gusto las patadas en el estómago. Los momentos en los cuales sus cascos y sus puños contactan es Saúl quien sale más herido, ya que su brazo está a pocos golpes de descolgarse.
Saúl volando a ras del suelo con Pinkie a metro y medio de él no puede sacar ventaja, aunque tenga más rango, Pinkie es demasiado ágil. Entonces Pinkie recarga su potencia eléctrica y su pelo se herriza, Saúl tiene un pensamiento a la velocidad de una centella, entonces dispara un ataque energético de nuevo.
El polvo se levanta inevitablemente mientras las energías liberadas en el choque buscan la manera más rápida de disiparse en todas direcciones.
Pinkie avanza con la cabeza por delante, Saúl se aparta lo suficiente para que ella pase de largo y choque de morros contra la pared de ki que Saúl acaba de crear. Cuál si se hubieran metido los dos en una bola de Hamster gigante, allí se encuentran mientras el humo y la electricidad se acumulan en las paredes haciendo que el oxígeno se agote más rápido y que la electricidad estática reconducida encrespe todos los pelos de Pinkie de manera que pierde el control sobre los mismos.
En la confusión del momento, Saúl golpea a Pinkie en la cara con la totalidad de su empeine, hace que le salten un par de dientes. Lanza un derecho y aunque Pinkie quiere esquivarlo saltando choca con la parte superior de la esfera y deja su estómago expuesto a un golpe al que no puede responder, escupe sangre y saliva, solo dura un instante, pero en ese instante Pinkie deja de sonreír, ahora es Saúl el que festeja con una carcajada la falta de movilidad del pony en un espacio tan reducido de apenas metro y medio.
La sonrisa chimuela de Pinkie está a punto de tocarle las orejas, llora por uno de sus ojos y el otro parpadea alternativamente a causa de un tic nervioso. Su boca dice alegría y su mirada delirio, no hay forma de que un pony que lucha a dos patas pueda verse más extraordinaria e inquietante.
Pinkie se adelanta con un gancho, Saúl mueve la cadera y rota en el sitio, atrapando a Pinkie de una oreja, seguidamente la gira y estrella su cabeza contra los laterales de la esfera, una vez, y otra, y otra, y otra. En la quinta Pinkie consigue poner los pies por delante, se impulsa en una voltereta sanguinolenta con su morro sangrando y a medio giro desciende dejando caer todo su peso en el hombro de Saúl que termina por partirse lo cual le obliga a agacharse dejando expuesta su espalda, Pinkie la patea. El dolor es demasiado, Saúl se desconecta y la esfera de ki se disipa. Pinkie lo toma de una pierna con los dientes, perforando en su totalidad el talón, así mismo gira su cuello y suelta a Saúl, que llega hasta la otra punta del horizonte clavándose a través de la roca del volcán. Pinkie cae sobre su cuello con una pata delantera cruzada y con la libre asesta un golpe a la cabeza de Saúl, golpea y el volcán estalla con una erupción que dejaría en ridículo al Kracatoa. Un golpe tras otro, le abre el cráneo, le pone un ojo morado y la mitad de la cabeza se le inflama.
Casi sin conciencia y ya en las últimas ve un resplandor de niebla roja en el horizonte No, es un destello rojo, un brillo de rubí, energía que asciende empañando el cielo y hace titilar el Sol, amenazando con apagarlo. En el centro de ese poder emergente está la figura de un hombre super musculoso, con cientos de vellos plateados y un pelo tan largo que le llegaba hasta el suelo, era Katie con la apariencia de un Goku ssj 5 y la furia de una estampida de leones hambrientos.
Sucede así de rápido, con la velocidad para dar 7 vueltas a la Tierra en un segundo, Katie estrella su puño en la boca de Pinkie con tal fuerza que le separa el maxilar inferior de la mandíbula, borrándola de una vez por todas esa sonrisa de la cara. La potra sale impulsada sin poder hacer nada para remediarlo mientras Katie se sitúa frente a Saúl y le extiende una mano.
- Levántate amigo, esto está cerca de acabar - le dice Katie.
El rubí en el cuello de Saúl también centellea, se siente mejor, logra la sincronía de su cuerpo y su mente, así como una vez cambió de forma, ahora se siente más dispuesto a seguir.
Cuando le da un estrechón de manos a Katie y esta tira de él para incorporarlo siente, por primera vez en mucho tiempo, que nada ni nadie puede pararlo. Las heridas no duelen, el cansancio no se nota y las fracturas no están. Sonríe y un aura blanca también lo envuelve hasta emanar tanta energía que hasta sus ropas se rasgan.
- Efectivamente - dice Saúl entre dientes. - Esto está cerca de acabar.
Pinkie se eleva hasta más allá de la estratosfera, hay tanta rabia y energía acumulada en ella que la esfera energética que forma al alzar sus brazos rivaliza en tamaño con Marte. En la tierra, Saúl y Katie se miran con una sonrisa cómplice, a su alrededor se forma una bóveda de ki, alzan ambas manos al cielo, Pinkie lanza su ataque.
- ¡Bóveda ardiente! - gritan ambos.
El ataque de velocidad similar choca en la capa más frágil de la atmósfera pero el poder de Pinkie ya no es rival para ellos. El ki se abre paso en nanosegundos y arrasa con Pinkie que sin media mandíbula y en mitad del espacio no puede reír ni llorar, solo desintegrarse por y para siempre.
Su ataque pierde las fuerzas y se deshace casi instantáneamente, medio yotosegundo más y hubiera quemado la estratosfera por completo.
Twilight y Sandro ni siquiera prestan atención a la explosión rosada del cielo mientras se protegen con escudos mágicos y contrarrestan sus hechizos.
Twilight lo sobrevuela, disparando en ráfagas como las torretas de un avión militar, Sandro tiene que teletransportarse en cortas distancias para evadirlos, son demasiado fuertes como para detenerlos con telequinesis. La lluvia de proyectiles es propicia y Sandro pierde demasiado terreno, hasta que de un momento a otro desaparece de la superficie desértica.
"No puede haber ido lejos", piensa la unicornio. "Era medio novato, tenía poco rango".
Sandro respira agitadamente bajo tierra, ha conseguido esquivar hasta llegar a la zona de la cueva subterránea que creó antes pero estando aquí tampoco tiene muchas salidas. "No entrará aquí", piensa, "le teme a la oscuridad".
La mitad del terreno se parte con un laser que rasga la arena y la roca con la precisión de una sierra mecánica, el terreno desértico se eleva y fragmenta en múltiples trozos de lascas de piedra y arenisca dejando expuesta la mitad de la cueva en la que Sandro se ocultaba al Sol de injusticia que en ese desierto perenne reinaba.
Twilight está levantando semejante montículo sin una gota de sudor, Sandro está a punto del colapso. Sus alas salieron por instinto y voló por todo el desierto con movimientos en zig zag mientras lo acribillan con proyectiles rocosos, pese a su poca práctica, Twilight no lo tenía fácil para acertarle, claro que también seguía con un cuchillo atravesando su ojo por lo que sin percepción de profundidad su puntería no era tan buena, básicamente estaba tratando de matar a un mosquito con una minigun.
Sandro hace un giro horizontal, una acrobacia de la cual no sabe el nombre y un estallido sónico con el batir de sus alas que lo eleva hasta las nubes. Twilight dispara un hechizo de hielo que congela la totalidad de los escasos nublos que se amontonaban en un cielo casi despejado. El alicornio de alas cortadas vuela hacia la masa congelada que ahora cae y con un estallido de llamas funde todo el material, pero algo va mal, no huele a carne quemada. Sandro ya se está teletransportando tras ella, justo en su punto ciego. Twilight gira el cuello mientras Sandro hunde el puño desnudo en su cara. Casi seguro de la efectividad de su golpe, pierde toda esperanza en un suspiro, sus nudillos se sienten extraños y hay un nuevo calor en sus venas. Su mano se está unificando con la piel morada de Twilight como una vez se unieron unas alas grapadas.
- Te tengo - dice alas cortadas.
Twilight desencaja el cuchillo con telequinesis, lo gira con maestría y lo dirige a la muñeca de Sandro con la precisión de un matarife, pero el filo solo encuentra el aíre como receptor cuando Sandro cambia la forma de su mano a una pezuña de pony.
"Eso estuvo cerca" piensa.
- ¡Muy bien, suficiente! - grita Twilight.
Cuando Sandro estaba por dar otro aleteo siente una presión inmediata en sus alas, ni siquiera puede pensar en gritar cuando son brutalmente arrancadas, partiendo piel y huesos con la misma facilidad con la que partes un cubierto de plástico.
Sandro tiene un colapso por el dolor y su cuerpo cae de espaldas, una sombra difusa pasa frente a los ojos de Twilight y atrapa el cuerpo de Sandro que iba en caída libre. La figura se posa en el suelo cargando a Sandro con ambos brazos musculosos y plateados, desde el suelo Katie mira desafiante a Twilight en las alturas. Mientras alas cortadas desciende en picada a por su nuevo objetivo, otra sombra cobra forma delante del mono y el chico inconsciente, es otro muchacho musculoso de pelo blanco que lleva ambas palmas a su frente dejando el dorso de la mano en su dirección y grita algo en japonés.
Son apenas nanosegundos lo que Twilight tarda en crear un escudo de cristales que le ayude a repeler un ataque de luz natural lanzado para cegarla.
Después de todo el Sol sigue ahí, el calor no cesa y el exceso de pelo todavía no hace que a Katie le de una insolación lo cual a Saúl le resulta gracioso. Twilight los sobrevuela a 200 metros, sabe que estos dos son más amenazantes que el tipo al que acaba de desplumar y que ya esta recuperando el conocimiento. De momento solo comparten miradas, pero no está segura de poder hacer algo si es que deciden atacarla, quizás su próximo movimiento sea el último, seguramente ellos piensan igual.
En el horizonte se está empezando a expandir una gigantesca nube de ceniza, un volcán debe haber entrado en erupción, el humo incandescente tapa la luz y no brilla, al contrario que los cuellos de sus rivales en los que relumbra un rojizo mágico extrañamente familiar.
"Magia de la amistad", piensa la potra. "Yo una vez tuve de eso".
Katie suelta a Sandro mientras este se endereza, Twilight casi puede sentir como todos están preparando energía.
Es solo un parpadeo, eso es todo lo que tarda Twilight en teletransportar los collares de todos al interior del volcán. Mientras Saúl abre los ojos como platos cuando siente la abrumadora perdida de energía, Katie vuelve a tomar su forma femenina y lo que sea que iba a intentar no sirve cuando Twilight la teletransporta hasta el centro de la nube incandescente.
Sandro solo tiene tiempo a abrazar a Saúl por la espalda y pensar en el punto más alejado que recuerda, desesperado y con la fé en un puño, se teletransporta instantáneamente hasta el centro del bosque everfree.
- ¡Me cago en todo cien millones de veces! - grita Sandro mientras se tira al suelo y gira sobre si mismo, con un reventón tan grande de magia su cuerpo se ha quemado y casi consumido, dando como resultado una pequeña combustión instantánea.
Sandro se está revolcando en el barro por un minuto hasta que consigue apagar el fuego, Saúl simplemente está tumbado en medio del lodazal con todo su cuerpo extendido, como si quisiera hacer un angelito de nieve en el barro. No dice nada, no puede, tiene una brecha que sangra en la cabeza y un lado muy inflamado, sin la transformación solo es un cuerpo escombro a punto del colapso... Otra vez.
- Ey, ¿Sigues vivo? - le pregunta Sandro.
- Creo... Creo que no - le responde Saúl y termina escupiendo sangre.
- Pues estamos apañaos - dice Sandro sentándose con las rodillas flexionadas bajo la sombra de un árbol valiente.
- Tenemos que volver, hay que salvar a Katie - Saúl se traba mucho al hablar. - Es la quinta vez que está en riesgo de muerte por tratar de salvarme y solo llevamos como 5 horas juntos.
- Es que tú también, eres más peligroso que un mono con una caja bombas.
- Ya vale, ¿No? - Saúl cierra el puño y golpea el suelo. - Tómate esto enserio, es muy grave.
Sandro se calla y Saúl se intenta incorporar medio daleándose, incapaz de erguirse aún.
- Si esa cosa es tan fuerte es por qué le tienes mucho miedo, ¿Por qué coño te da miedo una borrica con alas? - le increpa Saúl.
- ¡A tí te daban miedo un par de arañas cabrón!, ¿De que te quejas?
- No es lo mismo - dice Saúl. - Lo mío creo que es un trauma, lo tuyo es una serie para niñas de 8 años, tío.
- Pues a lo mejor también tengo un trauma, yo que se, déjame en paz.
Saúl está por responder cuando siente un dolor muy grande en la cabeza que le obliga a caerse tumbado otra vez. Sandro lo ve y hace una mueca, no puede enfadarse con un amigo en riesgo de muerte, se teletransporta sentado junto a él.
- Prométeme que si te lo cuento no te vas a reír ni me lo vas a echar en cara - le dice Sandro.
- Tío - Saúl tose frenéticamente. - ¡Me estoy muriendo! No tengo ni fuerzas, ni ganas.
- Ya, suele pasar - Sandro suspira. - Cuando empecé en esto de My little pony y su lado turbio vi una imagen muy rara, era Twilight completamente demacrada, sonriendo, sangrando por un ojo y con el pelo encrespado... Le acompañaba un texto, creo que decía algo así como, "Si vieras esto, ¿Querrías orinar?" Me dio mucho miedo, la creepypasta de alas cortadas solo terminó de agravarlo.
Mira a Saúl, espera que se lleve una mano a la cara y le diga algo así como "No me jodas Sandro, eres un cagueta".
- Yo le tenía miedo a Gogeta ssj 5 - dice Saúl. - o bueno, casi, había una creepypasta donde se volvía loco y hacia cosas muy malas pero entonces aparecía un sayan llamado Mat y lo derrotaba, luego miraba a la pantalla con una sonrisa de camaradería y se iba. Siempre soñaba que si algún día iba al universo de Dragón Ball y me volvía ssj 5, Mat estaría ahí para ayudarme porque éramos amigos.
- ¿Creés que eso pasará de verdad?
- No sé, esto es lo más cerca que he estado de estar en Dragon Ball y ciertamente Katie vino ayudarme, además también se volvió ssj 5 y yo casi lo hago, solo necesitamos un poco de amistad.
- Caray, eso es muy sensato viniendo de tí - dice Sandro con una leve sonrisa.
- Es que necesito creerme eso porque me lleva sangrando la cabeza todo este rato y si no se soluciona con magia de la amistad me voy a morir - Saúl lo dice medio delirando.
Sandro pone su mano en la herida de la cabeza de Saúl que se queja pero no tiene fuerzas para apartarse. Cierra los ojos, tiene razón, quizás con amistad todo es posible o quizás no, pero mínimo hay que intentarlo. La herida de Saúl se cura y cuando abre sus ojos multicolor ya no hay dolor en su mirar.
- Me siento como nuevo - Saúl se levanta solo con la palma de sus manos, da tres volteretas en el aire para quitarse el barro de la espalda y se pone de pie. - O si, estoy de vuelta - intenta acumular energía pero no logra volver a obtener el pelo blanquecino - bueno, casi.
- Que razón tenías - dice Sandro estirándose. - Si queremos hacer esto no necesitamos gemas de la amistad ni transformaciones de último minuto, solo confianza en nosotros mismos, después de todo yo soy el "Mi pequeño pony la magia de la amistad generación 4" - sonríe confiado mientras unas alas reaparecen en su espalda.
- A... ¿Hemos llegado a esa parte, eh? Pues si, el verdadero ssj 5 son los amigos que hicimos en el viaje.
- La amistad no será suficiente, pero tengo un plan - dice Sandro resplandeciendo con la fuerza del arcoiris.
Después de tanto, Twilight finalmente descansaba sobre la arena del desierto, sola pero tranquila, literalmente sola en este basto desierto. Había perdido un ojo, ¿Y qué? Ya buscaría un hechizo para curarse en algún otro momento, ahora solo quería descansar pese a que por su condición de semi-alicornio no lo necesitaba realmente. Más tarde tendría que hacer una purga en todo el planeta, debería averiguar cómo absorber la magia del seguramente ya putrefacto cuerpo de Celestia, tendría que acercar el Sol y purgar con su luz y calor a todas las criaturas que Chrysalis trajo y tendría... En fin, tendría que hacer una lista de todas sus tareas, eso aún sabía hacerlo.
En el horizonte se extendió un arcoiris, lo miró con su única pupila funcional, los monos habían vuelto y destellaban con la rabia multicolor con la que fundió el cadáver de Tirek.
Twilight ya estaba pensando en teletransportarlos hasta la luna cuando Sandro creo una bola de luz, Saúl hizo su movimiento y la reflejó con un resplandor multicolor tan intenso que parecía una bola de discoteca en medio del Sájara.
Twilight no podía apuntarlos así, voló a velocidades imposibles a por ellos pero esta vez Sandro estaba listo, hizo elevarse un montón de tierra en forma de saliente rocoso con telequinesis, Saúl redirigió el calor de la esfera a la tierra que cristalizó y ambos propulsaron un estallido de cristales brillantes y por la refracción casi invisibles Twilight no lo vio venir, se clavaron en su piel como puñales y la desgarraron por completo.
Saúl apareció como una sombra fugaz tras ella, gracias a los cortes profundos le agarró las alas y al tirar estás salieron como si solo las uniera velcro. Twilight no tubo oportunidad de gritar cuando Sandro, con la energía arcoiris en un puño la hundió el otro ojos y luego la lanzó por los aires impulsada por un arcoiris.
Todo en la visión de Twilight era luz, dejó de temer a la oscuridad y sintió como si ascendiera cuando dicho arcoiris la arrastró de la tierra al Sol en menos de dos milésimas, allí brillará por siempre.
- Lo... Lo hicimos - dice Sandro.
- Ya ves colega - responde Saúl.
- ¿Y ahora qué?
- Pues no sé, la última vez el cielo se partió cuando yo estaba super concentrado, además... - Saúl no puede terminar la frase cuando la realidad, por fin, empieza a resquebrajarse. - Si, justo así.
- Felicidades pareja - dice una voz que tose tras ellos.
- ¡Katie! - gritan los dos al unísono.
- Se necesita algo más que humo para superarme - dice con el cuerpo totalmente quemado, la piel a tiras y quemaduras de tercer grado por toda la cara.
- Si... Ya se nota - dice Saúl.
- Bueno, esto debe ser normal no - dice Sandro. - Ella es como Goku mujer y Goku muere como siete u ocho veces por temporada.
- Ala exagerao - dice Saúl. - Solo ha muerto dos veces, contra Radiz y contra Cell.
- Como sea, ¿Nos vamos?
- Si, adelante - dice Katie que ya está totalmente normal.
- Waou, ¿Pero como?
- Ya estoy mejor de la cabeza, venga vamos, antes de que se cierre.
Así nuestros héroes emprenden el vuelo para salir de este infierno cuanto antes, ¿Qué pasará después? Lo averiguaremos en el próximo capítulo.












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