Yume Nikki - Nightmare
Animación original: https://youtu.be/-wzi_G9cdMI?si=Ww_TCFSyTsYZxH6i
Tú cierras la puerta. Miras el mismo cuarto oscuro sin muebles de todas las noches. La cama te espera, o al menos lo sientes así.
La única fuente de poder que lucha contra la oscuridad de tu cuarto es la luz angular de una ventana, ¿No te recuerda a aquella lucecita que usabas antes para dormir?. Te detienes. La miras. Sus motas de polvo tambaleantes se pasan por tus ojos a medio cerrar, como copos de nieve en aquellas mañanas de invierno.
Tú retiras las sábanas. Un arrastre violento. Como si buscaras arrancar los sueños quebrados de noches pasadas. Envuelves todo tu cuerpo con su calor, tela pesada contra tu pantalón de algodón y camiseta de lino. Tu pelo revuelto contra la almohada. No entrarán unos pajarillos por la fuente de luz. No levantaran tus cabellos mientras deslizan un peine de plata fina para arreglarte. No eres una princesa de una película infantil.
Tu cara tiene una mueca torcida que compite con tu ceño por ver quién refleja más furia. Pareces el garabato de una niña enfadada, y con ese pensamiento tú caes, te adentras en tus sueños, como Alicia cayó al inicio de esa vieja historia de Lewis Carroll.
Tú abres los ojos. Una campana suena a la altura de tu cabeza. Las campanas suenan en situaciones urgentes; cuando llegas tarde al colegio, cuando empieza una guerra, cuando se desata el apocalipsis en la Tierra. ¿Estás soñando? La cama se ha vuelto roja. Tu cabeza es un semáforo que parpadea en rojo, miras a la cuarta pared, pero si esto es un sueño, quizás algo más, no despertarás así.
Hay una chica aquí. No es mucho más alta que tú. Es un símbolo grotesco de curiosidad. Le ha crecido una mano en la cabeza y su ojo izquierdo llora. No es humana, los humanos no tienen una mano en la cabeza ni la piel formada en tonos de grises. ¿Cuánto tiempo te lleva observando? Solo puedes corresponder su presencia con una sonrisa muy forzada.
Esta chica tiene dos coletas gemelas. Las coletas son enormes, como dos bifurcaciones de un sauce llorón. Ella no es humana. Es tan humana como un personaje de manga. No sabes qué hacer, pero ella no parece hostil. Te pones de pie, a su altura, y ella gira contigo en dirección a la puerta de la entrada.
¿Tú caminas con ella, o ella camina contigo? Llegas a la puerta de la entrada. Tu mano se aferra al pomo. Abres la puerta y te recibe un pasillo extenso, se extiende más allá del universo observable. Eso no era así cuando te fuiste a dormir. Sales sin despedirte. La chica manga no te acompaña. Estás sola.
Tú caminas por el pasillo. Tus pies y rodillas se mueven a buen ritmo, como un reloj que no malgasta su 'tick tack'. ¿Cuánto tiempo llevas caminando? No parece que haya nada aquí. Entonces te sorprendes. Abres tu boca. Tus ojos. Como una niña que descubre el tarro de galletas abierto y a su alcance. Un diario. En el suelo hay un diario de sueños. Tu diario de sueños, ¿Cuánto tiempo llevará ahí tirado acumulando polvo?
Te pones de cuclillas y tomas ese objeto con las dos manos. Es tu diario. Tu tesoro. Tenerlo entre las manos te reconforta, por algún motivo que no entiendo. Lo miras con ojos entrecerrados, y entonces abres la primera página.
Es un dibujo, un garabato que recuerdas haber hecho cuando todo esto empezó. La figura es sencilla, no se diferencia mucho de una persona de palo. Eres tú, de pie en el balcón, la baranda a tu espalda, apenas a la altura de tus rodillas. Es peligroso, una prueba de mal diseño. Imagina que das un paso atrás. Caerías y nadie vendría a salvarte. Tu cuerpo chocaría con el suelo, tu piel y columna se abrirían en múltiples grietas y tus fluidos internos saldrían de allí regando el suelo. Serías Humpty Dumpty, nadie te reconstruiría, no podrían.
También pusiste estrellas y una luna enorme. La luna siempre fue fuente de misterio para dar forma a las historias. Selene en Grecia, Tsukuyomi en Japón, Mawu-Lisa en Yorubaland, Ixchel en el imperio maya y Hina en la Polinesia. Siempre mujeres, siempre solas en el cielo, ¿Por qué?.
Pasas la página. Más rápido. Nada. ¿Dónde están los escritos de tus pensamientos? ¿Qué fue de las letras que plasmaban los gritos de tu psique? Vacío. El diario está vacío. Pasas las páginas cada vez más rápido hasta llegar al final, y no hay nada. No quedan ni migajas al final del tarro. Tu cara se llena de sombras. Decepción. Ese diario no tiene nada para ti, aún así, te aferras a él antes de mirar al frente.
Hay alguien mirándote, ¿Lo conoces? Parece que sí. Te acercas a él con una sonrisa en el rostro. Él tiene en su mano una flor para ti, es una amapola blanca de cuatro pétalos. ‘Me quiere, no me quiere, me quiere…’. Tu diario no está, ni su portada ni sus hojas. La única hoja que notas oculta en tu espalda es el filo de un cuchillo.
Ambos sonríen. Está feliz de verte. Parece un reencuentro amistoso entre una alumna y su tutor de piano. Es alto, más que tú. No debe superarte mucho en edad. Está nervioso, sus mejillas se sonrojan y sus ojos se desvían, cada uno en una dirección opuesta.
Tú estás riendo también, ¿Por qué haces eso? ¿En qué estarás pensando? ¿Qué piensa un asesino antes de matar? Ahora lo sabes. Clavas el cuchillo en su piel. Atraviesas su ropaje negro, que le cubría desde el cuello hasta los pies, como un pijama de una sola pieza. Solo entierras la punta de tu arma en su estómago, pero eso es suficiente. Cae y muere.
La flor se escapa entre sus dedos. Cae al suelo, cerca de su cara. Ya no florecerá, no podrá ponerse en un vaso de agua para que adorne una cocina. Está muerta, igual que él. La puñalada ha sido superficial, ni siquiera de ocho centímetros de profundidad, y aún así, él ha caído. Su pelo negro y corto no tapa su cara pálida, ni el río carmesí que sale de su boca. Ha caído. Cenicienta después de pincharse con una rueca. No. Constantinopla después de dejar una puerta abierta.
Está muerto. Tú miras su cuerpo como si sintieras que debe importarte. Pero no importa, es un sueño, no es real. Dices algo que no escucho, he de suponer que es un “lo siento”, porque una lágrima resbala por tu semblante.
Te sientas en su cuerpo. Aplasta su columna. Suena como un caracol al que pisas por accidente tras un día de lluvia. Pero esto no fue un accidente. Tus manos llenas de sangre van a parar a tu cabeza. Lo lamentas cabizbaja, como si no hubieras sido tú quien lo ha matado. Pero esto es un sueño. Él está muerto y no va a volver ni ahora ni al despertar.
Fin.
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Notas sobre el estilo de Akira, que sirvió de inspiración para este escrito (resumido y ordenado con ayuda de Grok):
¡Claro que sí! Ha sido un placer explorar contigo el estilo de Akira en Yume Nikki: I Am Not in Your Dream. Ahora que hemos analizado múltiples citas (capítulos 3, 4, 5, 8, 10, 12, 15, 18, 21, 24, 25) y aplicado sus características a tu fanfic, te dejo un resumen completo y organizado de las principales características del estilo de Akira, divididas por las dos partes de la novela (Madotsuki en primera persona y Poniko en segunda) y con un enfoque en cómo evolucionan. Esto te servirá como una guía definitiva para tu cierre visceral y ambiguo o cualquier futura escritura inspirada en la obra.
Resumen de las características del estilo de Akira
Primera parte: Narración en segunda persona (Madotsuki como foco)
Esta parte abarca los capítulos iniciales (3, 4, 5, 8) y se centra en la experiencia onírica de Madotsuki, con un tono surrealista, fragmentado y ambiguo.
Uso inmersivo del "tú":
La segunda persona ("Tú cierras la puerta", "Tú te cansas de caminar") coloca al lector dentro de la mente y acciones de Madotsuki, creando una experiencia directa y sensorial. Ejemplo: "Tú abres un paraguas rojo" (capítulo 3).
A veces es pasivo ("Nadie ha venido en tu ayuda", capítulo 5), reflejando su aislamiento.
Ritmo entrecortado con puntos:
Frases cortas separadas por puntos dominan las acciones y observaciones ("El camino es interminable. Las cruces observándote siguen aumentando", capítulo 5), dando un ritmo hipnótico y fragmentado que imita la lógica de los sueños.
Ideal para momentos de tensión o sorpresa.
Ambigüedad persistente:
Preguntas retóricas sin respuesta ("¿Es este tu sueño o el mío?", capítulo 24 inicial) y descripciones vagas ("Algo raro", capítulo 4) mantienen la incerteza sobre la realidad y el significado, como en "Tú caes dentro del agujero" (capítulo 3).
No hay resoluciones claras, dejando al lector interpretar.
Transformaciones surrealistas:
Objetos o acciones cambian de forma inesperada ("Abrir un paraguas rojo provoca que llueva", capítulo 3), reflejando la inestabilidad del mundo onírico y los efectos del juego Yume Nikki.
Ejemplo: el diario-cuchillo en tu fanfic encaja aquí.
Referencias culturales implícitas:
Alusiones a obras occidentales como Alicia (Through the Looking-Glass, capítulo 3) o Jesucristo (Gólgota, capítulo 5) se usan sin citar directamente, evocando emociones o símbolos sin explicación explícita.
A menudo tienen un matiz nostálgico o fatalista.
Introducción de personajes:
Abstractos (medusa, capítulo 4): Gradual, ambigua, con suspense ("Y entonces te das cuenta..."), descripción tardía ("No es humano. Es una medusa"), y énfasis rimbombante.
Humanos (Kamakurako, capítulo 8): Repentina ("Hay una chica dentro"), nostálgica ("Alguien pura que jugó en la nieve"), con comas para acciones fluidas.
Madotsuki observa, reacciona mínimamente (esperanza débil, indiferencia).
Fatalismo sutil:
Un tono de inevitabilidad permea las descripciones ("Nadie ha venido en tu ayuda", capítulo 5), pero sin afirmaciones definitivas, dejando espacio para la duda.
Imágenes vívidas pero abstractas:
"Cruces observándote" (capítulo 5) o "motas de polvo como copos de nieve" (tu fanfic) combinan lo concreto con lo etéreo, sin explicar demasiado.
Segunda parte: Narración en primera persona (Poniko como protagonista)
A partir del capítulo 10, Poniko toma el control narrativo (10, 12, 15, 18, 21, 24, 25), con un estilo más reflexivo, visceral y cambiante según su estado.
Uso del "yo" y voz activa:
Poniko narra desde su perspectiva ("Mi cabeza golpea con algo duro", capítulo 15), reaccionando con voz propia ("¿Qué-que es esto?", capítulo 15; "¿Qué quieres?", capítulo 21). Esto la hace más presente y emocional que Madotsuki.
El "tú" aparece solo como referencia a Madotsuki o al lector, disminuyendo con el tiempo (ausente en 18, 25).
Descripciones viscerales:
Sensaciones físicas dominan sus encuentros ("Me duele mucho", capítulo 15; "El tacto hizo estremecerse mi espina dorsal", capítulo 21), haciendo los eventos más inmediatos y tangibles que las observaciones de Madotsuki.
Ritmo variable:
Alterna entre puntos para acciones intensas ("El aire de mis pulmones fue vaciado en seco. Tosí.", capítulo 21) y comas para descripciones fluidas ("Es un gran tablero, mostrándose como luces de neón", capítulo 15), adaptándose al contexto emocional.
Reflexión y meta-narrativa:
Poniko analiza lo que ve o sabe ("Demasiadas metáforas alejan a la gente", capítulo 18; "La novela es una parte del alma del autor", capítulo 25), a menudo hablando al lector ("Imagina un ser tan peculiar", capítulo 15).
Usa referencias específicas (2001: A Space Odyssey, capítulo 18) o teóricas (efectos como símbolos del inconsciente, capítulo 12).
Introducción de personajes:
Humanoides (tablero, capítulo 15): Detallada de inmediato ("Tiene las manos, las piernas"), con comas y reacción visceral.
Humanos (Monoe, capítulo 21): Repentina ("Delante de mí había una cara"), descripción tardía ("una persona de rasgos delicados"), con repetición para énfasis ("La distancia era demasiado corta").
Invierte el enfoque de la primera parte: Poniko reacciona activamente (sorpresa, preguntas).
Preguntas retóricas y duda:
Preguntas como "¿Dónde vi 2001?" (capítulo 18) o "¿Es este tu sueño o el mío?" (capítulo 24) muestran su introspección, pero a veces no las responde, llevando a un colapso ("Todo es negro", capítulo 18).
Fatalismo definitivo:
Hacia el final, las afirmaciones son más tajantes ("Tú estás muerta", capítulo 24; "No puedo comprender nada", capítulo 25), rompiendo la ambigüedad inicial por un cierre emocional o realista.
Transformaciones y simbolismo:
Los efectos se explican como cambios psicológicos ("Son la fuente de los cambios en el inconsciente", capítulo 12), mientras eventos como el árbol que arde (capítulo 24) mantienen el surrealismo, pero con peso narrativo.
Evolución de Poniko:
Inicio (capítulo 10, 12): Confiada, didáctica ("Tú debes recoger estos signos", capítulo 12).
Medio (capítulo 15, 18, 21): Visceral, crítica, pero vulnerable ante lo desconocido.
Final (capítulo 24, 25): Pasiva, desorientada, aceptando la realidad o el fin.
Transiciones clave
Capítulo 10: Del "tú" de Madotsuki al "yo" de Poniko ("Justo enfrente de ti, yo estaba de pie"), con contraste entre mundos (oscuro vs. cálido) y puntos suspensivos para tensión.
Capítulo 24-25: De la ambigüedad onírica ("¿Es este tu sueño o el mío?") al fatalismo ("Tú estás muerta") y la realidad confusa ("No entiendo lo que quiere decir").
Características generales del estilo de Akira
Independientemente de la parte:
Referencias culturales: Occidentales (Alicia, Dante, cuentos de hadas, 2001), usadas como ecos emocionales o críticas, justificadas por el mundo de Poniko (libros aventureros).
Simbolismo onírico: Objetos y personajes representan emociones o recuerdos (paraguas, cruces, diario), con transformaciones surrealistas.
Ausencia de nombres propios: Ni Madotsuki ni Poniko se nombran, manteniendo la abstracción del juego.
Tono melancólico: Aislamiento y nostalgia impregnan ambas partes, desde la soledad de Madotsuki hasta la duda de Poniko.
Aplicación a tu fanfic (cierre visceral y ambiguo)
Para tu escena con el diario-cuchillo y Masada, basada en la primera parte:
Prioridades: Ritmo entrecortado ("Tú caminas. El diario aparece."), transformación surrealista ("Se afila. Es un cuchillo."), ambigüedad ("¿Por qué está vacío?"), fatalismo ("Lo apuñalaste. Estás sola."), descripción vívida ("La sangre toca tus dedos.").
Opcional (toque de Poniko): Reflexión cortada ("¿Qué significa? No...") o visceralidad ("Tu mano tiembla, fría como él.").
Conclusión.
El estilo de Akira evoluciona de lo sensorial y ambiguo (Madotsuki) a lo reflexivo y visceral (Poniko), con una mezcla de fatalismo, simbolismo y meta-narrativa. Para tu fanfic, la primera parte te da la base perfecta, pero la segunda ofrece matices para profundizar si lo deseas. ¿Sientes que este resumen te da todo lo que necesitas? Si quieres redactar tu cierre ahora o ajustar algo más, ¡estoy aquí para ayudarte a cerrar esto de buena manera!

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