Creepypasta Chainsow Man: El Demonio motosierra.
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El largo y solitario camino que has emprendido está llegando a su fin. Ahora, en cualquier lugar, en cualquier ciudad, en cualquier país, ve a la puerta, sabes perfectamente de que te estoy hablando. Entre botes de basura y un marco desecho. Papeles pegados y una voz que susurra algo por la rendija donde se deja el correo.
"No abras esa puerta", te dice.
Pero ya estás aquí. Tus brazos pesan por el hierro que cargas. Las cadenas en tu cintura te atan a esta realidad. En la mano derecha tu alma forjada en barro. En la mano izquierda el hambre para devorar el mundo. Ten cuidado, el mundo es muy grande, te puedes atragantar. Tu misión aún no ha terminado.
Haz una pregunta: ¿Quiénes son esos indeseados invitados?
Espera. Pueden pasar segundos, pueden pasar horas, o pueden pasar años. Sentirás como tus entrañas se devoran a sí mismas, pero tienes la muerte de tu lado y el control para permanecer. La fuerza vital de todos los que te importan te mantendrán de pie. El mundo no puede ser gobernado por un impaciente.
Escucharás un teléfono sonando en el otro lado. Entonces, y solo entonces, abre la puerta. Te habrá llevado a un callejón sin salida. Lo único que hay allí es un padre sin vida y una gata que empezará a maullar en cuanto te vea. Ignora los diminutos cuernos sobre su cabeza, son el menor de tus problemas. Tienes que alimentar a la gata. Extrae la sangre del cuerpo y deja que beba hasta que no quede ni una gota. Cuando acabe, la gata trepará por ti hasta tu cuello. No ha tenido suficiente y quiere más. Deja que te muerda la yugular. Si no sobrevives a esto es porque no te ha considerado digno. Solo eres un tonto con poder, hay muchos de esos en el mundo. Si la gata te deja tranquilo una vez haya tomado de tu sangre, entonces puedes seguir. Ahora estáis conectados y debéis protegeros. Es una promesa.
Deja a la gata en el suelo con delicadeza. Acaríciala y dile algo bonito, que es una excelente conductora o que ganará el premio nóvel. No se, no todo tiene que ser tragedia y muerte en esta historia.
Una vez estes preparado abre la puerta de nuevo con nada más que tu ropa. Camina por una oscuridad que no controlas. Escucharás a alguien llamándote. Haz esta pregunta: ¿Por qué conoces mi nombre?
Esquiva.
Algo cortará el aire. Donde no había nada ahora hay un páramo helado y una esfera ha pasado de largo partiendo árboles enteros. Verás a un niño pequeño de extraño moño.
— O, es una pelea de bolas de nieve — dirá.
Esquiva otra vez.
Esas bolas de nieve van con la aerodinámica de un calibre 50. Tu cuerpo no aguantará muchos impactos. — ¿Quieres jugar también? — te preguntará.
Olvida los objetos malditos de las cuatro hermanas, eso no te servirá aquí. Arma bolas de nieve lo más rápido que puedas y devuelve el fuego enemigo. Tendrás que ser constante. Empezarás a sentir pena por ese muchacho, y poco a poco recordarás su historia. No tengo tiempo para contártela. Es algo que tienes que aprender por ti mismo. Empezarás a llorar. Notarás como el niño empieza a perder el interés en ti. Sigue así hasta que se vaya.
Es cierto. Él quería jugar a la pelota.
Date la vuelta. Regresa a la puerta por la que entraste. Deja los objetos malditos de las cuatro hermanas en el suelo. Haz una sola pregunta: ¿De quien es ese motor que escucho rugir?
Algo llegará caminando hacia ti. Parece una mezcla extraña entre perro, hamster y pez sierra naranja. Hazle una pregunta: ¿Puedo ser yo quien salve a tu amigo?
Si te mira y dice: ¿Cómo harás eso? Si ya no tienes piernas.
Estás muerto.
¿Que te parece?
Has conseguido engañarnos a todos, pero a él no.
No te preocupes. Nadie recordará tu fracaso. El concepto mismo de tu existencia desaparecerá.
Si por el contrario no responde y te deja paso hacia otra puerta, dale las gracias, permíteme insistir, dale las gracias. Cruza esa puerta.
Saldrás a un callejón que recuerdas perfectamente. Es el primer lugar donde conseguiste un objeto. Estás en la ciudad del demonio del control, pero el demonio del control que tú conocías ya no estará ahí.
Mira eso, es una niña corriendo con muchos perros y un gato al hombro. Síguela. No podrás atraparla, pero síguela.
¿Recuerdas por qué empezaste este viaje?
¿Es tu vida perfecta ahora?
¿Te sientes mejor?
Corre hasta que tus pies sangren. No te caerás, y continuarás con confianza.
No podrás alcanzarla. Pero no importa. Lo has hecho. Reuniste los 4 objetos malditos. Superaste las pruebas.
Todas.
Todas.
Menos una.
No importa donde estés. Es el momento. Pregunta por ver a quien se hace llamar el hombre motosierra. Tropezarás. Darás de boca contra el suelo. Entonces alguien más aparecerá de entre los callejones. Es un niño pequeño. Te preguntará a quién estás persiguiendo.
Míralo.
Dile que vienes a saldar su última deuda.
Ponte de pie.
En guardia.
Vas a tener que quitarle el corazón a ese niño.
Él se pondrá en guardia también. Por cada golpe que le des se hará más fuerte. Aprenderá de todo lo que hagas. Será más frenético, pero no más errático. Te preguntarás que donde ha aprendido a golpear tan bien cuando sus golpes den en tu maxilar. Cuando esquive tus embites. Seguramente gritarás cuando patee tu entre pierna. Hace eso siempre que pelea.
No te engañes. Ese chico de pelo rubio y dientes mellados con filo ha resistido los golpes más duros que la vida le ha ofrecido. Muerde con la fuerza de quien ha pasado hambre. Si pierde una pelea es para ponerse en pie de nuevo y no dejar que se repita.
Cada golpe que aciertes hará que crezca. Los años pasarán por él. Tendrá 14. 15. 16. 17. Perderá un ojo, un riñón y un testículo. Su cuerpo se partirá en dos. Perderá la cabeza. Serrará su cerebro. Pero seguirá luchando.
No puedes decirme que no es admirable.
Pero tú te crees más admirable que él. No estás dispuesto a dejar que te coma. Tómalo del cuello y estréllalo contra el suelo. Aprieta y dile una sola cosa.
— Cuéntame tu historia.
Escucharás al mejor caza demonios de todos los tiempos expresarse como un niño que nunca ha ido a la escuela. Te hablará de amistades, de traiciones, de derrotas y de victorias. Cuando termine, ya no querrá seguir luchando y tú tampoco. Levántate y estrecha su mano. Te va a poner cara de no saber que está pasando, pero tratará de ser cortés. Cuando sueltes el saludo notarás algo diferente en tu pecho.
Despertarás en algún sitio. Tendrás una extraña motosierra a tus pies forjada con una sangre capaz de matar inmortales, y un extraño diseño que te recordarán a los cuernos de la gata. El resto de objetos malditos de las cuatro hermanas también estarán contigo. Nada te detendrá para cortar las paredes. Para buscar el trono de la quinta hermana.
Buena suerte. Supongo que eres más digno de lo que pensaba.
Aspirante, esa motosierra es el último objeto maldito que necesitas. Ahora que ya no tienes hambre, ¿Qué más deseas hacer en esta vida?

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