Bigfoot y Nessi han muerto, y nosotros los hemos matado.
Fuente: https://m.facebook.com/groups/481843724809787/permalink/762279390099551/
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A principios de 2026 el documental Capturing Bigfoot de Marq Evans, que se estrenó en el SXSW, presenta evidencia nueva y convincente —incluyendo metraje inédito de 1966 que parece ser un “ensayo” de la famosa película Patterson-Gimlin (PGF) de 1967, confesiones familiares y testimonios de personas involucradas— que apunta a que esa icónica grabación fue un engaño planeado con un traje.
Por otro lado, Adrian Shine, tras más de 52 años al frente del Loch Ness Project, anunció públicamente en enero de 2026 que ya no cree que exista un monstruo desconocido en el lago. Atribuye la mayoría de los avistamientos a estelas de barcos del Caledonian Canal, olas, malinterpretaciones y fenómenos naturales, después de décadas de búsquedas sistemáticas con sonar, cámaras y análisis que nunca arrojaron evidencia física concluyente.
Ahora yo no puedo evitar hacerme una pregunta. Cuando la sociedad siga avanzando, ¿Dejaremos de ver críptidos?
No.
Nunca.
Escúchenme bien.
NUNCA.
Nunca dejaremos de ver críptidos.
El ser humano siempre compartirá sus experiencias con lo desconocido.
Permítanme elaborar.
Estoy muy en contra del pensamiento de que "solo la ciencia puede matar mitos".
La cryptozoología clásica ha tenido éxitos reales: el okapi (1901), el celacanto (1938), el tiburón duende, el pulpo gigante, etc. Muchos “críptidos” eran simplemente especies desconocidas para la ciencia occidental. Los grandes iconos mediáticos resisten porque su atractivo no es solo biológico, sino cultural y psicológico. Cuando uno cae (como parece estar pasando ahora), la energía se redirige hacia otros lagos, otras montañas, o versiones modernas (Bigfoot en drones, “orbs” en cámaras trampa, criaturas interdimensionales, etc.).
Segundo, la psicología humana necesita misterios. El mundo “desencantado” de la ciencia y la tecnología nos genera una especie de nostalgia por lo mágico. Los críptidos llenan ese vacío: son una forma laica de mitología, estudio de la tradición y antropología.
Esas historias de "yo vi algo", siempre cobrarán sentido mientras alguien esté dispuesto a escucharlas, incluso si hablas de como una criatura del espacio llegó y le dio irritación en los ojos a una familia en Flatwoods.
¿A quién le importa si en realidad era un búho?
El hecho está ahí, es curioso, y nos inspira para crear arte.
A veces no tenemos una explicación para un evento, y no pasa nada, por eso se sigue investigando.
Cuando el mundo “avance tanto” que hayamos cartografiado cada metro cuadrado y secuenciado cada genoma, seguiremos mirando al bosque de noche con una simple pregunta, ¿De verdad estamos solos cuando nos adentramos en la oscuridad?
Solo tienes una manera de averiguarlo.

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