Ya enserio... ¿Qué es un criptido?
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¿Qué es un críptido? El populácho lo define como un animal que podría existir. . Qué podría existir. .
Pues no tan así.
Primero, porque esa definición me la estoy inventando.
Segundo, porque es demasiado ambiguo. Si solo nos basamos en eso, hasta un conejo con un tumor raro podría ser un críptido.
Si no me creen sólo tienen que mirar al conejo con hastas de ciervo.
Tenemos que entender que la criptozoología es más antigua que internet mismo, así que ha tenido muchas reinterpretaciones a lo largo de los siglos, por lo que para empezar con buen pie, lo mejor va a ser que revisemos las bases de esta pseudociencia en su corriente moderna.
El término “críptido” fue acuñado en 1983 por John E. Wall para describir a los animales que eran objeto de estudio sin que su existencia haya sido probada. Su objetivo era dotar al campo de un vocabulario científico más riguroso, alejado de las connotaciones fantásticas de otras palabras como "monstruos" o "criaturas", más asociadas a leyendas de bestiarios medievales.
Pero la pseudociencia no nace con la palabra, antes de la misma ya había casos de “críptidos” que terminaron siendo animales reales como el gorila de montaña, el dragón de Komodo, el okapi, y un largo etcétera.
Si seguían surgiendo leyendas de animales ocultos es porque, históricamente, la única forma de registrar estos posibles animales era a través de métodos rudimentarios.
- Dibujarlos: a menudo con mucha imaginación, y por gente que no tenía formación en ilustraciones.
- Intentar cazarlos: se organizaban batidas en esas zonas junto a grupos locales que conocían el terreno. Ya se imaginarán que la cantidad de accidentes en estos casos no eran pocos, razón por la que la leyenda se retroalimentaba.
- Enviar restos físicos: mandaban huesos, pieles o huellas a museos en ciudades como Londres o París. Allí, en teoría, se analizaban con tecnología de punta para determinar si eran de un animal conocido o uno misterioso.
En la era premoderna y colonial, estas noticias se difundían por periódicos antes de concluir si el avistamiento era legítimo o no. Lejos de ayudar, esto solo incrementó el problema, los exploradores ahora contaban sus anécdotas, no porque realmente hubieran pasado así, sino porque les daba fama.
El caso de África fue especialmente preocupante. Muchos africanos consideraron racista la forma en que la criptozoología occidental presentaba el continente como un “mundo perdido” lleno de criaturas prehistóricas y recursos exóticos aún por descubrir, porque esta narrativa reforzaba estereotipos coloniales de un lugar estancado en el tiempo.
Entenderán que el racismo científico interiorizado no ayudaba tampoco, razón por la que existe una contradicción irónica en el corazón de la criptozoología: se basa fuertemente en los relatos de pueblos indígenas (como los pigmeos Baka en el Congo al hablar del Mokele-mbembe), pero solo se les da crédito cuando esos relatos encajan en la narrativa occidental de un “dinosaurio viviente”. Cuando los locales describen la criatura como un espíritu o símbolo cultural, no los toman en cuenta. En cambio, si el científico europeo de turno dice que el relato describe un dinosaurio y que además lo vio, entonces es una criatura perfectamente plausible y hay que investigar.
Pausamos aquí.
Si han entendido esta última parte podrían pensar entonces que el término "críptido" es sólo una etiqueta que se le puede dar a una criatura de la cual desconocemos la existencia.
Pero no están así, a diferencia de animales reales como los gorilas, que han sido consistentemente clasificados por la zoología convencional a lo largo del tiempo, un críptido carece de esa estabilidad. Su estatus depende enteramente de la perspectiva adoptada: lo que hoy se etiqueta como “criatura desconocida” puede mañana revelarse como un animal común malinterpretado o, simplemente, como un producto de la imaginación colectiva.
La pregunta correcta es, ¿Quien le pone la etiqueta a la criatura? Respuesta fácil: quien lo estudia y dependiendo de cómo lo estudio. Con esto nos adentramos a tres terrenos muy mezclados: criptozoología, antropología folclórica y ufología. Para no hablar de ejemplos al aire, vamos a centrarnos en el chupacabras, que ha sido analizado bajo el lente de las tres.
Un criptozoólogo serio buscaría evidencia física: cadáveres de animales desangrados, huellas, pelos o ade ene. En la práctica, la mayoría de “chupacabras” capturados o muertos en Estados Unidos y México resultaron ser coyotes o perros sarnosos, cuya apariencia alterada por la enfermedad —piel sin pelo, aspecto demacrado y orejas prominentes— los hizo parecer “monstruosos”. Y es curioso, porque un mismo caso de cánido sin pelo por una enfermedad, dio origen a dos críptidos distintos: el chupacabras y el llamado Texas Blue Dog. Un criptozoólogo serio no tendría problemas en reconocer que ambos no existen como tal y que se trata solo de una mala identificación e histeria colectiva.
Un antropólogo folclorista estudia su evolución cultural, si existió o no es lo de menos. Vería como nació la leyenda moderna en Puerto Rico, en 1995, influida por el cine de ciencia ficción y los medios. Su posterior expansión por América Latina gracias a internet. Finalmente notaría su evolución de “alienígena bípedo” a “perro sin pelo”. Así evaluaría como esto refleja miedos rurales a depredadores, crisis económicas o desconfianza en instituciones.
Un ufólogo mirará los primeros reportes en Puerto Rico y verá que se ligaron a avistamientos de OVNIs, ya que del chupacabras se decía que era un experimento alienígena o un extraterrestre en si. El ufólogo incluso podría usar métodos casi esotéricos, como la terapia de regresión, para explorar supuestas memorias reprimidas de encuentros.
Hablar de ufología es mucho maíz para las pocas gallinas que tenemos. Nos llevará inevitablemente a métodos sobrenaturales, y esto nos terminará llevando al esoterismo y a las teorías de conspiración New Age. Voy a resumir muchísimo, porque esto está demasiado centrado en Estados Unidos, así que agárrense que vienen curvas.
Desde los años 50, junto a los casos “duros” de naves tecnológicas (abducciones de los grises), y encuentros físicos (como el ataque de Flatwoods del 52), surgieron personas a las que los medios llamaron "los contactados". Ellos describían a los extraterrestres como guías espirituales o “hermanos del espacio” con mensajes de paz y evolución.
Investigadores como John Keel y Jacques Vallée propusieron que los ovnis forman parte de un “sistema de control” interdimensional. Esta “alta extrañeza” (high strangeness) abrió la puerta a que la ufología se fusionara con el esoterismo New Age que ya tenía sus sectas formadas desde el siglo XIX.
No se puede separar uno por un lado y otro por otro porque en su origen y en gran parte de su narrativa, estos aliens fueron estudiados también por la criptozoología y hasta en Wikipedia aparecen como pseudocriptidos.
Como mejor ejemplo tenemos a los reptilianos. Tiienen raíces en el folclore, como el Lizard Man de Scape Ore Swamp, pero David Icke, y la tradición conspirativa los convirtieron en seres interdimensionales de origen estelar. Así, los mismos testigos y oleadas reportaban ovnis y criaturas simultáneamente, lo que demuestra que las categorías “alien”, “monstruo” y “entidad paranormal” se solaparon.
El caso estrella que mezcla estos dos mundos es el Incidente de Uniontown, de un 25 de octubre del 73. En este caso, unos jóvenes vieron descender de una estrella roja a dos criaturas gigantes, de unos 2.5 metros, cubiertas de pelo grisáceo y con ojos amarillos brillantes. Su increíble semejanza con Pie Grande (también llamados los sasquatch, que agrupa diversos hombres peludos de leyendas chamánicas de nativos americanos), hizo que investigadores como Stan Gordon, John Keel y Jacques Vallée empezasen a pensar que mitología y alienígenas podrían ser la misma cosa.
Voy a cortar aquí antes de que nos vayamos por los derroteros de la teosofía, las Pléyades y la cienciología. Mejor hagamos un repaso sobre los críptidos, ya que ahora podemos hacernos una buena idea de lo que son.
— Criptidos de la criptozoología clásica: estudios que se mantienen dentro de los límites de la biología. Se basan en la premisa de que el mundo es grande y aún hay animales por descubrir. Se buscan huellas, muestras de A D N, restos óseos o fotografías, aplicando leyes de la ecología y la evolución. Ejemplos: El Calamar Gigante (que pasó de ser el Kraken a un animal real), el Saola o el Celacanto.
— Pseudocríptidos: Son criaturas que desafían las leyes de la biología convencional y solo sabemos de ellos por testimonios o pruebas demasiado bagas. Pueden presentar características sobrenaturales, supertecnológicas y de dimensiones inalcanzables para la conciencia humana (como la telepatía o el conocimiento del futuro). Ejemplos: el mothman, el diablo de Jersey, o la tarasca, por decir alguno europeo.
Esta última definición es la que internet, y me incluyo, suele utilizar. Ahora habrá algún espabilao entre los presentes que se pregunte; "un momento, ¿Si los críptidos pueden ser leyendas, en qué se diferencia Pie Grande del rey Arturo?". ¿Qué? ¿Nadie se lo está preguntando? No importa, lo voy a responder igual.
La diferencia no está en la calidad de la leyenda, sino en lo que ambas leyendas reclaman.
Cuando se busca a Pie grande, se busca un ser vivo que habita un espacio biológico en el presente. Las pruebas de que existió, como la famosa grabación Patterson-Gimlin, sirven para decir: "tengo pruebas de que esta criatura vive en los bosques de Oregón".
El rey Arturo, en cambio, es un evémero (un personaje histórico que se convirtió en mito). Cuando se busca evidencias sobre él se espera encontrar pruebas de la existencia de un caudillo romano-britano del siglo VI que inspiró las leyendas medievales. Nadie utiliza su Tumba en Glastonbury como material irrefutable de que fue real.
Incluso si se viajara en el tiempo y se demostrase que el rey Arturo jamás existió, su leyenda, folclore y literatura no se moverían de nicho de estudio. En cambio, si se peina cada bosque del planeta y no se descubre evidencia alguna de Pie Grande, dejará de ser una criatura de la criptología clásica y pasará a ser un pseudocriptido o personaje del folklore.
Lo que voy a decir a continuación involucra temas sensibles. Ahora llega la parte en la que hablamos de cómo la ambigüedad de los críptidos se usa como una tapadera para los crueles actos humanos, permitiendo que los culpables operen con impunidad mientras las comunidades atribuyen el terror o las consecuencias a fuerzas invisibles.
Esto lleva pasando desde 1837, posiblemente antes. En la Inglaterra victoriana surge Spring-heeled Jack. Un ser alto con ojos rojos, capa negra y saltos sobre humanos que aterrorizaba principalmente a mujeres jóvenes, con garras de hierro y escupiendo llamas azules. La explicación más aceptada es que se trataba de uno o varios aristócratas bromistas como el marqués de Waterford.
El Trauco, un duende chileno de Chiloé, representa la cara más sociológica de este fenómeno. Este ser deforme con bastón mágico hipnotiza y embaraza a las mujeres con su aliento. Supuestamente él es la causa de embarazos inexplicables y de niños nacidos con deformidades. Antropólogos explican que el mito funciona como “válvula de seguridad” cultural, permite ocultar violaciones incestuosas o abusos de desconocidos. Esto evita tanto la ruptura familiar, como la necesidad de señalar al verdadero culpable, ya que tristemente, en sociedades tan tradicionalistas, la culpa del crimen recae en la víctima y no en el victimario.
Dejadme hablar del caso más reciente que conozco y, a su vez, el más triste. En la amazona peruana existen los pelacaras. Narcotraficantes con tecnología y cascos modernos que atacan a comunidades indígenas para robarles los órganos y desplazarlos de sus zonas para realizar actos de minería ilegal. Desafortunadamente, funciona extremadamente bien ya que las autoridades no toman en serio sus testimonios por pensar que son alucinaciones de tribus primitivas.
Vaya, parece ser que el racismo relacionado a estos casos no tiene que ser científico para hacer daño.
Para no dejar una conclusión tan amarga, repasemos todo lo visto.
¿Qué es un criptido?
Un críptido es una criatura cuya existencia es defendida por la criptozoología basándose en testimonios y rastros, pero que carece de evidencia física irrefutable para la biología académica. A diferencia de los seres mitológicos, se teorizan como un animal biológico oculto en su entorno natural, por ello, si el relato incluye facultades sobrenaturales o extraterrestres, se desplaza hacia el concepto de pseudocríptido.
A fin de cuentas, la criptozoología no deja de ser una pseudociencia, porque no tiene un estándar claro, y cuando aquello que teorizaba resulta ser real, entonces esa criatura pasa a ser parte de la zoología, y la criptozoología solo se queda con las leyendas de lo que se pensaba que era. Por esa misma razón creo que lo mejor es no cerrar el abanico, simplemente saber que se estudia y cómo.
He dicho, y punto en boca.
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Fuentes:
- Dibujo de la miniatura: https://www.etsy.com/es/listing/997038933/lamina-artistica-de-criptidos-criaturas
- Cryptozoology - Wikipedia https://share.google/xyGTJGsxjrJRHqheT
- List of cryptids - Wikipedia https://share.google/0gIgL1RrP73HI6Mx9
- Anexo:Críptidos - Wikipedia, la enciclopedia libre https://share.google/qOmxg41omWmmPwGZ6
- Humanos murciélagos lunares: https://share.google/6WCALqoPU0rOeDSXM
- Origen del racismo científico: https://share.google/55m2n8iz0lkUCzaOv- Incidente de Uniontown ufo: https://share.google/v4CqmfDJrkPoml7yL
- Sobre el Sasquatch: https://share.google/QRPzLZ7rOcCdBdr77
- El Trauco: 01-4-005-Cultura-e-Integracion-vigencia-del-mito-del-Trauco..pdf https://share.google/epsvV8nJzDBflrNwG
- Los pelacaras: https://ojo-publico.com/4558/los-pelacaras-origen-y-riesgos-la-instrumentalizacion-un-mito
Videos usados de fondo:
- https://youtu.be/8_kibehnjWc?si=FtXZ93RIu5pKoPHl
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