Mi mejor amiga es un agente americano - parte 3.

 

Fuente.

Capítulo 31: hay filosofía debajo de mi cama. Parte 2.

El supermercado al que llegaron bien podría llamarse hipermercado, estaba a 10 minutos de autobús urbano y había tenido algunas reformas desde esos lejanos tiempos donde lo más llamativo que ofrecía eran maletas con estampados de cebra.

***

"Sara" y Martín caminan entre los pasillos de interior que conectan las tiendas, lugares afortunadamente espaciosos, los fines de semana el lugar suele ponerse a rebosar. Hoy por ser viernes y relativamente temprano, no hay mucha gente, pero aún así, "Sara" agradece el no tener que ir dándose de codazos con gente cargadas de bolsas.

Martín a su espalda pareciera estar solo para darle sombra, pensándolo bien, si venía con Martín un sábado por la tarde, él y su ancha espalda podrían haberle camino, como una pala entre la nieve.

"Sara" se detiene a la sombra de un cartel de proporciones megalíticas, un promocional sobre una nueva película de historicidad dudable a cerca de Fernando IV y como recuperó España del poder francés. 

Martín se detiene a dos pasos de ella, como si le diera privacidad a pesar de que simplemente está mirando el mapa de zona de tiendas en el supermercado. Levanta la vista y se pone la mano de visera para tapar la luz del sol que se refleja en los ventanales.

- ¿No estás exagerado un poco? - pregunta repentinamente Martín.

"Sara" ladea la cabeza en su dirección y arruga la frente. - ¿Perdona? 

- Es que no hace tanto Sol como para que no veas a simple vista - Martín sonríe de medio lado y "Sara" lo considera un ataque.

- "is qui no haci tanti sol" - le remeda ella. - Es por el contraste de luz entre mi pantalla y el sitio.

- Ya, seguro.

- Mira, no empieces - "Sara" deja caer un poco sus párpados como protesta. - Estamos a tres giros del lugar de las ofertas, así que vamos - tira de su bolso para recolocarlo en su hombro, una señal para avanzar.

Martín resopla por ver la determinación de "Sara" y un poco por ver lo poco dispuesta que está a pedir ayuda. - Espera - dice extendiendo el brazo.

- ¿Qué quieres ahora?

- Dame tu bolso, yo lo llevo.

"Sara" miró hacia izquierda y derecha disimuladamente, la gente pasaba centrada en su cosas, casi todo eran adultos de 30 en adelante. - Hay demasiadas personas aquí como para que te lo metas en la piel - susurró al fin.

- Jajaja, no voy a hacer eso, lo tomaré y lo cargaré conmigo hasta que estemos en la tienda - Martín estira más su mano. - Venga, estás a una carrera de que te vuelva a sudar la frente.

"Sara" vaciló un poco, podía rehusarse después de todo, pero la propuesta de su amigo parecía genuina, y no es como que le fuera a robar de todos modos, así que cedió y le entregó el bolso. - Pero llevabaló como si cargases a un niño en brazos.

- Lo protegeré con mi vida - Martín atina con un tono dramático digno de Óscar, lo que saca las encías de "Sara" a relucir.

***

"Sara" le pregunta a un gerente sobre las estanterías con colchones, pasillo 3 a la derecha, allá van los dos.

El pasillo se encuentra entre las camas de muestras y las prendas de verano. "Sara" niega con la cabeza mientras mira un traje de baño de una pieza, "Por favor, no hace tanto calor, no es temporada de piscina todavía como para tener esto por aquí".

Martín en cambio le está echando el ojo a varios colchones, tendrá que llevarse uno barato, del tamaño adecuado y que no destaque mucho si por casualidad alguien le ve por la carretera.

"Sara" mira a los lados, solo es correspondida por baldosas blancas y estanterías rojas, "por supuesto que no hay gente en esta sección, normalmente los colchones se compran por encargo y es muy temprano para ir mirando bañadores".

Vuelve a mirar a Martín, su cuerpo de militar analizando las etiquetas de ofertas como si fueran un mensaje cifrado en morse, "ese es el hombre que hace una semana mató a un cazarrecompensas de un disparo", piensa casi en contra de su voluntad.

"Decirle a mi abuela que la quiero", - ajg - masculla "Sara" mirando hacia otro lado.

- No compraré este si no quieres - Martín la mira con una mueca.

- ¿Eh? - pregunta "Sara" confundida.

Martín dirige su vista a un colchón de algodón, bordes amarillos fluorescentes, del tamaño de una cama matrimonial y con un 50% de descuento.

- El colchón, ¿Por eso pones esa cara, no? - Martín examina el precio otra vez.

- No, no, no era eso lo que... - ella niega con la cabeza. - Pero si, busca uno más barato, ese se va a 300 cantos, mi presupuesto, como mucho, es de 200.

Martín asiente, camina unos pasos más adelante mirando los individuales. - ¿Entonces por qué ese gesto? ¿Qué te preocupaba?

"Sara" duda el si debería hablar o no, Martín había dicho que había estado en Afganistán, había visto varios cuerpos muertos en las casas, y lo más importante, su cuerpo estaba echo de piel muerta, su experiencia con la muerte era ampliamente distinta a la de ella. No iba a entender su preocupación sobre el hecho de casi contemplar la muerte por primera vez.

- Yo... No creo que lo entiendas - se aventuró a decir.

- Trátame - respondió Martín.

- ¿Cómo?

- Quiero decir, ponme a prueba - comparten miradas, y la diferencia de altura solo hace que "Sara" se sienta interrogada por un profesional.

"¡Por las nubes victoriosas! Que difícil es hablar a veces" se dijo para si antes de mirar otra vez por si alguien los veía. - ¿Qué sentiste al matar por primera vez?

La cara de Martín se torna en un rostro de protocolo, "Sara" contiene sus ganas de poner una guardia alta. - No esperaba esa pregunta aquí y ahora - los ojos de Martín van hasta las esquinas de su cara. - Hay dos cámaras apuntando a este pasillo, ¿Lo sabías? No las mires - le regaña Martín antes de que "Sara" tenga la brillante idea de empezar a buscarlas.

- No creo que graven audio - susurra "Sara".

"Sara" estaba en lo cierto, en su país aún usaban cámaras en blanco y negro con una resolución de 480 p, sin audio, aunque perfectas para las pequeñas pantallas de la tienda.

- Tienes razón, pero aún así, es poco discreto de tu parte.

- He procurado no darle vueltas al asunto, pero no puedo, si no te lo preguntaba ahora, seguramente no me atrevería ha hacerlo después cuando las aguas se calmen.

Martín cerró los ojos un segundo largo, suspiró por la nariz y se fijó en un colchón, aunque en realidad su atención estaba en sus traumas de guerra. - No creo poder darte una respuesta que entiendas, porque no lo recuerdo, hay una cita mal atribuída a Churchil que dice; "una muerte es una tragedia, mil es solo una estadística". Algo como eso opino, soy un soldado, uso fuerza letal si es necesario, y no sobreanalizo el asunto.

"Sara" hizo una mueca, no era la respuesta que esperaba, pero tampoco tenía muy claro que esperaba.

- Te haré una comparativa simple - Martín aprieta un colchón a través de su funda para ver si está mullido. - Matar es como conducir, hay quien lo disfruta, hay quien no, y hay quien no conduce en su vida. En mi caso es solo una acción que tomo solo en las circunstancias necesarias, pero la gente como tú, debería tener su contador de muertes en cero, no es algo que quieras experimentar.

A "Sara" le hubiera gustado que su cerebro le tirase un chascarrillo como; "mira que si te lo dice alguien hecho de cadáveres no tiene que ser ninguna broma", pero se encontró vacía.

- Creo que ya puedo anotar una en mi contador, ¿No? - "Sara" se abrazó a si misma mientras su mirada descendía. - Aunque sea homicidio involuntario.

- Mister platanito no murió por tu culpa, él hubiera vivido si no le disparaba, y lo cierto es que le necesitaba vivo, por lo que todo fue un fatídico accidente.

- ¿Si le hubieras capturado vivo le hubieras dejado vivo?

Martín lanza una mirada desdeñosa y vuelve a suspirar. - Le hubiera metido preso en alguna cárcel no reconocida, pero le hubiéramos dejado vivo.

"Sara" asiente como si se lo creyera.

- ¿Por qué la insistencia después de una semana?

- Porque sigue habiendo consecuencias - "Sara" se palpa un brazo y el costado. - Los hematomas físicos se están empezando a disipar ahora, ¿Por qué crees que uso ropa tan larga? Tengo que taparme para que no haya preguntas innecesarias.

Martín asiente antes de añadir. - Pero las peores secuelas no son físicas, ¿Verdad?

- De vez en cuando recuerdo sus ultimas palabras - confirma "Sara".

- ¿Lo de su abuela?

- Si.

- No te lo creas, las últimas palabras de los hombres siempre apelan a un familiar cercano - Martín tira de un colchón, uno de 173 cantos, el más barato del lugar. - Mira, la gente creé que cuando estás a punto de morir gritas pidiendo ayuda, o que rezas, o cualquier otra cosa parecida, pero en la mayoría de los casos, independientemente del idioma, la gente grita pidiendo la ayuda de su madre, o el familiar al que más quieres.

- Ya... - "Sara" solo mira el precio del colchón y empieza a buscar su tarjeta.

- No pareces sorprendida.

- He leído sobre eso, bueno, no sobre los gritos de guerra, pero Brandon Sanderson puso un dato parecido a ese en el "Archivo de las Tormentas" - Ya con tarjeta en mano y volviendo a cruzar miradas, "Sara" pregunta. - He de suponer que no buscaras a su abuela.

- Ni siquiera creo que exista - Martín niega con la cabeza. - No le des muchas vueltas, ¿Vale?

- Lo intentaré.

***

Pagaron el colchón, les dieron una funda de plástico a media, con un asa cosida que era más de adorno que para su uso en sí, pero a Martín no le supuso un suplicio levantarlo, parecía un soldado con una maleta cómicamente grande.


Esperan en la parada a 5 metros de la entrada del centro comercial, solos otra vez, "Sara" poco a poco se da cuenta de lo extrañamente solitario que alguien se puede sentir en esta ciudad, lejos de las zonas transsitadas no hay mucha gente andando por las calles. Aunque eso no aplica a los coches, circulando por carretera rara vez no hay un atasco.


- ¿Donde irás ahora? - pregunta Martín.

- Ya te lo dije, iré a ver a mi hermana al hospital - contesta "Sara".

- ¿Puedo ir contigo?

"Sara" gira la cabeza lentamente, como una estatua maldita de ojos de rubí que se dispone a lanzar una maldición. - ¿Lo estás diciendo enserio?

- Si - a Martín ni le tiembla la voz.

- ¿Por qué?

- Es una buena oportunidad para ver la marca esa de la que me has hablado.

- Dijiste que solo era un moretón.

- Creo que solo es un moretón, por eso lo mejor es mirarlo ahora y despejar todas las dudas de una.

- Si verdaderamente era un moretón ya se le habrá borrado, han pasado casi un mes entero - reprocha "Sara" mientras pone brazos de jarra.

- No importa, me bastará con mirarlo, puedo reconocer patrones en la piel.

- ¿Desde cuándo?

Martín sube una mano a la altura de los ojos de "Sara", empieza a separar los músculos de sus huesos hasta mostrar unos huesos perfectamente hilados a sus nervios, "Sara" voltea hacia otro lado en mitad del proceso.

- ¿Pero qué haces? - pregunta ella.

- Por si lo has olvidado, estoy hecho de patrones de piel - Martín retira la mano y la deja como estaba. - ¿Te he convencido ya?

"Sara" masculla un remedo entre dientes para luego mirar el colchón como si hubiera encontrado el santo grial. - Espera, no vas a poder entrar al hospital con el colchón.

- Lo dejaré en recepción - Martín responde como si tal cosa para la incredulidad de "Sara".

- Que barbaridad, eso no va a funcionar, para empezar, eso ni vas a poder llevarlo en el autobús urbano al que voy a subirme y si pudieras, no te van a dejar que dejes un colchón que nada tiene que ver con el hospital en recepción, porque está en la entrada y ocupará espacio.

Martín lo piensa, vuelve a probar la mullided del colchón con la mano mientras "Sara" se dice a si misma; "No podrá hilar todo eso dentro de su cuerpo, ¿Cierto?".

- Yo creo que si Claridad pone una carita "cute" puede convencer a cualquier recepcionista de que se quede el colchón un rato - dice muy convencido de sus palabras.

- Muy bien, así sea, inténtalo - suspira ella dando a Martín por imposible. - ¿Pero cómo vas a meter eso en el bus? El conductor no te dejará porque molestaras a los pasajeros.

El americano sonríe de oreja a oreja casi en sentido literal mientras aumenta la robustez en sus piernas. - Dame las coordenadas de ese hospital, yo me encargo del resto.

***

"No hay forma de que haya llegado antes que el autobús", piensa "Sara" mientras baja del mismo. "Incluso si pudiera correr a, no sé, ¿80 kilómetros por hora? No podría pasar por las calles sin ser visto y sin llamar la atención, ese no es su estilo".

Al cruzar el umbral de las puertas automáticas del hospital, su mirada se clavó en la chica que parecía tener más o menos su edad y esperaba en una silla escuchando música por los cascos. Pestañea dos veces para asegurarse de no estar soñando despierta, si, es Clara.

- ¿Por qué has tardado tanto? - le pregunta Clara mientras se quita un casco.

"Sara" de inmediato gira la cabeza a su derecha, en frente de la habitación de recepción está en colchón que habían comprado, custodiado por el chico de anteojos y pelo castaño que se encargaba de registrar visitas y dar avisos detrás de su doble cristal y armado con su micrófono.

Clara se acercó hasta "Sara", y esta se giró lentamente para susurrarle al oído. - ¿Pero cómo lo has hecho?

- El recepcionista es muy buena persona, cuando a visto a una pobre veinteañera sudando y cansada que pedía por favor dejar el colchón ahí porque no tenía otro sitio no ha podido negarse - le responde Clara susurrando también.

- No me refiero a eso, ¿Cómo has llegado hasta aquí tan rápido? ¿Has ido corriendo por las calles?

Clara sonríe, le gusta tener razón cuando la subestiman. - Mira, un pequeño dato divertido, si quieres darte cuenta de lo que pasa a tu alrededor, no mires de frente, mira a los lados y sobretodo - Clara señala al techo con dos movimientos de pulgar - arriba.

"Ha venido corriendo y saltando entre los edificios", piensa "Sara" acertadamente.

Siendo esta una ciudad tan urbanizada y estando el hospital cerca del centro, los edificios no estaban separados más de 3 o 5 metros unos de otros.

***

"Sara" pide a Clara que pare antes de abrir la puerta, como ya es costumbre puede escuchar a Filenis hablando con su hermana, solo que esta vez no parece lanzar palabras coherentes, más bien imita sonidos de viento con onomatopeyas.

- Bien, Filenis está dentro, así que está entretenida - "Sara" miró a ambos lados del pasillo, no había nadie. - ¿Cuál es tu plan para ver la marca de mi hermana?

- Aplicar lo que te he enseñado hoy sobre interrogaciones.

"Sara" cierra su boca y sus ojos se tornan con algo de enfado. - Ya tenías planeada esta visita, ¿Verdad? - pregunta subiendo un poco la voz.

- Ssss - Clara se lleva el índice a los labios. - Seguro que aquí las paredes también escuchan.

- Martín, a veces no puedo contigo - masculla entre dientes.

- Clara - le rectifica. - De cualquier manera, ¿Hay una venta ahí dentro, correcto?

- Si.

- Bien, habla con tu hermana, yo diré que quiero ver las vistas y como ella estará mirándote, yo desde detrás le miraré el cuello disimuladamente.

"Sara" ni siquiera piensa en decir algo más, la verdad es que era un plan sencillo y seguramente muy eficaz.

- Bien, hagámoslo - dice.

***

Al abrir la puerta, "Sara" da dos pasos atrás por reflejo, a poco está de pisar a la pobre de Clara.

Misel también se sorprende un poco, pero más lo hace Filenis, que por el abrir repentino dirige con su florete un corte al aire que la punta solo se distancia medio metro de la cara de "Sara".

- ¿Pero que haces? - pregunta "Sara" de inmediato en cuanto se le pasa el susto.

- ¡Ay, no, perdona! - Filenis baja de inmediato la punta del arma. - No quería asustarte "Sara", solo estaba enseñando a tu hermana lo que he aprendido en clase.

Las pupilas de la rubia pasan de la espada a Filenis y de Filenis a su hermana. Misel también está mirando a la entrada, pero más que a "Sara" mira a la media figura de Clara.

- ¿Te han dejado pasar una espada a la habitación? - pregunta "Sara".

- Y tú te quejabas de mi colchón - dice Clara antes de que alguien más hable.

"Sara" se vuelve hacia ella para replicar pero Misel se adelanta preguntando. - ¿Me habéis traído un colchón?

- Ese regalo supera con creces al libro - dice Filenis asintiendo con la cabeza.

- ¡Ay, por las nubes victoriosas, un poco de calma! - pide "Sara" subiendo un poco la voz. - No hemos traído un colchón, Clara se ha comprado un colchón y... Bueno, lo ha dejado en recepción - masculla, ya que si por ella hubiera sido, ese tema no tendría que haber salido.

- Eso tiene sentido - asegurar Filenis con una sonrisa boba. - A todo esto, ¿Quién eres?

Clara pasa de una a la sala y hace una especie de reverencia. - Buenas tardes, me llamo Claridad, pero podéis llamarme Clara, soy una compañera de universidad de...

- ¡Filenis, pide un deseo! - interrumpió de pronto Misel, ganandose la atención de todos. - Mi hermana me está presentando a una de sus amigas, hoy tiene que ser un día mágico o algo.

"Sara" miró de reojo a Clara, una vez segura de que había entendido el sarcasmo, frunce el ceño en dirección a Misel y su amiga, que se están riendo.

- Supongo que es tu chica especial, ¿No? - preguntó Filenis cuando encontró el aliento.

- Ya vale, vosotras dos - "Sara" se cruzó de brazos. - Yo nunca dije que no te presentaría a mis amigos, te dije que no te presentaría a Carlos y Abraham, esos dos son un peligro, Clara en cambio, bueno, ella...

Las pupilas de su amiga miraron a "Sara" y luego apuntaron en dirección a la ventana. Mentalmente decía, "di cualquier cosa, yo iré a ver por la ventana".

- Ella solo quería tomar una foto panorámica de la ciudad para un trabajo de artes - concluye "Sara". - Pensé que no te importaría si lo hiciera desde aquí, ya que tu sala tiene una ventana y tal.

Misel pestañeó, luego miró a Clara que le sonreía. - Es una petición extraña, creo que hay lugares mejores para tomar una foto, pero adelante - terminó encogiéndose de hombros.

Claridad caminó todo el largo de la habitación amentolada, recorrió la cortina de la ventana central de las tres que había, y de espaldas a las tres, sacó el móvil de la palma de su mano para hacer una foto.

- Sin querer sonar maleducada - dice "Sara" para que le miren a ella. - ¿Qué haces todavía aquí, Filenis?

- Hoy no había clases, la profe tiene gastroenteritis - resolvió la grecorromana encogiéndose de hombros. - Entonces pensé en que le podría enseñar a tu hermana lo que aprendí, no esperaba asustarte con eso, perdón - en un movimiento perfectamente ejecutado, mueve su espada en círculo y la "guarda" en una de las tierras de su pantalón vaquero (hechas originalmente para que pase el cinto).

"Sara" alza las cejas, aunque Filenis parezca campechana y resulta, ciertamente su dedicación a los deportes es admirable.

Misel no ha dejado de mirarla, con las manos en el estómago inchado más que el otro día y el pelo tapando su cuello, un momento, ¡El pelo tapando su cuello! "Sara", mira entonces a Clara haciendo una mueca por no poder ver la marca.

"Tocará improvisar", piensa "Sara" acercándose a la camilla de su hermana. "No es que me haga especial gracia la idea, pero si puedo resolver la duda de si es un moratón o una simple marca, creo que todos dormiremos más tranquilos".

- ¿Pasa algo? - pregunta Misel al ver los andares de su hermana.

- ¿Cuanto tiempo llevas sin cortarte el pelo? - pregunta "Sara" mientras suavemente toma la cabellera de su hermana y la levanta como una coleta, dejando su marca al descubierto el tiempo suficiente para que Claridad la vea con un rápido giro de cabeza.

- ¿A qué viene esa pregunta? - cuestiona su hermana entre risas mientras su mata de pelo retorna a su lugar. - ¿Tienes nostalgia de cuando nos cortamos el pelo juntas?

- Un poco, Misel - "Sara" se pone algo sentimental sin quererlo. - ¿Crees que nos dejarían hacerlo aquí si prometo limpiar después? Digo, a Filenis le han dejado traer una espada, no creo que molesten unas tijeras.

- O, si, jejeje, me han dejado entrar con esto - ríe nerviosamente Filenis dando a entender, muy poco sutilmente, que la había metido sin permiso. - Pero si, si, un nuevo corte de cabello te podría hacer ver más sexy - suelta lo antes posible para seguir el hilo de la conversación.

Misel se sonroja un poco y desvía la mirada hacia las camas vecinas vacías, y luego hacia Clara que ya ha terminado de hacer las fotos. - A mí me gusta tu pelo así - responde esta última encogiéndose de hombros.

- Vale, muchas ideas, muy poco tiempo - dice Misel extendiendo los brazos para pedir espacio personal. - No creo que se pueda, "Sara", para cortarnos el pelo habría que condicionar todo el lugar, y seguramente a todos. Ya penas me dejan ya estar sola en la ducha, incluso como en compañía de la enfermera que conociste o alguna suplente, el único rato que tengo a solas es cuando leo.

"Sara" exaltó un suspiro de derrota en sincronización perfecta con su hermana, Filenis se rascó la cabeza y desvió un poco la mirada. Clara en cambio revisó la mesilla, ya no estaba el jarrón con flores, pero estaba el móvil de Misel cargando encima de 2 libros.

- ¿Esto es lo que estás leyendo? - pregunta Claridad, examinando los títulos en el lateral.

Se da cuenta de que uno de los dos no es un libro, tiene una tapa más blanda, más grosor que el promedio y el lateral que encerraba todo estaba a la derecha, después de todo, esa obra se leía de derecha a izquierda, ya que era un manga.

- Si - Misel ladea un poco la cabeza para tener a Clara en su rango de visión. - Uno es un libro de demonología que me trajo mi hermana, el otro es un manga que me ha traído Filenis hoy.

El manga era el que estaba arriba del todo, su carátula tapada por el móvil, a los lados se veían dos chicas, había dos más en el centro pero estaban tapadas. La de la derecha batía a mano algo que parecía la masa de un pastel y la de la izquierda sopesaba un glaseado.

- "Parfait Girls", una obra maestra de la literatura - dice Filenis orgullosa. - Es el primero de once tomos, tengo otra copia si te interesa.

Clara se gira negando con la cabeza. - No, gracias, este tipo de historias no son de mi interés.

- Eso suele pensar la gente de primeras, pero luego te enganchas - Filenis asiente para si mientras trata de venderle la moto. - será del día a día, pero luego concluyen, no como esos comics americanos que cuando creés que van a algún lado te reinician el universo.

Clara abrió los ojos, "Sara" los abrió más, y Misel pudo intuir por donde iban las cosas viendo a su hermana. Pero para Filenis no había errores en sus declaraciones, desde hace casi 6 años era información de dominio público que los mangas dominaban el mercado de tebeos.

- jeje, supongo que no lo dices enserio - dice Clara en una risa poco sincera. - Los cómics americanos son los cimientos de la industria y pese a sus reinicios aún traen buenas historias y enseñanzas, no como los mangas haciendo la versión 35 de Dragon Ball con otro nombre, o la historia de como el solitario del salón es un imán de féminas.

Misel ve en esas palabras un ataque personal y da un paso al frente. - Tal vez fueran la base, pero hoy día son historia, los mangas hacen historia.

- Dime un solo personaje de manga la mitad de famoso que Superman.

- Pikachu - responde Filenis fulminante.

Clara sonríe, como si hubiera caído en su trampa. - Ese es de un vídeojue...

- Goku - dice Filenis, y no da tiempo a réplicas cuando empieza a contar con los dedos. - Mazinger Z, Doraemon, Sin chan, Sailor Moon, y sólo me gustaría recordarte que One Piece ya superó en número de ventas a Superman y Batman.

El ambiente se pone un poco tenso, pero Misel tose y resuelve. - ¡Muac! - dice acompañada de una mueca que se gana tres miradas. - One Piece es trampa, para cuando termine el universo llevará 100 años de muerte térmica.

- Y para ese entonces ya habrán reiniciado a Batman otra vez - agrega "Sara" mientras niega con la cabeza. - ¿Así que por qué no mejor aceptamos que cada quien tiene lo suyo y no empezamos una guerra en una sala de hospital?

Filenis mira al suelo avergonzada, Clara se fuerza a actuar igual, porque si por ella fuera tiraba otra pulla.

- Lo siento, Clara, no quería desprestigiar el medio que te gusta - dice Filenis (aunque en el fondo sabe que no ha dicho ninguna mentira).

- Perdóname tu también - dice Filenis con una cuasi reverencia. - Mi padre es de Nueva York y cualquiera cosa que desprestigie a los Estados Unidos de América me lo tomo como un ataque personal.

Aunque la situación se puso un tanto rara, Claridad manejó mejor el ambiente contando esa anécdota del hombre que se parecía a Einstein.

***

Ya en la salida del hospital, viendo a Clara con su colchón cómicamente grande le saca una sonrisa a "Sara" mientras se pregunta, "De verdad, ¿Cómo terminé aquí?". Filenis se había quedado un rato más, y "Sara" ya se disponía a irse, solo le quedaba saber una cosa.

- Es solo un moretón, no me pareció muy grave, aunque si profundo, supongo que por eso no ha levantado sospechas entre los médicos, es poca cosa comparado al embarazo psicológico - dice Clara.

"Sara" asiente y se da por satisfecha, era lo que se había imaginado, ¿Qué iba a ser sino? ¿Un circulo maldito causado por celebrar una fiesta después de perder un partido? Que idea más ridícula.


Capítulo 32: acento latino.

Hay una chica solitaria en la barra con un vaso de coñac, es el cuarto de esta noche.

No llegará a los 27, lleva una camiseta con mucho escote y tiene cara de que se va a ir a su casa en 5 minutos.

Alguien se sienta a su lado, chupa de cuero, cresta de picos y gafas de sol dentro de una discoteca de noche, si no era un villano de Resident Evil, entonces era Sebastián de los Amores Hermosos.

- ¿Va a llevarse algo a casa o solo está mirando? - le dice él, sentándose en el taburete de al lado.

- No, vengo a ver el partido - con una señal de cabeza la mujer señala una televisión apagada.

- Perfecto, la gente dice que soy un buen partido - Sebastián baja sus gafas y ojos negros se enfocan en la sonrisa que se pronuncia en ella.

- Esa frase no te puede servir para ligar.

- Si no te gusta tengo otras, "te ofrezco los mejores dos minutos de tu vida, si no queda satisfecha yo pago la pastilla de después".

Sebastián tenía un carisma muy adaptable, sabía el público que buscaba y que decir en todo momento.

- Podrías preguntarme el nombre aunque sea - dice ella mientras mueve su copa.

- Prefiero preguntarte si quieres otra copa, yo invito, ¿La quieres?

- Soy mujer de gustos caros.

- Me sé esa historia de memoria, ¿Qué tal si saltamos a la parte en la que te beso apasionadamente?

- Solo si adivinas mi nombre - su sonrisa juguetona no parece corresponder a esas palabras.

Sebastián acercó su cabeza al oído de la mujer y susurró; "Estefanía".

- ¿Cómo lo has sabido?

- Se le cayó la cartera cuando volvías del baño - Sebastián saca la cartera y la licencia de conducir de la mujer.

Ella lo toma avergonzada, "joder, ya voy como una cuba", piensa.

- Si con eso te vale, ¿Pasamos ya a la parte del beso? - Sebastián le guiña un ojo.

***

A la mañana siguiente, Estefanía despierta en una cama que no es la suya, sin ropa, pero con el recuerdo de haber pasado una noche agradable.

Sebastián está tarareando el son de una bachata mientras hace el desayuno, ella se asoma por la puerta de la cocina solo para verlo mover el esqueleto mientras se prepara un tazón de cereales.

- Veo que ya estás despierta, ¿Quieres dinero para el taxi? - pregunta él, sorprendiendo a una Estefanía que pensaba haber sido silenciosa.

- Podrías llevarme tú, me trajiste aquí en coche, y así nos conocemos mejor por el camino - Estefanía le pide que se acerque moviendo su índice hacia si.

- Lo siento muñequita, pero hoy tengo trabajo.

- ¿Un sábado por la mañana?

- Si, el dinero no crece en los árboles, aunque las joyas como tú hayan caído del cielo.

Estefania se rió más que sonrojarse. 

Sebastián mete su mano en un bolsillo interno de la chaqueta y con dos dedos extiende un sobre hacia ella, tiene escrito su teléfono y un "llámame" en la cara visible, a tras luz se puede ver que hay mínimo dos billetes de 50 cantos detro.

- Quédate el cambio - Sebastián guiña un ojo.

- ¡Pero esto es más de el doble de lo que necesito para ir a mi casa en taxi! - exclama Estefanía viendo el contenido a tras luz.

- Mejor, ya no te quedan escusas para no regresar a mis labios.

Estefania desvía la mirada y suelta una carcajada. - Lo tienes muy ensayado, ¿Haces esto con todas?

- Tal vez.

- ¿Y son todas como yo?

- Nadie consigue un jardín hermoso si todas las flores son iguales - cambia su entonación a una más poética. - Y si arrancas tu tayo y te vas, solo esperaré que regreses, y con gusto te lo entierro de nuevo.

Estefania golpeó con nula fuerza el rostro de Sebastián con el sobre, y eso no le quitó la sonrisa de enamorado. 

- Me lo pensaré - dice Estefanía antes de ir a vestirse para luego salir por la puerta.

***

Se cierra el pestillo, Sebastián puede regresar a sus cereales y sus preocupaciones matutinas.


(((He tenido un bloqueo mental y no se como continuar esto, seguramente lo empiece de nuevo... se cancela todo, aquí dejo las notas por si alguien las quiere)).


Notas:

>> Baltasarin pregunta por el piano, "He vivido con instrumentos toda mi vida y es una fuerte tentación".

>> El trabajo con Yonaka es de movimientos sociales para finales del tercer mes.

>> "Yo iría pero es que desde que cayó Constantinopla no soy el mismo".

>> "Pero no es "it'heaby rain".

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Escenario:

-- Cuartito: una mesa, tele panorámica, dos sofas de esponja y tela. Suelo con moqueta.

-- Habitación de Misel: tres ventanas en una fila horizontal/tres camas en fila separadas con cortinas/tonos verde menta de las baldosas del suelo, las cortinas, las sábanas y hasta la ropa de Misel.

--- Ig. Recortada: suelo de mármol en la cámara central, una única puerta de entrada, dos velas en el altar, dos estatuas de piedra y pilares rectangulares bajo la cristalera con dos pilastras adosadas, sus frisos enrroscados en espiral escalan por ellas como una hiedra.

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>La capital es Cruz Redentora.

>Marí y Merry estudian bioquímica.

> Toma el bus a las 7:10 // Llega a las 7:45 y a las 8:00 está en la universidad que empieza su primer clase a las 8:30.

> Martes y jueves tiene prácticas y se queda hasta tarde.

> Sara mide 1'76 suda poco cuando corre 8 minutos a full// "Que barbaridad"// "Cielo santísimo" // "se le cae el alma a los pies" // "Por las nubes victoriosas" // "Podría haberlo hecho yo" // No toma alcohol // Prácticas en biblioteca "Paula la picapedrera" en el departamento de archivos. // "Te lo prometo por Snupy". // Lleva el cargador los jueves y viernes. // "Cuando leas esto, todo lo malo que podía pasar ya habrá pasado".

> Martín mide 1'94 // tiene la piel azul // no lleva nada a clase, solo el MP3 de su falda y su teléfono (157+ pestañas) de última generación.

> Misel es jugadora (centro defensa) profesional, entrena de miércoles a sábado. // Fanática de Sandro y la mitología especulativa.

> Filenis mide 1'85 metros// pelo largo y castaño// práctica esgrima por su madre y boxeo por su padre. 

> Al cura (Florencio) se le llama Coronel // cierra a las 21:00. // Entrado en los 50. 

> "Marca del polvo, murió primera" // "tenemos un Skin Walker" // "Ya se han dado a conocer los cuerpos, debe estar cerca".

> Dia martes 25 de febrero.

> Susana "Verdad" de historia americana.

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Moneda: cantos y migajas.

>> Migueletes y escopeteros.

>> Viriato VS Concabenator.

>> "Sara" Quejido Talavera.

>> Misel Quejido Talavera. 

>> Diosa Pudicitia. 

>> Lesbiana Filenis. 

>> Mirar ''Las décadas de Tito libio".

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>> Prefiero ser un héroe desconocido que un fracaso destacado.

>> "Prefiero el termino, "persona con la que tengo la desgracia de convivir", la verdad". 

>> "Estoy intentando ser sutil, pero no puedo". 

>> "No me hagas hablar que estoy estresado y muy caliente, como la mayoría de hombres solteros de mi edad". 

>> "Llega un momento en el cual ni si quiera te cuestionas porque hasta la Cocacola sabe tanto a medicina".

>> "Todo valiente en esta tierra muere bajo el mismo sol".

>> "Este país necesita más héroes y menos cobardes que describan a los héroes"

>> "Entiérrame, cuando este mundo sepa apreciarme, me levantaré con más fuerza".

>> "Lo único que cambia de la guerra es la fecha y la cantidad de muertos".

>> "¿En que se resume la historia humana? En sexo y violencia, si no sabemos hacer otra cosa". 

>> El antebrazo audible de la guerra.

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Falda de pana.

Tragaluces.

Vamos a ver.

Fracturar.

Imitación a madera.

Correligionarios

Oscila 

Murmura 

Preámbulo

Acaecido 

Calcinar

Enderezarse 

Traje de 3 piezas

Radio-novela

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Expresiones:

"Hasta el mejor escribano hace un borrón".

"Estás poniendo el carro del de los bueyes". 

"¿Y toda esta gente que? ¿Regalan dinero?"

"Pareces carlista, que estás en todo".

"Si no, Champán y buenas nuevas".

"¿Quien como el rey para montar a caballo?". 

"Me voy a cagar en tus muertos en orden alfabético". 

"Este es más duro que una noche de bufanda". 

"Te me bajas dos tonitos".

"Bueno, a la de tres".

"Que mal día para dejar de fumar".

"No es como que esté brincando por las colinas".

"Esta sabe más que la mujer de la limpieza". 

"Sabe más que los ratones coloraos". 

"Eres más tonto que el que le puso la G a gnomo".

"¿Cómo le vas a poner puertas al campo?".

"¿Tú eres más de hablar de tacones, no?". 

"Todo conejo es buen conejo si se acaricia con amor". 

"Escalas el Everest y te mueres en las escaleras".

"Porfía pero no apuestes".

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Sara:

>> Se lava el pelo dos veces a la semana. 

>> No le gustan las rayas de lino, pero si le gustan las sudaderas extra grandes. 

>> No tienes... Fuerza de voluntad.

>> No tiene género de música favorito. 

>> * Se sienta sobre la silla*.

>> * Tiene una foto de Carlos en la comunión*. 

>> *Sonríe solo expandiendo el labio de arriba *. 

>> * Niega con el dedo cuando habla*

>> *Aburrida, abrocha y desabrocha los botones de su chaqueta *. 

>> * Toma una parte de su chaqueta y la mete dentro con una mano y luego toma la otra y se tapa*.

>> *Chasquea la lengua y gira la cabeza hacia atrás y la izquierda *.

>> * Si trae una chaqueta la deja sobre sus hombros*.

>> Los audiolibros nos duermen. 

>> Se sube el cuello del jersey y se tapa la cara. 

>> Se muerde una uña mientras piensa.

>> Si se sienta en una mesa lo hace con las piernas cruzadas. 

>> "¿Pero tú quien te has creído, el marqués de Salamanca?". 

>> No le gusta la televisión en panorámica.

>> No le gustan los perros hiperactivos.

>> Tiene siempre una baraja.

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>> La Ley lleva sin ser justa desde que se inventó.

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Susi.

Piernas cruzadas.

Valeeep // Buenop.

Nadie puede, *extiende la mano y la cierra *.

Yo *se señala el pecho con dos dedos *.

*Dos dedos en la frente mirando el suelo *.

*Habla con el móvil en una mano escuchando sus uñas *. 

*Habla mirando una tablet *.

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Sebastián: 1'77, pesa 82 kilos, tiene los ojos negros, usa chupa de cuero, tiene una cresta punk roja y a veces usa gafas de sol // su acento latino cambia cuando se pone nervioso, 

>> Abraham y "Sara" conocen a Hakurin.

>> Llega Reichel.

>> Club de lectura.

>> Baltasarin.

>> Fiesta con Susi.

>> Casa de Yonaka y sus moges.

>> Buscan secta terrorista o red de caza recompensas.

>> Investigación de Monika // si te lo contara, tendría que matarte.

>> Reichel trae guantes dorados y comida.

>> "Sara" el siguiente ve a Víctor con Hakurin.

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Expresiones de Reichel y Martín: 

>> Añádelo a la lista.

>> ¿A que vino eso? 

>> coloreame sorprendido.

>> "Aj, esto dolerá mañana".

>> patearte el trasero.

>> Hay una grieta en esa armadura.

>> Saltó de su piel. 

>> Siento que sigo escuchando ese nombre.

>> Las puedo señalar con el dedo.

>> funciona para mí.

>> Supongo que hasta aquí llegamos, ¿Verdad?

>> ¿Quieres una alfombra de bien venida?

>> Esperad a que me maquille.

>> Ni siquiera estás en la escena.

>> No shit, Sherlock.

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