A las a fueras de la ciudad se encontraba un restaurante, por decirle de algún modo, porque no era más que una habitación de unos 13 metros cúbicos, con una barra, una cocina, un par de sillas sueltas, y tres mesas, a una incluso le faltaba una pata. Las paredes, sin llegar a ser mohosas estaban bastante descuidadas, incluso se podían ver pequeñas manchas de humedad, que de no ser tratadas a tiempo, terminarían expandiéndose. La puerta principal era una puerta de cristal, que se abría tanto de fuera hacia dentro, como de dentro hacia fuera, y separados por dos tabiques de madera a ambos lados de la puerta principal, se encontraban dos ventanales de vidrio altamente frágiles. Alguien abrió la puerta, era una mujer, aparentando ser una muchacha, pero con una edad superior a los veinte, se dirigía con su uniforme de colegio privado, y un hacha en la mano, camino a la barra del mostrador. Su arma impactó en la madera derramando un poco de la sangre que tenía en el filo, la sangre era ...